Octubre importa.

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Dossier: Eleccioens Octubre 2005 (artículo 3 de 4)

Roberto Papadopulos*

La participación en la contienda electoral, es sin duda, parte de las batallas que  hay que dar para cerrarle el paso a la derecha. Superar la dispersión de las fuerzas populares y construir un movimiento social, político y cultural emancipatorio para alcanzar la utopía de construir otra Argentina, con dignidad, justicia, solidaridad, paz, pan y trabajo para todos, es una tarea importante.  

                
         
          El próximo 26 de Octubre, habrá elecciones nacionales para renovar parte del parlamento nacional y de las provincias. Alrededor de las mismas sean han producido muchas discusiones, agrupamientos y reagrupamientos y el gobierno las presenta como un “plebiscito” al mismo. La campaña muestra una enorme dispersión de fuerzas, una elevada  agresividad y pocas ideas y propuestas.  
          Los hechos electorales, sin duda, suelen ocupar por un lapso la atención no solo en nuestro país sino en el resto de América. No hace mucho el diario La Nación, provisto de una importante información e infografia, daba cuenta de las elecciones próximas en cada país de América y su importancia para el futuro inmediato de sus gobernantes. Una volanta; “Estados Unidos sigue de cerca el proceso” y un titulo “La región encara un ciclo clave”, confirma tal juicio de valor.
          La experiencia de la fuerza que la derecha y el propio imperialismo, puesta de manifiesto, en la realización del plebiscito en Venezuela, como parte de las medidas para derrotar a Chávez, muestran como la reacción da batalla, también en el campo electoral.   
          Sin embargo vale la pena hacer un ejercicio de reflexión acerca de sí, para nuestro país son  importantes o no, las estas próximas elecciones y por que.
          Bueno es recordar que, durante el año 2000/01, hubo grandes luchas populares contra un modelo de acumulación que instalado en los 90, de la mano de Menem, agudizaron la sumisión a los grandes grupos económicos transnacionales, la destrucción del patrimonio nacional, con las consecuencias de mayor desigualdad, pobreza, desocupación, deterioro de la educación, sanidad y por el otro, acrecentamiento de la riqueza en pocas manos. El gobierno actual es, en cierta medida, fruto de esas luchas y de la existente correlación de fuerza.
          Hoy, deberíamos remarcar, no existe una fuerza y un proyecto que encarne las necesidades de cambio que el país requiere. Esta es, sin duda, la debilidad fundamental y la tarea principal planteada para todos y cada uno de los militantes democráticos y de las organizaciones sociales y políticas de nuestro país. Es cierto que existen, desde algunos sectores, esfuerzos por generar iniciativas en la direccion de “acordar” y “crear espacios” de accion común. Pero, conviene reconocer, que son muy incipientes y frágiles; ejemplo como el Encuentro Nacional por la Soberanía Popular, así lo demuestra.  No predomina la idea de construir una correlación de fuerzas distinta, capaz, en la pulseada con la derecha, tener la fuerza para torcerles el brazo. Es correcta o no la evaluación que la mayoría de nuestro pueblo se ha perjudicado y padece aun las consecuencias del modelo de acumulación de los 90 y que exiten muchos problemas y reivindicaciones básicas comunes por las cuales luchar?. Si esta apreciación es justa, corresponde o no crear un espacio amplio, basado en la democracia participativa, que debata y coordine acciones contra el modelo de los 90 y la fuerza y el programa que la derecha si, tiene?. Derecha detrás la cual esta, sin duda alguna, la mano de Washington. Tiene importancia o no, superar la enorme fragmentación y dispersión del campo popular?. Decir que la situación impone cerrarle el paso, a la derecha en todos los terrenos,  parece una verdad de más.

         Por su puesto, no estamos planteando hacer una acuerdo de “cúpulas” al solo efecto participar en tal o cual elección y nada más. Se trata de disponer mejor las fuerzas populares para participar en las elecciones cuando se den las condiciones.    
  
