Carlos Mendoza*
INTRUDUCCION
En este mes de mayo 2026, se cumplen 208 años del nacimiento de Karl Marx (5/05/1818), y surge la pregunta sobre en qué estado se encuentran sus predicciones teóricas en cuanto a la necesidad de superación del capitalismo por un sistema de carácter social cualitativamente más elevado, que Marx denominó “comunismo”, como etapa final de un proceso que denominó “socialismo”.
En tal sentido, es de singular importancia analizar la situación en China, el país con el mayor Producto Bruto Interno del mundo, medido en condiciones de Paridad de Poder Adquisitivo, uno de los dos más poblados, tercero en superficie geográfica, y que se reclama como socialista.
Para ello conviene recordar algunas premisas fundamentales del marxismo: La principal es el método filosófico de análisis de la realidad, incluyendo la historia, denominado “materialismo dialéctico”. Materialismo, consistente en analizar la realidad social utilizando los conocimientos de la ciencia; Dialéctica, consistente en interpretar las contradicciones que se desarrollan en la realidad social, no solo para interpretarla, sino para cambiarla. Esto implica que, para cambiar la realidad social, no se parta de ideas preconcebidas, sino que las ideas se desarrollen como consecuencia del análisis materialista y dialéctico de la realidad.
El método filosófico del materialismo dialéctico es lo que permitió al marxismo desarrollar las ideas del “socialismo científico”, superador del denominado “socialismo utópico”, o “idealista”, que intenta cambiar la realidad partiendo de ideas preconcebidas, por ejemplo de “justicia social”, independientemente de las condiciones objetivas de la realidad.
Lo anterior tiene mucho que ver con que, en sectores de izquierda, en el denominado “Occidente”, partiendo de ideas preconcebidas sobre cómo debería ser la construcción socialista en cualquier país, descalifican como socialista a China cuando su construcción no coincide con esas ideas.
El marxismo, por su propia filosofía, es ideología viva, que se desarrolla y modifica permanentemente con la “praxis”, o práctica social. Esto es lo que llevó a su creador; Marx, a decir que, si el marxismo consistiera en que las conclusiones a las que él y Engels llegaron en su época, se consideraran aplicables a cualquier época y circunstancia futura, entonces él no sería marxista. En efecto, el marxismo ha tenido su evolución, por ejemplo cuando Lenin concibió que la revolución socialista no empezaría en los países más desarrollados, sino en aquellos donde se concentraran las mayores contradicciones, Rusia por ejemplo; o cuando Mao Zedong concibió que la revolución en China no sería realizada por el proletariado industrial, muy escaso en aquella China, sino por el campesinado ampliamente mayoritario.
COMUNISMO Y SOCIALISMO
Para Marx, el comunismo, como sistema económico social superador de capitalismo, requiere de un tan extraordinario desarrollo de las fuerzas productivas, que se llegaría a un sistema de producción y distribución totalmente automatizado, que básicamente ya no requeriría de la fuerza de trabajo humana, y cuya propiedad pertenecería al conjunto de la sociedad, que la autogestionaría. Relacionado con esto Marx decía lo siguiente:
«En la medida, sin embargo, en que la gran industria se desarrolla, la creación de la riqueza real se vuelve menos dependiente del tiempo trabajado y del cuanto de trabajo empleado que del poder de los agentes puestos en movimiento durante el tiempo de trabajo, y cuya poderosa eficacia por su parte no guarda relación alguna con el tiempo de trabajo inmediato que cuesta su producción, sino que depende más bien del estado general de la ciencia y del progreso de la tecnología.
La sociedad laboriosa se relaciona científicamente con el proceso de su reproducción en magnitud cada vez mayor; por consiguiente, ha cesado de existir el trabajo en el cual el hombre hace lo que puede hacer que las cosas hagan en su lugar».
Carlos Marx, prefacio a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, cita en los «Grundrisse», de Siglo XXI, 1971.
Para llegar al comunismo, se requiere de un largo proceso de transición, denominado “socialismo”, con formas del anterior sistema capitalista en proceso de superación, pero con formas crecientemente hegemónicas del nuevo sistema en construcción de carácter social más elevado.
El socialismo tendrá entonces distintas formas y características, según cada país, su historia, y en general sus circunstancias concretas, como se puede precisamente observar en el proceso de construcción del socialismo en China.
