2ª mesa-debate sobre: “Recomposición del Campo Popular”

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Revista Tesis 11 (nº 119)

Edición especial: Balance del gobierno de Cambiemos

Resumen de la 2ª mesa-debate, realizada el 12/08/16 en el hotel Bauen, del ciclo de debates organizado por Tesis 11 sobre la temática:

“RECOMPOSICION DEL CAMPO POPULAR”

Organizaciones intervinientes:

ADEF (Asociación de Empleados de Farmacia)-CGT / CTA (Central de Trabajadores de la Argentina-Secretaría Yasky) / CPP (Corriente Política de Participación Popular) / USpV (Unidad Socialista para la Victoria) / TESIS 11 (Organización político-cultural)

Tesis 11 recomienda leer este debate, por considerar que fue profundo y de gran riqueza, sobre los temas ideológicos y de praxis política vinculados a una temática de tan fundamental importancia para el campo popular.

(Al final del texto se incluyen enlaces que permiten acceder al audio completo del debate y al desgravado corregido del mismo).

Temáticas generales debatidas:

  1. Caracterización socioeconómica y política de la realidad argentina, su relación con la situación en América Latina y el mundo capitalista actual: Problemas estructurales principales a resolver desde el interés de los sectores populares.
  1. Necesidad de un frente o movimiento sociopolítico para enfrentar las tareas transformadoras. Condiciones para su conformación y desempeño. Relación con la democracia, las organizaciones y el frente del movimiento popular. Su vínculo con el desarrollo de la democracia participativa y la utilización de la institucionalidad de la democracia representativa.

Tesis 11 recomienda leer este debate, por considerar que fue franco, profundo y de gran riqueza, sobre los temas ideológicos y de praxis política vinculados a una temática de tan fundamental importancia para el campo popular.

Nota: Este resumen fue realizado por Carlos Mendoza, en su rol de coordinador del debate, seleccionando párrafos de las intervenciones, con modificaciones para adaptar su redacción y vinculación entre los párrafos, por lo que la responsabilidad del texto corre por cuenta del mismo.

(Al final del texto se incluyen enlaces que permiten acceder al audio completo del debate y al desgravado corregido del mismo).

CARLOS MENDOZA (TESIS 11-Coordinador).- (Ingeniero, especializado en temas de economía política, miembro de la dirección de Tesis 11).

Estamos convencidos que no son muchas las ocasiones en que las organizaciones se juntan para hablar de temas ideológicos, programáticos y organizativos, del frente o movimiento sociopolítico del campo popular. Ese es el aporte que queremos hacer desde Tesis 11 con este ciclo.

Haremos dos rondas de discusión, una por cada temática. Los compañeros intervendrán por orden alfabético de las organizaciones.

Debate sobre la 1er temática

RUBEN QUIQUE GIRALDI (ADEF-ASOCIASION DE EMPLEADOS DE FARMACIA).- (Director del área de trabajo y ambiente de la ADEF).

Celebro que Tesis 11 haya convocado a este encuentro, donde podemos reflexionar. Porque en realidad la batalla fundamental es por el pensamiento.

Referido al modelo que avanza en la Argentina, impulsado por la derecha, para consolidarse y reproducirse necesita no tener presiones. Y para eso uno de los objetivos es la inexistencia de una legislación laboral o la reducción de la misma. No tener sindicatos o tenerlos adictos. Generar atomización social, aislamiento de los ciudadanos, tener ciudadanos acríticos, que acepten las propuestas de la derecha sin mayores conflictos. El objetivo estratégico consistiría en conseguir que el enemigo esté convencido que no vale la pena seguir luchando.

Dos puntos importantes a considerar: Uno es quién es el enemigo, dónde está el poder. Los Estados ya no tienen el poder, está en manos de las corporaciones transnacionales. El dominio del mundo del capital financiero transnacional es un elemento a considerar, porque si no corremos el riesgo de equivocarnos de quién es el enemigo. El otro punto es quién es el sujeto político que puede llevar adelante una lucha por la transformación. Antes era la clase obrera, pero ahora nadie apostaría solo a eso. Si no integremos a todo un arco de sectores sociales cualquier estrategia va a fracasar.

Es importante el tema de la geopolítica: Estábamos cercanos a entrar en el BRICS, un espacio donde las relaciones internacionales se democratizan, participan múltiples actores. Ahora, con este gobierno, pasamos a jugar en un espacio unilateral hegemonizado por EE.UU. Esto ha sido un giro fundamental en política exterior, que  si hubiera ganado el peronismo no hubiera sucedido. Se iba a mantener el vínculo a nivel latinoamericano, la UNASUR, el MERCOSUR. Ahora se va a girar hacia la Alianza del Pacífico y a insistir  en acuerdos de libre comercio que van a ser muy agresivos para nuestro país.

En política internacional es importante también analizar el rol de las corporaciones. Han construido una verdadera arquitectura jurídica internacional que los hace inmunes a todo tipo de presión. Por eso en el mundo se está tratando de establecer regulaciones para este tipo de empresas, que prácticamente tienen piedra libre para hacer cualquier cosa. En general estas empresas tienen prácticamente ejércitos propios, que se encargan de la tarea sucia de eliminar a aquellos que se oponen a su accionar. Por ejemplo el caso Monsanto que ha comprado Blackwater, la agencia de mercenarios más importante en el mundo. Un elemento importante es que en el mundo en 2015 han asesinado a 185 militantes sociales, de los cuales unos 120 han sido de Latinoamérica. Un asunto para reflexionar es que los grupos sociales obviamente están organizados con un líder importante. La eliminación física del líder suele generar un desbande en la estructura. Entonces, habría que reflexionar la construcción de nuestro propio liderazgo. A esto hay que sumar  el genocidio silencioso por el accionar de estas empresas, por accidentes, por sus productos y por situaciones críticas a las cuales llevan a cantidades de personas que prácticamente se han quedado en la miseria.

