El Capitalismo hoy es neoliberalismo

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(nacional/internacional/teoría)

Ignacio Paz*

“Argentina asumirá el desafío de un nuevo gobierno nacional y popular de amplia alianza sectorial, en un determinado contexto nacional e internacional.”  “La presencia de crisis en el modelo de acumulación capitalista de globalización internacional ha llevado a la aparición de políticas proteccionistas en el centro imperial del capitalismo (Trump, Brexit, confrontación con China).  Situaciones contradictorias con el ideario neoliberal dominante en las metrópolis capitalistas, pero que, en realidad, son adaptaciones coyunturales exigidas por la propia crisis y las dificultades cada vez mayores en rentabilización de los capitales.”

El capitalismo hoy

Argentina asumirá el desafío de un nuevo gobierno nacional y popular de amplia alianza sectorial, en un determinado contexto nacional e internacional.

El nuevo gobierno deberá amalgamar las tareas de reconstrucción interna con las de inserción en un mundo en transformación.

La presencia de crisis en el modelo de acumulación capitalista de globalización internacional  ha llevado a la aparición de políticas proteccionistas en el centro imperial del capitalismo (Trump, Brexit, confrontación con China).  Situaciones  contradictorias con el ideario neoliberal dominante en las metrópolis capitalistas, pero que, en realidad, son adaptaciones coyunturales exigidas por la propia crisis y las dificultades cada vez mayores en rentabilización de los capitales.

Se consolida el dominio de la fracción financierizada del capital y la valorización financiera de los activos sobresale como patrón de acumulación.

Simultáneamente la financierización de la economía transforma al capitalismo en rentista y produce la ilusión del dinero que produce, per se, más dinero. Asistimos a la multiplicación de burbujas financieras, de corridas cambiarias y bursátiles, todo ello fuera del ámbito de la producción y distribución de bienes. Nuestro país ha sido reflejo de esto en los cuatro años de gobierno neoliberal

En un complejo y fulminante proceso de cambio y obsolescencia de lo existente, el sistema capitalista busca permanentemente nuevas formas de adaptación.

La célula vital del capitalismo, la mercancía, se oculta cada vez más, debajo de apariencias falsas que intentan destruir el axioma del trabajo como productor de valor en forma de mercancías y su expropiación capitalista a través de la plusvalía social. (Es decir la diferencia entre lo que los trabajadores producen y los salarios que perciben).

¿Y en la periferia del capitalismo?

Este conjunto de modificaciones en el capitalismo  conducen a una nueva división internacional del trabajo.

Si bien los centros del poder capitalista (grupos monopólicos dominantes)  se reservan  la concentración del conocimiento y la tecnología de punta en las metrópolis del capitalismo mundial,  la aparición, y el desarrollo vertiginoso como jugador internacional de China, introduce cambios de extraordinaria importancia en el escenario mundial.

Cuando el ciclo capitalista abandona el Estado de Bienestar, imperante en Europa en la posguerra entre 1945 y 1970 aproximadamente, se abren paso concepciones neoliberales con la excusa de dominar los procesos inflacionarios y los “desbordes” en las luchas de los trabajadores por mejorar sus condiciones de vida, pero con el objetivo de procurar revitalizar los procesos de acumulación capitalista con mayor desigualdad en la distribución de la riqueza a favor de los grupos dominantes.

En nuestro continente la primera aplicación trágica de estas recetas de la escuela de Chicago, con Milton Friedman a la cabeza, fue Chile.  El sangriento golpe militar que acabara con la experiencia del socialismo  de Salvador Allende el 11 de Setiembre de 1973, generó las condiciones para el ingreso de las concepciones socio económicas y culturales del neoliberalismo  en territorio sudamericano.

“La santísima trinidad” basada en: Recortes profundos en el gasto social,  alejamiento del Estado de las regulaciones económicas y dominio del mercado en la fijación de los precios y de las variables económicas, constituyó  el trípode sobre el que se estructuró un nuevo Estado.

Chile

El ejemplo chileno de aplicación del modelo neoliberal , que hoy citan al unísono los representantes de la derecha, produjo: destrucción de empleo público y privado y del gasto social en hospitales, educación, vivienda, seguros de desempleo, y otras asignaciones, de manera brutal (en 1978 la quita era ya del 50% de lo que había sido en épocas de la Unidad Popular de Allende); aumento de la precarización laboral y del desempleo (25% en 1977); liquidación de la escuela pública y arancelamiento de la enseñanza privada; venta de activos estatales a grupos multinacionales.

El aniquilamiento físico de dirigentes sociales y políticos y su política del terror, desarmó las posibilidades de reacción popular antes esas nuevas medidas. La recesión económica, el desempleo, la miseria y el aumento significativo de la desigualdad social en favor de las capas más ricas de la sociedad y grupos extranjeros, hicieron “el milagro” de reducir los salarios, aumentar la desocupación, provocar una recesión fulminante, que llevó a la “paz del cementerio” en la economía.

