El neoliberalismo: del paraíso al infierno

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 (internacional/teoría)

Oscar Expósito*

Artículo completo

Exposición histórico-teórica de la evolución de las ideas neoliberales, sus contradicciones y sus terribles consecuencias sociales y económicas.

1.Hayeck vs Keynes y Sraffa

El resultado de los ensayos neoliberales en Argentina, Chile y Ecuador ponen nuevamente sobre la mesa entre otros temas la discusión del papel del Estado en los países dependientes o periféricos, tema que por otra parte tiene una historia de larga data.

Vamos a comenzar recordando una discusión muy interesante que se desarrolló a partir de 1930 entre dos economistas de Cambridge (RU). Se trata de Hayek y Keynes y en la que posteriormente participó Sraffa

En 1928 el vienés Friedrich Hayek (1899-1992), fue invitado a dar tres conferencias en la London School of Economics en las que comienza a desarrollar sus críticas a la economía planificada y al socialismo desarrollando una defensa cerrada de los postulados liberales en los que se había formado en la Escuela Austriaca bajo la tutela de von Mises.

Desde 1931 hasta 1950 se radica en Londres. Allí se hizo cargo de una catedra que obtiene en esa universidad. Durante esos años desarrolla una fuerte rivalidad con Keynes.

Por su parte Keynes (1883-1946) oriundo de Cambridge (RU) comenzó a ser conocido en 1919 por su ensayo “Las consecuencias económicas de la paz” en las que desarrolla una fuerte crítica a las condiciones impuestas a Alemania después de la primera guerra mundial en concepto de reparaciones de guerra, en su opinión de imposible cumplimiento.

En 1930 Keynes publica un Ensayo sobre la reforma monetaria. En ese trabajo propone la necesidad de una política monetaria activa para estabilizar el nivel de precios. Este trabajo genera la reacción de Hayek dando inicio a la histórica polémica.

En ese texto Keynes pone en duda el tema del equilibrio de los mercados. Sostiene que la existencia de equilibrio es la excepción y no la regla, que los mercados no tienden automáticamente al pleno empleo, como tampoco es automático el equilibrio de los factores. A partir de esta afirmación propone la necesidad de políticas activas por parte del Estado a efectos de cubrir la brecha que se genera en la demanda agregada.

Recordemos que la demanda agregada se expresa en una ecuación simple de cuatro variables: DA=C+I+G+(X-M)

En la que

 C=consumo; I= Inversión; G= Gasto público; y (X-M)=saldo de la balanza comercial (exportaciones-importaciones).

El planteo keynesiano da origen a un enfrentamiento con el pensamiento de los economistas neoclásicos: Marshall, Pigou, Walras etc. que venían desarrollando la “Teoría del Equilibrio General”, la “Teoría del Óptimo de Pareto” y una “Teoría de la competencia perfecta”, etc.; todas ellas se fueron incorporando al edificio teórico del liberalismo, de las que Hayek era un fiel defensor.

Durante los primeros años del siglo XX los neoclásicos construyeron una arquitectura teórica profusa con la utilización de herramientas matemáticas sofisticadas destinadas a convalidar sus teorías desvinculadas, por otra parte, de la realidad social de esos años.

Sus teorías sufrieron un colapso con la crisis de 1929, con un enorme desempleo masivo y sus secuelas de miseria para la población, quiebras etc. La dura realidad se contrastaba con la hipótesis de la economía eficiente, perfecta y óptima.

No es casual que en ese entorno surgiera en la década del 30 un nuevo enfoque que se aproximara a la realidad de la economía capitalista ante una teoría que no lograba explicar la realidad.

Sobre la experiencia de la gran crisis del sistema, Keynes escribe la Teoría General que se publica en 1936. Lejos de ser un revolucionario, la actitud de Keynes estaba orientada a explicar los fenómenos que surgían de los desajustes en los mercados de la sociedad capitalista, no para criticarla, en realidad era un llamado al sentido común frente a los peligros que planteaban el desempleo y la disminución efectiva de la riqueza. De allí su preocupación sobre el funcionamiento del mercado de trabajo   y del desajuste entre el ahorro y la inversión.

