La filosofía como herramienta crítica. Del cansancio a la psicopolítica

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(teoría)

Gerardo Codina[1]

De origen coreano pero formado en Alemania, donde enseña y escribe en su idioma adoptivo, la obra del filósofo Byung-Chul Han se ha convertido en un objeto de consumo de masas, en especial en Europa. Crítico de la sociedad capitalista y de la modernidad tardía, sus trabajos tienen una escritura con aires de mensajería instantánea y ponen en cuestión el optimismo forzado de los propagandistas de la aceleración del cambio tecnológico.


Byung-Chul Han nació en 1959 en Seúl y allí estudió hasta sus 26 años. En una entrevista en el semanario alemán Die Zeit contó que, aunque crítico con la tecnología, esta le interesa especialmente, y que cuando era niño jugaba siempre con radios y aparatos eléctricos, pero al final se decantó por estudiar metalurgia en la Universidad de Corea. Abandonó la carrera tras provocar una explosión en su casa mientras trabajaba con productos químicos. Llegó a Alemania con 26 años sin saber el idioma y sin haber leído casi nada de filosofía.

“Al final de mis estudios [de metalurgia] me sentí como un idiota. Yo, en realidad, quería estudiar algo literario, pero en Corea ni podía cambiar de estudios ni mi familia me lo hubiera permitido. No me quedaba más remedio que irme. Mentí a mis padres y me instalé en Alemania pese a que apenas podía expresarme en alemán. […] Yo quería estudiar literatura alemana. De filosofía no sabía nada. Supe quiénes eran Husserl y Heidegger cuando llegué a Heidelberg”, dijo en una entrevista publicada en el diario El País[2].

El viaje a Europa dejó marcas en su persona. Algunas superficiales. Por caso ya no anota su apellido Han, que significa Corea en su idioma natal, antes de su nombre, como es la forma coreana de hacerlo, sino al final, al modo europeo. Desde 1999, que comienza a publicar y hasta 2016, lleva acumulados 21 títulos, todo un récord. Los más conocidos son del último período.

En 2010 publica La sociedad del cansancio (Müdigkeitsgesellschaft, en su versión original) que acumula ya 11 traducciones y tuvo en 2012 su versión española. Luego se conocen otros nueve libros de su autoría, de los cuales adquieren mayor relieve La sociedad de la transparencia (2013), La agonía del Eros (2014), En el enjambre (2014), Psicopolítica (2014) y La expulsión de lo distinto (2017)[3].

El rosarino investigador de la comunicación y experto en medios digitales, interfaces y ecología de la comunicación, Carlos Scolari comenta en su blog Hipermediaciones, al respecto de la obra de Han, que Psicopolítica “retoma y resume sus principales ideas”.

Un concepto que Scolari subraya, ilustra sobre los postulados de Byung-Chul Han:

“Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace a sí mismo responsable y se avergüenza, en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema. En esto consiste la especial inteligencia del régimen neoliberal. (…) En el régimen neoliberal de la autoexplotación uno dirige la agresión hacia sí mismo. Esta autoagresividad no convierte al explotado en revolucionario, sino en depresivo.”[4]

Han define la “psicopolítica neoliberal” como “la técnica de dominación que estabiliza y reproduce el sistema dominante por medio de una programación y control psicológicos.” Contrapone biopolítica, el concepto acuñado por Foucault, asociado a los regímenes disciplinarios y al panóptico como dispositivo espacial de control visual de las poblaciones, con la nueva estrategia de poder que “no opera de frente contra la voluntad de los sujetos sometidos, sino que dirige esa voluntad a su favor. Es más afirmativo que negador, más seductor que represor. Se esfuerza en generar emociones positivas y en explotarlas. Seduce en lugar de prohibir.”[5]

En contraposición, el anterior “régimen disciplinario, según Deleuze, se organiza como un ‘cuerpo’. Es un régimen biopolítico. El régimen neoliberal, por el contrario, se comporta como un ‘alma’. De ahí que la psicopolítica sea su forma de gobierno. Ella ‘instituye entre los individuos una rivalidad interminable a modo de sana competición, como una motivación excelente’”, cita Han el pensamiento de Deleuze, quien primero percibe la mutación de las sociedades de control[6].

Señala agudamente luego, acercándose, pero sin mencionar a Gramsci, que “El poder no se limita, no obstante, a quebrar la resistencia y a forzar a la obediencia: no tiene que adquirir necesariamente la forma de una coacción. El poder que depende de la violencia no representa el poder supremo. El solo hecho de que una voluntad surja y se oponga al poderoso da testimonio de la debilidad de su poder. El poder está precisamente allí donde no es tematizado. Cuanto mayor es el poder, más silenciosamente actúa.”

