Editorial semanal de Tesis 11. El Otro: ¿Es un enemigo? ¿O es mi semejante, con quien integramos la Patria?

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La pregunta condensa dos posiciones filosóficas, políticas y morales antagónicas

Ver al otro, desde la óptica de los sectores privilegiados y dueños del poder, como un peligro, como un enemigo, que pretende instaurar la igualdad, que se oponga a la filosofía “meritocrática”, representa el ideario neoliberal. Cuerpo de ideas y prácticas socioeconómicas inspiradas en la concepción de mercado, de competencia encarnizada, del “sálvese quien pueda”, de darwinismo social.

El pensamiento nacional y popular, en cambio, se basa y actúa sobre la premisa moral y ética de que EL OTRO, es mi semejante, que debemos tener los mismos derechos y posibilidades de acceso a las mismas condiciones de vida. Que es el Estado el que debe garantizar una plataforma de igualdad que habilite a todos en la consecución de sus objetivos. Estos axiomas condensan el pensamiento político y programático a favor de las fuerzas nacionales y populares.

En la expresión “la Patria es el Otro” está simbolizada la idea y la concepción que la patria se construye y consolida sobre la base de un programa de transformaciones que habilite la democracia política y de oportunidades de todxs. Pero, sobre todo, a partir de una ética que encarne en la práctica política y económico social, una democracia participativa que consolide la unidad de las fuerzas que pugnan por la liberación económica, política y social del pueblo.

Y ese pueblo es mi semejante, es mi hermano es EL OTRO que es diferente, pero es igual a mí y que también soy yo.

En la Argentina de hoy estas dos expresiones, representan dos proyectos políticos para la patria. El nacional y popular, y el de la derecha neoliberal representante de los sectores dominantes que encarnan los grupos económicos concentrados y se expresa en la coalición Juntos por el Cambio.

En setiembre y noviembre próximos se elegirán nuevos representantes en el Congreso Nacional. La derecha neoliberal, responsable de la hecatombe sufrida por el pueblo durante los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri, no esboza ninguna propuesta. La derecha neoliberal oculta, no debate, no defiende explícitamente nada, porque no puede hacerlo. No puede explicitar sus ideas, sus programas, sus intenciones, luego del salvajismo económico político y social de su gobierno.

Pero cuentan con el libreto y el auspicio de los medios de comunicación hegemónicos. Es la cadena sincronizada de sus mentiras y ataques desestabilizadores. Es por ello, que se hace necesario difundir las condiciones en que asumió este nuevo gobierno nacional. La política neoliberal llevó al mayor endeudamiento del país, a la destrucción del aparato productivo, la pobreza generalizada y el hambre en los sectores más humildes. Esta es la “mochila” heredada del gobierno macrista.

A escasos dos meses de gestión, y con la “mochila” a cuestas, sobrevino la pandemia sanitaria que hundió al mundo en una crisis humanitaria no vista en un siglo. Situación que determinó el dictado de medidas de protección social y aislamiento, que implicaron un agravamiento de la crisis económica y de empleo, y que el gobierno enfrentó con diversos planes de asistencia en el plano de los alimentos, de créditos sin interés y de ayuda a las empresas para el pago de los sueldos a su personal. Además, se aumentaron los subsidios ya existentes y se articularon nuevas medidas de apoyo a los sectores vulnerados. Es decir un esfuerzo colosal para las finanzas del Estado.

La derecha neoliberal, con todo su poder económico, mediático y judicial, aspira a mantener posiciones legislativas que le permitan bloquear todo intento del gobierno, de ampliar derechos sociales, y de avanzar en planes de industrialización y de trabajo. De hecho, enfrenta las aspiraciones y derechos de la mayoría del pueblo. Pero sus peleas internas, su ocultamiento programático, sus intentos de distanciamiento de la figura del ex presidente Macri, como una mancha venenosa”, son contrapruebas del fracaso de su gobierno.

Esta situación, ha originado la aparición de “personajes” que intentan capitalizar la crisis de este espacio político, auspiciando una ultraderecha “libertaria”, que redobla la apuesta por obtener legitimidad electoral. Manifiestan que el fracaso fue, “…por no haberse aplicado a fondo las políticas neoliberales”. Es decir, difunden un retorno a la edad media y a la inquisición en los planos político, económico y social, como solución a los problemas existentes. Sus presentaciones lastimosas en programas televisivos, a través de personajes, como Javier Milei, patético aspirante a “cabo austríaco”, que sólo insulta, vocifera y no atina a exhibir una propuesta concreta de política económica, implican un deterioro de gran magnitud en la capacidad de la derecha neoliberal para imponer sus “soluciones”

Se hace imprescindible el apoyo al Frente de Todos, ya que el apoyo popular, permitirá aumentar sus bancas en el Congreso, con el objetivo de avanzar con un conjunto de leyes que consoliden un proyecto industrialista con inclusión social y extiendan derechos sociales en diversas áreas, como educación, sanidad, telecomunicaciones, viviendas, etc. Todo ello en el marco de un fortalecimiento del rol del Estado como regulador de la actividad económica en donde la iniciativa privada cumpla su papel como protagonista social de importancia, pero respetando los derechos sociales y contribuyendo al engrandecimiento de la nación.

La derecha neoliberal de Juntos por el Cambio, reveló sus intenciones cuando su líder Mauricio Macri, confesó, en una entrevista con Mario Vargas Llosa, cuando se le preguntó qué haría si fuera reelecto, y dijo “haríamos lo mismo, pero más rápido”.

Sectores de clase media, profesionales e incluso asalariados que han votado por la derecha creyendo en su discurso de mantener las conquistas del kirchnerismo y modificar errores, hoy, nuevamente, deberán optar por alguno de estos dos modelos. Pero esta vez, con la experiencia de la derecha en el gobierno, que representó Macri durante cuatro años.

El triunfo electoral de Frente de Todos, marcaría una continuidad política de cara a un programa económico social y político, de carácter nacional y popular. Programa que se extienda en el tiempo y que muestre local e internacionalmente, el apoyo popular, como base de sustentación.

Al mismo tiempo, permitirá la continuidad de una política exterior independiente, de relación con todos los países del mundo, sobre la base del respeto mutuo por las decisiones soberanas y regida por el principio del interés nacional.

Es esto lo principal a tener en cuenta y evitar que la rama impida ver el bosque, que es la trampa que intenta la derecha al tratar de desviar la atención de la ciudadanía hacia cuestiones como la foto del presidente en una celebración con amigos del cumpleaños de su pareja, en plena cuarentena, asunto que fue sin dudas un muy serio error que no debe repetirse, pero que no debe ocultar lo mucho que el gobierno ha hecho para enfrentar la doble crisis económica y sanitaria y las perspectivas de profundizar las medidas progresistas, si se dispone de un congreso que las apoye.

Una respuesta a “Editorial semanal de Tesis 11. El Otro: ¿Es un enemigo? ¿O es mi semejante, con quien integramos la Patria?”

  1. A los tilingos y tilingas les encanta lo de las fotos y encuentran, en ese desprolijo e inoportuno festejo, la razón profunda para pedir un insustancial impeachment al presidente. El gobierno no puede permitirse esos ni otros “deslices” que lo expone a la furia mediática que consigue un hondo calado en ciertas capas de la sociedad.
    Adriana Maria Gaviorno

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