Editorial semanal de Tesis 11: “Nadie se salva solo”.

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La frase del Papa Francisco fue recordada por Alberto Fernández en la nota de agradecimiento dirigida a Biden por la donación de vacunas recibidas por nuestro país. La misiva, entregada en mano al visitante asesor en Seguridad Nacional Jake Sullivan, fue parte de los gestos mutuos en una relación de alta significación para Argentina. 

Sullivan es el tercer alto funcionario de la nueva administración norteamericana en hablar con Fernández desde que Biden inició su mandato en la Casa Blanca hace ocho meses. Antes había estado de visita en Buenos Aires Juan González, director del Departamento del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU y se había encontrado en Venecia con John Kerry, enviado especial para el Cambio Climático y ex secretario de Estado de Obama.

Por cierto, Argentina necesita del acompañamiento norteamericano en las complejas renegociaciones de la monumental deuda contraída con el FMI por el macrismo y se beneficiaría si se concretaran las reformas impositivas globales en relación con la actividad de las multinacionales propuestas por el gobierno de Biden, así como con el sostenimiento de la política de estímulo del crecimiento económico global con créditos a tasas bajas y gran escala, como la impulsada por la Reserva Federal.

La recurrencia de altos funcionarios estadounidenses también destaca la significación que para ellos ha cobrado nuestro país en la región y la significación de la región en la disputa global de Estados Unidos con China por la preservación de su hegemonía, hoy en entredicho. La nación asiática se ha convertido en las últimas décadas en el principal socio comercial de muchos países de Nuestramérica y, más allá de las diferencias ideológicas que puedan existir, ofrece perspectivas más interesantes y avanzadas para promover el desarrollo de las capacidades productivas de nuestros países.

La complejidad del momento para todos se evidencia en los diferentes matices que modula el Gran Hermano del norte en relación con las distintas naciones de la familia latinoamericana. Redobla sanciones y bloqueos inhumanos en plena pandemia contra Cuba, Nicaragua y Venezuela, mientras intenta seducirnos con donaciones de vacunas y convites a debatir la agenda del cambio climático.

“Nadie se salva solo” parece ser además una premisa que orienta la política exterior argentina en esta etapa de cambios en nuestra región, en los que la demanda de democratización de nuestras sociedades va de la mano con el ostensible fracaso de las recetas neoliberales y el agravamiento de las duras condiciones de vida de las mayorías. Así, Argentina se ha comprometido con el retorno democrático en Bolivia y Perú, alentado el surgimiento de una nueva institucionalidad en Chile y propiciado la preservación del Mercosur ante los embates neoliberales que pretenden desmantelarlo, provenientes de los actuales gobiernos uruguayo y brasileño.

Es claro que la acentuación de la injusticia social en el continente más desigual del planeta fue el resultado más notorio de la lógica del libre mercado, que sólo ha beneficiado a las élites y reforzó la concentración de la riqueza en un polo minúsculo. Minoría que sólo se puede sostener en el poder mediante la represión brutal de los pueblos, como ocurre ahora mismo en Colombia.

La búsqueda conjunta de México y Argentina de nueva institucionalidad latinoamericana, alejada de la subordinación automática con los intereses de las ultra derechas continentales, expresa el aspecto más promisorio de una nueva etapa que, necesariamente, habrá que transitar dialogando con Estados Unidos, sin resignar opiniones ni los propios intereses.

Lejos del cipayismo vergonzante del macrismo que en plena campaña resigna el reclamo de Malvinas, Fernández en Perú recordaba emocionado no sólo la hermandad de nacimiento de nuestros pueblos libres de la mano del gran San Martín, sino que la misma fue refrendada por la generosa participación peruana en la guerra del Atlántico sur. Recuperar la unidad latinoamericana es el camino que se está recorriendo y el único posible para que prevalezcan en democracia los derechos de las mayorías plurinacionales y diversas de Nuestramérica.

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