En cuanto al sindicalismo, creemos que hay una necesidad de transformación. El sindicalismo debería pasar de ser un sector de presión reivindicacionista a tener dimensión política. Entre otras cosas, creemos que hay que instalar la idea en el mundo sindical que evidentemente la destrucción del planeta nos va a dejar a todos sin trabajo. Nosotros trabajamos hace 4 años con el tema ambiental y cuesta mucho instalarlo

Otro tema que consideramos fundamental es la regulación tecnológica del trabajo. Hay y van a haber cambios tecnológicos múltiples que obviamente generan desempleo. Y esto hasta ahora está tomado como si fuera una fuerza de la naturaleza, de la tecnología, no algo que producen determinados sectores del capitalismo con objetivos bien concretos y que nosotros podríamos regular. Esto todavía tampoco está instalado.

Otro punto importante es que sin integración latinoamericana podríamos decir que tampoco hay trabajo. En esto habría hecho un gran trabajo a nivel sindical, ya que la coordinadora de centrales sindicales del Cono Sur creo que es lo único que sobrevive de las organizaciones sociales que  participaban en ese espacio.

Otro asunto a considerar es que sin planificación económica no hay trabajo. Acá la planificación económica no la diseña el Estado sino las transnacionales. El movimiento obrero no puede ser ajeno a eso.

La cuestión esencial en todo esto para el campo popular, es coincidir, ir más allá de la unidad por el espanto. Tampoco alcanza con unir a los que piensan exactamente igual. Hay que avanzar generando vínculos con múltiples sectores, profundizando la unidad.

YAMILE SOCOLOVSKY (CTA-Yasky).- (Integrante de la mesa nacional de la CTA como secretaria de formación e investigación).

Sería ocioso repetir, como caracterización, todas las medidas que tomó el gobierno de Macri en esta etapa, pero sí llamar la atención sobre las que rápidamente pusieron de manifiesto el proyecto de reforma liberal, conservadora, del Estado.

Hay que destacar los despidos, que rápidamente empezaron a producirse en el Estado. Se inició un proceso de reforma del Estado, particularmente en las áreas donde se han producido despidos, no solamente ligados a persecución política y estigmatización del empleo público, sino que también formó parte de un proceso de paralización de algunas funciones del Estado que habían empezado a desarrollarse en estos años, vinculadas con que pudiera ejercer una función de control y regulación sobre el capital, y también con el conjunto de políticas públicas ligadas a la ampliación de derechos.

La devaluación, la supresión de las retenciones a productos agropecuarios, la apertura de las importaciones y el tarifazo, dicen sobre el modelo que intentan construir y también sobre los sectores que están representados en el gobierno. Quienes están hoy haciendo uso de los resortes del Estado son los sectores económicos concentrados, con una presencia determinante de los representantes de las empresas multinacionales y del capital financiero, ligado por supuesto también, como históricamente ha sido en la transformación de la oligarquía argentina, a los sectores agroexportadores. Hay una diferencia con los 90, que tiene que ver con la hegemonía, dentro de los sectores dominantes en la Argentina, del capital financiero y los sectores multinacionales frente a los grandes grupos industriales nacionales.,

La decisión de no negociar sino entregarse a la demanda de los fondos buitres y reiniciar un proceso de endeudamiento y de reconstrucción de la vinculación con los organismos financieros internacionales, está hablando no solo del modelo económico sino de un reposicionamiento político a nivel internacional, lo cual incluye la paralización de los procesos de integración regional, que además hace que la Argentina se convierta en una pieza en el engranaje latinoamericano que está contribuyendo a modificar negativamente la correlación de fuerzas para los sectores populares en la región.

Esta nueva orientación política se desarrolla en un contexto en donde veníamos teniendo dificultades para sostener el proceso de redistribución del ingreso y de seguir ampliando márgenes de autonomía, para el desarrollo de la política nacional, particularmente en la política económica. Si bien había un escenario de crisis internacional, que estaba siendo relativamente contrarrestado mediante medidas de carácter anticíclico, que preservaran especialmente la actividad económica, el empleo y el salario, la situación estaba tornándose dificultosa debido a debilidades de nuestro propio proceso.

Nuestra economía sigue siendo excesivamente dependiente de nuestra capacidad de exportar materias primas y por lo tanto de la relación con las divisas. Esa debilidad estructural se convierte en una limitación para avanzar en un proceso de redistribución de la riqueza y también supone una limitación a la soberanía nacional. Es un problema decisivo en la Argentina y en todos los países de América Latina. Esa dificultad se ha traducido también en debilidad política. Resolverla sigue siendo una tarea pendiente y el punto en el que históricamente nuestros procesos populares terminan siendo suspendidos.

Además de estos elementos que podrían caracterizar la situación económica y social, hay otros que se han venido desarrollando y que forman parte del modelo político económico que se está intentando reinstalar. No es un dato menor el despliegue de un proceso de carácter represivo y persecutorio, como el caso de Milagro Sala, el hostigamiento judicial sobre Cristina Kirchner, la situación de Hebe de Bonafini y otros. No es casual que esta ofensiva de la derecha se exacerbe en momentos en que los juicios por crímenes de lesa humanidad contra los responsables del terrorismo de Estado en la Argentina empiezan a avanzar sobre los responsables económicos, que son aquellos que hoy recuperan su capacidad de hacer uso del Estado para seguir sosteniendo su privilegio.

Si evaluamos qué es lo que se está intentando producir en nuestro país desde una perspectiva estructural, hay intento de producir un cambio en la relación de fuerzas entre el capital y el trabajo, que se acompaña necesariamente de un proceso de reforma del Estado, para adecuarlo a la necesidad de reproducción del capital en esta etapa. Es también un elemento estructural el cambio en la integración de la Argentina en el plano internacional, como una subordinación al proyecto imperialista.

Desde una perspectiva ideológica, creo que también nos están haciendo una batalla cultural orientada a producir un repudio de la década ganada. Para este proyecto político de la oligarquía es importante producir el olvido de que en estos años nuestro pueblo pudo ver que era posible vivir mejor, transformar este país en un sentido que permitiera mejorar la situación de la mayoría, reconocer como derechos cosas que no eran pensadas como tales y ampliar el espacio de la igualdad de nuestra sociedad.

