La crisis de EE.UU.

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Revista Nº 159 (03/2026)

(internacional/EE.UU.)

Carlos Mendoza*

Razones objetivas de la crisis de EE.UU. Desindustrialización. Envejecimiento de la infraestructura. Especulación financiera y fabricación de armas como principal fuente de ingresos de sus grupos oligopólicos. Pérdida del rol del dólar como moneda internacional. Crecimiento de China y del BRICS* y su importancia internacional.

EE.UU. experimenta una crisis que refleja la contradicción en el mundo capitalista entre el desarrollo de las fuerzas productivas, de carácter dinámico, y las relaciones económicas, de carácter conservador. Luego de la desintegración de la URSS en 1991, la búsqueda de contrarrestar la intrínseca tendencia capitalista a la caída de la tasa de ganancia, llevó a los grupos económicos más concentrados de los países capitalistas más desarrollados, a radicar capitales, sobre todo industriales, en países con mano de obra más barata, existencia de materias primas, menores controles ambientales, continuidad política y posibilidades de desarrollo de sus mercados internos. Es lo que se denominó como “globalización”.

Pero resultó que China, país que construye una transición socialista, se benefició muy particularmente de la globalización, aunque también en general los países del sudeste asiático. Al punto que hoy China es la mayor economía del mundo, medida en PPA (Participación del Poder Adquisitivo) y es principal impulsor del BRICS+ (1).

El resultado es que EE.UU., aunque también Europa occidental y Japón, se desindustrializaron relativamente y, además, la industria que poseen es cada vez menos competitiva con relación a China y otros países, mayormente agrupados en el BRICS+

A esto se suma que, en EE.UU., la infraestructura económica está envejecida y muy atrasada, particularmente respecto de la modernidad de la infraestructura de China, lo cual perjudica significativamente la productividad y competitividad de la economía de EE.UU.

Otra característica de la crisis económica de EE.UU., aunque en general de todo el sistema capitalista, es la creciente tendencia de los grupos oligopólicos a buscar rentabilizar sus capitales mediante la especulación financiera y la fabricación de armas, en detrimento del resto de la actividad económica.

Sin embargo, con importante que es todo lo anterior, el principal asunto de la crisis y decadencia de EE.UU. y su hegemonía imperialista, es un problema monetario-financiero, producido por el gradual reemplazo del dólar como moneda internacional, por la creciente utilización de otras monedas en las transacciones internacionales.

Los acuerdos internacionales de 1944, en Bretton Woods, New Hampshire, EE. UU. le otorgaron a EE.UU. la extraordinaria ventaja de que su moneda nacional, el dólar, fuera institucionalizada como moneda mundial, con la doble condición de que EE.UU. mantuviera un respaldo en oro, con una relación fija del dólar con el oro, y de que los bancos centrales de los demás países pudieran canjear, en todo momento, sus tenencias en dólares por el oro equivalente.

EE.UU., particularmente desde los años 70, aprovechó la ventaja de ser el emisor de dólares, para cubrir con ello crecientes déficits fiscales y comerciales. Cuando resultó evidente que EE.UU. no tenía ni lejanamente reservas en oro para cubrir los dólares emitidos, en 1971 el presidente Nixon decidió unilateralmente anular la conversión del dólar en oro, en lo que fue una monumental estafa a los países de todo el mundo.

Sin embargo, EE.UU. logró que los países se mantuvieran obligados a recurrir al dólar, porque negoció que los países árabes productores de petróleo, particularmente Arabia Saudita, principal productor, aceptaran vender su petróleo y gas licuado exclusivamente en dólares, principalmente a cambio de que sus monarquías fueran militarmente protegidas por EE.UU. De esta forma, como los países necesitan de los hidrocarburos, tuvieron que seguir utilizando el dólar para comprarlos.

Por otro lado, EE.UU. ha utilizado crecientemente el dólar y el sistema SWIFT, que controla, por el que pasan las transacciones internacionales en dólares, para sancionar países que, por diversas razones, no se subordinan a sus intereses.