“La motivación, el proyecto, la competencia, la optimización y la iniciativa son inherentes a la técnica de dominación psicopolítica del régimen neoliberal. La serpiente encarna sobre todo la culpa, las deudas que el régimen liberal establece como medios de dominación.”[7]

Los nuevos instrumentos de dominación

La psicopolítica tiene sus instrumentos. El Big Data, el conjunto de información que se acumula en las redes virtuales y en los procesadores reales de Internet, es uno de ellos, muy importante, ya que “permite adquirir un conocimiento integral de la dinámica inherente a la sociedad de la comunicación. Se trata de un conocimiento de dominación que permite intervenir en la psique y condicionarla a un nivel prerreflexivo”. Con el Big Data “el futuro se convierte en predecible y controlable”. O, por lo menos, esa es la ilusión que genera en quienes lo controlan.

A diferencia de las infinitas bibliotecas borgeanas, el Big Data no sólo resulta de la sumatoria de toda la información condensada en los documentos (libros, artículos, periódicos, etc.), que en todas sus ediciones son publicadas en la red de redes sino, además, de toda la información que generamos los usuarios de internet al interactuar en ella.

Combinada con otras herramientas forjadas por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, como las redes virtuales, la masa de información que cada uno produce sobre sí mismo y expone públicamente de manera automática al usarlas, permite trazar un perfil de nuestros gustos, intereses y rasgos personales, con los que nos destinan mensajes, noticias y relatos que estamos predispuestos a creer.

El conocimiento de dominación mencionado por Han tiene estudiosos de todo tipo. Investigando acerca de cómo las personas toman sus decisiones, expertos del Banco Mundial afirman “En primer lugar, los individuos adoptan la mayoría de sus opiniones y de sus decisiones de manera automática, no deliberativa: llamamos a esto “pensamiento automático”. En segundo lugar, el modo en que las personas actúan y piensan suele depender de lo que hacen y piensan quienes los rodean; llamamos a esto “pensamiento social”. En tercer lugar, los individuos de una sociedad determinada comparten una perspectiva común sobre el mundo que los rodea y sobre sí mismos; llamamos a esto “pensamiento basado en modelos mentales”[8].

Estos automatismos mentales y modelos sociales de pensamiento, por supuesto que no se evidencian sólo en lo procesado por internet. Un pequeño ejemplo lo muestra. Un grupo de investigadores españoles está trabajando en la puesta a punto de un algoritmo que posibilita discriminar denuncias de robos falsas de verdaderas, por su estructura semiológica[9] y aciertan un 91% de las veces. Por ahora, la herramienta sólo sugiere al policía interviniente la inconsistencia discursiva de la denuncia falsa. El juicio humano termina dando el veredicto.

Por el mismo camino, Cambridge Analytica y otras firmas semejantes realizan perfiles estandarizados de quienes interactuamos en Facebook, usando los “me gusta” que vamos dejando en nuestro camino. En este caso, un programa “A través del análisis de 218 likes, acierta la preferencia sexual, ciertos rasgos de la personalidad y la orientación política. Por alguna razón, informa el algoritmo, dar un like a The New York Times o Huffington Post le hace a uno parecer más gay que dárselo a The Guardian o The Wired. Que le guste The New Yorker le hace parecer casado; que le guste Time, soltero. (…) La aplicación fue desarrollada en el Centro de Psicometría de la universidad de Cambridge, cuyos investigadores han trabajado durante años en herramientas para extraer información psicológica o política del maremágnum de datos de Facebook. Los académicos Michael Kosinski, David Stillwell y Thore Graepel publicaron en 2013 un artículo científico con las conclusiones de su trabajo.”[10]

Las razones detrás de la lógica del algoritmo se sustentan en la estadística que surge del previo cruce de los datos conocidos (publicados voluntariamente por cada uno en la red social) de las personas que leen preferentemente uno u otro medio, en el ejemplo que cita el corresponsal del diario español.

El fin de la revolución

Byung-Chul Han reflexiona sobre estos hechos. En un reportaje que le publican en España señala “…el ebook está hecho para que yo lea, no para que me lea a mí a través de algoritmos… ¿O es que el algoritmo hará ahora al hombre? En EE UU hemos visto la influencia de Facebook en las elecciones… Necesitamos una carta digital que recupere la dignidad humana y pensar en una renta básica para las profesiones que devorarán las nuevas tecnologías[11]”.