LIDO IACOMINI (CORRIENTE DE PARTICIPACION POPULAR).- (Miembro de la dirección nacional de la CPP).

Me voy a apoyar en la intervención de la compañera Yamile, porque tiene muchos puntos en contacto con lo que pienso y evitar así repetir conceptos.

Me  voy a concentrar en el tema de la situación internacional y la crisis provocada entre 2008 y 2009, no resuelta todavía. Sobre esto quiero señalar que el gobierno de Macri no solamente nos inserta en la situación internacional de manera peligrosa, dado lo conflictiva que es, sino que por otro lado la situación internacional determina así de manera más nítida todas aquellas cuestiones que tienen que ver con las políticas nacionales. No es lo mismo un proyecto de autonomía, de autodeterminación y de cómo los factores internos de la república juegan en el desarrollo de la situación económica y política, que un proyecto que está estrechamente vinculado al desarrollo de la situación internacional porque está vinculado a los intereses que predominan en el mundo. Este proyecto está claramente vinculado al sector financiero, a la evolución de la situación financiera internacional y a la extremada concentración que ha habido en ese campo.

Sobre lo internacional, hoy tenemos un debate importante alrededor del modelo norteamericano y de la pelea interna por las elecciones de noviembre entre Donald Trump por los republicanos e Hillary Clinton por los demócratas. Se analiza de manera superficial que Trump es un facho impresentable total, lo cual es cierto, pero se oscurece que los demócratas son los que vienen dominando este proyecto en las últimas décadas y son responsables en gran parte de la inestabilidad internacional. De todas maneras, lo que va a predominar no son las posiciones que ellos tienen como candidatos sino los intereses globales de los Estados Unidos como potencia imperialista, y que fundamentalmente van a determinar el curso de la política. Pero quiero plantear una diferencia entre sectores de la producción en EE.UU. Donald Trump tiene una política de tipo endogámica para los EE.UU., un intento de cierre sobre sí mismo, una crítica fuerte a la industria globalizada porque es la que resta puestos de trabajo a los trabajadores norteamericanos y es la que determina que una parte importante de la base política que tiene sean los trabajadores afectados por la crisis. Si esa defensa aparente del trabajo está vinculada al modelo de producción fordista, entonces estaría un poco desactualizado, porque ya no son esos viejos sectores de la industria norteamericana los representativos del capital imperial, sino los intereses financieros expandidos hasta límites increíbles, que traban una relación con el capital industrial que era inimaginable unas pocas décadas atrás.

El sector financiero tiene una alianza fundamental con lo que es hoy la industria más avanzada tecnológicamente, que produce un tornillo en Tailandia y una biela en Singapur, y tiene un lugar de armaduría en cualquier otro país que le convenga a los intereses de esas empresas monopólicas. Las barreras proteccionistas y aduaneras son la traba fundamental para el desarrollo de ese tipo de capital. Hemos vivido en las últimas décadas todo un período de desregulación de esas trabas internacionales y la continuidad de ello es lo que lleva adelante Obama con el Tratado Transpacífico y el tratado con Europa. Es decir, liberar el camino para la concentración plena a nivel internacional y el dominio del sector financiero y un sector del monopolio industrial norteamericano vinculado a la industria más desarrollada, más informatizada, la que ha generado un modelo totalmente distinto de producción a escala internacional y que necesita romper todas esas barreras para poder instalarse definitivamente en oposición a otros sectores.

Todo eso cuesta guerras y sangre y de alguna manera determina el proceso argentino. Podríamos confundirnos porque acá hay algunos proyectos industriales, como el de Techint, que pueden tener viabilidad, pero lo fundamental no pasa por ahí, sino por el acuerdo con los buitres, el reendeudamiento y la reubicación actual de la Argentina en el plano internacional, incluyendo el papel que la Argentina cumpla en Latinoamérica.

Otro aspecto que tiene que ver con la cuestión estructural y que tendríamos que tener en cuenta es el fracaso de nuestro modelo. Fracaso en general en Latinoamérica que no logró romper barreras estructurales para continuar sus vías de desarrollo. Fracaso también porque no hemos resuelto cuestiones políticas vinculadas a la integración regional, inclusive con nuestro principal socio que es Brasil.

Esas son algunas de las cuestiones que deberíamos plantearnos ¿Tiene la Argentina posibilidades reales de retomar el proceso y el modelo anterior y llevarlo exitosamente para adelante? ¿Es solamente una cuestión política o la cuestión política tiene que tener en cuenta las características estructurales del mundo actual? ¿Cuál es el modelo de desarrollo posible en este mundo que no ha resuelto su actual situación problemática? Creo en ese sentido que Argentina debe integrarse a la situación internacional desde la lucha que debemos desarrollar junto a Brasil, Venezuela y los demás países, contra lo que se está viniendo a nivel internacional.

ROBERTO PAPADOPULOS (TESIS 11).- (Periodista, miembro de la Mesa Directiva de Tesis 11).

Creo que el gobierno Macri efectivamente representa esencialmente a los sectores financieros. Las medidas que ha producido en el sector financiero, liberando los mercados, con sus consecuencias, marca que efectivamente están gobernando esos sectores para hacer sus negocios. Y esto coincide en gran medida con la situación mundial: la crisis del capitalismo, que arranca en el 2008, está mostrando la preponderancia cada vez mayor del capital financiero, y está marcando el rasgo principal de los procesos económicos en el orden mundial.

El dominio del capital financiero internacional ha acrecentado enormemente las consecuencias que de por si produce el propio capitalismo: acrecentamiento de la miseria, de la desocupación, de la guerra, de los desplazamientos de millones de personas.

Hay de parte del poder financiero el intento de una recomposición de su situación actual en el plano geopolítico mundial, que lo lleva a intentar evitar que surjan nuevos centros de poder; por eso la ofensiva contra los BRICS, o la ofensiva que llevan en el Medio Oriente para reposicionarse, para evitar que países como China, o Rusia, puedan hacerle sombra en la disputa geopolítica actual.

