Editorial de Tesis 11. LA FASCISTIZACION DE LA DERECHA Y EL ROL DE LA CLASE TRABAJADORA

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El intento de golpe de estado en Brasil, por parte de grupos de vándalos simpatizantes de Bolsonaro, es una expresión más de la tendencia a la fascistización de la derecha en todo el mundo capitalista, últimamente expresada también de manera dramática en nuestro país con el intento de magnicidio contra la vicepresidenta y líder popular Cristina.

Lo que impulsa esta tendencia no es sino la profundización de la crisis del capitalismo, con su creciente globalización oligopolizada; especulación financiera como forma de aumentar sus ingresos; control por los oligopolios (y sus expresiones políticas) de los principales medios de comunicación; su hegemonía en los poderes judiciales; el grave deterioro ecológico mundial que producen; y, sobre todo, profundización de los problemas generados a la clase trabajadora y demás sectores populares. A esto se suma la gradual pérdida de hegemonía de los EEUU, con sus aliados, a nivel mundial, debido principalmente al notable crecimiento de China, con su desarrollo económico, avance científico tecnológico y permanente elevación del nivel de vida de su población; en lo cual la hegemonía del Estado en la economía y la planificación central tienen un rol principal; en contraposición con la fase capitalista neoliberal actual, donde se libera la economía para favorecer así, aún más, la depredación ejercida por los oligopolios internacionales. La reacción de los EEUU y sus aliados de la OTAN contra el creciente multilateralismo y el rol de China, es impulsar el belicismo, con grave amenaza a la paz mundial, cuyas consecuencias siempre las pagan principalmente los sectores populares y, sobre todo, la clase trabajadora.

La clase trabajadora es la que más se ve así crecientemente afectada por estos graves problemas que, para enfrentarlos, requieren de cada vez más profundas transformaciones, en la estructura económica y social y en la superestructura política, judicial y medios de comunicación, entre otras.

Pero, para que la clase trabajadora pueda enfrentar tan enorme tarea, y tal como lo muestra la historia, necesita conformar una organización política propia, independiente, sumar asimismo en un espacio más amplio a los demás sectores populares y, con esa fuerza, impulsar los cambios de fondo en la sociedad, en función de los intereses ampliamente mayoritarios de la clase trabajadora y demás sectores populares (capas medias, pequeño y mediano empresariado, campesinado pobre, artistas, intelectuales y otros).

La cuestión de fondo aquí es cuál es la mejor vía para la construcción de una alternativa política independiente de la clase trabajadora, para lo cual es básico observar cuál es su conformación actual. En tal sentido, es evidente el profundo cambio producido desde la época de la revolución industrial, con la gran mayoría de la clase trabajadora ocupada en la industria, hasta la situación actual, donde la creciente automatización y robotización de la actividad económica, sobre todo en la industria, hacen que, en términos relativos, decrezcan los trabajadores de la industria y crezca el empleo en el sector servicios (comercio, educación, salud, administración y otros), el trabajo desde el domicilio, el trabajo denominado “freelance” (autónomo) y, en general, el trabajo informal y no sindicalizado.

A su vez, la variedad de formas en la clase trabajadora, más la creciente diversidad de problemas generados por la evolución del capitalismo, han provocado la aparición de cada vez más numerosas organizaciones sociales, que abarcan a diversos sectores de trabajadores que no se encuadran en sindicatos, y que enfrentan la diversidad de problemas que afectan a esos trabajadores (ocupados, desocupados, activos y pasivos y, en general, informales).

Es por eso que, desde Tesis 11, venimos preconizando que las organizaciones que encuadran actualmente a la muy diversa clase trabajadora, es decir sindicatos y organizaciones sociales, al menos las que han demostrado tener posiciones progresistas, deben avanzar en su coordinación y unidad, para la generación de propuestas sobre los profundos cambios necesarios en cada país y para su movilización en consecuencia. Es decir, crear en cada país, un movimiento social con fines políticos, en lo que ha dado en llamarse “movimiento sociopolítico”, como organización independiente de la clase trabajadora.

Sin embargo, el solo movimiento sociopolítico, como herramienta propia de la clase trabajadora, puede no alcanzar para generar la relación de fuerzas necesaria para impulsar los cambios estructurales indispensables, en cada país, por lo que uno de sus roles es el de impulsar un espacio plural más amplio, que represente a todos los sectores populares, es decir construir frentes populares, pero donde la clase trabajadora pueda asegurarse la conducción, para lo cual su movimiento sociopolítico sería la herramienta más adecuada para que sea la columna vertebral del frente popular.

Los partidos políticos clasistas y en general organizaciones que coincidan con la necesidad de enfrentar al neoliberalismo, fase actual del capitalismo, pueden actuar en el interior del frente popular y en colaboración con el movimiento sociopolítico de la clase trabajadora, para llevar sus ideas sobre la crisis capitalista; sobre el carácter histórico del capitalismo, que muestra que no es el sistema eterno, sino que genera cada vez más crisis y razones objetivas para que sea reemplazado por un sistema económicosocial de un carácter social cualitativamente más elevado; y sobre el rol principal de la clase trabajadora, como la clase social objetivamente interesada en enfrentar al neoliberalismo, lo cual, si el camino es consecuente, llevaría a la superación del capitalismo dependiente, por ejemplo en nuestra región, y finalmente a la superación del sistema capitalista en general. Capitalismo que ya ha cumplido con su rol histórico de desarrollar las fuerzas productivas, las cuales están cada vez más en contradicción con las actuales relaciones económicas, sociales y superestructurales del sistema, lo cual está generando la creciente crisis generalizada que podemos ver y sufrir a nivel mundial. Esta crisis incluye la tendencia de los oligopolios y sus expresiones políticas a violar la propia democracia liberal, que fuera, en sus orígenes, expresión política del capitalismo, lo cual objetivamente impone a la clase trabajadora y demás sectores populares la tarea de defensa y desarrollo de la democracia.

La conformación de movimientos sociopolíticos, como organizaciones independientes de la clase trabajadora, y su eventual accionar en la formación y actividad de los frentes populares y sus gobiernos, como formas de democracia participativa, superadora de la democracia formal representativa, son construcciones en proceso, con diferentes grados de evolución, con avances y retrocesos, particularmente en los países de nuestra región, que es donde quizás más se insiste, desde hace tiempo, en la necesidad de la coordinación y unidad entre las organizaciones sociales y sindicales que expresan a la clase trabajadora. A su vez, estas construcciones en general se dan expresiones político electorales con diferentes denominaciones (Partido de los Trabajadores en Brasil, Movimiento al Socialismo en Bolivia, etcétera).

Tesis 11

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