Editorial semanal de Tesis 11. ¿ACUERDO POLITICO?

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La designación de Sergio Massa como superministro de Economía, Producción, Agricultura, Ganadería y Pesca y Relaciones Internacionales, adquiere relevancia significativa. Es absolutamente necesario que este cambio implique que, en la política económica y social, se incluyan indispensables medidas a favor de los trabajadores y demás sectores populares y no sólo buenas noticias “para los mercados”.  Eufemismo con el que se denomina a los grupos concentrados del poder económico. Este tema será tratado seguramente en nuestro próximo editorial.

Pero, entre las noticias destacadas de los últimos días, se encuentran las declaraciones de la vicepresidenta Cristina Fernández acerca de la necesidad de un gran acuerdo entre todos los sectores políticos del país, con relación a algunos ejes principales por donde pasan la mayor parte de los problemas que nos agobian. Citó como ejemplo, el carácter bimonetario (peso/dólar) de la economía argentina, y otros temas, dijo.  La vicepresidenta resaltó la importancia de un acuerdo entre todas las fuerzas políticas y que debiera basarse en mantención de parámetros fundamentales de la vida económica, política y social. Estas políticas “de Estado”, deberían ser respetados cualquiera sea la alternancia de las distintas fuerzas políticas en el gobierno.

Pese a ser deseable que se concrete esta proposición, creemos que dicho acuerdo sería de muy difícil concreción en nuestro país. Esta afirmación se basa en el carácter agresivo y desestabilizador que ha asumido la oposición política mayoritaria de Juntos por el Cambio. Este sector político, que sería con quien hay que negociar, representa de una manera descarada los intereses de los sectores económicos dominantes y, junto a los medios de comunicación hegemónicos que responden a iguales intereses y la cúpula del poder judicial, están empeñados en desestabilizar al gobierno, hacer difícil la gobernabilidad y generar el mayor caos posible, para poder acceder al gobierno nuevamente, para completar la obra siniestra que Mauricio Macri implementó en su mandato.

Estamos viviendo una crisis económica y social de envergadura, que determina que un muy alto porcentaje de nuestra población carezca de posibilidades de alimentación adecuada, y haya mucha gente que pasa hambre, en un país que produce agroalimentos para cientos de millones de personas en el mundo.  Esta situación, ejemplifica una distribución profundamente regresiva e injusta de la renta nacional, y está motivada por el accionar de los grupos económicos dominantes con control de la estructura económico social de Argentina.

Estos grupos concentrados se apropian de una porción, cada vez mayor, de la “torta” generada por los trabajadores y trabajadoras argentinos. Este accionar se basa en su propiedad sobre los principales medios de producción, comercialización y financieros del país, y a través de la formación de precios oligopólicos como herramienta de dicha apropiación. Esta es hoy la principal causal de la inflación creciente en Argentina, que genera mayor pobreza, escasez y miseria en las clases subalternas (trabajadorxs, jubiladxs, cuentapropistas, trabajadorxs de la economía social).

¿Podemos imaginar a estos grupos económicos, responsables de la crisis argentina, y cuyo objetivo es desestabilizar y reemplazar al gobierno nacional elegido mayoritariamente por el pueblo, sentándose a conversar acerca de cómo acordar para contener la ola inflacionaria, o el precio de los alimentos, o la especulación cambiaria, cuando en realidad son los responsables de que todo esto ocurra?

El ejemplo dado por Cristina, el carácter bimonetario de nuestra economía, sirve para ejemplificar lo que decimos. El bimonetarismo, se inicia con el rodrigazo en época de Isabel Martínez de Perón (Rodrigo era su ministro de economía). La terrible devaluación, fruto de la restricción externa por falta de dólares (en gran parte fugados) disparó una inflación creciente que deprimió los salarios y redujo significativamente el valor de la moneda nacional. La fijación de precios de monopolios por parte de los grupos dominantes, exacerba permanentemente la tasa de inflación, lo cual se convierte en un flagelo contra el cual el movimiento obrero ha luchado tratando de recuperar el poder adquisitivo del salario. Pero la moneda nacional quedó relegada a una función de cuenta, pero no de ahorro y único signo monetario para las transacciones en el país.

El bimonetarismo entonces, producto de la inflación y el deterioro del valor del peso argentino, es el resultado del accionar de los grupos hegemónicos a través de sus precios y su estrategia especulativa.  Al mismo tiempo la entente oligarquía agroalimentaria exportadora, asociada a la banca e instituciones del sistema financiero, evade y/o elude impuestos y fuga de capitales, ganados en Argentina, al exterior, lo cual genera un agravamiento de los balances fiscal y de divisas. 

¿Se podrán negociar acuerdos políticos con las fuerzas que representan estos intereses y este accionar? Hasta ahora, históricamente, estas reuniones representaron concesiones al poder real.

Nosotros, desde Tesis 11, venimos escribiendo sobre la necesidad de reagrupar las fuerzas progresistas y del campo popular en una institución política superadora de la coalición actual. Al mismo tiempo insistimos en la perentoriedad de la coordinación y movilización de las organizaciones del campo popular, como única arma posible para confrontar, en nombre del pueblo, a los sectores del poder real en nuestro país.

Vemos como muy positiva la declaración conjunta de todos los partidos y fuerzas que componen el Frente de Todos, del 25 de julio pasado, en la que se manifiesta con total claridad la responsabilidad de los grupos económicos dominantes y las fuerzas políticas de oposición, en un accionar desestabilizante y de especulación económica, que recae sobre las espaldas del pueblo. Se habla en este documento del carácter político de la crisis, ya que su expresión económica es la resultante no sólo de ansias de especulación sino, básicamente, de una estrategia de desestabilización de un gobierno de carácter nacional y popular. Se repudian en dicho comunicado, las maniobras golpistas de mercado y finaliza llamando a reconstruir un poder que se constituya con la participación popular.

En definitiva, el único camino sustentable para avanzar en la concreción de las promesas electorales del FdT es el apoyo en las masas populares y la implementación de un ente político coordinador de todas las fuerzas que lo integran, en donde se discutan las políticas a implementar para satisfacer las necesidades del pueblo trabajador.

Es necesario incorporar a dicho Estado Mayor como mínimo a las organizaciones que han apoyado al FdT, sindicales, sociales, instituciones barriales, pequeñas y medianas empresas, cooperativas, movimientos agrarios excluidos y explotados por el complejo agroexportador. Esto transformaría al frente popular en expresión política y electoral de un verdadero movimiento sociopolítico, lo cual cambiaría significativamente la relación de fuerzas. Los acuerdos necesarios son los de las bases sociales populares del FdT, o de una coalición a crearse, con vistas a implementar una política económica y social basada en la soberanía del país, y en los intereses del pueblo.

TESIS 11.

Una respuesta a “Editorial semanal de Tesis 11. ¿ACUERDO POLITICO?”

  1. Mi escepticismo respecto de conformar una gran acuerdo político, económico y social, es total. No sólo me parece de difícil concreción sino que lo estimo imposible y he perdido toda esperanza.sobre la posibilidad de recomponer algún grado de estabilidad con justicia social para este período que atraviesa Argentina. Massa negociará con los factores del mercado y calmará un poco las presiones en base a la satisfacción de sus demandas y ejecutando el ajuste solicitado. Lo lamento muchísimo.

    Adriana

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