Pasado, presente y futuro: disputando los rumbos del Partido de los Trabajadores

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4 de octubre de 2016

Por Valter Pomar*

Contribución al debate del proyecto de resolución para el 3° Congreso de la tendencia petista “Articulación de Izquierda”, que se llevará a cabo del 12 al 15/11/2016 en San Pablo, en la sede nacional del Partido de los Trabajadores

Este texto fue escrito antes del 2 de octubre. El resultado de la primera tanda de las elecciones municipales confirmó la gravedad de la situación y la urgencia de un cambio de rumbo del PT. El resultado del referéndum en Colombia reafirmó el carácter internacional de la reacción conservadora. La dirección nacional del PT debe convocar inmediatamente un congreso plenipotenciario para cambiar la estrategia y la dirección del Partido.

1. Parte de la derecha brasilera considera que el Partido de los Trabajadores es una organización criminal, cuyos integrantes y simpatizantes deben ser perseguidos y execrados públicamente, juzgados y condenados. Si es posible, el propio Partido debe ser prohibido.

2. Parte de la izquierda brasilera considera que el Partido de los Trabajadores es una organización condenada, debido a lo que hizo y/o a lo que dejó de hacer. Si es posible, sus integrantes y simpatizantes deben ser convencidos de abandonar el Partido y juntarse a otros proyectos de izquierda, existentes o a crear.

3. Parte de la militancia petista está en duda sobre qué pensar y sobre qué hacer. Muchos resisten valientemente los ataques de la derecha y las profecías de la izquierda. Pero otro tanto, especialmente candidatos y candidatas a las elecciones de 2016, optó por esconder la estrella del partido.

4. Parte de las direcciones partidarias actúa como si la situación fuese apenas un “mal sueño”. Un número importante de dirigentes, incluso admitiendo la gravedad de los errores cometidos, resiste la necesidad de cambiar profundamente la estrategia y el comportamiento del Partido.

5. ¿Y el pueblo? ¿Y la clase trabajadora? Las encuestas, las elecciones municipales y el trabajo sindical cotidiano confirman que el PT y sus liderazgos perdieron parte significativa del apoyo que tenían. Por otro lado, en comparación con los partidos de la derecha, e incluso en comparación con otros partidos de izquierda, el petismo continúa representando una fuerza importante en la sociedad brasilera.

6. Ante esta situación, ¿cuál es la posición de la tendencia petista Articulación de Izquierda?

7. La Articulación de Izquierda (AE) fue creada en 1993. En aquella época, decíamos que era necesario luchar contra el proceso de “domesticación” del Partido. Fue a eso a lo que nos dedicamos desde entonces, cometiendo algunos aciertos y varios errores, logrando pocas victorias y muchas derrotas.

8. Tal ver por esto, muchos de los que participaron en la creación de la AE no militan más con nosotros. Cuando iniciamos nuestra trayectoria, llegamos a representar el 30% de un partido que tenía cerca de 530 mil afiliados. Hoy hablamos en nombre de un 5% de un Partido con aproximadamente 1.5 millones de afiliados.

9. Algunos de los que militaron en la AE abandonaron el PT, generalmente en favor de otras organizaciones de izquierda. Otros abandonaron la AE, normalmente en dirección a los grupos que integran la coalición de fuerzas que actualmente dirige el PT. Muchos desistieron de militar en una tendencia, aunque sigan en el Partido, muchas veces orbitando en torno de mandatos parlamentarios, que en la práctica se convirtieron en centros de poder internos.

10. Hoy, parte de nuestros militantes tienen serias dudas acerca de la posibilidad de que algún día nuestras posiciones se tornes mayoritarias y hegemónicas en el Partido. Tal vez por esto, crecen también entre nosotros – así como en otros sectores de la izquierda petistas – los signos de “domesticación”, sea sobre la forma de debilidades organizativas, o de discursos y comportamientos que criticamos en otros sectores del Partido.

