LINEAMIENTOS SOBRE POLITICAS PÚBLICAS EN SALUD-CABA

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Nora Cappelletti, Pablo Castillo, Marcelo Lahitou* 

Tomando cómo marco de referencia la ley Básica de Salud
(N°153) que rige en el ámbito de la CABA,  la cual establece las bases y
principios sobre las que se deben asentar las políticas de salud en la
ciudad, recortamos algunos ejes para el análisis que permiten  situar:
no sólo el no cumplimiento de la misma, sino también la “lógica del
mercado” en que se inscriben (en la actual gestión macrista) las
políticas del sector.

La política de Salud debe inscribirse en el marco de lo establecido por la ley Básica de Salud (N° 153), de la CABA, que establece garantizar el derecho integral a la Salud a todas las personas “sin excepción, sean residentes ó no de la Ciudad de BS AS”.
Dicho derecho, se articula necesariamente, con el goce de otros derechos garantizados constitucionalmente y que se inscriben en el marco de condiciones de vida digna, la cual requiere la satisfacción, entre otras, de las necesidades de alimentación, vivienda, trabajo, educación, cultura, medio ambiente saludable…
La Ley 153 establece, claramente,  que el gasto en salud es una INVERSIÓN social prioritaria y que es el Estado quién tiene la responsabilidad indelegable de garantizar dicho derecho. Frente a esto subrayamos la necesidad de que el Estado recupere, en el ámbito de la CABA,  su rol de garante de los  derechos del pueblo, y se posicione al Sector Público de Salud, en coordinación con todas las áreas públicas pertinentes, en el organizador y prestador central dentro del Sistema de Salud de la ciudad.
Los principios que deben sustentar una Política Pública de Salud  deben ser la universalidad, la equidad, la gratuidad, la integralidad, la igualdad…
En los últimos años hemos observado un avance de la lógica del mercado en el campo de la salud pública, con un aumento de la participación del sector privado en el ámbito público: a través, entre otras resoluciones, de:

1- La promoción de los consultorios “privados”: Así el Decreto 642/09, Plan de Cobertura Porteña, que se basa en un Decreto del año 96 (cuando imperaba la lógica neoliberal más ortodoxa) dispone prestaciones en “consultorios privados” para atender a “quienes carecen de cobertura médica, de seguridad social o privada”; es un sistema de atención para todo “residente carente de cobertura”, y agrega “cómo establece la ley 153” , aún cuando ésta ley  expresamente aclara  que el derecho a la salud  es para todos “residentes o NO residentes” de la ciudad”.

2- Los “estudios de satisfacción de los usuarios”, a cargo de Consultoras privadas, para medir “calidad de gestión”, que se realizaron en el sistema público de salud, y que, de acuerdo a lo que establece el Plan Integral de Salud (CABA),  se van a “Generalizar”, es decir que se ampliará la implementación de los mismos.

3- La tercerización  de la liquidación de los haberes de los empleados públicos (incluidos los del sistema de salud): sistema Meta 4, el cuál además, ya ha sido denunciado por graves irregularidades en las liquidaciones.

4- Los cursos  implementados, (a partir del 2010) para Directores y Directores Generales del ámbito PUBLICO de la CABA  en el IAE (cuyo nombre completo es: IAE- Business Scholl, y su lema de promoción es: “Con una orientación clara en el universo empresarial”). Para el Curso de Salud que brinda el IAE, “Los sistemas de salud sufren dos enfermedades graves: el aumento incontenible de los costos y las alteraciones de calidad”. La mortalidad infantil y materna por causas evitables, no son, entre otros gravísimos temas inherentes al ámbito sanitario, ni siquiera mencionadas. Y agrega “queda claro que las mejoras en calidad y productividad obtenidas por las demás INDUSTRIAS en los últimos 20 años, no pudieron alcanzarse en salud”. El curso es “exclusivo para los  números uno de la GESTIÓN en salud”, en el “SECTOR PRIVADO y público”.

