El concepto de vecino en la construcción sociopolítica del macrismo.

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Adrián Berardi* 

Sin duda el concepto de vecino tiene varias interpretaciones en el pensamiento social, sin embargo el uso que le dio el macrismo en la construcción de su proyecto político ha sido uno de los más significativos de los últimos tiempos en la Argentina. El macrismo, en su discurso – pero también en su acción – considera en todo momento el término vecino haciendo significación de una categoría que incluso en sus políticas no puede cargar de contenido. ¿Qué significa vecino para el macrismo? No lo sabemos, pero podemos aludir a los elementos constitutivos de esta categoría.

Algunos autores de la sociología clásica considerarían la categoría vecino haciendo alusión a la cercanía y el lazo establecido entre los individuos en un mundo que es colectivo y por ende compartido; sin embargo, y a pesar de los intentos discursivos que intentan relacionar al macrismo con el término vecino, y luego de más de cinco años de gobierno de Mauricio Macri, podemos concluir que la categoría vecino debe ser redefinida para comprender por qué la utiliza.

En primera medida, en las sociedades contemporáneas hablar de vecino significaría relacionarlo con un territorio (cargado de sentidos subjetivos y objetivos), que podemos denominar barrio, nadie se identificaría como vecino cuando no comparten una cercanía territorial e identitaria. Ante esto al utilizar el término vecino, el macrismo no hace más que universalizar a los habitantes del espacio geográficamente delimitado y descartar –excluir – a la población transitoria que recorre las calles de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ni siquiera lo considera vecino de segundo orden, sino que no entra en la amalgama de relaciones sociales de la vecindad; pensemos, siguiendo el criterio que establecimos en líneas anteriores, ¿no consideraríamos al kiosquero del barrio un vecino por más que habite en otra ciudad que no sea la nuestra?
Volviendo, la universalización de la categoría vecino en el macrismo no solo excluye, sino que despersonaliza y le quita el carácter de ciudadano a aquellos sujetos que habitan la ciudad; al poner por sobre otras categorías, como habitantes o ciudadanos, el término vecino el macrismo está negando en todos sus términos la condición sociopolítica de los sujetos en la ciudad, es decir no importa si es un ciudadano, o una asamblea de ciudadanos o habitantes (que por x delimitaciones no entrarían en la categoría plena de ciudadano en tanto quedarían fuera de por ejemplo las elecciones, por no cumplir con la edad), son todos iguales en tanto son vecinos, vecinos que dependen de la acción concreta de un Estado porque no son responsables de la construcción de este, en tanto no son considerados como ciudadanos o habitantes capaces de accionar políticamente para una trasformación; es decir el vecino en el macrismo no es un sujeto o actor sociopolítico.

Esta situación parece extrema, pero tenemos casos concretos de la despersonalización de esta realidad, por ejemplo, el macrismo no propone políticas sectoriales concretas, ¿por qué? Porque lo hace para el vecino, no importa si los sujetos son profesionales, desempleados, pobres o ricos, son solo y simplemente vecinos, no son capaces de construir ciudadanía y menos política; por este motivo la voz que alza el gobierno de Macri en la Ciudad ante los sucesivos procesos represivos tiene como agentes, por un lado a la policía metropolitana que cuida al vecino, y por el otro a los violentos que generan desmadres y llevan al accionar (justificado por el macrismo) de la fuerza represiva metropolitana, pero en ningún momento estos sujetos violentos son vecinos y menos agentes políticos. Como vemos, caímos en una universalización que quita el sentido político identitario de los habitantes de la ciudad; el objetivo es el desinterés por la acción política y al mismo tiempo el ocultamiento de actores políticos capaces de disputar en el espacio público el ejercicio del poder. 

Es decir, la categoría vecino para el actual gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, poco tiene que ver con la idea de identidades compartidas, territorios (barrios), ciudadanía o sujetos; el vecino es una categoría totalmente abstracta para el macrismo que la utiliza en su propio beneficio con la intención de poner al vecino como universal capaz de recibir las respuestas de una política estatal que no se encuentra destinada a nadie. Vecinos somos todos y a la vez no somos nadie, nos arrebatan nuestras identidades colectivas e individuales, nos quitan nuestra representación dentro de un espacio compartido y (re) codifican conceptos vecinales que poco tienen que ver con lo social y lo político.

El macrismo claramente beneficia con sus acciones a ciertos sectores de la sociedad, pero no los individualiza concretamente al mismo tiempo que universaliza las subjetividades de los que habitan – o transitan – la ciudad y quita cualquier tipo de objetivismo de las disputas políticas y las construcciones sociales.

El macrismo finalmente, con su infinidad de recursos,  demuestra que no le interesa gobernar para sujetos o colectivos sociales determinados, es decir gobierna para ciertos sectores mientras que dice dirigir sus políticas para vecinos abstractos.

 
*Adrián Berardi, Licenciado en Sociología (UBA), Docente Universitario UBA, Miembro del Consejo de Redacción de Tesis 11
 

 

 

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