11. Entre 1995 y 2014, cuando el Partido era victorioso, esto era generalmente presentado como el resultado de la estrategia de los llamados “moderados petistas”. Ya cuando el PT sufría derrotas, el primer sector que sufrió las consecuencias era su “eslabón más débil”: la izquierda petista. Es lo que parece estar sucediendo en este “bienio horribilis”: 2015 y 2016. Lo que ayuda a explicar por qué crece, en muchos sectores, el discurso del “agotamiento” del Partido de los Trabajadores.

12. Si lo que hemos expuesto hasta ahora resumiese toda la realidad, estaríamos condenados a apenas dos alternativas: abandonar o hundirse. Pero la realidad, aunque parezca muchas veces desesperante, es también mucho más compleja.

13. En primer lugar, el ataque brutal de la derecha contra el Partido de los Trabajadores reveló, tanto para quienes nos critican por izquierda, como para los petistas moderados, cuál es el verdadero lugar del PT en la lucha de clases. Y cuanto más radical es el ataque de la derecha, más nuestra supervivencia depende de que abandonemos todas las ilusiones. O sea: depende de aceptar algunas de las premisas que la izquierda petista, particularmente nosotros de la AE, defendemos desde hace mucho.

14. En segundo lugar, el ataque brutal de la derecha contra el PT coincide con una ofensiva general contra los derechos sociales, contra las libertades democráticas y contra la soberanía nacional. En otros términos, la derecha puede por algún tiempo neutralizar amplios sectores de la clase trabajadores, descontentos con aquello que el PT hizo o dejó de hacer. Pero son reducidísimas las chances de la derecha de hegemonizar de manera duradera las bases sociales de la izquierda, que hasta hace poco votaban mayoritariamente al Partido. O sea: existe espacio para que la izquierda vuelva a conquistar el apoyo mayoritario de la clase trabajadora.

15. En tercer lugar, la derrota impuesta al PT afecta al conjunto de la izquierda brasilera, en tres sentidos diferentes, el último de los cuales es poco comentado. Primero: la derecha ataca al conjunto de la izquierda, no sólo al PT. Segundo: hay una reducción general del electorado y de la base social del conjunto de la izquierda, lo que significa que aunque algunos partidos de izquierda se beneficien electoralmente del decrecimiento del PT, esto no se da en un ambiente de crecimiento general del voto de izquierda. Diferente, por lo tanto, de lo que ocurrió en los años 1980 y 1990, cuando el PT creció en un ambiente general de crecimiento de la izquierda. Tercero: la política actual de la izquierda no-petista, inclusive de aquella que critica al PT, supone y depende en gran medida de la existencia del Partido de los Trabajadores. Y muchos de los que intentan superar al PT, buscan hacerlo recorriendo el mismo camino que el PT ya recorrió – por ejemplo, a través de victorias electorales y conquistas institucionales en algunas ciudades importantes. Camino que en el caso del PT tuvo consecuencias ya conocidas, incluso en situaciones mucho más favorables que ahora y cuando el PT era portador de una fuerza social organizada – conquista al menos en parte antes del crecimiento electoral – mucho mayor de la de sus actuales competidores. En otras palabras: la actual estrategia de la izquierda no-petista también está agotada. Lo que equivale decir: existe espacio para que el PT se reinvente, recupere el terreno perdido y vuelva a crecer.

16. En cuarto lugar, hay señales importantes de resistencia y disposición a la lucha en amplios sectores del petismo, especialmente entre los que no militaban orgánicamente en el Partido y que, en este sentido, fueron menos alcanzados por los procesos que afectaron a gran parte de las direcciones.

Señales de esto pueden ser vistas en las manifestaciones, en las redes sociales y en la reaproximación de grupos y organizaciones que ya en los años 1990 vaticinaban la superación del PT, pero que hoy están involucrados en los movimientos en su defensa. Acompañado o no de una reflexión más estratégica y programática, ensayado por organizaciones y personas, también confirma que existe espacio para que el PT no tenga el mismo destino que el PCB pos-golpe de 1964.

