Centenario de Miguel Hernández (1910 – 2010) Compañero del alma Por Horacio Ramos Miguel Hernández. Allí, en Orihuela, tierra fecundada por las aguas del Segura, río que corre por la llanura de la provincia de Alicante, y muere en Guardamar entre dunas y arenas costeras, sin estuario ni delta. En ese territorio, donde la palmera, […]
China supera a EE.UU. en inversión verde
China ha superado a Estados Unidos como primer inversor en energía limpia, lo que ha permitido a la naciente potencia asiática devenir centro neurálgico en el campo emergente, señala un estudio publicado por grupos ecologistas a finales de marzo. El informe indica que China ha demostrado su determinación de ubicarse en la vanguardia de la […]
LaOfensiva Conservadora y Nuestra Responsabilidad
Bs, As. 04/03/10 DECLARACIÓN DE TESIS 11 LA OFENSIVA CONSERVADORA Y NUESTRA RESPONSABILIDAD La globalización neoliberal es el régimen que en esta etapa tipifica al sistema capitalista como modo de producción mundial. El capitalismo es hoy en el mundo, “neoliberalismo”.
Reflexiones de Fidel
eflexiones de Fidel
El IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba
Tuve el privilegio de seguir directamente voz, imágenes, ideas, argumentos, rostros, reacciones y aplausos de los delegados participantes en la sesión final del IX Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba, que tuvo lugar en el Palacio de Convenciones el pasado domingo 4 de abril. Las cámaras de televisión recogen detalles desde proximidades y ángulos mucho mejores que los ojos de las personas presentes en cualquiera de esos eventos.
No exagero si digo que ha sido uno de los momentos más emocionantes de mi larga y azarosa vida. No podía estar allí, pero lo viví dentro de mí mismo, como quien recorre el mundo de las ideas por las cuales ha luchado las tres cuartas partes de su existencia. De nada valdrían sin embargo ideas y valores para un revolucionario, sin el deber de luchar cada minuto de su vida para vencer la ignorancia con que todos venimos al mundo.
Aunque pocos lo admitan, el azar y las circunstancias desempeñan un papel decisivo en los frutos de cualquier obra humana.
Entristece pensar en tantos revolucionarios, con muchos más méritos, que no pudieron siquiera conocer el día de la victoria de la causa por la cual lucharon y murieron, fuese la independencia o una profunda revolución social en Cuba. Ambas al final inseparablemente unidas.
Desde mediados de 1950, año en que concluí mis estudios universitarios, me consideraba un revolucionario radical y avanzado, gracias a las ideas que recibí de Martí, Marx y, junto a ellos, una legión incontable de pensadores y héroes deseosos de un mundo más justo. Había transcurrido entonces casi un siglo desde que nuestros compatriotas iniciaron el 10 de octubre de 1868 la primera guerra de independencia de nuestro país contra lo que restaba en América de un imperio colonial y esclavista. El poderoso vecino del Norte había decidido anexarse a nuestro país como fruta madura de un árbol podrido. En Europa habían surgido ya con fuerza la lucha y las ideas socialistas del proletariado contra la sociedad burguesa que tomó el poder por ley histórica durante la Revolución Francesa que estalló en julio de 1789 inspirada en las ideas de Juan Jacobo Rousseau y los enciclopedistas del siglo XVIII, las cuales constituyeron igualmente las bases de la Declaración de Filadelfia el 4 de julio de 1776, portadora de las ideas revolucionarias de aquella época. Con creciente frecuencia en la historia humana, los acontecimientos se mezclan y superponen.
El espíritu autocrítico, la incesante necesidad de estudiar, observar y reflexionar, son a mi juicio características de las que no puede prescindir ningún cuadro revolucionario.
Mis ideas, desde bastante temprano, eran ya irreconciliables con la odiosa explotación del hombre por el hombre, concepto brutal en que se basaba la sociedad cubana bajo la égida del país imperialista más poderoso que ha existido. La cuestión fundamental, en plena Guerra Fría, era la búsqueda de una estrategia que se ajustara a las condiciones concretas y peculiares de nuestro pequeño país, sometido al abyecto sistema económico impuesto a un pueblo semianalfabeto, aunque de singular tradición heroica, a través de la fuerza militar, el engaño y el monopolio de los medios de información, que convertían en actos reflejos las opiniones políticas de la inmensa mayoría de los ciudadanos. A pesar de esa triste realidad, no podían, sin embargo, impedir el profundo malestar que sembraban en la inmensa mayoría de la población la explotación y los abusos de tal sistema.
Construyendo poder / Carlos Mendoza (como coordinador de un seminario integrado también por Mauricio Balestra, Alejandro Marín, Alejandro Roldán, I Sable y Mario Saúl)
Esta obra es el producto del Seminario de Tesis 11 sobre “Democratización de la gestión para una regulación económica de eficiencia social” coordinado por Carlos Mendoza, quién es responsable de la redacción del texto. Con prólogo de Claudio Lozano, esta obra se basa en los trabajos sobre regulación económica de las escuelas francesas de la […]
El enemigo de la naturaleza. ¿El fin del capitalismo o el fin del mundo? / Joel Kovel
El autor, destacado académico y escritor, orador público y militante verde, acusa al capitalismo, con su presión hacia la expansión inexorable, de ser tan inherentemente ecodestructivo como irreformable. Kovel se atreve a pensar lo impensable; tenemos una opción: la barbarie y la ecocatátrofe capitalistas o la edificación de una sociedad digna de la humanidad y […]
Un nuevo programa económico de cambio social / Paul Boccará – Carlos Mendoza
El capitalismo contemporáneo de la globalización económica; las nuevas tecnologías de la revolución informacional; los métodos actuales de gestión participativa; la creciente expulsión de fuerza de trabajo hacia la desocupación estructural al sistema. Este contexto hace necesario aplicar una regulación económica de eficacia social e instaurar una nueva institucionalidad que garantice un sistema de empleo […]
EL USO DE LAS RESERVAS Y LOS DOS MODELOS
Es norma de las fracciones dominantes de la sociedad mantener al pueblo en la confusión y fomentar la creación de falsos dilemas en aras de imponer sus objetivos y de evitar o al menos demorar los cambios.