EL DESARROLLO SE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS
El marxismo concibe que la causa objetiva por la cual unos sistemas socioeconómicos han sido reemplazados por otros, a lo largo de la historia, es la evolución de la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas, de carácter tendencial dinámico, y las relaciones económicas, de carácter tendencial estático. Esta contradicción llega a un nivel tal que genera la objetiva necesidad del reemplazo de las relaciones económicas por otras, de carácter social más elevado, que permitan la liberación e impulso del desarrollo de las fuerzas productivas. Por otro lado, si bien en el pasado hubo clases sociales propietarias de medios de producción y distribución de riqueza, objetivamente interesadas en impulsar ese proceso, en el capitalismo la única clase objetivamente interesada en superar el capitalismo, construyendo un sistema de carácter social cualitativamente más elevado, es la clase trabajadora.
Este asunto ha sido de importancia fundamental en la China revolucionaria, desde 1949, cuando el Partido Comunista de China (PCCH) con su ejército rojo llegó al poder, hasta nuestros días.
En una primera etapa, cuando el PCCH solo tenía a nivel internacional el apoyo de la Unión Soviética, su ayuda permitió, principalmente, la construcción de industria e infraestructura básicas y una campaña masiva de alfabetización, esto último fundamental para la formación de la fuerza de trabajo.
Cuando se produjo la controversia entre China y la Unión Soviética, entre 1956 y 1966, por razones que no se desarrollarán en el presente artículo, el PCCH intentó un desarrollo autónomo de las fuerzas productivas, en lo que se denominó como “El Gran Salto Adelante”, que, entre otras cosas, requería de una masiva participación creativa de las masas, pero que básicamente fracasó y generó serios problemas en la economía.
El PCCH interpretó que el problema era que las masas estaban aun demasiado influidas por una cultura milenaria de esperar que todo lo resolviera el Estado y también por la influencia considerada negativa, particularmente de Occidente, durante lo que consideran como “el siglo de la humillación” (desde mediados del siglo XIX a mediados del siglo XX). Entonces el PCCH lanzó la campaña denominada “Revolución Cultural”, con la intención de que las masas superaran tales trabas culturales, pero cuyos resultados fueron también malos para la economía, y generaron graves excesos cometidos por las denominadas “Guardias Rojas”; sin embargo, se considera que la campaña pudo tener, como efecto positivo, que las masas desarrollaran conciencia de su empoderamiento cuando se organizan y movilizan.
Entonces el PCCH decidió, en diciembre de 1978, que para desarrollar las fuerzas productivas, necesitaban buscar vincularse con el mundo capitalista desarrollado, porque requerían capitales y tecnologías que, evidentemente, no pudieron generar por las vías propias antes señaladas. Es lo que se denominó como política de “Reforma y Apertura”, con el objetivo de lograr lo que denominaron como “Cuatro Modernizaciones” (en agricultura, industria, ciencia y tecnología y defensa nacional). Lo principal, entre otras medidas fue, básicamente:
- En el campo, la eliminación de las comunas rurales y su reemplazo por un sistema de cooperativas agropecuarias.
- En la industria, se designaron «zonas especiales» donde se incentivó la radicación de empresas extranjeras, pero con la condición de que el Estado tuviera al menos el 51% de las acciones y que se transfiriera al Estado la tecnología de lo que se produciría.
- El Estado se reservó la propiedad de las empresas en los sectores considerados estratégicos.
- Desde 1949, la propiedad de la tierra en China pertenece al Estado, quien otorga concesiones para su utilización a empresas, cooperativas y particulares, y firma contratos de explotación con empresas y cooperativas. La renta de la tierra la percibe entonces el Estado.
- Desde 1979 se estableció un sistema de regulación demográfico, la política de «una pareja un hijo». Esto redujo drásticamente la tasa de crecimiento de la población, que pasó a ser muy inferior a la de crecimiento económico. Cumplido ese objetivo, esa restricción se eliminó en octubre del 2015.
Actualmente el Estado ejerce un amplio control de la economía, que tiene un generalizado entramado entre lo privado y lo estatal: Todo el sector considerado estratégico está en manos de empresas estatales; en particular, son estatales el sistema bancario, comercio exterior, trasporte terrestre, marítimo y aéreo, puertos y aeropuertos; las empresas originadas por inversiones extranjeras tienen participación o control estatal; hay empresas privadas donde, generalizadamente, empresas estatales son accionistas; hay muchas empresas privadas, particularmente si tienen importancia, donde el Estado tiene la “acción de oro”, que le otorga el derecho de veto; está el sector cooperativo, particularmente en el agro; hay muchas sociedades anónimas, algunas muy grandes, como Huawei, cuyas acciones pertenecen total o parcialmente a sus empleados. Todo este sistema funciona en una denominada «economía de mercado socialista», sometida a regulación y sistema impositivo estatal y, asunto muy importante, en el marco de la planificación económica central del Estado. Si el carácter socialista de las relaciones de producción y distribución de riqueza lo define el régimen de propiedad de las mismas, entonces resulta claro que en China predominan ampliamente las formas de propiedad social, particularmente estatales.
