CRISTINA – LA CONCERTACIÓN

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Dossier sobre “Elecciones Nacionales”-artículo 3 de 3.

ALBERTO KUMPEL”

Se trata de ir construyendo como cuestión no solo política, sino formativa y cultural y desde los cimientos, una nueva fuerza concertada, que permita dar a luz lo nuevo ya en marcha, dado que lo viejo está perimido.

La circunstancia electoral del 28 de Octubre tiene, sin lugar a dudas, una enorme importancia por su significado y trascendencia.
La elección de Cristina como presidenta de la Nación, será un verdadero plebiscito en lo político, económico y social; estará planteada la posibilidad de seguir avanzando, de salir del purgatorio, y que el cambio recién empiece, naturalmente en otra etapa, como rezan los carteles.
Expresará el respaldo a la política internacional del gobierno de mayor dignidad frente al F.M.I. ante la pretensión de implementar el A.L.C.A. por parte del imperio, que fracasó en buena medida por la firme posición Argentina, de defensa e impulso del M.E.R.C.O.S.U.R. y las estrechas relaciones de amistad con Brasil, Venezuela, Bolivia, etc. a pesar de dificultades y complejidades estructurales y circunstanciales. Esta política es la antípoda de la de “las relaciones carnales” implementada por el menemliberalismo en la década del 90.
En lo nacional, las diferencias no son menores con aquel período. La defensa de los Derechos Humanos y de sus organismos, la clara posición frente a la dictadura, (el juicio a Von Vernich es uno de los últimos testimonios en este sentido ) La política de “ nada de palos” a la protesta popular, a la justa lucha reivindicativa, es una expresión elocuente y concreta de una Democracia que hay que valorar y profundizar.
La existencia de una Corte Suprema independiente, de elevada y reconocida calidad profesional, como nunca hemos tenido, es un significativo ejemplo de división de poderes.
Hay en el país un sostenido crecimiento económico, una recuperación de los salarios de los trabajadores activos y pasivos mediante diversas medidas, y es evidente, por los datos y por la misma realidad, que ha descendido la desocupación.
Todo ello marca una tendencia, un grado de sensibilidad social, que va revirtiendo la anterior situación y que apunta a una mejor distribución de los ingresos, proceso aun desarrollado insuficientemente pero real y concreto, a pesar que  el problema inflacionario es un contrapeso importante.
Ahora bien, en lo que tenemos que prestar más atención en los diversos discursos de Cristina Fernández es en la idea de la Concertación plural, tan necesaria de lograr en plenitud.
Esta idea no es nueva, fue planteada de otra manera por el Presidente Kirchner, al proponer como modelo dos fuerzas políticas fundamentales, una de centro izquierda y otra de centro derecha, pero evidentemente Cristina es más insistente en este sentido, con la idea de la Concertación y se van creando condiciones para impulsarla.
Es claro que es una idea fluida, que se expresa en general, que debería ir adquiriendo forma y contenido pero idea al fin fundamental para el proceso por venir. Se trata en primer lugar de que el campo popular la haga suya. ¿Para que?:
¡Para seguir adelante! Para respaldar y desarrollar los hechos positivos, corregir errores, contrarrestar provocaciones, ganar la calle; vale decir, para superar la pulverización del campo popular y lograr una verdadera convergencia, como ya se insinúa.
La Concertación, creo que tampoco debería considerarse como idea abstracta, o pegada simplemente a circunstancias electorales, desconectada de la realidad política y social.
Por el contrario, la alternativa es clara en cuanto a futuro:
– O se materializa de alguna manera una Concertación convocada desde arriba, pero esencialmente participativa y construida desde abajo, para impulsar la Democracia, el Progreso, y la Justicia Social, superando intereses sectarios y grupales.
–   O las maniobras, presiones y el poder económico y político del imperio y las trasnacionales, que es concreto, que es enorme, y que son enemigos jurados de ésta brecha abierta, corroen, desestabilizan, e imponen una nueva frustración a las aspiraciones de nuestro pueblo.
La elección de Mauricio Macri en la capital como jefe de gobierno, fue un retroceso en este sentido, expresa la complejidad del panorama, y la constancia de la derecha, en la búsqueda de caminos para lograr tales objetivos, asesorados y apoyados por ciertos sectores de la iglesia.
Ahora bien, la Concertación no es algo imposible si hay voluntad política, como tampoco es un camino que comienza de cero. Diversos intentos cuentan con historia propia en nuestro país, y recorren con diversidad y creatividad vastos caminos en toda A.L.