Los grupos concentrados del poder económico internacional realizan un intento de reconquistar mercados y al mismo tiempo, en el terreno político, cortar los procesos que se iniciaron a principios del siglo XXI con gobiernos de sentido democrático popular, particularmente, en América Latina.

Este es un gobierno que ha producido una de las mayores transferencias de ingresos de los sectores populares a los sectores concentrados del poder económico. Está claro que el gobierno ni se ha equivocado, ni está aprendiendo, ni está confundido, sino que es efectivamente el objetivo político y económico que tienen planteado por delante. Por eso se plantean la necesidad de bajar los salarios, con el argumento de volver al país más competitivo, cosa que ya hemos vivido en otras épocas en que, a pesar de tener salarios de miseria y mucha desocupación, nunca se resolvió el problema de ser ni más competitivos, ni poder disputarle a los grandes monopolios los mercados internacionales, todo lo contrario.

Conjuntamente con esta decisión del gobierno de Macri, de recomponer la economía en favor de los intereses de los grupos concentrados, particularmente del sector financiero, también hay un intento de destruir las organizaciones sindicales y sociales del campo popular. Por eso también en el plano político están atentando contra los avances que se produjeron en la lucha por los derechos humanos.

Ha habido avances en estos años, se han conquistado derechos, se han logrado reivindicaciones importantes, producto de las luchas de los trabajadores y demás sectores populares y de la acción del gobierno de Néstor y Cristina. Pero hay que decir también que dos cosas no pudimos resolver en ese período que creo son importantes. Una, la construcción de una fuerza política y social que sostuviera estas medidas; y la otra es que no pudimos avanzar en la profundización del modelo, no pudimos romper con algunos monopolios que siguieron imponiendo sus políticas, no pudimos superar eso por la fuerza que tiene el enemigo y también por nuestras limitaciones, que tenemos que discutirlas, si es que queremos avanzar en un nuevo modelo de país.

Es necesario pensar que necesitamos profundizar la democracia. Esta democracia no ha podido, primero, institucionalizar muchos de los cambios que se han llevado a la práctica, y segundo, todavía no garantiza una participación popular que pueda jugar un papel mucho más profundo. Necesitamos lograr una democracia mucho más participativa, que dé formas de organización a los sectores populares, para que podamos jugar un papel mucho más importante.

Por último, quiero insistir en el hecho de que los cambios que hemos logrado han sido importantes, pero no son suficientes para hacer avanzar y consolidar un país de otra característica, democrático, popular y que atienda a fondo las necesidades de los sectores populares. Necesitamos pensar en otras alternativas, que tienen que ver, no solo, con conquistar algunos derechos, sino  también producir modificaciones en la estructura económica y social de nuestro país. Tenemos que discutir mejor el papel del estado para poder disputarle a los monopolios al  menos una parte de su poder y hacer que esto esté al servicio de los intereses de las grandes mayorías del país.

ISIDORO CRUZ BERNAL (UNIDAD SOCIALISTA PARA LA VICTORIA).- (Sociólogo, investigador del Centro Cultural de la Cooperación, miembro de la mesa ejecutiva de la USpV en la CABA).

Gracias a Tesis 11 por la invitación a dialogar y ver qué pensamientos podemos elaborar entre nosotros, escuchándonos.

Una definición muy concentrada de qué es la Argentina, es pensarlo como un país semi industrializado. Si bien la industria argentina ha tenido sus hitos fundamentales en lo que se llamó la ISI (industrialización sustitutiva de importaciones) desde los años 30 hasta el golpe del 76, en estos últimos años tuvimos una especie de ISI atemperada, pero que volvió a colocar en un nuevo contexto algunas de las viejas contradicciones. La industrialización argentina se diferencia de la de los países industrializados avanzados, que tienen una industria diversificada. Nosotros tenemos un término medio, porque también hay países cuya industrialización se centra en la explotación de un recurso natural.

En Argentina, si bien el producto industrial actualmente excede el del agro, la industria ha estado subordinada al agro y las finanzas. La burguesía agraria ha tenido un cuasi poder de veto sobre la industrialización y sin embargo no ha podido plasmar un proyecto de país.

Eso no quita que en la burguesía agraria argentina se han producido cambios evidentes. Ya no es la del centenario dividida en criadores e invernadores, que además de ser el sector que más ganaba era el más improductivo. Hay un crecimiento de las fuerzas productivas en el campo, lo cual no implica una mejora en la distribución de la riqueza.

Comparando con otros modelos, los países agrarios que exportan básicamente mercaderías agrícolas o ganaderas, lo que se llama modelo canguro (Australia, Nueva Zelanda) se caracterizan por una población escasa. La Argentina, con sus 42 millones, no puede pensar en el modelo canguro.

El golpe del 76 buscó el rediseño de la sociedad argentina que, bajo la dirección del capital financiero, se integró a la globalización neoliberal. Esto en sus primeros 20 años produjo un desarrollo contradictorio, pero ininterrumpido; ningún gobierno lo puso en cuestión, pero produjo el colapso del 2001.

Los cambios en la industria argentina de los últimos años están muy relacionados con el tema de la mundialización. Por lo cual, la industria argentina, por ejemplo la automotriz, pasa a ser una meramente ensambladora.

También hay que decir que la economía argentina está muy ligada a la de Brasil por los acuerdos del Mercosur, por la misma integración de la industria automotriz, a la cual hay que sumar los eslabonamientos de diversas industrias.

Los años del proceso kirchnerista, mostraron otro camino que generó un escenario mucho más favorable para los trabajadores que la perduración indefinida del neoliberalismo. Cómo los trabajadores se organizan independientemente y ganan su propia autonomía básicamente es responsabilidad de los trabajadores, pero si hay políticas que favorezcan una mayor fuerza social para la clase obrera, no podemos ser neutrales respecto a ellas.