Luego de la «reforma económica» de 1979, China ha logrado un formidable desarrollo de las fuerzas productivas, que se ha traducido en el establecimiento de una muy importante infraestructura económico-social, notable avance científico-tecnológico, superación de la pobreza para centenares de millones de personas, avanzados sistemas de educación y salud, y un impactante desarrollo económico que, desde 2014, ha transformado a China en el país con el mayor Producto Bruto Interno, medido en términos de Paridad de Poder Adquisitivo.
Sin embardo, la reforma económica generó burguesía capitalista, con objetivas contradicciones con la clase trabajadora, pero que no son antagónicas al estar la economía claramente dirigida por el gobierno del PCCH. También se produjo una importante desigualdad en los ingresos, por lo que el gobierno viene implementando programas sociales, con redistribución del ingreso, que han permitido que en los últimos 15 años hubiera una significativa disminución del índice Gini (relación entre los deciles superior e inferior de ingresos de la población).
LA CONDUCCION POLITICA DE LA CLASA TRABAJADORA
Siendo la clase trabajadora la única objetivamente interesada en superar el capitalismo, construyendo el socialismo, para el marxismo es lógicamente indispensable que asuma el control político del proceso, para lo cual es indispensable que construya un espacio político propio, como medio para concretarlo.
En tal sentido, en China, la herramienta es el PCCH, partido fundado en 1921, actualmente con más de 100 millones de miembros que para ingresar han tenido que pasar por largos períodos de prueba y formación, realizando tareas sociales y políticas indicadas por el partido.
Su sistema de organización y funcionamiento, basado en el marxismo, es el denominado “Centralismo Democrático”, donde se discuten los asuntos democráticamente en las organizaciones de base y una vez que el Congreso partidario y el Comité Central, toman las decisiones en consecuencia, que son ejecutadas por el Secretariado Político, los miembros del partido tienen el compromiso de aceptarlas y ejecutarlas en sus respectivos niveles.
El partido, por ley, tiene comités en empresas, cooperativas, y cuanto espacio social hay en China. Además, la legislación china impone la participación obligatoria de representantes de los trabajadores en todas las empresas con más de 300 empleados, sean estatales, mixtas o privadas. Todo lo cual, combinado con el sistema de propiedad social y de regulación y planificación central, constituye la fundamental herramienta de control gubernamental de la economía, lo que asegura que sea la política quien controle la economía, y no grupos oligopólicos como sucede crecientemente en el mundo capitalista.
Algo importante a considerar, es que el PCCH, cuando triunfó en la guerra civil y llegó al poder, en 1949, convocó a los otros ocho partidos políticos existentes, y logró conjuntamente con ellos la formación de un Frente Nacional, liderado por el PCCH por su evidente peso relativo, y que ha venido asegurando, colectivamente, la construcción de lo que ellos denominan “socialismo con características chinas”. Un ejemplo más del criterio marxista de los comunistas chinos para resolver asuntos realizando el análisis concreto de la situación concreta.
DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y DEMOCRACIA CONSULTIVA
La democracia socialista en China se basa en dos sistemas intrínsicamente vinculados y complementarios: Democracia electoral y democracia consultiva. Los comunistas chinos lo explican de la siguiente manera:
Lin Shangli, importante intelectual y catedrático chino, dice lo siguiente (traducción propia del inglés):
“La democracia electoral, es la forma democrática en la que los ciudadanos de diferentes regiones participan en la vida política del país, a distintos niveles, a través de sus representantes, es decir, el sistema de los Congresos Populares.
La democracia consultiva, es la forma democrática en la que los ciudadanos de diferentes sectores participan en la vida política nacional a través de sus organizaciones representativas funcionales, es decir, el sistema de las Conferencias Consultivas Políticas Populares.
