Dossier (convocatoria de la CTA a una Paritaria Social)

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ADRIÁN BERARDI * Entrevista Hugo Yasky **
«Creemos que el gran objetivo es discutir un modelo que permita transformar el crecimiento económico en desarrollo social»

Carlos Heller * «Nosotros concebimos la Paritaria Social como palanca hacia un nuevo modelo de país». Respuestas al cuestionario enviado por Tesis 11 sobre la convocatoria de CTA a una Paritaria Social.

Humberto Tumini* «El campo popular argentino debería avanzar a constituir su propia representación política.» Respuestas de Humberto Tumini* al cuestionario enviado por Tesis 11 sobre la convocatoria de CTA a una Paritaria Social.

ADRIÁN BERARDI *Entrevista Hugo Yasky >**«Creemos que el gran objetivo es discutir un modelo que permita transformar el crecimiento económico en desarrollo social»

El último 7 de febrero la dirección de la CTA tuvo una audiencia con la presidenta de la Nación Cristina
Fernández; allí le plantearon las necesidades que consideran prioritarias para el desarrollo del país, como la paritaria social y una justa distribución de la riqueza. También se reiteró con fervor el pedido de la
personería gremial, tema que por el momento deberá esperar. De todos modos, el gran reclamo de la CTA continúa siendo el de encontrar soluciones a la problemática de la desigualdad social. Este encuentro fue para los miembros de la Central muy positivo. Anticipándose a los hechos, en diciembre de 2007 Tesis 11 se entrevistó con el Secretario General de la Central de Trabajadores Argentinos, Hugo Yasky, en donde se refirió al encuentro que organizaciones sociales realizaron en Ferro y, adelantándose a la reunión con la presidenta Fernández, dio su visión sobre las relaciones con el gobierno.

T11 –¿Cuál fue el objetivo general del encuentro en ferro que realizó la CTA con otras
agrupaciones del campo popular?
H. Y. –Volver a poner en la calle la demanda que la paritaria social había expresado en el acto que hicimos, frente al ministerio de Trabajo, a fines de agosto. La idea de esa primera expresión en la calle fue generar un espacio de articulación social entre distintos sectores, que tienen como objetivo común luchar por una distribución más justa de la riqueza en nuestro país, y luchar también por un nuevo modelo productivo. Ese acto fue novedoso en el sentido de que pronto se expresó en la calle un entramado de fuerzas, que van desde el movimiento barrial, territorial, organizaciones juveniles, con organizaciones sindicales, más el aporte de representaciones de los pequeños y medianos productores del campo y de la ciudad, o el movimiento cooperativo que se expresa a través de la Banca Cooperativa.

De modo que el acto de Caballito tuvo por objeto darle continuidad a esta experiencia organizativa, ratificar la voluntad de construir un frente social con distintos sectores que representan la actividad del campo, de la ciudad, a los trabajadores, a los movimientos barriales, y de alguna manera expresar el compromiso, tal cual lo hizo ahí Carlos Heller cuando habló en nombre de los grupos empresarios, y como lo hice yo, de interpelar las políticas oficiales para instalar el tema de la necesidad de un debate que le dé a un hipotético pacto social un claro contenido de orientación hacia políticas que consoliden un nuevo esquema distributivo, que sigue siendo una asignatura pendiente. Así que el acto de Caballito nos brindó la oportunidad, de alguna manera, de marcar la cancha ante una posible convocatoria del gobierno, en esos días se escuchaban las voces de los sectores empresarios hablando de la necesidad de enfriar la economía, de que el pacto social sirviera para poner en caja algunas demandas salariales, para poder discutir políticas anticíclicas, y todas esa batería de medidas de corte neoliberal ortodoxo, que pretenden volver a instalar.