          Tanto en América latina en general, como en la Argentina en particular, las próximas elecciones son “uno de esos terrenos” donde debemos dar batalla. En primer lugar las elecciones y la participación del pueblo fue una reivindicación por la cual hubo que luchar mucho tiempo y pagar con sangre para lograrlo. Subestimarla, desconocer su importancia contribuye a facilitar el campo a la reacción, que sin duda se mueve mejor. Las etapas mas recientes vividas en nuestro país; 1966/69 y 1976/82 así lo confirman. Es cierto que esta democracia es limitada y condicionada. Es cierto que muchos candidatos se han burlado y traicionado sus promesas y la voluntad popular. Que se ha escamoteado por todos los métodos posibles la participación popular. Que a través de los medios de comunicación se ha manipulado las elecciones e incidido para favorecer  a  los candidatos de los grandes grupos económicos, dicho sea de paso, dueños de los medios de comunicación. Esta es, sin duda, una verdad avalada por muchos años de experiencias. Pero creo que la falta de participación activa del pueblo, en la designación y control de la gestión de nuestros representantes, deja el campo fértil para que el trabajo de presión y de corrupción de los enemigos del pueblo tenga éxito.  Leer encuestas que indican que el 49,7% de los jóvenes universitarios de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano no saben para que son los próximos comicios, o que solo el 45,8% consideren la importancia de los partidos políticos, es indicativo de cuan libre esta la “cancha” para el trabajo de quienes logran ubicar en lugares importantes, como los parlamentos y consejos deliberantes, a sus representantes o rodearlos y consumar el famoso “travestismo político”. Esta falta de participación y consideracion del papel de los cuerpos legislativos vanaliza la importancia de los comicios y de la democracia misma. Surge así, la idea, a pesar de que se va a votar, que da lo mismo “cualquier candidato”, “cualquier partido político”, como así también que se instale con facilidad el clientelismo político. Seguro que cuando no hay interés, participación y control, el funcionamiento de los partidos políticos y la conformación de las listas se resuelven sobre la base de acuerdos donde prima intereses personales y no el de los sectores a quienes se dice representar. Por ello, para romper este círculo vicioso, hay que interesarse y participar de la vida política. Hoy, la experiencia histórica de nuestro país, como la de muestra la América latina, muestra que hay que construir un movimiento social y político superador, basado en la democracia participativa para representar el interés popular.                                  
        
          Sin participación, debate y organización popular no hay salida ni camino posible. Otra propuesta conduce a la dispersión, aventurerismo y frustración           
A pesar de estos juicios de valor,  hay algo en juego el 26 de Octubre?. Da lo mismo que triunfen unos que otros?. Creo que en estos comicios como, en las batallas que se dan en el campo sindical y  social esta en discusion, cambiar el modelo economico, garantizar una distribucion de la riqueza a favor de los de abajo; ganar en autonomía nacional y desarrollar una democracia superadora y participativa.
       
          Esta es la tarea principal del momento politico. Esta es la tarea que divide las aguas y permite discernir quien es el enemigo principal. Todas las otras diferencias son circunstanciales; para superar y eliminar en el proceso de la discusion y en la lucha por alcanzar la meta. Puede ser perjudicial para el campo popular, perder esta perspectiva, considerar que da lo mismo unos que otros y, mas aun, que la derecha; los Macri, los López Murphy, los Cavallos y sus expresiones en cada lugar, logren hacer pie. Hay que, tambien, derrotarlos en las urnas. Lograr un pronunciamiento significativo, un NO rotundo, que los saque definitivamente de la política y habra, pasada las elecciones, otro momento donde el centro y los esfuerzos se concentren en construir, sentada en otras bases, la fuerza social y politica  para el cambio. Esta responsabilidad recae, en especial en los dirigentes populares más representativos, que deben abandonar, cierta vision parcial, dispersion y, poner el mayor esfuerzo en la direccion de modificar la correlacion de fuerzas a favor de los populares.

          Las experiencias de la construcción de otras fuerzas sociales y políticas, como el ejemplo del PT en Brasil y el Frente Amplio en Uruguay, muestran haber recorrido estos caminos de discusión y accion común a partir de poner en el centro la lucha contra el enemigo principal y encontrar formas para actuar y resolver los problemas que más angustian a sus pueblos.  Haber dado innumerables batallas, acumulado fuerza y triunfado en las elecciones, le significo llegar a los gobiernos de sus respectivos países, a partir del cual se abrió otro desafio, otra etapa.

  El 26 de Octubre importa mucho y se debe participar para cerrarle el paso a la derecha.

*Roberto Papadopulos, periodista, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.

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