Keynes como su contemporáneo Schumpeter (quien también advirtió los riesgos que se avizoraban) fue un burgués y un liberal defensor del sistema capitalista, sin embargo, no cayó en el dogmatismo que afectaba a sus colegas. Enfatizó que en el sistema capitalista podían surgir desajustes profundos que ponían en riesgo su supervivencia y en tal circunstancia debería abandonarse la idea del “laissez faire” y propiciar la intervención del Estado. Su interés básico coincidía con el de sus colegas neoclásicos y era asegurar la continuidad del sistema capitalista, pero a diferencia de estos, ante la gravedad del diagnóstico era necesario un tratamiento con la medicina adecuada para salvar al enfermo. Por otra parte la consolidación de la URSS era una advertencia más que importante.

Luego de finalizada la 2a Guerra mundial, cambia la realidad del mundo capitalista. Los peligros de crisis generales parecían conjurados, con lo cual los postulados keynesianos se fueron diluyendo en lo que se denominó la síntesis neoclásica que la volvía a la nebulosa de los modelos teorizantes.

Se consolidó la educación de la economía basándose en Alfred Marshall y una cantidad de economistas que agregaban nuevos aportes a los principios del marginalismo y otras escuelas que se fueron agregando a lo largo del siglo XX. Una muestra de su despegue de la realidad es que en sus modelos más sencillos representa la economía con dos sectores: familias y empresas (haciendo abstracción de las clases sociales a las que pertenecen y al tamaño de las empresas). Generalmente se ignora el papel del sector público y del sector externo, para que sus modelos “cierren” introducen “supuestos”. Precisamente la introducción de esos “supuestos” son los que producen que el modelo se despegue de la realidad. Por supuesto no aparece la plusvalía ni la estructura social; ignorando las contradicciones esenciales del sistema capitalista.

Entre los economistas críticos de las tesis de los economistas liberales es digno de mención Piero Sraffa. Este economista italiano nació en Turín en 1898. En 1921 siendo estudiante en la London School of Economics conoció a Keynes. En 1922 retorna a Italia donde obtiene cátedras en Perugia y Cagliari. En esa época se declara marxista y entabla una gran amistad con Antonio Gramsci (1891-1937), uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano. Esa amistad pasó a tener importancia histórica ya que cuando Gramsci es detenido por la dictadura fascista de Mussolini, Sraffa le acercó a Gramsci papel y plumas con los que escribió sus célebres Cuadernos desde la Cárcel. Cuando después de sufrir torturas y vejámenes, casi al final de sus días, Gramsci fue trasladado de la cárcel a una clínica Sraffa y Raffaele Mattioli se hacen cargo de los gastos que demandaba su atención médica hasta su deceso. Luego se encargaron de entregar a Palmiro Togliatti los manuscritos de los Cuadernos para su publicación.

En un gesto que lo enaltece Keynes, preocupado por la seguridad de Sraffa por su amistad con Gramsci, lo invita a trasladarse a Cambridge donde trabaja como docente y además lo recomienda para un cargo de bibliotecario.

Su evolución intelectual conduce a Sraffa a una ruptura total con la teoría marginalista y se constituye en un apasionado investigador de la obra de David Ricardo, quien fuera olvidado debido a los desarrollos científicos de Marx basándose en los postulados Ricardianos.  Su obra tal vez la más importante “Producción de mercancías por medio de mercancías” se considera el inicio de la escuela neo-ricadiana de la economía.

Es interesante seguir la trayectoria de sus investigaciones. Entre 1928 y 1931 analizó la historia de las teorías económicas. En ese trabajo destacó la validez científica del trabajo de Marx.

Durante los años 1931 a 1940 se dedicó a recopilar la obra de David Ricardo al que consideraba injustamente ignorado. La publicación en diez volúmenes entre 1946 y 1955 de la obra de Ricardo se hizo con la introducción de Sraffa. Entre 1941 y 1945 su trabajo se orientó a la crítica de las hipótesis de la teoría marginalista

Entre 1955 y 1960 se dedicó a su obra ya mencionada: “Producción de mercancías por medio de mercancías” como estudio crítico de la economía política neoclásica. En ese trabajo Sraffa resuelve un problema que preocupó a David Ricardo en todas sus obras: independizar el estudio de la distribución de la renta de la teoría del valor. Sraffa aporta la definición de la “mercancía numeraria” resolviendo el problema de determinar la tasa de beneficios. Su demostración se desarrolla en un modelo matemático que expone en su libro que como tanta literatura económica crítica del sistema es ignorada.

