Editorial de Tesis 11. REDOBLAR LOS ESFUERZOS PARA CERRALE EL PASO A LA DERECHA

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La realización, el domingo 13 de agosto, de las elecciones –PASO- para definir qué candidato representará a cada fuerza política que se presenta, dejó tres ganadores claros y dos PROYECTOS de país distinto.  Octubre y eventualmente noviembre, de ser necesario, una segunda vuelta entre los dos más votados, decidirá qué PROYECTO de PAIS se impondrá.  Una elección de gran trascendencia para el presente y el futuro inmediato del país y de las condiciones de vida de la mayoría del pueblo.

Esta disputa se da en el contexto del agotamiento y crisis general del capitalismo, en su etapa neoliberal, el deterioro de su hegemonía y la presencia y desarrollo de un mundo multipolar. Las consecuencias del modelo neoliberal en el mundo, muestra por un lado, el crecimiento de la riqueza por un pequeño grupo, y por el otro, el aumento de la miseria de inmensos sectores populares. La degradación de la ecología, la salud, la educación, la vivienda, el aumento de la violencia, el odio, el individualismo y él peligro de la extensión de la guerra. Hechos a tener en cuenta.

Los tres ganadores claros son: Javier Milei, único candidato de Libertad Avanza que consiguió más votos, Patricia Bullrich, que le ganó a Rodríguez Larreta y representará a Juntos por Cambio y Sergio Massa que venció a Juan Grabois y será el candidato de Unión por la Patria.

Los dos proyectos de país son: el que propone Javier Milei, muy coincidente con el que expone Patricia Bullrich. Los dos representan los intereses de los grupos concentrados del poder económico, que han acrecentado sus riquezas, subordinando la economía al negocio financiero especulativo y trasnacional. Cuentan con importantes medios de comunicación y una parte de Poder Judicial.

Ambos vienen por la quita de los derechos a la mayoría del pueblo, conquistados tras largos años de lucha. Por los de los trabajadores y sus organizaciones, los jubilados, los estudiantes y la educación gratuita, los científicos y la ciencia al servicio del desarrollo de país, los pequeños y medianos comerciantes, industriales y campesinos. Por los  conquistados por las mujeres. Por los Derechos Humanos y terminar con los juicios y castigo a los genocidas. Vienen por el aparato del Estado, para volver a privatizar las empresas del Estado y entregar los recursos naturales a las multinacionales.   

Detrás de los discursos, algunos mesiánicos y otros que adornan hablando en nombre de la República, la libertad y contra la casta, hablan contra política, los políticos y los partidos políticos y la democracia con participación popular. Desvían la atención y encubren a los verdaderos  responsables. Vienen por la Soberanía, la Democracia y la Independencia. Prometen terminar con el kirchnerismo, aunque  vienen por todo el pueblo.

Aprovechan e incentivan, en el pueblo, la incertidumbre, la bronca, la falta de perspectivas y la solución de los problemas por parte de un gobierno votado por el pueblo. Acción que promueven sus medios de comunicación. Proponen, Miliei y Bullrich, como novedad política y certeza de éxito, recetas que ya aplicaron los gobiernos de derecha, de Martínez de Hoz, Cavallo, Menen y Macri. Que fueron un  fracaso y desembocaron en nefastas consecuencias  para el país y el pueblo. Y ante la resistencia popular, represión y muerte de luchadores. -1976 y 2001-

El otro Proyecto de País es el que presenta el frente de Unión por la Patria. Proyecto que reivindica los gobiernos de Néstor y  Cristina Kirchner,  que aumentó la   participación de los trabajadores en la distribución de la riqueza. El, actual, que puso en acción medidas concretas durante la pandemia. Adquirió vacunas que aplicó salvando miles de vida. Consiguió aplicar, por única vez, un impuesto a las grandes fortunas. Redujo el desempleo, amplio derechos, construyó escuelas, universidades, y hospitales. Puso en marcha centenares de obras públicas. Construyó el Gasoducto Néstor Kirchner. Desarrolló la investigación científica. 

Es verdad que el gobierno actual no explicó claramente la situación del país dejada por el gobierno de Macri, en especial las consecuencias de la enorme deuda externa. Que renegoció aceptando un plan de vencimientos impagables y ciertos condicionamientos  Que no enfrentó a los grupos económicos concentrados responsables principales, junto con FMI, de la magnitud de la inflación y sus consecuencias en la vida cotidiana del pueblo. No dispuso medidas concretas de aumento de los ingresos para que el pueblo pueda enfrentar los efectos de la crisis. 

No demandó y ni promovió que las organizaciones políticas, sociales y sindicales, que en muchas oportunidades se movilizaron en defensa de sus intereses sectoriales, exigieran y apoyaran medidas para impedir que la crisis la paguen los que menos tienen. Y enfrentar las acciones y presiones destituyentes. Faltaron, desde hace tiempo, propuestas y medidas, discusión política y más participación popular para entusiasmar y convencer que otro país es posible.  

Hay también que tener en cuenta el contexto muy desfavorable en que tuvo que gestionar el actual gobierno: Herencia de un país en crisis; cuantiosa deuda con el infamemente conocido FMI, muy limitante de la soberanía de los países; pandemia; guerra en Ucrania que le costó al país gastar 5.600 millones de dólares más de lo previsto en importación de combustibles y sequía que produjo una caída de exportaciones de más de 20.000 millones de dólares (ambos problemas que al provocar escases de dólares provocaron la suba del dólar paralelo, asunto muy importante en la generación de inflación).

Sin embargo, el viento en contra se está revirtiendo y el próximo gobierno podrá beneficiarse con el aumento de exportaciones por no tener sequía, no tener que importar combustibles y, por el contrario, pasar a exportarlos y por la maduración de proyectos mineros, como el litio y productos derivados. La cuestión es si triunfará en las elecciones el proyecto industrialista con inclusión social, o el neoliberal basado en abrir irrestrictamente la economía y eliminar al Estado, lo cual implica desindustrializar y solo exportar materias primas.

La Patria está en peligro. El Gobierno debe tomar medidas concretas que muestren que encarna otro PROYECTO. Disponer, ya, de un aumento de los ingresos para los trabajadores formales e informales, y los pasivos. Que el frente Unión por la Patria, convoque a todos a movilizarnos y explicar las propuestas para solucionar la crisis y lograr que los que no fueron a votar, lo hagan en octubre. A convencer que no se sale  de la crisis volviendo a políticas del pasado que fueron un fracaso.  

La disputa por el triunfo en las elecciones de octubre y cerrarle el paso a la derecha, recién comienza. Ahora depende de la acción popular, en cada lugar de trabajo, estudio y vivienda. Donde se ganó para asegurar y donde se perdió para reconquistar el voto del pueblo. La política por arriba y los acuerdos de cúpula, no alcanzan para garantizan, triunfos. La participación, acción y organización popular es la garantía.  

Tesis 11

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