La democracia electoral es el sistema adaptado a la toma de decisiones a nivel nacional, mientras que la democracia consultiva es el sistema de participación social en la deliberación y administración de los asuntos de Estado. Si bien estos dos sistemas son de naturaleza diferente, su punto de partida lógico es el mismo: la unidad orgánica del liderazgo del Partido y la alianza multiclasista” (Lin Shangli. 2007, 18) (1)
Sobre este asunto, un documento del PCCH de 2006, señala lo siguiente: «Las dos formas importantes de democracia socialista en China son que el pueblo ejerza sus derechos mediante elecciones y votación, y que todos los sectores de la población participen en una consulta plena antes de la toma de decisiones importantes, y alcancen el mayor consenso posible sobre cuestiones de interés común» (Comité Central del PCCh, 2006, 1). (1)
A su vez, el importante dirigente revolucionario chino Zhou Enlai, expresó, en 1949, que la clave del enfoque democrático de China reside “no en la votación final, sino principalmente en la consulta previa y el debate reiterado” (Zhou Enlai. 1949, 134). (1)
Es destacable la importancia que el PCCH, el Frente Nacional, y los gobiernos, nacional y locales de diversos niveles, le asignan a la lucha participativa y consultiva contra la corrupción, el burocratismo y el hedonismo. Se realiza una permanente campaña contra estos problemas, utilizando canales digitales, telefónicos y buzones especiales, para incentivar denuncias de personas y organizaciones de la sociedad. A esto se suman inspecciones oficiales, en todos los niveles, para recabar denuncias, quejas y sugerencias. Las personas deciden si hacer sus denuncias y aportes individuales de manera personalizada o anónima.
Es de destacar, asimismo, la importancia de la democracia participativa y consultiva en la elaboración de los Planes Quinquenales. La campaña suele durar unos dos años, para recabar aportes opiniones y datos, de personas, organizaciones sociales, universidades, cámaras, e instituciones gubernamentales, utilizando para ello medios digitales, redes sociales, páginas de internet y reuniones en todos los niveles.
Esta construcción de democracia participativa y consultiva, resulta superior a la democracia capitalista, liberal y representativa, donde se vota periódicamente y se delega la gestión en los electos, con muy escasa, cuando no nula, participación popular efectiva de los ciudadanos y sus organizaciones en la gestión de lo público. Todo ello en el marco de que quienes gobiernan en esencia son en realidad los grupos oligopólicos.
El tipo de democracia en China es, a su vez, forma y expresión del centralismo democrático en la organización nacional.
INSTITUCIONALIDAD
Asambleas Populares: Son los órganos supremos de poder del Estado. Funcionan bajo un sistema jerárquico que va desde el nivel local básico hasta el nivel nacional.
Asamblea Popular Nacional: Entre otras funciones: Modificar la Constitución; legislar; designar al presidente, vicepresidente y altos cargos del gobierno nacional; designar a los miembros del tribunal de justicia nacional; aprobar los presupuestos y planes quinquenales; decidir sobre la guerra. Actualmente tiene unos 3.000 miembros.
Asambleas Populares Locales (hay 5 niveles, desde el provincial, hasta el de condados, pueblos, aldeas y subdivisiones en ciudades): Entre otras funciones: Legislar; designar a los gobernantes locales y los miembros de los poderes judiciales locales; aprobar presupuestos; fomentar la producción.
En el quinto nivel, sus integrantes son electos de manera directa por los habitantes. Participan en esas elecciones candidatos del PCCH y de los otros 8 partidos. Pueden también participar candidatos independientes y de organizaciones sociales. Los resultados deben reflejarse en igual proporción en la composición de las Asambleas Populares.
En los demás niveles, sus integrantes son electos por las Asambleas Populares de cada nivel inferior correspondiente, incluida la Asamblea Popular Nacional.
Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino: Es la principal institución del sistema de “democracia consultiva”. Existe a nivel nacional y se replica básicamente en los mismos niveles que los de las Asambleas Populares. Es un organismo de asesoramiento y consulta para las Asambleas Populares y los gobiernos nacional y locales.
Está compuesto por miembros de 38 organizaciones de la sociedad, siendo las principales: el PCCH y los otros 8 partidos; sindicatos; universidades; fuerzas armadas; organizaciones religiosas; minorías étnicas; cámaras de empresas y otras.
COMENTARIO FINAL
Los comunistas chinos, a lo largo de su épica histórica, han basado su acción en los fundamentos del marxismo. Mediante la filosofía y metodología del materialismo dialéctico, han definido su acción con el análisis concreto de la situación concreta en cada situación que les tocó enfrentar. Construyeron su propio espacio político, y también la organización social china, con los principios del centralismo democrático. Priorizaron que el socialismo implica la liberación e impulso del desarrollo de las fuerzas productivas, con la consecuencia de una elevación de la justicia social. Institucionalizaron un sistema democrático participativo basado en la consulta al pueblo en la gestión de lo público. Han mantenido una política de paz y colaboración con los demás países del mundo y de no intervención en sus asuntos internos ni en su política exterior. Han sido y son principales impulsores de la paz y el multilateralismo a nivel internacional.
Los comunistas chinos tienen razón cuando dicen que están construyendo un “socialismo con características chinas”.
*Carlos Mendoza, ingeniero, escritor, especializado en temas políticos y de economía política, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.
(1) Socialism with Chinese Characteristics, Roland Boer, Springer, 2021 (pág. 194).