Esta ilusión en el poder de regulación normativa sorprende en Han. Ya mencionamos que es pesimista en respecto de la posibilidad de cambios sociales. En una nota de opinión publicada en 2014, al recordar un debate que mantuvo en Berlín con Toni Negri, afirma que ya no es posible la revolución porque “El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en empresario, en empleador de sí mismo. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona. También la lucha de clases se convierte en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza. Uno se cuestiona a sí mismo, no a la sociedad.[12]” Claro, estos trabajadores de Han están aislados, no trabajan para una empresa, sino que son la empresa.

En Psicopolítica retoma el tema. “Frente a la presunción de Marx, no es probable superar la contradicción entre las fuerzas productivas mediante una revolución comunista. Es insuperable. El capitalismo, precisamente por esta condición intrínseca de carácter permanente, escapa hacia el futuro. De este modo, el capitalismo industrial muta en neoliberalismo o capitalismo financiero con modos de producción posindustriales, inmateriales, en lugar de trocarse en comunismo.”

Y prosigue: “El neoliberalismo, como una forma de mutación del capitalismo, convierte al trabajador en empresario. El neoliberalismo, y no la revolución comunista, elimina la clase trabajadora sometida a la explotación ajena. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona. También la lucha de clases se transforma en una lucha interna consigo mismo.”

La patria de Han

En otro libro muy interesante, de reciente aparición, dos periodistas argentinos exploran las dos Coreas[13], uno la del Norte y el otro, la patria de Han. Al final, reflexionan sobre las diferencias y semejanzas que encontraron a ambos lados del paralelo 38, que las separa desde la guerra. Una reflexión en la que sintetizan y utilizan a su vez, muchas de las apreciaciones del filósofo.

Sobre el Sur dicen: “La hiperconectada Corea del Sur exhibe la velocidad de navegación por Internet más rápida del mundo y es el laboratorio más osado de la sociedad de la trasparencia, devenida una especie de ‘tierra santa’ del homo-digital, cuyo celular es una extensión de la mano desde la cual ‘explora’ el mundo. (…) Los habitantes de la sociedad de control digital entregados a la mirada panóptica ya no se sienten vigilados. Se creen libres y se contactan entre sí de manera permanente desde su lugar de aislamiento, generando una hipercomunicación adictiva, multifocal e intermitente que produce un ‘ruido’ infernal. Esto resulta en una información inconexa –sin pasado ni futuro—donde es muy difícil establecer sentidos”. “Una vez instalada la Sociedad del Cansancio en Corea del Sur, dejaron de ser necesarios los golpes de Estado para dominar a la población y se consolidó una democracia que, al igual que los regímenes autoritarios anteriores, sigue orientada a favor de los chaebol y la megaconcentración de la riqueza.”

Vale recordar que estos chaebol[14] fueron cultivados pacientemente por el régimen militar vigente en Corea del Sur después de la guerra entre las dos Coreas y respaldados por las tropas de ocupación norteamericanas. Al respecto consignan en el libro citado: “La ‘República de Samsung’ –devenida en las dos últimas décadas en imperio global- se convirtió en el mayor grupo empresarial de Corea del Sur y el 18avo a nivel mundial: es el paradigma del modelo económico basado en el chaebol creado por un patriarca, cuya ramificación en 86 rubros llega hasta las industrias petroquímica y nuclear. Este pulpo sueña con envolver el planeta algún día y su volumen de negocios equivale a un quinto del PBI surcoreano.”

Se trata de un elefante demasiado grande como para que Han no lo vea. Pero se ha vuelto invisible a fuerza de estar en todo y todos lados y porque construye la ilusión de libertad en sus modernos esclavos. Sólo a partir de naturalizar la falsa conciencia de la mistificación ideológica neoliberal, es posible que el elefante desaparezca a la mirada de sus vecinos.

En el capítulo titulado El precio de los milagros, Wizenberg y Varsavky anotan. “Durante el capitalismo industrial post Segunda Guerra Mundial en los países centrales, el modelo fordista dio cierta estabilidad laboral a los trabajadores que les permitía una trayectoria en una empresa, donde se creaba un ambiente social de compañerismo y brotaban sindicatos con poder de negociación. Con la irrupción del neoliberalismo a partir de los ’80, los trabajos se fueron haciendo inestables. Pero en el caso surcoreano la precariedad fue norma desde el fin de la guerra, rompiendo lazos sociales y familiares al dejar a los trabajadores en el desamparo: el Estado nunca existió como entidad protectora.”

Los cimientos sobre los que se construyó esta hegemonía neoliberal actual incluyeron diferentes condimentos geopolíticos, entre ellos también un férreo régimen militar. “Corea del Sur mantuvo por lo menos hasta 1987 –cuando terminó la última dictadura militar- un sistema político parecido al del norte, que reaccionaba extirpando cualquier ‘cuerpo extraño’ que se pudiera relacionar con ‘el otro’ comunista. En 1950 los militares surcoreanos cometieron la peor de las masacres, exterminando entre 100 mil y 200 mil personas por la mera sospecha de simpatizar con los comunistas, bajo el visto bueno de los asesores norteamericanos”, anotan.