En cuanto a las limitaciones del modelo que llevó adelante el gobierno anterior, me parece bien llamarlo fracaso. Si bien el fracaso estubo influenciado por la crisis económica internacional, el kirchnerismo, obviamente por elementos de inestabilidad política, no logro pasar a una etapa mayor, en que la industrialización no fuera solo la cuestión de la capacidad instalada, sino también mayor modernización tecnológica.

Respecto al macrismo, expresa la alianza de clases neoliberal entre el establishment capitalista y sectores amplios de las capas medias. El neoliberalismo es un orden social, no solamente políticas neoliberales. Ese nuevo régimen es fuerte, aunque tiene elementos de inestabilidad. La lucha contra el macrismo es de largo aliento, porque no solamente tenemos que enfrentar al gobierno, sino a toda una coalición conservadora que está dentro y fuera del gobierno. Militan un sector del partido judicial, un grupo multimedio, etc., que están adentro y afuera. Esos elementos cumplen mejor su papel de apoyo  más porque están afuera que adentro.

El proyecto actual de la derecha lo definiría como una integración pasiva en la globalización neoliberal. Como contraposición, planteamos un modelo de desarrollo nacional, igualitario, democrático, que tiene que tener un posicionamiento en las relaciones de fuerza internacionales. Del mundo uno no se escapa.

Concuerdo con que ha habido un déficit claro en la integración económica latinoamericana. Por ejemplo, la negativa de Brasil al Banco del Sur ha sido catastrófica. El gobierno del PT no logró balancear el problema de conducir el país y frenar a su propia burguesía. Los gobiernos progresistas latinoamericanos no han logrado avanzar significativamente en la integración económica, como sí lo hicieron en ciertos organismos políticos, como la CELAC, la UNASUR, etcétera.

Es importante plantear ciertos objetivos para el movimiento popular: Control del comercio exterior, mediante su nacionalización; reforma tributaria con impuestos directos y progresivos. En Argentina hay una vía informal de acumulación que es no pagar impuestos. Hay muchos países que tienen esquemas neoliberales, pero no se suicidan con burguesías que no pagan impuestos.

CARLOS MENDOZA (TESIS 11-Coordinador).-

Concuerdo con todos los panelistas en que han vinculado mucho la estructura socioeconómica oligopolizada y manejada por el capital financiero en nuestro país con el capitalismo mundial, que tiene precisamente esas características.

Los compañeros han hablado también del carácter parasitario de las medidas del gobierno de Macri, porque han beneficiado sobre todo al capital financiero especulativo. Pero también han beneficiado al sector propietario de la tierra, que está ampliamente concentrada en nuestro país, y que la mayoría de los propietarios la arriendan. Cuando se eliminó las retenciones a productos agropecuarios, inmediatamente aumentó el precio de la tierra en toda la pampa húmeda, porque el precio de la tierra no es otra cosa que renta de la tierra capitalizada según la tasa de interés vigente. Por un lado favorecieron el parasitismo de la renta financiera especulativa y por otro lado, el parasitismo de la renta de la tierra, que es tan importante en nuestro país.

Debate sobre la 2ª temática

RUBEN QUIQUE GIRALDI (ADEF-ASOCIASION DE EMPLEADOS DE FARMACIA).-

Esta segunda temática es la más complicada; marca el posicionamiento respecto de lo qué queremos hacer.

Hay una necesidad de autocrítica, y si no la hacemos, mal podemos encarar una nueva etapa. Además hay que revisar ciertas adhesiones conceptuales. Hay que ver el tema de la participación, de la militancia territorial, de la construcción de poder.

En lo que hace a la militancia territorial, este gobierno viene planteando el avance del voluntariado en contraposición a la militancia. Plantean un descrédito de la militancia. En realidad los voluntarios desarrollan la misma tarea que hacemos nosotros como militantes. Ahí tenemos un desafío, porque si plantean lo mismo que nosotros pero con apoyo gubernamental y empresarial, nos vamos a ver en un problema.

También hay que revisar el tema de la participación de las organizaciones populares en política internacional. Si bien el gobierno anterior habilitó la posibilidad de que haya espacios de participación de la sociedad civil, tanto en UNASUR como en el MERCOSUR, eso se hizo en una forma inadecuada. Todo lo que hemos planteado siempre, la integración por abajo de los pueblos, de ninguna manera se podía dar en el esquema en el cual se vinculó la estructura del estado con la militancia que participaba en esos espacios. Obviamente, se acabó el gobierno kirchnerista y eso desapareció mayormente. Lo que sobrevivió fue la estructura sindical que era anterior y que no tenía ningún tipo de vinculación con el Estado, tenía autonomía, y algunas otras experiencias de compañeros que tuvieron el recaudo de armar relaciones internacionales por abajo. Pero eso es también un error en el resto de los países de Latinoamérica.

Actualmente vemos algunos avances en la construcción popular, como por ejemplo el acto de Ferro. Eso es una construcción de un sector del peronismo sindical que podríamos ubicarlo a la izquierda. Vamos a ver como se puede jugar dentro de esto de la unidad de la CGT; a lo mejor hay que separarse para llevar adelante la lucha que se tiene que dar.

El tema de la formación de un frente: Si bien ha habido intentos, al menos dentro del sindicalismo hemos tenido acuerdos con sectores de la CGE y con algunos otros sectores, pero todavía no se ha efectivizado, como política, establecer acuerdos frentistas con distintos sectores. Es una limitación que, al menos en el sindicalismo, hemos tenido desde hace mucho tiempo. Apenas si ahora tenemos una relación con la CTEP, que ha desarrollado toda una actividad integrando a trabajadores informales, cosa negada en el movimiento obrero tradicional, que históricamente planteaba que se ocupaba de los trabajadores exclusivamente asalariados y en blanco. Se está avanzando en eso y creo que en esa dirección tenemos que ir.

