La institucionalización de la ignorancia como forma de entrega al imperialismo.

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El discurso del Pro en la Ciudad de Buenos Aires que intenta justificar el cierre de escuelas, no solo no tiene precedentes en la historia argentina, sino que marca claramente la tendencia de una gestión política que apunta a fortalecer el sometimiento de la población al control autoritario que anhela macrismo. El deseo de ejercer el dominio de la voluntad popular solo se puede lograr mediante la “colonización de las subjetividades” utilizando la mentira, la censura y el ocultamiento, lo que hace necesario destruir la educación como único medio de generar conciencia social y política. Evidentemente, demoler la educación de gestión estatal con la excusa del ajuste económico, tiene por objeto profundizar la desigualdad social y promover la ignorancia. El resultado de esta política ya fue vivido en los oscuros años del Terrorismo de Estado, solo pretende instalar el individualismo e imponer la cultura del capitalismo neoliberal que solo profundiza el egoísmo y la violencia.

La complejidad del entramado social y político de la Argentina en los inicios del año 2019, no se diferencia de un paisaje distópico en el cual es irremediable la resignación y el padecimiento. Sin entrar en una concepción de extremo escepticismo, el contexto argentino se encuentra en medio de una grave crisis promovida por el propio gobierno para justificar sus medidas económicas, lo que hace muy difícil encontrar la posibilidad de observar el porvenir con un cierto toque de esperanza. La mendacidad institucionalizada por la gestión macrista, avalada y promovida por la “lacra” periodística al servicio del poder concentrado, contribuye a que un sector importante de los sectores subalternos y las capas medias de la sociedad pierdan la capacidad de reacción y la conciencia de su propio sometimiento. La medida que dispuso la “ministra de educación” de la ciudad, una persona completamente ajena a la docencia, carece de todo fundamento válido y solo apunta a poner en práctica un plan sistemático de destrucción cultural solo comparable con lo establecido en la última dictadura militar en la Argentina. Soledad Acuña, una politóloga advenediza, pareja de un kirchnerista “identificado con Judas Iscariote”, formó parte de las segundas líneas del Pro en la ciudad y luego del pase de Bullrich al gobierno nacional, ella tuvo la oportunidad de formar parte del gabinete de Larreta.

La característica que Bullrich y Acuña tienen en común es que ninguno de los dos conoce un aula, ambos ignoran absolutamente de que se trata la práctica docente. No solo nunca ejercieron la profesión docente, si no que desconocen totalmente en qué consiste la acción de enseñar y el trabajo que supone compartir la construcción de conocimiento. Ellos son solo instrumentos y ejecutores de una política que está planificada más allá de sus propias decisiones. Le bajan una línea de acción y solo la llevan a la práctica, esa es la razón por la cual cuando les preguntan el motivo de sus medidas naufragan en sus respuestas. Ellos mismos son “funcionales” a un poder que incluso supera al del gobierno nacional. No es casualidad que el gobierno del presidente Macri, luego de tres años de gestión haya provocado una crisis económica que no existía, haya culpado de esa crisis al gobierno anterior, y haya creado un aparato de propaganda superior al de Joseph Goebbels para instalar e institucionalizar la calumnia. Esta posibilidad de construir una realidad que no existe, o que nunca existió, fue posible porque cuenta con el encubrimiento y la complicidad de los medios concentrados de información de la Argentina con su tropa de “pseudo-periodistas” que por dinero entregarían a sus hijos y son profesionales de la “des-información”. Las aberrantes medidas de recorte económico a la educación, de clausura de los proyectos de investigación de la comunidad científica, del cierre de diversas acciones en curso como los planes “conectar igualdad” o “fines”, y la última decisión de la ministra Soledad Acuña de pretender cerrar escuelas, solo puede concebirse en una sociedad que padece la enfermedad de la inconsciencia y el egoísmo.

El “proyecto de Acuña”, como sostuvimos, no es aislado. El mismo está enmarcado en un plan que afectó y afecta actualmente a la mayoría de los países de América Latina. Un plan que en Argentina es análogo al que se implementó durante el Terrorismo de Estado. Destrucción del sistema educativo, des-financiación del sistema de salud, endeudamiento externo de magnitudes inconmensurables, pérdida de derechos sociales y democráticos y la implementación de un aparato represivo para enfrentar la protesta social. Un plan, como históricamente siempre se intentó por diversos medios, diseñado y sustentado en la alianza de las oligarquías vernáculas y el poder concentrado del imperialismo representado por los EEUU. Evidentemente, las disposiciones que llevan a cabo los funcionarios del gobierno de “Cambiemos”, por mínimas e insignificantes que parezcan, todas responden a un proyecto de destrucción de la soberanía nacional y al impedimento del desarrollo nacional.

La internalización de la mentira en las subjetividades, el dominio de la voluntad colectiva y el control al ejercicio del libre pensamiento, son las condiciones fundamentales para concretar el sometimiento imperialista. La batalla está planteada en el campo cultural. El contexto nos interpela y nos obliga a seguir luchando por una liberación nacional y latinoamericana aún no lograda.

Claudio Esteban Ponce. Historiador.

4 respuestas a “La institucionalización de la ignorancia como forma de entrega al imperialismo.”

  1. Marcial Guzmán dice:

    Muy claro. Detallado y profundo.

  2. Seguirán intentando destruir nuestras mentes pero no lo lograrán y sobre todo, nunca podrán conquistar nuestros corazones. Seguiremos resistiendo sus embates en estos tiempos difíciles, defendiendo lo nuestro, el Estado, y cuando nos vuelva a tocar nuestro tiempo, avanzaremos profundamente, para construir una sociedad con igualdad, soberanía y justicia.

  3. Susana Navarro dice:

    “La mendacidad institucionalizada por la gestión macrista, avalada y promovida por la “lacra” periodística al servicio del poder concentrado, contribuye a que una parte importante de los sectores subalternos y las capas medias de la sociedad pierdan la capacidad de reacción y la conciencia de su propio sometimiento”. Excelente síntesis-análisis , del autor. Me gustaría agregar a este cóctel , la desgraciada corrupción del poder judicial y la traición del poder legislativo.
    El panorama no es alentador. Pero la lucha en las calles es, por ahora, nuestra herramienta y nuestra arma. Este artículo es del 24 y todavía estabamos en la lucha, el 30 de enero retrocedieron con el cierre de las escuelas nocturnas.

  4. Susana Navarro dice:

    La mendacidad institucionalizada por la gestión macrista, avalada y promovida por la “lacra” periodística al servicio del poder concentrado, contribuye a que una parte importante de los sectores subalternos y las capas medias de la sociedad pierdan la capacidad de reacción y la conciencia de su propio sometimiento. Excelente síntesis-análisis del autor, quien nos dice que la batalla está planteada. Y muchos estamos en las calles y algunas cosas, muy pocas todavía, se van logrando. Mientras tengamos, el lavado de cerebros de los medios, la corrupción del poder judicial y la traición del podel legislativo, mucho nos queda por luchar.

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