Esto tiene costos emocionales fuertes para los coreanos. Si “a nivel global el suicidio causa más muertes anuales que la suma de las guerras”, señalan, “en 2014 la mitad de los estudiantes surcoreanos pensó alguna vez en la posibilidad del suicidio” y esta “es la cuarta causa de muerte en el país”, mientras que los “promedios generales de suicidios se duplicaron en los últimos 15 años y entre los ancianos la tasa es mayor por el hecho de que recién en 1988 comenzó a existir un sistema de jubilación: el 50% de quienes trabajaron en condiciones cercanas a la esclavitud en los comienzos del “milagro coreano”, hoy viven en la pobreza”[15]

Los autores citan una reflexión de Han final sobre su país. “Hoy apenas hay resistencia en Corea del Sur. Al contrario, predominan un gran conformismo y consenso con depresiones y síndrome Burnout. Hoy Corea del Sur tiene la tasa de suicidios más alta del mundo. Uno emplea la violencia contra sí mismo, en lugar de querer cambiar el mundo.”

[1] Integrante de Consejo Editorial de la Asociación Tesis 11 y Secretario General de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA).

[2] https://elpais.com/cultura/2014/03/18/actualidad/1395166957_655811.html

[3] Las fechas anotadas son de las ediciones en lengua castellana.

[4] Byung-Chul, Han (2014). Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Herder.

[5] Ibídem.

[6] La fábrica hacía de los individuos un cuerpo, con la doble ventaja de que, de este modo, el patrono podía vigilar cada uno de los elementos que formaban la masa y los sindicatos podían movilizar a toda una masa de resistentes. La empresa, en cambio, instituye entre los individuos una rivalidad interminable a modo de sana competición, como una motivación excelente que contrapone unos individuos a otros y atraviesa a cada uno de ellos, dividiéndole interiormente. Deleuze, 1990/1999, p. 280. Post-scriptum sobre las sociedades de control. En José Luis Pardo (Comp.), Conversaciones (pp. 277-286). Valencia: Pre-textos.

[7] Byung-Chul, Han (2014). Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder. Herder. Han identifica al topo que “se mueve en un sistema cerrado”, como “el animal de la sociedad disciplinaria.” En contraposición, la serpiente “es el animal de la sociedad de control neoliberal que sucede a la sociedad disciplinaria”. No se mueve en espacios cerrados, “delimita el espacio a partir de su movimiento. La serpiente es un empresario.”

[8] Banco Mundial. Informe sobre el desarrollo mundial 2015. Mente, Sociedad Y Conducta.

[9] https://elpais.com/tecnologia/2018/09/16/actualidad/1537135174_883514.html

[10] Una alfombra de ‘likes’ de Cambridge a la Casa Blanca. Caso Cambridge Analytica. Pablo Guimón El País, España. 24 MAR 2018

[11] https://elpais.com/cultura/2018/02/07/actualidad/1517989873_086219.html

[12] Byung-Chul Han. ¿Por qué hoy no es posible la revolución?  2 de octubre de 2014.  El País, España.

[13] Wizenberg, D. y Varsavsky, J. (2016) Corea, dos caras extremas de una misma nación. Ediciones Continente, Buenos Aires, Argentina.

[14] “Un chaebol es un conglomerado empresarial de Corea del Sur. Básicamente se trata de un conjunto de empresas que tienen una serie de negocios cada una, no necesariamente relacionados entre sí. Pero para saber lo qué es un chaebol, imaginemos la vida de un imaginario señor Lee (apellido muy habitual en Corea del Sur). El señor Lee se despierta por la mañana en un edificio construido por Samsung C&T gracias a la alarma de su móvil Samsung. Después monta en un coche un Renault-Samsung y se dirige a través de una autopista a su trabajo en Samsung Heavy Industries (astilleros). Si algo le sucediera por el camino, está cubierto por un seguro de vida de Samsung Life. Y seguramente este fin de semana vaya a llevar a su familia al parque temático Everland, propiedad de Samsung Everland”, se puede leer en https://www.elblogsalmon.com/empresas/hablemos-de-chaebols

[15] Wizenberg, D. y Varsavsky, J. (2016) Corea, dos caras extremas de una misma nación. Ediciones Continente, Buenos Aires, Argentina.

Los artículos son responsabilidad de sus autores y no comprometen la opinión de Tesis 11

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