Hay un déficit muy importante, si queremos avanzar en la batalla cultural, en materia de comunicación. Hay un avance para desacreditar a diversos sectores populares. Por ejemplo, se está planteando que los aumentos salariales obtenidos por los sindicatos van en desmedro del bolsillo de la población. Esto se va a multiplicar y si no hay respuestas concretas nos deja a merced de los comunicadores televisivos y de la radio que tienen el mismo libreto permanentemente.

En lo que hace a la organización popular para poder incidir, creo que es una necesidad la búsqueda de creatividad, que por ejemplo en un momento se dio, en diversos países, en los grupos anti globalizantes. No es que se tenga que reproducir eso pero hay que imaginar nuevas formas creativas.

Otro punto que creo es fundamental: El 24 de marzo, por primera vez el sindicalismo salió todo junto en una marcha por los derechos humanos. Creo que se debería haber ido más allá. Era importante en ese momento que  se recalcara la responsabilidad de los civiles en la etapa de represión, porque aparte todo eso está documentado. Esto directamente está congelado, aunque hay una bicameral para eso. Habría que impulsar esas cosas dentro de lo que podría ser la creación de un gran movimiento de derechos humanos. Digo esto porque la actual situación se puede asemejar a la que se vivía en la etapa de la dictadura. Hay un bloqueo de información muy importante y la única posibilidad va a ser trascender la frontera. Por ejemplo, lo que sucedió con Hebe de Bonafini salió en todo el mundo, tuvo una repercusión enorme. Hay que hacer un gran movimiento vinculado al movimiento de derechos humanos internacional, para golpear como se golpeó en la etapa de la dictadura y que tuvo éxito.

Otro elemento importante para el desarrollo de una estrategia es establecer campañas. Es difícil juntarse con sectores que no son afines. Pero si establecemos algún elemento fundamental con el cual desarrollar una campaña, podemos establecer unidad en la lucha y no de un día, de una salida, de una movilización, sino con continuidad. Hemos tenido experiencias concretas como lo del ALCA. Ahí llego un momento en que estábamos todos juntos. Así podemos limar las asperezas entre diferentes sectores y hacer un frente, no solamente con miras al año que viene, para ver cuántos diputados se coloca, sino con una lucha que vaya más allá del 2017.

YAMILE SOCOLOVSKY (CTA-Yasky).-

Efectivamente, esta es la temática más compleja.

Yo también estoy convencida que no estamos en los 90, porque la capacidad de recomposición de la fuerza del campo popular es distinta. La rapidez con la que se empezó a movilizar la fuerza popular, dispersa, fragmentada, primero ligada a cuestiones más bien sectoriales, tiene que ver con un piso para la reconstrucción de la lucha que es diferente.

No debemos dejarnos conducir al lugar de la derrota por la velocidad e intensidad con que el gobierno de Macri empezó a destruir nuestras conquistas, donde no reconociéramos que en estos años logramos muchas cosas.

Estamos en un proceso de  resistencia, no solamente al avance de la derecha, a la pérdida de derechos, sino también a abandonar un rumbo que veníamos transitando y que hay que revisar, donde hay que discutir como calibrar mejor cuál era la fuerza del enemigo y cuales nuestras limitaciones y debilidades.

En ese vector de futuro que tiene nuestra resistencia hay una diferencia importante, que tiene que ver con que la experiencia política de estos años construyó nuevas organizaciones y convocó a una nueva militancia. Hay un encuentro de generaciones militantes sumamente rico. Una generación que atravesó otras resistencias y otra que llegó a la política en un período de avance, pero en condiciones muy distintas, donde hay que poder construir, en un escenario desfavorable, nuevas formas de encuentro y de  construcción conjunta.

Esta resistencia que empieza a desarrollarse, va encontrando espacios de confluencia, que no sabemos si van a  consolidarse en nuevas construcciones. También es visible que en la parte del movimiento popular que se referencia en Cristina, hay una falta de liderazgos intermedios, que son los que deberían estar desarrollando una estrategia política, no solo de resistencia, sino de acumulación de fuerzas para retomar la conducción del proceso político.

Las organizaciones sindicales tenemos un rol ineludible y una fuerte demanda para que salgamos al ruedo de manera inmediata, y es algo que está ocurriendo, y produciendo un proceso interesante y fundamental para aportar a la reconstrucción política del campo popular. Es una movilización de las organizaciones sindicales en su base, que está produciendo lugares de encuentro, a partir de definiciones comunes, que conducen a unidad en la acción, lo cual nos permite comprender que algo ha pasado en las organizaciones sindicales en estos años, con la aparición de nuevos liderazgos sindicales. Esto abre la perspectiva de que pudieran conformarse nuevos ordenamientos del espacio sindical.

No sé si hablaría del sindicalismo como la columna vertebral de movimiento nacional, pero estoy segura que las organizaciones de los trabajadores tienen que tener un protagonismo importante en la reconstrucción política del movimiento nacional y popular. Hay una dificultad para resolver la relación histórica entre el sindicalismo y la política, y la capacidad de las organizaciones sindicales no solo de representar a los trabajadores, sino también de incidir y ser una voz legítima en la construcción de un proyecto político.

Entre las cosas que no hemos podido resolver adecuadamente en la experiencia de estos años, en Argentina y en los países de América Latina donde se ha habido gobiernos de carácter popular y democrático, está la manera de garantizar la continuidad de los procesos populares más allá de los liderazgos personales. Cómo darle a los movimientos populares la dinámica capaz de asegurar que, pasado el momento de la presencia de liderazgos excepcionales que lograron sintetizar los anhelos de los pueblos y producir cambios progresistas, el proceso popular pudiera reconstituirse, garantizar su continuidad y profundizar su rumbo.

En cuanto a la autocrítica, creo que está en marcha. Hay un estado de debate al interior de las organizaciones, que se produce al mismo tiempo que se va resolviendo qué hacer cada día en este escenario tan abruptamente modificado. Un proceso de autocrítica tiene un momento reflexivo, pero la autocrítica se resuelve en la práctica, definiendo cursos de acción, y sobre todo, en cada una de las organizaciones.