Así que Caballito nos sirvió para expresar una voluntad de un espectro policlasista, pero con el contenido nacional y popular de pelear por un modelo distinto.
–¿A qué se refieren cuando hablan de paritaria social y cuál es su importancia?
–En realidad, cuando nosotros decidimos denominar este espacio con el término de paritaria social, lo hicimos con la idea de que para nosotros tiene que existir un espacio en el que, desde la convoca toria del Estado, los sectores que representan a los trabajadores y los sectores que nuclean a los grupos empresarios tengan la posibilidad de discutir y de definir medidas para darle forma a la planificación de un proceso que tenga como objetivo generar condiciones de vida más dignas para nuestro pueblo, y darle sustentabilidad, en términos sociales, al crecimiento económico. Nosotros creemos que si no hay ámbito tripartito, en el que esté el Estado, los trabajadores y los empresarios, lo que hay directamente es el libre albedrío del mercado, y eso expresado en términos concretos significa que el capital sigue imponiendo su propia regla del juego que es el lucro como objetivo permanente, independientemente de cualquier otra consideración.

De manera que por eso nosotros creemos que el gran objetivo es discutir un modelo que permita transformar el crecimiento económico en desarrollo social. Hace muchos años, sobre todo en la época del desarrollismo, en la Argentina y en otras partes del mundo se tendía a leer como una misma identidad el crecimiento económico y el desarrollo social, cosa que nosotros sabemos que el ejemplo del derrame de la copa fue una metáfora que le sirvió a los empresarios para imponer siempre sus condiciones, pero que nunca se verificó en la práctica. La copa nunca derrama o derrama mucho más de lo que tendría que ser para asegurar que el crecimiento económico se transforme en desarrollo social sustentable, cuando surgió la idea de la paritaria, surgió en base a eso. Si no existe esa posibilidad de un diálogo y una construcción de políticas públicas con participación de los sectores sociales evidentemente lo que existe es mercado, y la idea de la paritaria era además introducir un concepto que remitiera a un proceso en movimiento, un proceso de carácter gradual, permanente, no un pacto social que terminara siendo un episodio con una foto, con un epígrafe abajo, y que después nos remitiera a la historia permanente de que las políticas económicas se siguen definiendo al margen de la voluntad de las mayorías populares.

Por supuesto, alguien que escuche esto diría que hay mucho de voluntarismo en esa idea de que se pueda disputar la supremacía en las definiciones de las políticas económicas a los que son los grandes grupos empresarios en una economía concentrada, todo lo que se puede caracterizar en la actual etapa económica en los países como el nuestro, desde ya que si, pero es cierto que si no se formula la necesidad de un objetivo que plantee un cambio en las reglas de juego lo que estaremos haciendo es permanentemente ladrándole a la luna o generando consignas para describir lo mal que nos va. Es necesario entonces tomar una iniciativa y salir a disputar por ello.

–¿Qué significó para la CTA este encuentro con otras organizaciones del campo popular?
–Para nosotros fue una oportunidad de retomarel camino que habíamos recorrido en la década
anterior cuando constituimos el Frente Nacional Contra la Pobreza, ahí prácticamente era el mismo espectro
de alianzas sociales, participaban movimientos cooperativistas, la federación agraria, otros movimientos sociales, la pequeña y mediana empresa, de manera que retomar ese camino para nosotros fue importante. Desde ya que cuando nos pusimos a discutir surgió por lo menos el interrogante acerca de por qué no volver a denominarnos Frente Nacional Contra la Pobreza, FRENAPO, y evidentemente descartamos esa idea porque hoy la Argentina y América Latina vive otra etapa histórica. El Frente Nacional Contra la Pobreza nació en pleno auge de las políticas neoliberales, en Argentina y en el resto de América, cuando se imponía el discurso único, se hablaba del final de la historia, de que las cartas estaban echadas y la suerte también, y que no había nada más que discutir.