17. Los elementos citados anteriormente indican que las alternativas no se resumen necesariamente entre abandonar o hundirse. Todavía existe espacio para disputar y cambiar. Es un espacio que sabemos pequeño; y que depende en gran medida de que el Partido convoca a su militancia para un proceso democrático de debate, balance y formulación de políticas alternativas. Convocatoria y proceso que tendrá que ser hecho bajo el brutal ataque enemigo y que puede, al fin y al cabo, no tener éxito. No obstante, aunque disputar y cambiar sea una alternativa con pequeñas chances de éxito, las otras alternativas realmente existentes – como apuntamos siempre desde 1993– nos llevarán a recorrer un camino similar a lo que ocurrió con la izquierda brasilera durante los primeros diez años después del golpe militar de 1964: la dispersión entre diversos grupos que tenían en común, fundamentalmente, la crítica a la línea y a los errores del PCB. Vale recordar que la dispersión en aquella época ocurrió, en la mayoría de los casos, por causa de la actitud del viejo PCB, que no reconoció las raíces estratégicas de la derrota y reprimió el debate interno. Vale decir, también que las opciones estratégicas elegidas por quienes rompieron con el PCB, antes y después del golpe de 1964, no tuvieron éxito. La construcción del PT, al final de los años 1970, corresponde a una dinámica social autónoma en relación a las opciones elegidas por las izquierdas en los años 1960. En esta línea, se engañan los que piensan que el “agotamiento” del PT, si fuera efectivamente a ocurrir, dará espacio para una rápida rearticulación de la izquierda brasilera. Aunque sea muy difícil tener éxito, el camino de disputar y cambiar los rumbos del PT continúa siendo el menos costoso históricamente hablando.

18. Para algunos sectores de la izquierda, más importante que discutir cuál es contenido y como construir esta nueva estrategia, es debatir si esto se hará con el PT, sin el PT o contra el PT. Hay varias razones que explican esta actitud, entre las cuales está la campaña de criminalización del PT, que estimula que cualquier discusión desemboque en la crítica al petismo.

19. Es nuestro Partido quien tendrá que decidir si va a buscar construir otra estrategia o va a insistir en la estrategia de la conciliación. Y de la respuesta a esta pregunta dependerá no exactamente la “supervivencia futura” del PT, sino cuál será que el PT jugará en el presente y en el futuro.

20. Para hacer una analogía histórica, con toda la imprecisión que las analogías poseen: al final de los años 1910, la vanguardia de la clase trabajadora brasilera estaba bajo la hegemonía anarquista. El anarquismo fue derrotado, y una parte suya contribuyó a la creación del Partido Comunista. Pero fueron necesarias décadas, en las cuales ocurrió un ciclo de industrialización y la Segunda Guerra Mundial, para que la estrategia comunista se volviera hegemónica en la vanguardia de la clase trabajadora.

21. El golpe de 1964 desmoralizó profundamente a la estrategia del PC, pero la dirección de aquel partido insistió en la misma orientación, lo que estimuló defecciones, escisiones, rupturas, y la proliferación de nuevas organizaciones de izquierda. Pero sólo en los años 1980 las luchas de una nueva clase trabajadora, en otro contexto nacional e internacional, darían origen a una nueva estrategia hegemónica, simbolizada en una nueva organización, el Partido de los Trabajadores, que reunió a la mayor parte de la vanguardia de la clase.

22. Hasta 1989 el PT siguió una estrategia, consustanciada en las resoluciones del V Encuentro Nacional. Ya en los años 1990, frente a la ofensiva neoliberal y la crisis del socialismo, el PT optó (después de intensa lucha interna) por otra estrategia. Hoy, aquella estrategia seguida desde 1995 está bajo cuestionamiento (desde adentro y también desde afuera; desde la izquierda, pero principalmente desde la derecha).