Tal como se plantea en el temario para esta segunda parte, la fortaleza de las organizaciones populares tiene mucho que ver con su capacidad de desarrollar mecanismos democráticos participativos en la deliberación y en la toma de decisiones.

LIDO IACOMINI (CORRIENTE DE PARTICIPACION POPULAR).-

Cómo caracterizar el momento político que estamos pasando tiene que ver con precisar la situación actual y la perspectiva.

Estamos viviendo un momento de transición, que puede ser corto o largo de acuerdo a como se resuelvan algunas cuestiones, como el tema de la unidad y principalmente el tema sindical. Consideremos que tuvimos una derrota de magnitud, que provocó un grado de desazón y dispersión de nuestra fuerza.

Las divisiones que sufrimos, algunos compañeros se niegan a calificarlas de traiciones, para preservar la unidad con amplios sectores, pero no podemos engañarnos, porque esto tiene que ver con la cuestión de en quienes volver a confiar.

En la actual situación, se concentraron los ojos sobre el movimiento obrero. Si conseguíamos un paro era una cuestión importante. Y es justo ver que se ha producido la aparición de nuevos dirigentes; Catalano en ATE, Palazzo en la CGT. Cambios generacionales, como en el sindicato gráfico, sangre nueva sobre la base de una tradición fuerte. Elementos de peso que dibujan un momento especial, pero que tiene sus limitaciones. Es difícil que el movimiento sindical se depure de los gordos tradicionales y de tantos dirigentes que han sido un obstáculo para el movimiento nacional y popular.

Está otro aspecto que es puramente político. Nos alegramos de que la resistencia crezca y el proceso de unidad comience a desarrollarse, pero no debemos engañarnos, no tenemos por delante solamente a Macri, sino que se está desarrollando también una alternativa dentro del marco del sistema: El PJ y las fuerzas de Massa.

La movilización del domingo 7 de Agosto ofrece vetas interesantes. Creo que la iniciativa y organización de la marcha fue más del Movimiento Evita y la CTEP que de la CCC. Y el tercer componente es Libres del Sur. Pérsico fue capaz de unir a esas organizaciones y dar cauce a una necesidad de expresarse contra las políticas del macrismo. Además, la movilización no solamente era imponente, sino que estaba apoyada por centenares de organizaciones de barrio y de distintos caracteres políticos. Es necesario sacar lecciones de esas cuestiones. Fue posible quebrar determinadas vallas y va a ser necesario quebrar otras para que el movimiento que seamos capaces de construir tenga la fuerza y la amplitud suficiente para poder derrotar a la derecha y al macrismo.

Respecto al tema de los liderazgos, creo que Cristina ha ejercido uno indiscutible en el movimiento popular, pero ha cometido errores de verticalismo excesivo, justamente cuando estamos planteando una mayor democratización de la experiencia política en el movimiento popular.

Tenemos que medir de una manera distinta los problemas de las alianzas, si queremos que vengan quienes no nos apoyaron, tenemos que aprender a escuchar, convivir y debatir con opiniones diversas y contradictorias.

ROBERTO PAPADOPULOS (TESIS 11).-

Coincido en que este segundo tema es uno de los más difíciles, que además tiene historia. Recuerdo el Cordobazo, el Vivorazo y todas las grandes luchas que no terminaron en la construcción de un movimiento nacional y popular, capaz de profundizar cambios más de fondo.

El campo popular viene objetivamente de una derrota, al margen de las responsabilidades. No solamente hemos perdido las elecciones sino que se ha instalado en el gobierno un sector político que  está avanzando contra las conquistas que hemos tenido en estos últimos 12 años. Hay una cantidad de medidas dirigidas a empobrecer más aun a los trabajadores y demás sectores populares, produciendo una gran transferencia de renta a favor de los sectores más concentrados. Hay también un ataque contra las organizaciones sociales  y sindicales.

Tenemos un gran desafío: Por un lado, enfrentar las medidas del gobierno para que no sigan perjudicando a los sectores populares. Por otro lado, tenemos que construir una fuerza que haga los cambios en nuestro país a favor de los sectores populares. Debemos avanzar en el aspecto organizativo y en el ideológico y político, para lograr un nivel de conciencia que nos permita plantearnos cambios más de fondo y superar este modelo de sociedad por una mucho más justa.

Debemos pensar en clave de América Latina. Es muy difícil enfrentar a los monopolios multinacionales sino coordinamos la acción de los movimientos populares, sindicales y sociales, en la región.

Este es un periodo muy rico, y efectivamente no es similar al de los 90, porque en los últimos 12 años se ha incorporado una masa importante de militantes políticos y sindicales y se ha avanzado en construcciones políticas, sociales y sindicales. El proceso en el movimiento sindical quisiéramos verlo mucho más acelerado, pero muchas de las luchas en este periodo tienen que ver con un crecimiento de la combatividad y la construcción por abajo en el propio plano sindical.

Efectivamente este gobierno no es solo un conjunto de medidas, sino una concepción política, económica y social que quiere imponer una reconstrucción de la sociedad en beneficio de los grupos concentrados. No solo estamos discutiendo una medida, la desocupación o el salario, sino que también tenemos enfrente al enemigo principal, que son los grupos concentrados del poder económico.

ISIDORO CRUZ BERNAL (UNIDAD SOCIALISTA PARA LA VICTORIA).-

Leyendo las consignas temáticas de Tesis 11, hay dos elementos con los que coincido plenamente y que planteados como necesidad: La construcción del  movimiento socio político, y el desarrollo de  la democracia participativa en las organizaciones y en el frente.

Hay que diferenciar varios niveles de acción. Está la unidad de acción donde podemos converger con gente que no son necesariamente nuestros amigos, para impedirle al gobierno llevar adelante su programa. Y está la unidad de acción para la construcción del frente social y político.

Si el frente que queremos  es solo político, estando dentro de los límites del nuevo régimen post kirchnerista es imposible que ganemos, porque estaríamos aceptando su presupuesto de partida. Por eso, las alquimias para una unidad total del peronismo, en este momento, es una vía segura a la derrota. Para hacer una unidad política con una mayor continuidad, es necesario partir de una reivindicación, aunque sea general, del  proceso político que gobernó los últimos 12 años.

