Resolución política de la DN-PT: Lula, la esperanza del pueblo brasileño!

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Revista Nº 149 (04/2022)

Edición dedicada a América Latina

(américa latina/brasil)

Traducción de Isaac Grober*

Dos años después del inicio de la pandemia de la Covid-19 y poco más de tres del gobierno de Bolsonaro, Brasil y el pueblo brasileño se encuentran en estado grave. Las condiciones de vida empeoran cada vez como consecuencia de la política económica que priorizó, desde el primer día de gobierno, el lucro de algunos por encima del bienestar de la mayoría.

El ejemplo más reciente de esta política perversa es el alza del precio de los combustibles y  del gas para uso doméstico, que sólo beneficia a los importadores de combustibles y a los accionistas de Petrobras, en su mayoría extranjeros, y sacrifica al país y a la inmensa mayoría de la población. En estos tres años la canasta básica se encareció un 28% mientras el salario mínimo tuvo apenas un 2% de reajuste, descontada la inflación del período. Los trabajadores brasileños pagan cada vez más para comer cada vez menos.

La carestía y el hambre volvieron a ser importantes para parte significativa del pueblo, aumentando la inseguridad alimentaria y la vulnerabilidad de la población, que además enfrenta la mayor crisis sanitaria de las últimas décadas. La política económica neoliberal, asociada al ascenso de la extrema derecha al gobierno federal, actuó de modo de provocar que los efectos de la crisis económica, social, climática y sanitaria encontrasen al pueblo brasileño desprotegido, desatendido y desalentado.

El costo de esta política en vidas ya supera 650 mil víctimas por la Covid, más una innumerable cantidad de víctimas del hambre, la miseria y la violencia. El desempleo, la reducción de los derechos de  los trabajadores, la profundización de las desigualdades, el endeudamiento de las personas, el recrudecimiento de la pobreza y de los desastres ambientales, como las inundaciones y las sequías, tienen consecuencias  aún más graves en la vida de la población negra, mujer y joven, la base demográfica de nuestra sociedad. De igual forma como la posibilidad de que una persona negra sea asesinada en Brasil es más del doble que en el caso de los blancos, la incidencia de muertos por Covid-19 llegó a ser dos veces mayor entre los brasileños negros.

Oprimida por el costo de vida, por la pandemia y por la violencia, la mayoría del pueblo brasileño sólo  encuentra esperanza en la finalización del gobierno de Bolsonaro y en la vuelta de Lula a la presidencia de la República.

El Partido de los Trabajadores, junto a los frentes,los movimientos sociales y los partidos políticos del campo democrático, continuará dedicado a la lucha social, cultural y electoral – en las calles y en la institucionalidad- con el objetivo de fortalecer la estrategia nacional para derrotar a Bolsonaro y el bolsonarismo y reubicar a nuestro país en el  rumbo de su reconstrucción y transformación en  favor de la vida del pueblo. Constituiremos un amplio movimiento que acumule fuerzas, agrupe a los segmentos democráticos y viabilice  en torno al nombre de Lula la respuesta del pueblo brasileño a este momento histórico.

No subestimamos a las fuerzas del neofascismo. Será preciso mucha movilización para vencer a la ultraderecha. Nuestro involucramiento en la creación de los Comités Populares de Lucha será fundamental para este proceso. Seremos millones en las redes y en las calles fortaleciendo nuestra organización en los territorios, acompañada de formación política. Construiremos un programa de reconstrucción y transformación de Brasil con reformas estructurales, fortaleciendo el campo democrático-popular.

La ampliación de este movimiento, como la izquierda brasileña ya lo supo hacer en otros momentos, debe ir acompañada de un potente programa de transformaciones que responda a las urgencias del pueblo y señale el camino para la recuperación del desarrollo articulado a la distribución de riqueza, la reducción de las desigualdades, la transición ecológica y la soberanía. Construiremos una democracia inclusiva que rompa la inicua concentración de los ingresos  y la riqueza y pueda abrir el camino para la inclusión de millones de brasileños y su gran diversidad, ampliando la participación de negras y negros, de la juventud, de las mujeres y de los segmentos LGBTQI+ en la vida política nacional, en su transversalidad.

Saludamos la lucha de los pueblos indígenas y continuaremos con nuestro compromiso de  defender sus tierras, ampliar las demarcaciones  e instituir políticas públicas de respeto y protección a esos pueblos originarios, que tienen un modo de vida diferente del hegemónico, con lecciones para un proyecto de desarrollo con sustentabilidad.  .

Fortaleceremos la lucha por derechos individuales y   colectivos. Las luchas de las mujeres, contra el racismo y el enfrentamiento a la discriminación LGBT son centrales para nuestro proyecto de sociedad. El gran número de jóvenes, mujeres negras y negros, LGBTs electas en 2020 evidencia una necesidad: diversificar la representación de la clase trabajadora.

En el Bicentenario de la Independencia, el pueblo brasileño sigue mostrando que la esperanza de una nación libre, soberana y para todos se transformará en realidad sólo si es obra de nuestras propias manos.