En ese momento, el Frente Nacional Contra la Pobreza fue el intento de generar una iniciativa para disputar en torno a una propuesta que sometimos a un plebiscito, pero en el marco de una lucha eminentemente defensiva. En ese momento, los movimientos sociales, los sindicatos peleábamos en el contexto de una economía que a través de leyes de emergencia era constantemente puesta en contra de los intereses de las mayorías populares, a través de ajustes, reducción del presupuesto, y discutíamos el hambre, cómo encontrar salida al tema del hambre. En el actual contexto histórico discutimos desde otra perspectiva; en Argentina, que ha crecido a lo largo de cinco años, hoy ya las políticas de la ortodoxia neoliberal dejaron de ser la Biblia para los que gobiernan nuestro país y otros países de América Latina, con todas las contradicciones que existen se están intentando nuevos caminos, el propio camino de la integración en el MERCOSUR, el acta fundacional del Banco del Sur, son hechos trascendentes.

Por supuesto, dependerá del grado de profundidad que vayamos logrando en los procesos populares que se viven en nuestras naciones, pero eso tiene que ver con la construcción también de correlaciones de fuerza y
no simplemente con las decisiones y el voluntarismo de los que gobiernan. De manera que en este contexto
nosotros entendíamos que la expresión tenía que ser algo que remitiera a la necesidad de disputar por la distribución de la riqueza, que efectivamente se genera en esta etapa, en esta coyuntura histórica,
con la aplicación de estas políticas, y de ahí nació la idea de paritaria, que además nos permitiera trascender
la disputa por la demanda salarial, que es clave e importante, está en el centro de la dinámica social,
pero que tiene que de alguna manera amplificarse porque también está la necesidad de definir políticas
que modifiquen estructuralmente el modelo productivo y distributivo. Es decir, si nosotros simplemente
nos quedáramos clavados en el tema de la demanda salarial, sin que hubiera modificaciones estructurales,
sabemos que por la vía de la remarcación de precios, que por la vía de los recortes presupuestarios, lo que
entra de un lado sale del otro.

De ahí que nosotros planteamos la idea de paritaria para discutir salario, para discutir subsidios universales, para discutir reformas estructurales como una ley de salud, una ley sostén para el salario de un empleado público provincial, una reforma tributaria, e incluso para discutir barrio por barrio aquellas cuestiones que tienen que ver con mejorar la calidad de vida, que es también una forma de salario indirecto, porque el compañero que en un barrio tiene acceso a una red de gas y no tiene que comprar la garrafa, que tiene agua potable y no tiene que depender del motor bombeador, o del acarreo de agua, evidentemente tiene también mejores condiciones de ingreso y vida más digna.

Todo eso es lo que nosotros creemos que tiene que estar en discusión, con toda la amplitud del caso, en el espacio de la paritaria social.
–¿Cuáles serían los principales objetivos a lograr a partir de las posibles discusiones con los otros sectores que convocó el gobierno? Más allá de lo que nos mencionaba, el salario y las mejores condiciones de vida, ¿cree que hay otros objetivos a discutir con los otros sectores?
–Creo que si, que sería fundamental que esta oportunidad, en caso de que hubiera una convocatoria
del gobierno, permitiera redefinir algunos instrumentos públicos que podrían apuntalar un modelo
distributivo más justo. Uno de ellos, por ejemplo, es el Consejo del Salario, que tiene una existencia muy
episódica, muy espasmódica. El Consejo del Salario es noticia durante tres, cuatro días hasta que se fija
el mínimo salarial, y que no cumple con otros objetivos que se plantean en esa misma ley, que es vincular
el tema de la formación de los trabajadores con las demandas de los distintos sectores productivos, discutir
el valor de la canasta básica, que sería clave.