Estoy de acuerdo en que el momento actual es transicional. Estamos determinados por una fragmentación casi inevitable. Hay que superar este estado primitivo de la oposición al neoliberalismo, aunque no es inmediato ya que superar ese estado en las diversas organizaciones requiere de cierta paciencia.

Coincido con que no estamos en los 90. No estamos en un momento de la historia de un neoliberalismo indisputado como forma actual del capitalismo. Hay una cierta deslegitimación de algunas cuestiones del neoliberalismo.

En cuanto a la cuestión de la democracia, el proceso argentino de estos últimos 12 años, ha sido un asunto muy difícil. Porque después del 2001 un sector del movimiento de masas decidió como estrategia la alianza con el Estado y eso implicó que recibiera beneficios. Pero el kirchnerismo, con todas las cosas positivas que tuvo, le sacó a parte de lo que era movimiento social, sindical, algo de poder de decisión y conducción. Lo del verticalismo del kirchnerismo es real. El kirchnerismo fue un movimiento viejo y nuevo. Nuevo porque le dio canal de expresión a energías que luchaban por separado. Pero, a su vez se apoyaba en la idea de que el PJ era el único que podía llevar adelante un gobierno. Había elementos contradictorios. La falta de democracia que hubo en el kirchnerismo tiene que ver con esa matriz.

Referente a la construcción del movimiento o frente socio político, creo que hay actores que van a estar. Está el sindicalismo en su enorme variedad y fortaleza en la Argentina. Sin embargo, hay una crisis severa del movimiento obrero desde hace varias décadas y a nivel mundial. Si bien el sindicalismo tradicional, en todo el mundo,  nunca pudo sumar a todos los trabajadores, cada vez más la matricula sindical desciende. El sindicalismo tuvo más fuerza en el pasado en Argentina. Además, existe el corporativismo; ciertas direcciones sindicales suelen conducir más a sus representados que pensar en el movimiento sindical en su totalidad. También están las organizaciones sociales, que también tienen tensiones corporativas, con relaciones de toma y daca , pero que son actores importantes.

En cuanto a lo de la movilización de la CTEP y otras organizaciones sociales del 7 de Agosto, es evidente que eso genera un impacto importante. Sin embargo, la CTEP y ese tipo de movimientos sociales, están fuera del centro de la producción. Pueden mostrar el reclamo de que tienen el derecho a vivir dignamente pero poder parar la producción está del lado de cierta aristocracia obrera y sectores del sindicalismo más combativo.

Sobre caracterización del momento político. Para mí ya venía del 2013 la derrota política. Derrota táctica importante pero que no la caracterizaría como derrota estratégica. El hecho de que haya ya elementos importantes de resistencia al neoliberalismo en la Argentina, indica que no es una derrota estratégica sino táctica.

La cuestión del frente. Nosotros, militantes socialistas, que tenemos como fin una sociedad socialista, planteamos que el frente contra el neoliberalismo debería ser democrático y de programa mínimo. Es decir, transformaciones que pueden ser o no estructurales pero que no van más allá de la sociedad capitalista, pero que pueden generar un mejor escenario para los trabajadores y a las clases populares.

Coincido con la temática de la convocatoria de Tesis 11 en que hay un elemento de coexistencia entre la democracia participativa y la democracia representativa. Hay que formular propuestas para el desarrollo de una democracia participativa. Eso sí, la democracia participativa forma parte de un ecosistema que tiene que coexistir con otras reformas. Si la democracia participativa esta codificada de manera neoliberal probablemente no sea más que un papel. Por ejemplo, el presupuesto participativo existe en la Ciudad de Buenos Aires y no pasa nada.

CARLOS MENDOZA (TESIS 11-Coordinador).-

El tema del frente amplio anti neoliberal para enfrentar políticas del macrismo, es el punto que menos dificultades ofrece, porque todo aquel que se oponga a tal o cual medida será bienvenido. La construcción de un movimiento socio político con objetivos estratégicos, como sería resolver los problemas estructurales de fondo de la Argentina, es otra cosa mucho más difícil.

Sin embargo, tenemos elementos que se han venido acumulando que son favorables, como ladrillos de una construcción. Uno de ellos es que el histórico desencuentro entre el peronismo y la izquierda se ha ido superando a través de las décadas, y en esto el kirchnerismo ha hecho su aporte. La confluencia entre la izquierda peronista y la izquierda no peronista, es decir, comunista, socialista, radical, humanista, ecologista, social cristiana, donde el peronismo de izquierda es ampliamente mayoritario, es una cosa muy positiva que se ha ido dando. Se han ido superando los desencuentros históricos entre la izquierda y el peronismo progresista, lo cual es una cosa muy positiva para la construcción del  movimiento socio político.

Otro elemento es que han pululado las organizaciones sociales que encuadran a sectores que el sindicalismo no encuadra. Porque en general las organizaciones sociales se nutren de sectores que ellas incorporan en los territorios. En general se trata de sectores pobres y marginales. También hay sectores que vienen de las capas medias, estudiantes, intelectuales, que militan en las organizaciones sociales y hacen trabajo social en los territorios más pobres. A su vez, se desarrolla la vinculación entre las organizaciones sociales y las organizaciones sindicales progresistas. Porque hay una corriente sindical que recoge las mejores tradiciones de la resistencia peronista y de la tendencia revolucionaria del peronismo, que se expresa en una cantidad de organizaciones sindicales, que han tenido renovación dirigencial, y que constituyen otro de los bloques fundamentales de lo que podemos imaginar como el desarrollo del movimiento social y político.

– Se accede al audio completo del debate mediante el siguiente vínculo:

Debate MSP 12-08.MP3

-Se puede leer el texto completo corregido del debate mediante el siguiente vínculo:

http://www.tesis11.org.ar/texto-completo-corregido-del-debate-del-12-08-2016/

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