Además, durante los años 50 junto a Joan Robinson participó en el debate recordado históricamente como Cambridge (RU) vs Cambridge (USA). Se trataba de la controversia del capital. Se trata de uno de los debates más intensos en teoría económica durante el siglo XX. La economista inglesa Joan Robinson preguntó ¿en qué unidades se mide el capital? El planteo que hizo Sraffa era que no es posible tomar un bien de capital como una unidad absoluta cuando en la realidad el capital está constituido por bienes heterogéneos lo que genera situaciones que no pueden explicarse con la teoría neoclásica

Al poner en tela de juicio la teoría del capital, el análisis de la teoría neoclásica sufrió un cimbronazo fundamentalmente por las inconsistencias que surgen al utilizar bienes de capital heterogéneo. Del lado de USA se pronunciaron principalmente Robert Solow y Paul Samuelson defendiendo el marginalismo.

Al mismo tiempo Hayeck quedaba descolocado en su polémica con Keynes. En búsqueda de una salida elegante declaró que sus argumentos no quedarían en saco roto, por el contrario sostuvo que sus futuros seguidores desarrollarían nuevos argumentos en defensa del liberalismo que pregonaba. En eso no se equivocó.

Con el tiempo cambió de objetivos, pero siguió fiel a su línea ideológica. En 1947 con Milton Friedman fundaron la Mont Pelerin Society, que fue financiada por el magnate suizo Albert Hunold entre otros. El objetivo de ese organismo fue organizar un “think tank” de difusión del pensamiento neoliberal y del monetarismo. Ambos fueron los encargados de “vender” a Pinochet la receta cuyos resultados vemos en nuestros días.

2.El dogma neoliberal

Como mencionábamos más arriba, la construcción del dogma neoliberal se desarrolló a través de la evolución de distintas escuelas. Unos de sus principales iniciadores fue el ya citado economista inglés Alfred Marshall (1842-1924) cuyo libro Principios de Economía sigue siendo utilizado en nuestros días en la enseñanza universitaria y que puede considerarse una reacción de los defensores del sistema capitalista enfrentados a los trabajos de Ricardo y Marx.

A lo largo de los años y con la evolución del sistema capitalista se fueron incorporando cientos de economistas que agregaron argumentos y teorías intentando explicar el funcionamiento del sistema.

Con el transcurso del tiempo sus principios básicos y más elementales se han convertido en un dogma que, con variantes, repite los argumentos que justifican las aberraciones del sistema; convirtiéndose en el mainstream o corriente dominante en las carreras de las Universidades y Escuelas de Economía.

El neoliberalismo se sustenta en cuatro idas fuerza: 1) máximo crecimiento económico con libre mercado; 2) maximización de la tasa de ganancia del capital privado;3) como contrapartida de la propuesta anterior: una reducción del costo salarial y 4) firme contracción del gasto público social.

Como política de Estado es adoptada a fines de los 70. Primero en Gran Bretaña, con Margaret Tatcher en 1979 y luego en los EEUU con Ronald Reagan en 1980.

Hoy es la “teoría” que permite al imperialismo y a las multinacionales justificar su accionar y sus reclamos de las políticas públicas que necesitan para desarrollar sus estrategias.

A través de sus más de 100 años de historia continúan básicamente defendiendo la teoría del laissez faire, que los mercados se autorregulan, que tienden al equilibrio y que cualquier intervención estatal es perjudicial para su funcionamiento.

En 1990 con el objeto de implementar el credo neoliberal a los países dependientes se confecciona un listado de las principales reformas que según el amo imperial son necesarias. Su autor es John Williamson del Institute for International Economics (EEUU) y las denominó consenso de Washington, que rápidamente pasó a ser la recomendación primera del programa neoliberal conservador.