Lo anterior, combinado con el crecimiento económico de China y otros países, ha producido una creciente tendencia a la utilización de monedas propias en las transacciones entre ellos, particularmente entre los miembros del BICS+, aunque también, crecientemente, el uso del yuan chino.

La tendencia alcista de los enormes déficits fiscal y comercial de EE.EE., denominados “déficits gemelos”, se puede ver en los últimos años, por ejemplo, en 2024 y 2025 el déficit fiscal anual fue de aproximadamente 1.700 billones (millones de millones) de dólares y el comercial anual de algo más de 900 billones de dólares.

La acumulación de los déficits gemelos ha llevado a una deuda externa de EE.UU., a febrero de 2026, de unos 39.000 billones de dólares, lo cual genera intereses anuales de unos 1.100 billones de dólares equivalentes a nada menos que el 15% del gasto gubernamental anual.

Para cubrir sus enormes déficits gemelos y pagar los cuantiosos y crecientes intereses por su deuda acumulada, EE.UU. emite bonos del tesoro, que le compran, en dólares, diversos países y algunos grandes inversores financieros privados, fundamentado esto en que el dólar es moneda mundial; pero si la tendencia es a que deje de serlo, eso le crea un muy grave problema a EE.UU., ya que no podría continuar imprimiendo ilimitadamente dólares y bonos de deuda externa, distribuyéndolos en el mundo, sino que tal emisión de dólares, devenidos solo moneda local, le produciría una hiperinflación y un descalabro para su economía. Por otro lado, la eliminación de sus fenomenales déficits fiscal y comercial, o incluso una significativa reducción de los mismos, le producirían a EE.UU. una profunda recesión económica y, previsiblemente, graves problemas sociales.

A su vez, países como China, India, Rusia y otros, vienen reduciendo sus tenencias en dólares y bonos de deuda externa de los EE.UU. y reemplazándolos principalmente por oro.

A lo anterior se suma que países petroleros como Rusia, Irán, Venezuela, pero también los países árabes, cobran sus exportaciones de hidrocarburos crecientemente en diversas monedas, particularmente el yuan chino, en lugar del dólar.

Todo esto es lo que ha llevado a Trump a decir que la pérdida del estatus del dólar como moneda mundial sería para los EE.UU. peor que perder una guerra. Esto en un país que mantiene un enorme poderío militar, particularmente nuclear, se deduce que genera un muy serio peligro para el mundo. De hecho, el gobierno de Trump basa su política con relación a los países que no se subordinan al interés norteamericano, en bloqueos, sanciones, aranceles, amenazas, agresiones militares y violación de soberanías nacionales, como lo hemos visto por ejemplo en sus criminales acciones de este año en Venezuela y en Irán.

Por el contrario, China, la gran potencia emergente, de carácter socialista, basa su política de relación con los demás países del mundo en principios de no intervención en sus asuntos internos, acuerdos de mutuo interés, que ellos denominan de “ganar-ganar”, y en la cooperación respetando las soberanías nacionales, en lo que denominan política de “Comunidad de Destino Compartido para la Humanidad”. No es extraño entonces que de unos 200 países del mundo dos tercios lo tengan ya a China como principal socio comercial, o entre los principales. Esto abona la posibilidad de que sea por este tipo de camino que se desarrolle la comunidad internacional, en lugar de la reimplantación de la hegemonía imperialista de EE.UU. por la fuerza, incluida la militar, como intenta el gobierno actual de Trump.

*Carlos Mendoza, ingeniero, escritor, especializado en temas políticos y de economía política, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.

  • Países que integran el BRICS+ (BRICS plus)
  • Miembros plenos: Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Indonesia.
  • Países asociados: Bielorrusia, Bolivia, Kazajistán, Cuba, Malasia, Nigeria, Tailandia, Uganda, Uzbekistán, Vietnam.
  • Países con Solicitud de Ingreso: Turquía, Azerbaiyán, Bangladés, Pakistán, Baréin, Argelia.

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