El internacionalismo, más vivo que nunca

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Después de una maratónica jornada en que se escucharon diversas ponencias sobre la coyuntura latinoamericana y mundial, y en las que Venezuela Bolivariana y la exigencia de “Libertad para Lula” acapararon la atención de la mayoría de los oradores y oradoras, culminó a la medianoche del sábado el XXIII Seminario Internacional organizado por el Partido del Trabajo mexicano.

Con los asistentes de pie, puño en alto y la emoción compartida de entonar las estrofas de “Venceremos”, el himno que recuerda los tiempos de Salvador Allende en Chile y enseguida arremeter con “La Internacional”, se arribaba así al final de la última sesión que había durado poco menos de 14 horas. Sin embargo, más allá de que algunos discursos o planteos pudieran haber sonado un tanto repetitivos, el balance del Seminario fue altamente positivo. En los casi 200 invitados por el PT se reflejaba la satisfacción de haber puesto a debate los temas más álgidos que preocupan a la izquierda mundial actual.

En este marco, como ocurriera el segundo día, volvió a insistirse en el tema de analizar críticamente la realidad por la que pasaron y pasan los gobiernos progresistas, los límites indudables de democracias representativas que terminan acorralando o diluyendo la posibilidad de avanzar en cambios profundos, en algunos casos por la esencia misma que define a un sistema burgués y en otros por la falta de voluntad política y audacia para acelerar los ritmos de los procesos. Volvieron a mencionarse los casos de Brasil y Argentina, que a pesar de las diferentes formas en que se dio el volantazo hacia la derecha, es notorio que hubo errores que merecen ser tenidos en cuenta a la hora (la actual, en lo que hace a este último país) en que se alienta la esperanza de derrocar en los comicios de octubre a Mauricio Macri. La pregunta formulada por el ex ministro de Evo, Hugo Moldiz, sobre qué se va a hacer “si volvemos”, actuó otra vez como un disparador inquietante. El referente boliviano se refería a la eventualidad de que se ganen elecciones en países donde se perdieran gobiernos, o en el mismo caso de Bolivia donde aún no está asegurado el triunfo en primera vuelta del dúo Morales-García Linera en primera vuelta, o en Uruguay, donde el Frente Amplio, asediado por derecha y criticado por izquierda por su ambigüedad en política exterior, peleará la presidencia contra el Partido Nacional y los colorados.

Con Venezuela en la mochila

Por otra parte, varios oradores y oradoras se refirieron a la guerra declarada por Donald Trump contra el gobierno de Nicolás Maduro. En todos los casos, con pequeñas diferencias de enfoque, el respaldo al proceso bolivariano fue unánime. Lo hizo con toda claridad, desde el punto de vista político, la presidenta del PSUV, Gladys Requena, lo puso sobre la superficie y con mucha calidad pedagógica la economista Pasqualina Curcio, lo matizó con las conocidas críticas al funcionamiento del PSUV como “partido único del chavismo”, el dirigente Rafael Uzcátegui, del Partido Patria para Todos (sobre cuyo tema también se ha manifestado tiempo atrás el Partido Comunista de Venezuela), lo subrayó Carlos Aznárez, director de Resumen Latinoamericano, en cuanto a denunciar el papel nefasto y golpista que juega el terrorismo mediático y lo ratificaron la casi totalidad de los delegados y delegadas, cuando de pie, apoyaron uno de los puntos de la resolución final del Seminario, en que se reclama redoblar el apoyo a Maduro y la Revolución popular que encabeza.

Particular atención despertaron las intervenciones del embajador saharaui en México, del presidente de la Fundación Puerto Rico en Marcha, Francisco Torres López y del representante por Galicia, Duarte Correa. Los tres describieron con lujo de detalles los atropellos, la represión, la pérdida de territorio por parte de los países que los convirtieron en colonias. En lo que hace al Sahara Occidental, es conocida, a pesar de la gran invisibilización existente, la lucha del pueblo saharaui contra la ocupación de Marruecos y la complicidad española y francesa. Eso ha dado paso a una confrontación con distintos matices a lo largo de los años: desde la guerra abierta y desigual, pasando por una tregua “esperanzadora” que hasta el presente no ha dado frutos, y un presente cargado de incertidumbres. No se descarta la posibilidad de que si no se consiguen las respuestas lógicas que exigen los saharauis, pueda volverse a reiniciar el ciclo de la guerra. Este caso y la necesidad de la solidaridad internacional fue otro punto de la resolución final del Encuentro.

Puerto Rico con más de 120 años de colonización estadounidense se ha convertido en otra muestra de lo brutal que es el poder imperial. Torres López hizo una síntesis de ello, dando cuenta del sojuzgamiento político, económico y cultural que padece la isla caribeña, pero ponderó con pasión cada una de las acciones antiimperialistas de la resistencia, como fueron el asalto armado al Capitolio norteamericano en la década del 50, la lucha de los Macheteros, el ataque a una base militar de EE.UU y la lucha masiva del pueblo de Vieques para sacarse de encima la base yanqui en ese enclave puertorriqueño.

Galicia, como ocurre con el País Vasco y Catalunya, son también territorios ocupados por otro imperio, el español. Allí se menosprecia y persigue la lengua (el galego), se somete a la población a la desocupación y la consiguiente pobreza que eso genera, se reprimen con cárcel y tortura a quienes se alzan reclamando la autodeterminación. Sin embargo, y así lo destacó el orador, son muchas las acciones de resistencia contra la derecha en el gobierno.
En consonancia con boricuas, gallegos, catalanes y vascos, el Seminario aprobó seguir denunciando la grave situación que padecen y expresar abierta solidaridad con los procesos emancipatorios en marcha.

Un continente que a pesar de todo pelea

La situación de Argentina y lo que han significado de retroceso los tres últimos años de gobierno macrista fue expuesta con lujo de detalles a través de las intervenciones del secretario de Relaciones Internacionales del Movimiento Evita, Alejandro Rusconi y del representante del Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho, Ezequiel Lopardo, quienes retrataron la política económica devastadora y entreguista al FMI y también el clima impuesto por el aparato represivo del gobierno.

Agregando más aspectos de esta realidad, Florencia Prego, representante del Partido Patria para Todos, leyó una ponencia realizada conjuntamente con el preso político Fernando Esteche, donde se muestra que semejante política reaccionaria solo puede ser sostenida con represión. En ese sentído, mencionó la situación de numerosos presos y presas políticas, poniendo especial énfasis en el caso de Milagro Salas, Esteche, el ex ministro Julio Devido, el ex vicepresidente Amado Boudou, el dirigente social Luis Delía, entre otros.

Las tres exposiciones destacaron también la persecución judicial que sufre actualmente la ex presidenta Cristina Kirchner. La solidaridad y denuncia sobre la situación de los y las presas también figura en el llamamiento final.

Perú y su realidad de lucha contra el neoliberalismo estuvo muy presente en la voz de los representantes del Partido Humanista-Juntos por el Perú, Roberto Sánchez Palomino y Leonel Falcón Guerra. Este último insistió en la necesidad de la unidad para orientar  “nuestra praxis política nacional y continental. Entender que solos, no es posible derrotar al enemigo común: el imperialismo y sus lacayos nativos”.

Por su parte, Arístides Tany Valer Lopera, a nombre de la delegación del Partido Comunista del Perú “Patria Roja”, señaló que “es innegable que las fuerzas del capitalismo neoliberal y el imperialismo, particularmente norteamericano, es el centro de las fuerzas reaccionarias”. Ellos “siguen constituyendo la amenaza principal para la independencia de los pueblos”, añadió.

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