Para nosotros en el marco de una discusión de un nuevo modelo de pacto social, que no signifique generar un instrumento que institucionalice el disciplinamiento social, que no signifique generar un instrumento para reforzar la coerción de los sectores empresarios sobre la demanda salarial de los trabajadores, sería abrir un espacio para discutir políticas públicas que tengan que ver con la posibilidad de generar un modelo socialmente más justo. Esto implicaría por ejemplo discutir una ley para una reforma del sistema de salud que garantice no solamente un financiamiento adecuado sino un acceso integral de los sectores más postergados al derecho a la salud, tendría que significar la posibilidad de discutir la resolución a través de políticas públicas del grave drama de la vivienda que existe en nuestro país, significaría la posibilidad de discutir políticas para terminar con los grandes contrastes que hoy existen a nivel regional dentro de nuestro propio país, porque no es lo mismo el NEA o el NOA, que el centro o la pampa húmeda, significaría la posibilidad de introducir para nosotros una discusión clave que es la que tiene que ver con definir una política de seguro de empleo y formación que se complemente con subsidios universales y que garantice, a través de becas, poder completar la escolaridad tal cual lo marca la ley hasta el nivel secundario para todos los habitantes de nuestro país.

Para nosotros el pacto social tendría sentido en esa perspectiva, de manera que el compromiso es tratar de lograr con la movilización de nuestro pueblo que se abra esa discusión y que haya una perspectiva que permita marcar la agenda de este nuevo tiempo político, que vive nuestra región. Así como la agenda de los noventa estuvo impregnada de políticas de enajenación, de entrega y explotación de los trabajadores, creemos que hoy hace falta definir la agenda social de un nuevo tiempo político que quizás se expresa más claramente en términos de integración regional, en términos de una política de derechos humanos, en términos de alguna iniciativa importante como se han tomado de manera recortada por ejemplo en el tema de la educación pública, pero que no terminan de expresarse integralmente en una estrategia para generar políticas de recuperación en términos sociales.

–¿Cree que este encuentro, pacto social, en caso de que el gobierno los convocara a la CTA y a las organizaciones populares, sería un paso para lograr la personería gremial de la CTA o cree que van por camino separados?
–Creo que son cuestiones que van por caminos separados, creo que en el gobierno todavía hay una especie de pulseada interna entre aquellos que quieren abrir la discusión a los movimientos sociales, y quieren protagonismo social para impulsar cambios, generar una agenda de transformación, y otros sectores que evidentemente tienen una posición más conservadora, más arraigados al status quo, a manejar algunas variables económicas que garanticen que no haya demasiada agitación de las aguas, y en esos sectores lo que menos se piensa es en la personería gremial de la CTA, porque ellos adhieren a la tesis que todos los días les acercan algunos grupos empresarios poderosos. Cada vez que se habla de esto en el gabinete, los grupos empresarios plantean la tesis de lo que ellos denominan el descontrol de la demanda, la agitación social y el costo en términos de rentabilidad que generaría la permanente conflictividad que se derivaría de un escenario de mayor libertad sindical y de mayor legalidad para los sectores que representa la CTA.

Por supuesto que nosotros creemos que este cuadro tremendista que trazan muchos sectores empresarios impacta en algunos miembros del gobierno, hay operaciones de la CGT que también son convergentes con esto, y que tratan también de agitar fantasmas, que en realidad no existen. Ahí está esa tensión, por eso creo que este es un tema que todavía va a costar resolverlo, pero que creo que se va a resolver por un lado en el marco de la movilización popular, que hace falta seguir sosteniendo para que quienes gobiernan entiendan que no se puede hablar de políticas distributivas y de pacto social mientras un sector de los trabajadores sigue teniendo las manos atadas en términos legales, creo que también va a ser importante la presión que viene del frente externo, porque contrariamente a lo que se quiere mostrar, como que lo que
resolvió la OIT es una suerte de intromisión sobre las decisiones soberanas de nuestro país, eso es todo un
verso, ahí lo que definió fue el voto unánime de todas las centrales sindicales del mundo y creo que eso
va a pesar también, y entiendo que también tendrán que jugar su papel aquellos sectores que dentro del
gobierno tienen que definir una mínima línea de coherencia en relación con lo que se plantea cuando se habla de darle protagonismo a los movimientos sociales.