La Concertación es un modelo especialmente desde lo ideológico, es lo que nos proponemos como objetivo estratégico, contando para ello con enfoques políticos organizativos posibles y concretos.
Por ejemplo, debe estar claro que El Frente Para La Victoria, es solo una parte de la Concertación, mas es necesario precisar que ésta no puede existir sin la participación de una parte importante del peronismo en su seno. Hoy el gobierno de centro izquierda, como muchos reconocemos, cuenta con el apoyo sustancial  de las masas peronistas. Pero eso no debe significar subestimar a la derecha peronista que no solo no admite cambios, sino que utilizando la liturgia ortodoxa hace lo posible para debilitar y desestabilizar al gobierno.
Las recientes elecciones en Santa Fé y en Córdoba, como en anteriores experiencias, muestran que el camino de apoyarse en los viejos aparatos y mecanismos no sirven, son oportunistas en la mayoría de los
casos, y además no son exitosos ni siquiera en circunstancias electorales, aunque eventualmente puedan ser utilizados.
El enfoque político debe ser distinto, la idea “de con el peronismo solo no basta”, debe tener como contenido una política de alianzas muy amplia, de apoyo político electoral que tenga como meta aislar a la derecha en general y desbrozar el camino de la unidad popular.
El camino mas acertado es el de abrir el juego.
Por eso, haber resuelto para el 28 de Octubre que la fórmula electoral sea Cristina — Cobos, es un hecho positivo. Vale decir, un amplio sector del radicalismo está ya participando en la idea de concertar, de apoyar al nuevo proceso abierto en nuestro país, a pesar de que eso signifique una profunda fractura en el radicalismo, en donde no todos están donde deberían estar.
Lo mismo está ocurriendo en el socialismo, en donde una buena parte de sus afiliados y dirigentes comparten y participan de hecho en la Concertación Plural, y no por ello dejan de ser socialistas, más aún después del triunfo de Binner en Santa Fé.
También fúe un verdadero ejemplo de unidad la fórmula Filmus- Heller, en las últimas elecciones realizadas en la Capital, que pese a no haber triunfado, fue muy valioso, y un claro mensaje del poder de la unidad de peronistas, comunistas, y de otras tendencias políticas y sociales, democráticas y progresistas.
Se trata pués, de ir construyendo como cuestión no solo política, sino formativa y cultural y desde los cimientos, una nueva fuerza concertada, que permita dar a luz lo nuevo ya en marcha, dado que lo viejo está perimido.
La crisis de los partidos, de todos los partidos existentes, es muy profunda, y la historia, los procesos y la propia crisis (diciembre del 2001 mediante) demandan el nacimiento de organizaciones nuevas, con nuevos y viejos militantes, que comprendan lo nuevo, que cuenten con una gran inserción social, con amplios debates para vislumbrar los objetivos a corto y largo plazo, con coincidencias básicas para encontrar los caminos para ir resolviendo los problemas de los trabajadores, del pueblo y de la nación. Por supuesto que esto no va en desmedro de las funciones que deben cumplir las instituciones de la democracia y del parlamento en particular, sino al contrario, se trata de ir forjando una nueva correlación de fuerzas que le de sustantibilidad y consenso a los valiosos procesos abiertos y a los que hay que construir de ahora en mas.
¿Quienes están en la vereda de enfrente de ésta perspectiva?
Sin duda que está la derecha, la derecha vengativa, y los intereses políticos y económicos que representa.  ¿Tal vez con nuevos operativos Cóndor, o de otro tipo?
Y los que de una u otra manera contribuyen a no construir nada, sino a confundir, a oradar el camino, a poner palos en la rueda, a ser funcionales a los planes y tareas desestabilizadoras.
Por todo ello, a no confundirse, que el árbol no nos tape el bosque, el 28 de Octubre la mejor opción progresista es Cristina presidenta, inclusive como fiel expresión de los derechos de la mujer.
El voto a Cristina es para apoyar todo lo positivo de estos cuatro años de gestión, que incluso está por encima de las expectativas mas imaginativas del 2003 a hoy.
El voto a Cristina debe ser para el 29 de Octubre en adelante, para la Concertación.Democrática y Popular que respalde e impulse el proceso de cambio.  Para lograr una Democracia cada vez más amplia y participativa, como rasgo peculiar de la época que nos toca vivir.
El voto a Cristina debe ser para una mayor integración aún con la gran familia Latinoamericana.

“Alberto Kumpel, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11 – 11 de septiembre del 2007

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