5- Asimismo, la resolución 25/SECRH-23/03/11, establece un sistema informático de control de asistencia (a través de sistemas biométricos-huellas digitales, tarjetas de identificación, cámaras, etc.) de todos los trabajadores públicos de la CABA (entre éstos, el sector salud), con el objetivo de “cubrir en forma satisfactoria el movimiento del personal en sus ingresos y egresos garantizando la inexistencia de fugas”. Dicho sistema de control exigirá una importante erogación de las finanzas públicas hacia el sector privado, proveedor de dichas tecnologías. Un panóptico inspirado, parecería literalmente, por el diseñado por Bentham en 1791.

6- En el mismo sentido de  “promoción” del  ámbito privado, el jefe actual de gobierno de la CABA vetó el 28/12/07,  por medio del Decreto 2135/07, la Ley 2566 que ponía en funcionamiento el Laboratorio Estatal de Producción de Medicamentos. A través del mismo se buscaba el “desarrollo, la elaboración, fraccionamiento, control y aseguramiento de calidad y comercialización de drogas-medicamentos-especialidades medicinales o farmacéuticas y fórmulas oficinales para abastecer al sector público de salud, cómo así también preveía asegurar la capacitación del recurso humano y la investigación y desarrollo en éste campo”. En el veto a ésta ley, Macri adujo que la misma, implicaría una “importante erogación para el erario público”, que “no es viable”,  y que no se cuentan con los recursos humanos y técnicos. Sin embargo dicho Laboratorio permitiría abaratar costos de los medicamentos, favorecería el desarrollo científico y tecnológico en el área, promovería la construcción de soberanía en salud, favorecería la fabricación de los medicamentos llamados “huérfanos”: aquellos que si bien tienen una eficacia terapéutica, carecen de interés comercial para los grandes laboratorios.
 Paralelamente, se observa un aumento significativo de compras directas  (Resol. 241; 244; 245; 249; 250; 253; 265; etc.) para abastecer al sector público de salud, ente otros insumos, de medicamentos…