Es un mundo que se encuentra en una crisis multifacética y grave, donde la guerra viene sustituyendo a las soluciones diplomáticas y el diálogo, donde la crisis económica y social se profundiza con hambre, muerte  y desaliento, la elección de Lula Presidente traerá una esperanza de reconstrucción no sólo de un país mejor. Junto con países y pueblos de América Latina y el Caribe como Chile, Honduras, Argentina, México, Perú y Bolivia, que supieron  derrotar electoralmente y siguen enfrentando desde el gobierno a la extrema derecha y fuerzas neoliberales, Brasil bajo el liderazgo democrático y volcado a lo social de Lula, contribuirá a la reconstrucción de un nuevo mundo de paz, solidaridad, cooperación y justicia social.

Con esta convicción, el PT estuvo en los últimos meses dedicado a construir la unidad que conducirá a la victoria de este proyecto en las elecciones de 2022.

Las convergencias existentes entre los partidos de izquierda, progresistas y democráticos, deben desembocar en la constitución de una federación partidaria de la que nosotros, el PC do B y el PV seamos parte. Esta federación presentará a Brasil el nombre de Lula para liderar la oposición a Bolsonaro, consolidará la coalición con el Partido Socialista Brasileño, así como la Federación PSOL-Rede, cuya creación saludamos. Todavía seguimos dialogando con los otros partidos de oposición al gobierno de Bolsonaro en dirección a la ampliación del campo de apoyo a la candidatura de Lula.

Todas y todos los que se decidieron por el enfrentamiento a Bolsonaro como prioridad política en los próximos meses, tendrán en el PT un aliado para aquella que será la elección más importante que hayamos enfrentado. Reclamamos la unidad de los sectores democráticos no sólo en torno a una candidatura a la presidencia de la República, sino también para un movimiento político y social que derrote al neoliberalismo, a Bolsonaro y el bolsonarismo, aquello que es el principal virus en circulación en la  política brasileña desde 2018, para construir un país soberano, justo, democrático y con sustentabilidad.

Para derrotar al bolsonarismo es preciso dar una respuesta de unidad de la sociedad brasileña. Una unidad que tiene su contenido en el enfrentamiento al odio, a las desigualdades, a la política genocida y a la depredación ambiental de un gobierno que, en tres años, sólo promovió destrucción y retrocesos.

El PT no medirá esfuerzos para agrupar y expandir las alianzas que pavimenten este campo, sabiendo componer en una misma táctica nacional la pluralidad de movimientos y candidaturas que eventualmente existan en los estados, sin que esto haga debilitar el principal objetivo de esta elección. Igualmente, como nadie conoce más que Lula  las aflicciones del pueblo brasileño, también es en él donde reside el potencial de unidad nacional contra Bolsonaro

La candidatura de Lula deberá traer, ya con la conformación de la fórmula de presidente y vicepresidente, la ampliación y la unidad que se espera de las fuerzas de oposición al gobierno en esta parte de la historia, respetando los compromisos programáticos anti neoliberales.  Esta expansión será resultado de la lucha social librada en los últimos años en las calles, en  los gobiernos progresistas y en el parlamento, en el calendario de luchas de los movimientos sociales y en la denuncia internacional. A partir de un núcleo democrático-popular, promoveremos la incorporación de sectores y segmentos que serán imprescindibles para  este movimiento político que estamos construyendo. Quien en el pasado no estuvo con nosotros es más que bienvenido en participar de este movimiento que devolverá la silla de presidente de la República al pueblo brasileño.

Es grande la expectativa de nuestra sociedad – aplanada en la lucha por la sobrevivencia- con lo que  puede significar la derrota de Bolsonaro. Derrotarlo significará la concreción de un gobierno de carácter anti neoliberal, popular y democrático que tenga a la vida del pueblo en primer lugar, con la reindustrialización, el fortalecimiento del servicio de salud y  la inversión en educación como acciones motrices del desarrollo económico y social. Un gobierno que promueva la reconstrucción de una política de Ciencia, Tecnología e Innovación y al país como potencia ambiental, que aproveche su biodiversidad y abundancia de energías renovables como oportunidades de generación de empleo e ingresos.  Esa transición ecológica tendrá el potencial de minimizar la crisis climática, mejorando las condiciones  de vida en el campo y  las ciudades, además de otras medidas previstas en el Plan de Reconstrucción y Transformación aprobado por la Dirección Nacional del PT.

El Brasil de 2023 será aquel que crece generando ingresos y empleo digno, proyectando sueños y futuro a nuestra juventud, alineado con la agenda ambiental y de enfrentamiento a las desigualdades estructurales.

Enfrentaremos grandes batallas en defensa del pueblo brasileño, de nuestra soberanía, por el fin del hambre, de la miseria y por más derechos para todos, pero principalmente para aquellos que fueron históricamente privados de ellos!

Con Lula, Brasil tiene la esperanza de volver a ser feliz!

Dirección Nacional del Partido de los Trabajadores

24 de marzo de 2022

*Isaac Grober, Contador Público y Magister en Economía, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.  

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