Cuando se habla de Chile como ejemplo de país con crecimiento económico, baja inflación y bajo endeudamiento, no se dice que un país puede crecer al compás de alguno de los factores de la demanda agregada, como por ejemplo la inversión externa en sectores vitales o de exportación, pero que ese crecimiento no es desarrollo. La “renta per cápita” que es la división simple del Producto Bruto por el número de habitantes, no tiene en cuenta la distribución social de dicho producto y de la riqueza acumulada.

Chile es uno de los países con mayor desigualdad en América Latina. La brecha entre los que más ganan y los que menos es brutal. El consumo doméstico se ha volcado mayoritariamente hacia los sectores privilegiados. El salario promedio es de los más bajos de América Latina. Sus exportaciones son básicamente de la minería y la agricultura y ciertos sectores de agroindustria (alimentos envasados, vinos).

El “rotito” chileno (el niño pobre) viene manteniendo o empeorando su situación de generación en generación.

Argentina

Lamentablemente, también nosotros hemos pasado por la experiencia dramática de un gobierno conservador neoliberal.

Al escribir este trabajo, no se han producido aún las elecciones generales de Octubre de 2019, pero luego de las primarias de Agosto, con el triunfo aplastante del Frente de Todos y la fórmula Alberto Fernandez y Cristina Kirchner, todo parece indicar que un nuevo ciclo de gobierno de corte nacional y popular se iniciaría en Argentina el 10 de Diciembre de 2019.

El neoliberalismo se impuso en Argentina a través de la vía electoral, fenómeno desconocido hasta ahora en el país. Su implementación dejó un país devastado. Con hambre en sectores postergados, desocupación, reducción en términos adquisitivos de salarios y jubilaciones; cierre de empresas pymes y hasta éxodo de multinacionales. Todo esto con una política de endeudamiento externo feroz e irracional, con macrodevaluaciones y un proceso inflacionario descomunal.

Es dramático pero ineludible mencionar que esta “pesada herencia” del macrismo, será el marco dentro del cual el nuevo gobierno deberá actuar.

Tendrá como gran desafío la necesidad de encarar políticas expansivas (aumento de salarios activos y pasivos, recuperación del mercado interno, apoyo a las pymes, levantamiento de la industria nacional semidestruída) en un contexto de limitaciones estructurales.

Indudablemente las mejoras salariales y jubilatorias, así como del gasto social en su conjunto,  y la contención del proceso inflacionario será prioridad absoluta.

¿Podrá un Acuerdo Nacional entre los sectores sociales: trabajadores y empresarios industriales, productores agropecuarios, sectores comerciales, de servicios y financieros, generar aumentos del salario real, detener la espiral inflacionaria y hacer frente a los compromisos externos con simultaneidad?

¿Se podrá actuar sobre la puja distributiva entre precios y salarios y su incidencia en la tasa de inflación?

¿Se abrirá un período de gracia, derivado de la baja utilización de la capacidad industrial instalada en el país?

¿Podrá el nuevo gobierno imponerse a la fijación monopolista de precios?

El aumento de las exportaciones se transforma en un requisito ineludible para atender las exigencias de dólares para pagar importaciones y hacer frente a alguna forma de moratoria de la deuda externa.

Es entonces vital entender los nuevos procesos   en cuanto a sustitución de importaciones y diversificación de nuestras exportaciones.

Habría que considerar incluso una nueva ley de inversiones externas que considere la instalación de capital internacional en la construcción o ampliación de sectores estratégicos de exportación. Se podría permitir incluso la remisión de utilidades en una proporción de las nuevas divisas que generen para el país y en un período a determinar.

Pero también y sustancialmente, prestar atención a la acción de los grupos dominantes en la economía, su vinculación internacional y su importancia. Será vital actuar como Estado en la regulación de las actividades económico sociales, neutralizando la labor solapada o abierta de dichos grupos, hoy denominados “mercado”, en la asignación de recursos sociales.

Nuestro país deberá rediseñar su perfil productivo en un mundo con fuerzas centrípetas que atraen hacia el centro la exclusividad de la producción intelectual y tecnológica con nuevos conocimientos y fuerzas centrífugas que expulsan a la periferia Chino-Asiática, la producción material de bienes primarios e industriales. Es decir cuidar y desarrollar nuestra “ventaja comparativa” en la producción agroalimenticia, pero al mismo tiempo desarrollar nuestro mercado interno y nuestro sector industrial hacia una sustitución activa de importaciones y la promoción de nuevos sectores industriales de exportación.

Es por ello que nuestra creatividad debe ponerse a prueba desarrollando un modelo de crecimiento que tenga en cuenta estas consideraciones así como la custodia del ahorro nacional, restringiendo la fuga de divisas, controlando fuertemente la producción de servicios públicos vitales como el agua, la electricidad, el gas, la producción hidrocarburífera y minera en general.

Pero el soporte social y popular de estos propósitos es vital. Para ello será primordial el desarrollo de una nueva y amplia red de comunicación social que, a la vez que informe, propicie la participación popular en las discusiones y decisiones sociales. Se impone generar y expandir conciencia social sobre las transformaciones.  Actuar simultáneamente sobre las condiciones objetivas y sobre la subjetividad social, tratando de evitar que se repita la triste experiencia de sectores populares votando por sus verdugos.

*Ignacio Paz, economista, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.

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