En relación  al Plan Integral de Salud del GCABA, que es el que define las políticas de salud en la ciudad, el mismo es una combinación de enunciados de distinto estatuto que aparecen intercalados (económicos/ de gestión/de administración/de organización/ y de lineamientos generales de política de salud), y cuyos principios rectores parecen inscribirse en torno a un modelo de gerenciamiento de la salud, donde costos/ satisfacción usuarios /cifras /gestión/presupuesto/ “responsabilidad del vecino” parecen ser las palabras “claves” que lo enmarcan.  Si bien la Ley 153 establece, cómo hemos mencionado, a  todas las acciones promotoras de salud cómo INVERSION social prioritaria, el plan de Salud sólo utiliza la palabra gasto, al referirse a los costos/ erogaciones.
Tomaremos  algunos párrafos del mismo,  que nos  parecen paradigmáticos, y que muestran la ausencia de una inscripción, en dicho marco, de la salud como derecho humano fundamental e inalienable, y la responsabilidad  del Estado como garante del mismo:
– Al hablar de la reforma de los hospitales plantea en PRIMER LUGAR la “Incorporación en las estructuras de las Áreas CONTABLES, legales, de AUDITORIA, de CONTROL DE GESTION. En el mismo apartado, además de hablar (siempre en términos de “enunciados”) de concursos/ cuidados intensivos/turnos/horarios/, establece “reformas a los mecanismos presupuestarios de gestión; compras y uso de fondos de emergencia”; “adecuación reglamentaria de las cajas chicas hospitalarias”.
– “Garantizar la externalización rápida de los pacientes (de hospital) a otros niveles de complejidad, a programas sociales o “establecimientos penales”. Debemos hacer un gran esfuerzo de “traducción” de éste enunciado, ya que, siguiendo literalmente lo que expresa, la rápida externación de los pacientes (no hay mención al derecho a la mejor asistencia, a los cuidados necesarios, a no prolongar indebidamente una internación cuando no hubiese criterios que la justifiquen: sólo se trata de “externar rápidamente”), puede concluir con una derivación a un establecimiento penal… ¿No hay aquí un sesgo que permite identificar paciente hospitalario/problemas con la ley? El texto lo establece linealmente.
– “Equiparar progresivamente los indicadores sanitarios con base en las cifras del mejor de ellos”: Si tomamos el modo enunciativo no se trata (no está dicho) de reparar las inequidades que el sistema sostiene, y que afectan desigualmente a distintos sectores poblacionales, sino de “cifras a mejorar”; no de realidades de sujetos sociales inmersos en un sistema que promueve desigualdades en las condiciones de vida, y con un acceso al sistema sanitario que sostiene dichas inequidades, o que no las repara o compensa. No se trata de  realidades subjetivas/sociales inscriptas en torno a políticas que deben tenerlos como protagonistas esenciales de modo de construir ciudadanía que subsane, efectivamente las inequidades existentes,  sino  que se trata “equiparar indicadores”.Tomado literalmente, para eso sólo es necesario conseguir una computadora que corrija las cifras…
– “Responsabilidad del vecino en la gestión de su salud personal”: Y no “Responsabilidad del Estado” en promover políticas públicas de salud que garanticen el disfrute de ese derecho, en el marco del desarrollo de una política generadora de ciudadanía y donde la comunidad participe en su diseño, implementación y control.
– “Analizar, desarrollar y aprobar convenios y actividades para las relaciones con los otros subsectores de salud: de la Seguridad Social y de la Medicina Privada”. Se enuncia así un rol pasivo  del estado respecto de los otros subsectores, el cual se limitaría a establecer convenios y actividades, renunciando al rol central que debería asumir el estado, tal y cómo lo establece, además, la ley Básica de Salud de la CABA, en su art. 12°. En el mismo se subraya que la máxima autoridad de Salud del GCABA (en la actualidad el Ministerio de Salud), “conduce/controla/regula el sistema de salud”, el cual se integra por el Sector Estatal, el de la Seguridad Social, y el Subsector Privado. Así, deberá ejercer el control, la fiscalización, la regulación del sistema de salud integral, de todo el sistema, que permita asegurar el derecho universal a la salud, en un marco de equidad, y donde el Estado vele por la salud cómo derecho y no como mercancía.
Es el estado quien  debe fortalecer la prevención-promoción-vigilancia de la salud, atendiendo, asimismo la óptima calidad de la atención  en los distintos niveles, manteniendo el control de todas las actividades/ las acciones/ prácticas que inciden/ afectan/se generan/promueven en las distintos subsectores de salud. El estado tiene así un rol INTRANSFERIBLE en el diseño, planificación y conducción de las políticas de salud, de modo de garantizar la universalidad y la equidad.
– Respecto del presupuesto asignado  la Salud, por el  GCABA, en los años 2009-2010, se observa una drástica disminución en el rubro: Bienes de Uso  (equipamiento/mantenimiento/bienes de uso diario en  hospitales y Cesac) que pasó de representar el 10, 6%  del presupuesto del año 2009, a constituir el 5,2 del mismo,  en el 2010.
– Asimismo, en relación a los recursos humanos, destacamos un dato relevante:
Las partidas destinadas a la Autoridad Superior de la administración central de la CABA, tuvo un aumento significativo en el período macrista: de 217 cargos en el año 2007, a 976 cargos en el año 2009. La Planta de Gabinete creció de 16 cargos en el año 2007 a 690  en el 2009. En el mismo período, las partidas docentes y hospitalarias tuvieran una disminución de 7.690 cargos (Fuente: Anuario Estadístico 2009-CABA).
– Las desigualdades e inequidades en el ámbito de la CABA, cómo así también la indiferencia que ha mostrado el gobierno de la ciudad frente a los sectores más vulnerables, tiene su cara más atroz en la mortalidad Infantil. La Tasa de Mortalidad Infantil, en el ámbito de la CABA, era, en el año 2007: 7,9. En el año 2009, la misma subió a 8.3. Asimismo la distribución desigual de la misma, nos muestra la zona sur con índices muy por encima de la media. En la Comuna 8: Villa Lugano/Villa Riachuelo/Villa Soldati, la TMI, del  2009 era: 12,8. La de la comuna 4. Boca/Barracas/Pompeya: 10,6 (Fuente: Anuario Estadístico 2009-CABA). 
– Para concluir, un dato de dramática actualidad,  que condensa : las prioridades del GCABA; las especulaciones políticas a las que puede recurrir; la indiferencia frente  a los sectores más vulnerables:
   Luego de 20 días de un conflicto desatado frente a la omisión del GCABA de cumplir con   uno de las objetivos que tiene la policía Metropolitana (custodia de edificios públicos), continuaban cerrados algunos Centros de Salud y Acción Comunitaria, emplazados en la zona sur de la ciudad, cómo el CESAC N° 10.  La gravedad de la situación, mantener un centro de salud cerrado que brinda asistencia pública y gratuita a la comunidad (entre otras acciones: vacunas; servicios de pediatría; clínica médica, ginecología, odontología; trabajo social; psicología, asistencia integral a la problemática de las adicciones; prevención y promoción de la salud…), se profundiza si tomamos en cuenta que la población que se asiste en el mismo tiene como referente central el sector público de salud. A pesar de un fallo impecable del titular del Juzgado  en lo Contencioso y Administrativo N°2,  Dr. Gallardo, el cual obligaba al GCABA a la re apertura inmediata de todos los efectores públicos de salud, garantizando las condiciones necesaria para el buen funcionamiento de los mismos, la olvidada zona sur de la ciudad, continua padeciendo las inequidades del sistema…
Esta descripción casi fenomenológica de cómo se encuentra hoy el sector salud después de cuatro años de gobierno del PRO, coloca al próximo jefe de gobierno que sea electo en julio, en una encrucijada, La disputa con los distintos intereses corporativos solo será posible si se tiene un Plan Integral de Salud, donde gestión, comunidad y trabajadores sean verdaderos protagonistas en la construcción de ese nuevo entramado.
El desafío en cómo construir procesos comunicacionales en salud en sentido colectivo con actores desiguales y heterogéneos que, a pesar de sus posicionamientos particulares, aporten a conformar una mirada más integral del problema, deberá ser seguramente una de las preocupaciones prioritarias para la nueva administración.

