EL GOLPE EN BOLIVIA

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Alberto Rodriguez – Secretario de la Asociación Taxistas de la -capital

Finalmente el golpe de Estado en Bolivia se consumò.

Siguiendo al detalle la política de los EE.UU. para America Latina para  afirmar su dominio sobre nuestras economías considerándonos su “patio trasero”, una alianza de derecha conservadora y neoliberal,  con la oligarquía de Santa Cruz al frente, arrastrando sectores medios de todo el país, aùn perdidosa en las elecciones generales por màs de 10 puntos genero las condiciones, después de días de movilizaciones violentas, para realizar un nuevo golpe de estado en Bolivia, golpe que históricamente se suma a otros que atraviesan la historia de ese país y tienen el record en el continente.

Zelaya en Honduras, Lugo en Paraguay, los intentos en Venezuela, fueron antecedentes de que la política del garrote de los EE.UU. volvìa para quedarse en A.L.

El golpe de estado no surgió espontáneamente, fuè generado con mucho apoyo político y dinero durante un largo período, anterior incluso a la convocatoria electoral, apoyándose en la vigencia de ideas racistas, discriminatorias de la población indígena de ese país, de sus trabajadores y sus mujeres sumadas a intereses económicos de quienes manejaron y se enriquecieron , durante muchos años, con la explotación de las riquezas del suelo boliviano y con el narcotráfico ( el líder màs violento y reaccionario que encabezò el golpe, Luìs Fernando Camacho revindicó a narcotraficante colombiano Pablo Escobar)  .

El supuesto “fraude” que aùn sin pruebas en la mesa adelantaron los Veedores de la OEA (Ministerio de Colonias de los EE,UU) pusieron su granito de arena para facilitar el golpe, y lo remacharon màs tarde haciendo oídos sordos y jugando con los golpistas para rechazar el llamado de Evo a nuevas elecciones y al diàlogo institucional para pacificar

Bolivia, antes de Evo Morales y su gobierno plurinacional, fuè históricamente el país con mayor grado de dependencia del extranjero, con los mayores índices de pobreza e indigencia y el màs bajo nivel educativo del continente sudamericano .

El pecado de los gobiernos de Evo, logrados en elecciones donde triunfo siempre por diferencias aplastantes a la oposición, fuè haber nacionalizado los hidrocarburos fortaleciendo el rol del Estado y sus empresas, haber comenzado un proceso de industrialización, elevado el nivel de vida de los trabajadores y campesinos (la inmensa mayoría de la población boliviana), ampliado derechos a jubilados, estudiantes y otros sectores. Haber puesto a la mujer, particularmente a las indìgenas y campesinas,  en lugares de dirección del Estado y la actividad social.

Nuevamente la Biblia y la espada se confabularon, como en las épocas de la conquista, como en las mìnas de Potosì, para tratar de abortar este proceso liberador.

La jerarquía de la Iglecia boliviana le diò su respaldo a los golpistas con acción directa o con el silencio cómplice sobre las agresiones, torturas y vejaciones de las bandas armadas y financiadas por esta derecha contra hombres y mujeres del pueblo.

La Policìa primero y de manera inmediata el Ejèrcito, vaciaron las calles e incluso respaldaron el accionar de estas bandas, para màs tarde en un ejemplo de hipocrecia sin lìmites pedirle la renuncia al Presidente “para pacificar al país”. Violaron, una vez màs, la Constituciòn y las leyes que juraron respetar y que tenìan como deber respetar.

Otro hecho que definió la situación fuè la traición de la dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB), traición al gobierno del que fueran parte, a los trabajadores que sufrirán ahora las consecuencias de las políticas de la derecha oligárquica y facistoide al mando del país, sumándose, en nombre de la paz de los cementerios, a los pedidos de renuncia de Evo Morales y Garcìa Linera.     

Este golpe de estado si se afirma, no solo afectarà a los bolivianos, a sus trabajadores y campesinos, a los humildes, sino que representarà un paso atrás en la contraofensiva popular para terminar con el neoliberalismo en nuestro continente que en estos días se estaba desarrollando con las luchas del pueblo ecuatoriano, la rebeliòn popular chilena, el que logró la libertad del Lula Da Silva en Brasil, le dà impulso a la derecha uruguaya para volver al gobierno y complica severamente el proceso que se iniciarà en nuestro país el 10 de diciembre a partir de la victoria electoral de las fuerzas populares del FdT.

Lo de Bolivia es una derrota severa, hay que admitirlo, pero de ninguna manera es la derrota final. Hay muchas reservas democráticas y populares en el pueblo boliviano y en la dirigencia que condujo las luchas que dieron paso a  este proceso de liberación nacional y social de este país. Harà falta el respaldo y la solidaridad de toda Amèrica para contribuir a rebatir esta dramática y penosa situaciòn

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