23. ¿Qué sucederá si el PT no fuera capaz de construir una nueva estrategia? Millones de trabajadores y trabajadores que alguna vez votaron, confiaron e inclusive militaron en el petismo se dividirán. Una minoría seguirá en otros partidos y movimientos de izquierda. Una parte adoptará posiciones conservadoras. La amplia mayoría se apartará de la política activa por mucho tiempo.

24. En este escenario, el debilitamiento del petismo no sería acompañado del fortalecimiento de otra hegemonía de izquierda. En el futuro, con al menos una generación de intervalo, esto podría/podrá suceder. Pero de inmediato, el debilitamiento del petismo tendría/tendrá como resultado el fortalecimiento de la derecha. Y eventuales sectores de izquierda que consiguiesen/consiguieran crecer absorbiendo el ex-petismo, lo harían en un contexto de debilitamiento de la izquierda como un todo.

25. Es por esto, no sólo para derrotar a la derecha ahora, sino también para evitar que se “pierda una generación” (como sucedió en 1964), es necesario que el PT cambie de estrategia.

26. Por las razones expuestas y por otras que están descritas en los proyectos de resolución de balance y estrategia, el 3° Congreso Nacional de Articulación de Izquierda reafirma sus posiciones históricas: defender al PT, construir el PT, cambiar los rumbos del PT, hacer nuevamente del PT un instrumento en la lucha por un programa democrático-popular y socialista.

27. Sin embargo, reafirmar las posiciones históricas no significa desconocer que el PT corre el riesgo de destrucción en el corto plazo, por una acción combinada entre los aciertos de la derecha y los errores cometidos por el propio Partido, especialmente por el grupo que actualmente controla su dirección. Por este motivo, al mismo tiempo que reafirmamos nuestras posiciones históricas acerca del PT, la Articulación de Izquierda insta a sus militantes, al igual que a todos aquellos que simpatizan con nuestras posiciones, a adoptar con absoluta urgencia tres directrices que resumimos a continuación:

28. La “guerra” en la que estamos será perdida o ganada, dependiendo de la postura de la clase trabajadora. El impeachment no fue victorioso principalmente por causa de la derecha. El impeachment fue victorioso principalmente porque la mayoría de la clase trabajadora no vio más motivos para salir en nuestra defensa. Y así ocurrió por diversos motivos, entre los cuales en el corto plazo se destaca la política económica adoptada por el segundo mandato de la presidenta Dilma Rousseff. Ahora, estamos frente al desafío de recuperar mayoría en la clase trabajadora. Este desafío puede tomar poco o mucho tiempo, pero en ningún caso será tarea fácil. El centro de nuestras preocupaciones reside en esto: retomar los vínculos entre nuestro partido y cada uno de nuestros militantes, con nuestras bases sociales.

29. El distanciamiento entre el Partido y parte de sus bases sociales tiene múltiples causas. De la misma forma, son varios los motivos por los cuales el golpismo tuvo éxito. Los golpistas nos atacaron por nuestros aciertos, pero tuvieron éxito en este ataque principalmente por nuestros errores. Ahora cabe realizar un balance profundo, apuntar dónde fue que erramos, definir qué política debemos adoptar para poder derrotar al golpismo y retomar la ofensiva. Algunos sectores se resisten a esto, alegando que debemos evitar “ajustes de cuentas” en un momento en que se hace necesaria la unidad, desconociendo que no sufrimos una derrota táctica ni superficial. Otros sectores colocan en el centro de su táctica criticar y superar al petismo, sin percibir que actuando así, se tornan la quinta rueda del carro de la derecha. Nosotros decimos: para unificar a la izquierda y derrotar a la derecha, es preciso reconocer los errores y cambiar de política.

