Algunas reflexiones sobre la situación actual en Israel.

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Jose Alberto Itzigsohn*

Revista Tesis 11 (nº 113)

(Internacional)

El aislamiento de Israel sería muy peligroso para el país y daría apoyo a una expresión muy común en los medios de la oposición que es que si no se modifica el rumbo, nuestro Titanic terminaría chocando con un iceberg que ya está a la vista.

Religión y política.

La religión a nivel individual es una de las formas posibles del enfrentamiento del  ser humano con los interrogantes que le plantea su existencia y su muerte y, como tal, es respetable. El problema surge cuando se mezclan religión y política. En esa situación la religión puede servir para enfervorizar a las masas, oprimidas u opresoras, y para acallar conflictos internos, , pero no tiene valor mas allá del área de una religión determinada o de religiones próximas

Un ejemplo de lo dicho son algunas tendencias islámicas extremistas, con actitud intolerante rechazada por musulmanes moderados  y, salvando distancias y proporciones, la actitud de algunas tendencias en Israel, en relación con los derechos de poblaciones árabes bajo su dominio y con los sectores laicos o religiosos moderados de la propia población israelí.

Pasemos a examinar ese último aspecto del problema. Por un cúmulo de razones históricas, que desbordan los límites de este artículo, el territorio de Palestina, o Eretz Israel, Tierra de Israel en hebreo, ha pasado a ser habitado por dos pueblos, el judío y el árabe, cada uno de los cuales necesita ser soberano de parte de ese territorio. Esa es la solución llamada de Los dos Estados, Un Estado de mayoría judía y un Estado de mayoría árabe palestina que, cualquiera sea la posición ideológica que se tenga sobre el problema, parece ser la única solución capaz de evitar, en este momento, una guerra catastrófica de proporciones regionales o mundiales. Esa solución cuenta con el apoyo de muchos países en Europa y también en América y de sectores importantes de las poblaciones en conflicto.

Lamentablemente, hay sectores muy importantes tanto del lado palestino como del lado israelí, predominantes en la situación política actual, que no aceptan dicha solución o la aceptan de la boca para afuera.

Me detendré especialmente en los obstáculos existentes en el lado israelí, que es el que conozco mejor, a sabiendas que también los hay del lado palestino y de otros países musulmanes. El actual gobierno de Israel está formado por una alianza de partidos de derecha que en total suman 61 bancas sobre ciento veinte. Una mayoría mínima pero que le basta para gobernar, pues Israel tiene un gobierno parlamentario donde el parlamento elige al primer ministro que es el gobernante. El Presidente suele ser una figura de gran prestigio, pero no tiene poder.

Dentro de esa coalición hay diputados de extrema derecha, nacionalista y religiosa, que representan principal, pero no únicamente, a los colonos judíos de los territorios ocupados en la guerra de 1967 quienes se oponen en forma acérrima a todo acuerdo de paz que signifique la cesión  de parte de la tierra a un Estado palestino. Para justificar esta postura se alegan razones de seguridad sobre las cuales no puedo opinar porque no soy experto, pero esencialmente razones religiosas. Para dar un ejemplo, me referiré a una joven que se desempeña como vice ministro del exterior que justifica esa política de acuerdo a opiniones rabínicas sobre la Biblia.

Con todo respeto, creo que ese tipo de razonamiento no puede tener validez internacional y conlleva a un aislamiento creciente respecto de lo países europeos con los cuales lleva a cabo Israel la mayoría de sus intercambios comerciales y con los Estados Unidos que es, hoy por hoy, básico para su seguridad. Ese aislamiento sería muy peligroso para el país y daría apoyo a una expresión muy común en los medios de la oposición que es que si no se modifica el rumbo, nuestro Titanic terminaría chocando con un iceberg que ya está a la vista.

Como persona que vive en Israel y está en contacto diario con distintos sectores de la población, no puedo dejar de lamentar las consecuencias posibles de esa política y alguien deberá asumir la responsabilidad histórica por ella. Esto en cuanto a lo externo.

En lo interno somos testigos de intentos de implantar en todos los ámbitos, una tendencia nacionalista religiosa, intransigente, en las escuelas públicas, en las telecomunicaciones y en todos los ámbitos.

Pero, pese a todo, podemos confiar en que en un plazo más o menos largo, pueda haber un cambio de rumbo. El pueblo de Israel ha puesto en evidencia una capacidad creadora que se ha manifestado en lo científico, lo económico y en muchas otras áreas del quehacer humano. Es de esperar que esto se ponga de manifiesto también en lo político

Algunas palabras sobre las relaciones entre Israel y los Estados Unidos.

Como es sabido Israel mantiene una alianza muy estrecha con los Estados Unidos, motivada por razones estratégicas, económicas y políticas.

Durante muchos años hemos bregado para que Israel tenga una relación más flexible con el mundo.

Ahora bien, en la actualidad se ha producido un distanciamiento con el gobierno de los Estados Unidos, especialmente por la tentativas de ese gobierno de llegar a un acuerdo con Irán, enemigo de Israel y por el apoyo estadounidense a la solución de los Dos Estados que hemos mencionado antes que es una necesidad estratégica de ese país. Pero el distanciamiento al que aludo, se ha visto acompañado con un acercamiento a los sectores políticamente más conservadores de los Estados Unidos, representados por el partido Republicano , opuesto al gobierno  de Obama, representante del partido Demócrata, que es apoyado por la gran mayoría de la población judía de los Estados Unidos. Una situación potencialmente negativa.

*Jose Alberto Itzigsohn, psicoterapeuta, ex director de la carrera de psicología de la UBA. Reside en Jerusalén, Israel, desde hace décadas.

Jerusalén

Mayo de 2015.

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