Ramón Carrillo decía que “Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas.”   Por eso un Programa integral de Salud no se compone solamente de  más insumos, mejor tecnología, la necesaria seguridad personal para los trabajadores, salarios dignos, etc. sino también de la preocupación por recomponer lazos sociales comunitarios, de desterrar definitivamente la falta de solidaridad heredera directa del modelo neoliberal de los noventa.

En este sentido, las Comunas con representantes elegidos por los propios barrios, -más allá de las limitaciones en el diseño de cómo fueron pensadas-, no deja de ser una buena oportunidad para que los distintos sectores, -desde el propio territorio- sean capaces de encontrar propuestas y respuestas a sus necesidades. Sobre todo teniendo en cuenta las Comunas más necesitadas y abandonadas por el macrismo como las de la zona sur de la ciudad.

En algún momento, la escuela, la familia, las instituciones sociales,  las fábricas, funcionaron como lugares privilegiados en donde no solo se transmitían ciertos saberes y se legitimaban prácticas y supremacías, sino que se conformaban simultáneamente como ámbitos de disputa materiales y simbólicos en la construcción de procesos colectivos.

Como diría Renato Ortiz: “el mundo contemporáneo pone precisamente en cuestión esas jerarquías y valores. Al expandirse el dominio mediático tiende cada vez más a subordinar las esferas culturales autónomas a la voraz lógica del mercado”.

Para resituar la discusión de la salud en la ciudad de Buenos Aires de cara al 2012 se deberán tomar en cuenta entonces estas tres cuestiones principales: 1.- la nueva geografía que instalará las elecciones de comuneros, 2.- la necesidad de darse  una política tanto en el diseño como en la gestión articulando el AMBA, y 3.- que todo esto será  posible y viable, si inscribimos de una vez por todas, la ciudad en el Proyecto Nacional y Popular que desde hace más de siete años conduce el kirchnerismo a nivel nacional.

Y, en este sentido, tenemos la fuerte convicción que el campo de la salud en la Kaba, es un terreno que sobre este tema tiene todavía mucho por decir y aportar…
*Nora Cappelletti-Lic. en Psicología-CESAC 39-Hospital J.M.Penna-MSCABA
Referente del: Frente de Trabajadores de la Salud de la kba

*Pablo Castillo: lic. en Psicología-Dirección de Capacitación-MSCABA  
Referente del: Frente de Trabajadores de la Salud de la Kba

*Marcelo Lahitou-Médico Psiquiatra-Hospital Alvear-MSCABA
Referente del: Frente de Trabajadores de la Salud de la Kba

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