30. Vivimos “tiempos de guerra”. Cuando afirmamos eso, en nuestro 2° Congreso, no fueron pocos los que — dentro y fuera del Partido — nos ridiculizaron. Actitud similar ocurrió cuando propusimos al Partido enfrentar sin lástima ni piedad las prácticas simbolizadas por personajes como Marcos Valério, Delcídio Amaral y Cándido Vacarezza. La vida demostró quien estaba en el rumbo cierto. De cualquier modo, hay sectores importantes de la militancia petista y de la militancia de izquierda en general que no tomaron en cuenta las consecuencias debidas de la constatación de que precisamos un partido para “tiempos de guerra”. Siguen actuando como si los tiempos fuesen normales, en los cuales siempre se puede dejar para mañana lo que debería haber sido hecho ayer, en los cuales asumir tareas y no cumplir es “falta leve”, en los cuales los errores políticos nunca causan daños fatales. Hoy, más que nunca, este tipo de comportamiento puede significar la destrucción del PT y del conjunto de la izquierda. Es preciso recuperar el sentido, la urgencia, la disciplina y la coherencia de la militancia.

31. La Articulación de Izquierda no es un Partido. Somos una tendencia petista. O sea: surgimos dentro del PT, surgimos para disputar los rumbos del PT y podremos dejar de existir en la medida en que el PT retome un funcionamiento militante y una estrategia democrática-popular y socialista. Para que esto

ocurra, sin embargo, precisaremos enfrentar innumerables obstáculos: los ataques de la derecha, la decepción de amplios sectores del pueblo con nosotros, la actitud de parte de las direcciones y también de las bases partidarias.

32. Precisamos enfrentar, también, la capitulación de amplios sectores de la coalición que hoy gobierna el PT. Estos sectores saben que el Partido debe cambiar, saben que las direcciones en varios niveles precisan renovación. Pero les parece faltar disposición para defender sus posiciones en su propia tendencia o, si fuese necesario, hacer lo que buscamos hacer en 1993: romper con la tendencia entonces mayoritaria, crear un nuevo bloque de mayoría y un nuevo bloque dirigente, que expresase una nueva estrategia, una nueva política de organización y un amplio proceso de renovación generacional.

33. A pesar de los límites, lo que hicimos en 1993, históricamente hablando, ayudó a impedir que el PT tuviese el destino que tuvo gran parte de la izquierda europea después del colapso de la Unión Soviética. Hoy la situación es más difícil que en 1993 y los riesgos que corre el Partido son aún mayores que los de aquella época. Hablando claramente, las chances de éxito son menores. Pero el precio que la clase trabajadora pagará si fuéramos derrotados es tan grande, que aun sabiendo de las dificultades, haremos como siempre hicimos: cumpliremos nuestro deber. O sea: nos esforzaremos para ofrecer una orientación política y una práctica coherente con el momento histórico.

34. Este es el sentido general de los proyectos de resolución de balance y estrategia debatidos en este 3° Congreso, de análisis político ofrecido en el diario Página 13 y en la revista Izquierda Petista, de las directrices teóricas presentadas en nuestros libros y cursos de formación, del esfuerzo que hacemos para garantizar la auto sustentación financiera y las instancias orgánicas que funcionan regularmente, de nuestro involucramiento en la construcción de movimientos sociales de combate al racismo, de mujeres, LGBT, de juventud, de UBES y de la UNE, del MST y de Vía Campesina, del Frente Brasil Popular, de la CUT y del Partido de los Trabajadores.

35. Es para este esfuerzo que invitamos a los simpatizantes y afiliados al PT: militen en nuestro Partido de los Trabajadores, contribuyan con la Articulación de Izquierda, vamos a realizar el VI Congreso, cambiar la estrategia del Partido y elegir una nueva dirección. Esperamos que los liderazgos partidos, empezando por Lula y Dilma, contribuyan en este sentido.

36. Tenemos por delante una lucha larga y dura. Pero podemos vencer y precisamos vencer, porque como dice el gran Luís Fernando Veríssimo, cada vez queda más claro que la alternativa es entre barbarie y socialismo.

* Valter Pomar es profesor y militante del PT

Traducción Manuel Saralegui

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