El resultado estratégico fue reforzar el peso de EEUU y de las organizaciones de Breton Woods (FMI, BM) en el diseño y ejecución de políticas que correspondieran con sus intereses.

3.La teoría General y las crisis

El trabajo de Keynes aporta herramientas interesantes para el estudio de las economías capitalistas. Para la teoría keynesiana, el empleo total depende de la demanda total y la desocupación es el resultado de una falta de demanda total.

Lo que generalmente no se comenta es que ya Marx en su tiempo cuando se refirió a la crisis del sistema capitalista la atribuyó al descenso de la demanda como consecuencia de la baja de los salarios. En El Capital explicaba que la concentración del capital a costa de la clase trabajadora, con la baja del salario real creaba una caída de la demanda. Afirmaba además que la causa final de toda crisis se originaba en la pobreza y el limitado consumo de las masas. La base de su teoría acerca de la crisis es la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. (ver artículo de Carlos Mendoza “Los mercados” “el mundo” y los gobiernos populares-RevistaTesis11/set.2019-https://www.tesis11.org.ar/los-mercados-el-mundo-y-los-gobiernos-populares/ y http://www.sinpermiso.info/textos/la-teoria-marxista-de-las-crisis-economicas-en-el-capitalismo).

La explicación de Marx sigue siendo la teoría más convincente para explicar las crisis recurrentes y periódicas del sistema capitalista. La dinámica del sistema capitalista está basada en la maximización de la tasa de ganancia y para lograrlo recurre a nuevos medios de producción que disminuyen la demanda de mano de obra.

Por su parte fiel a su ideología Keynes se refiere a la escasez de demanda, pero no menciona la concentración del capital y el empobrecimiento de la clase obrera. Por supuesto la gran diferencia está en las propuestas para la superación de la crisis. Para Marx eran necesario, pero no suficiente el estímulo de la demanda, que en la práctica brinda una solución transitoria. Sostenía que la crisis era sistémica y que solamente se superaría con un cambio en la propiedad del capital. En El Capital Marx afirma que la lógica del sistema capitalista conduce a la concentración del capital a costa de la clase trabajadora, fenómeno que además genera una caída de la demanda: “la causa final de toda crisis es siempre la pobreza y el limitado consumo de las masas”.

El primero en advertir este fenómeno no fue Keynes. Keynes se refirió a la escasez de la demanda, aunque lógicamente no le preocupó la redistribución del ingreso que favorece la concentración de la riqueza y el empobrecimiento de los sectores populares.

Por supuesto la gran diferencia está en los postulados para la superación de la crisis. Para Marx eran necesario, pero no suficiente el estímulo de la demanda, que en la práctica brinda una solución transitoria, sostenía que la crisis era sistémica y que solamente se superaría con un cambio en la propiedad del capital

Ya en el Manifiesto Comunista Marx y Engels plantearon en forma sintética, aunque con una narrativa impecable, la necesidad de un cambio en la propiedad del capital, aunque no llegaron en su momento a describir los mecanismos para realizar dicha transición.

Esos mecanismos y propuestas las hizo Lenin a lo largo de su oba y en la práctica y posteriormente, a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, vivimos los diferentes procesos y experiencias de cambios con orientación socialista, todos diferentes, todos útiles.

Otro economista del siglo XX al que no se valora en su justa medida es el economista polaco Michael Kalecki quien explicó tal vez mejor que Keynes la sustancia de la crisis del capitalismo.

Al respecto existe evidencia histórica acerca de que Kalecki desarrolló muchas de las ideas de Keynes antes que él, pero, al haber publicado sus primeros trabajos en polaco, su obra inicial tuvo escasa difusión entre los economistas de habla inglesa. Además, su ideología marxista lo condujo a incluir en su análisis los aspectos sociales y las consecuencias políticas de las medidas económicas, lo que también frenó la difusión de su pensamiento.

En 1933 publicó su Teoría sobre los ciclos económicos. Allí desarrolla su teoría de la demanda efectiva que posteriormente también sería incluida por Keynes en su obra. Kalecki y Keynes se conocieron en Cambridge en 1937. Ambos habían llegado en sus trabajos a conclusiones similares, pero la obra de Kalecki era anterior, no obstante, se abstuvo de solicitar prioridad de publicación. Además, siempre aceptó denominar a la teoría de ambos como Revolución keynesiana valorizando la aceptación que el inglés tenía en los medios académicos.

Con opinión similar a Keynes, Kalecki sostenía como elemento básico la gestión de la demanda y su estimulación a través de una redistribución del ingreso, mejorando el porcentaje que reciben los asalariados, alentando políticas para incrementar la inversión privada y la inversión pública que genera crecimiento del empleo y efecto multiplicador sobre la demanda

 4.La evolución de la crisis sistémica

Decía Marx que la lucha de clases es el motor de la historia, sin embargo, dentro de la vastísima literatura sobre la evolución de la crisis del sistema capitalista en la posguerra, pocos autores se han referido a las características de la evolución de los conflictos entre el capital y el trabajo.

En el período posterior a la posguerra, con el ejemplo de la URSS y el crecimiento de los partidos comunistas y obreros se logró que los salarios evolucionaran con el aumento de la productividad y además en los países de Europa occidental se propagó Estado de Bienestar.

De tal forma hacia 1970 la participación de los salarios en el PIB superaba el 70% en EEUU, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España.

Hacia 1980 el proceso comienza a experimentar cambios, especialmente con la aparición del neoliberalismo y la aplicación de políticas explicitas contra los trabajadores.

Con las nuevas políticas el beneficio por el aumento de la productividad fue a parar a las arcas de los capitalistas, con un ataque frontal contra las clases trabajadoras. La participación de los asalariados en los países mencionados descendió en forma drástica.

La aparición de Margaret Thatcher en el Reino Unido en 1979 y de Ronald Reagan en 1980 en USA, definen el comienzo del nuevo período. También acompañaron la propuesta gobiernos “socialistas” como Mitterrand en Francia,  Felipe González en España y Tony Blair en el Reino Unido, que cambiaron su política previa de orientación keynesiana, para sumarse a la denominada “Tercera vía” como corriente dominante dentro de la social democracia europea.

El objetivo de las nuevas propuestas era mejorar el perfil exportador sobre la base de la baja de los salarios reales y consecuentemente de la demanda doméstica.

El estallido de la crisis del 2008 tuvo un impacto muy fuerte en el sector financiero, en especial por el crecimiento exponencial del sector. Las nuevas características del fenómeno de la crisis desviaron la atención de los analistas del contexto económico, social y político en que se desarrolla el devenir cíclico.

El aumento del desempleo fue la otra herramienta utilizada para presionar los salarios a la baja y disciplinar el mercado laboral. El desempleo alcanzó cifras cercanas a los dos dígitos en 2010 en los países mencionados, con excepción de España donde superó el 20%.

La baja de demanda privada por la caída de los salarios fue en parte cubierta por gasto público solventado con endeudamiento de los Estados. En Alemania la incorporación de Alemania Oriental generó una necesidad de financiamiento que llevó al Estado Alemán de un superávit de 0.1% del PBI en 1989 a un déficit del 3.4% en 1996. El incremento del gasto público en Alemania también benefició a otros países de la Comunidad Europea.

Otro factor que influyó en la demanda agregada fue el crecimiento de los créditos bancarios a la población y a las empresas que retrasaron el impacto del descenso de la participación de los salarios en la demanda agregada.

De tal forma el crecimiento de las economías fue absorbido especialmente por las grandes empresas originando un aumento exponencial del capital financiero y especulativo con gran participación en el mercado inmobiliario.

La multiplicación de los paraísos fiscales y la creciente sofisticación de las técnicas en las operaciones financieras ofrecieron un suculento menú de opciones para la evasión fiscal, el lavado de dinero de operaciones al margen de la ley que en pocos años alcanzó volúmenes inusitados. Se estima que en los mercados financieros se gestionan operaciones por montos equivalentes a 10 veces el PBI mundial.

Cuando en el año 2008 estalla la crisis de Lehman Brothers los economistas de la City creyeron que el fenómeno quedaría circunscripto al sector bancario de USA. Craso error, el virus se propagó rápidamente por las interconexiones del sistema, entre otros factores por las ventas de paquetes hipotecarios (subprimes) entre bancos quedando seriamente afectadas las economías europeas, entre ellas la alemana.  Una de las ironías del colapso fue que el principal salvavidas a la economía alemana se lo arrojó la Reserva Federal de USA.

Alemania había sido víctima de su propio programa neoliberal que basaba su estabilidad en una economía con fuertes exportaciones, sin embargo, su sistema financiero había sido contagiado por el virus de las subprimes producto de sus inversiones en USA. Se generó una enorme burbuja, que como toda burbuja en algún momento explota revelando con toda crudeza el resultado de la falta de demanda. A los supply siders se les fundió la teoría.

La crisis alcanzo a los denominados PIGS: Portugal, Irlanda, Gracia y España a los que se agregó Italia, víctimas de una desorbitante especulación inmobiliaria.

La crisis alemana y europea tuvo características más graves que la de USA. Al colapso del sistema se sumó la reducción de la demanda doméstica por la caída del salario real.

Respecto a su papel en la crisis es importante la diferencia de políticas entre el BCE (Banco Central Europeo) y la Reserva Federal. El BCE no actúa como un Banco Central, no financia a los Estados ni los protege de la especulación de los mercados financieros. La Reserva Federal a pesar de ser un organismo integrado por bancos privados, actúa de consuno con el gobierno central.

La respuesta fueron medidas de rescate de las grandes corporaciones financieras mediante la transferencia de multimillonarios recursos públicos, pero no se arbitró ayudas para la población damnificada

En la actualidad la crisis general del sistema capitalista neoliberal se expresa en una depresión de la economía mundial originada en una declinación de la estrategia de reestructuración neoliberal basada en la superexplotación del trabajo, la depredación ambiental, la financiarización y la lucha de los centros imperiales por apropiarse de los recursos naturales, en especial USA, recurriendo a las peores artimañas que sea posible imaginar.

El ataque es voraz y pone en peligro el sistema de vida del planeta. Desde esta perspectiva el capitalismo neoliberal constituye una maquinaria destructora del capital, del empleo, de la infraestructura, del conocimiento y de la cultura. Su propósito central es la maximización de ganancias de tal forma se contradice con las condiciones que favorecen la reproducción social.

Su accionar se disimula con la monopolización de los medios de comunicación a escala global, la conformación de sistemas judiciales que responden a sus intereses y el uso del aparato del estado para lograr sus propósitos.

El capitalismo neoliberal redistribuye la riqueza beneficiando a los sectores más ricos a escala global, alcanzando niveles de concentración impensados, en tanto la pobreza, la miseria y el hambre se multiplican a escala global.

Las grandes ganadoras del funcionamiento del sistema son las corporaciones trasnacionales en detrimento de los trabajadores. Disponen además de sistemas fiscales propicios a la elusión y evasión de impuestos, en especial a través de los paraísos fiscales una de las creaciones más perversas y sofisticadas en la materia.

Se trata en síntesis de una crisis estructural y sistémica, una crisis global que deviene en crisis parciales dentro del sistema que se superponen que generaran el agotamiento de la expansión capitalista neoliberal con causalidades históricas, estructurales y estratégicas

Como subproducto execrable del sistema capitalista neoliberal no podemos dejar de mencionar a los fondos buitre, porteros del infierno, buscadores de carroña, se alimentan de las victimas del sistema, buscan Estados y empresas altamente endeudados y con dificultades financieras y adquieren sus deudas a bajo precio. Estas compras se realizan principalmente en el mercado secundario de deuda y si se trata de deuda soberana, el Estado deudor ni siquiera es informado del cambio de acreedor. Luego, como aves de rapiña, esperan que madure el problema. Rechazan cualquier proceso de renegociación de la deuda, esperan condiciones favorables para lanzarse por el pago total de la deuda más intereses, multas y gastos judiciales, etc. Son la mejor muestra del destino de una economía envilecida y sin escrúpulos.

Argentina y nuestros países hermanos están sufriendo el estrago producido por el neoliberalismo y sus políticas, es hora de decir basta. Volver a la proclama de No al ALCA, es el camino.

Oscar Expósito*, economista (FCE/UBA), colaborador de Tesis 11.

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