–¿Cuál cree que sería la relación que se podría entablar entre las agrupaciones sociales, que se encontraron en Ferro, y el gobierno de Cristina Fernández?
–Creo que va a ser una relación de tensión y puede llegar a ser una relación en la que haya punto de síntesis. Creo que no hay posibilidad de un nuevo contrato social si no hay disputa, movilización de los
sectores populares. Los contratos sociales que tienen que ver con los derechos de los trabajadores, con el
avance de los sectores populares, nunca surgen como una concesión, porque las instituciones del poder ya están armadas, por su propia inercia para mantener el status quo, pero es cierto que cuando hay voluntad, capacidad de movilización de los sectores populares, de los trabajadores, de los movimientos sociales, incluso de los sectores progresistas de la burguesía, como es el caso de muchos de los compañeros con los que nosotros trabajamos en la paritaria, se generan dinámicas sociales que establecen nuevas correlaciones de fuerza que hacen que determinados gobiernos de signo popular vean la oportunidad en esas nuevas condiciones y con relación de fuerza para avanzar.

De manera que creo que va a haber las dos cosas, va a haber tensión, disputa, va a haber contradicciones desde el terreno de la autonomía en la que nosotros nos paramos, pero también creo que puede haber síntesis que signifiquen avances en término de la generación de políticas públicas.
–¿Cree que el Encuentro Rosario, más allá de la paritaria social y de lo que se haga en relación al pacto social que propone Cristina Fernández, puede convertirse en una alternativa política, desde el movimiento sociopolítico y cultural, o cree que en realidad van por el pacto social ocupar un espacio que les corresponde y nada más?

–Yo creo que tiene la posibilidad de progresar y de proyectarse hacia lo que sería la construcción de un espacio político que signifique una alternativa de progreso en relación con lo que hoy existe en el terreno
de la política de nuestro país. Por supuesto, esto va a tener que ver con la capacidad de generar no
solamente adhesión, sino participación activa en torno al programa o a las propuestas de transformación
que generan los sectores de la paritaria social. Nosotros estamos convocando para el 22 de abril a una
marcha nacional que hoy se empieza a discutir, pero que ya empieza quizás a plantearse como una
especie de segunda Gran Marcha Federal, que exprese en la Capital Federal, frente a la Casa de Gobierno
seguramente, las demandas de distintos sectores de las distintas regiones de nuestro país, sobre todo los
sectores más postergados. Si esto realmente hecha raíces en nuestro pueblo, si esto realmente como nosotros pretendemos que sea, y vamos a trabajar para ello, se expresa en una movilización multitudinaria,
que recorra todo el país, que sea capaz de levantar banderas que conecten con las demandas de los sectores sectores populares, creo que evidentemente va a existir una acumulación que va a transformar lo cuantitativo en cualitativo, y creo que la paritaria social va a progresar por su propia inercia hacia un planteo que tenga más que ver con un proyecto estratégico, y en ese terreno está pensada la convocatoria a la constituyente social de agosto.

Si logramos que no se deshilache esta convocatoria, que se mantenga este núcleo convocante articulado, evidentemente tiene la posibilidad de proyectar en términos de un movimiento político, social y cultural las coordenadas de una articulación de fuerza, que quizás exprese un espacio que todavía hoy no existe y que con autonomía tome en su mano las banderas de la construcción de la justicia social, de un nuevo modelo distributivo, como eje de una nueva etapa. Así que en ese sentido, también tenemos la expectativa puesta y para nosotros sería muy importante que esto fuera posible.
–¿Esto quiere decir que más allá del encuentro de Ferro están abiertos a la posibilidad de que se sigan sumando otras agrupaciones que coincidan en esto de la paritaria?

–La idea es justamente desarrollar todo un cronograma de reuniones para que distintas agrupaciones
sociales, culturales, del estudiantado, sectores del mundo académico, Plan Fénix, sectores de la vida
política, podamos ir convergiendo en torno a una convocatoria común que amplifique lo que hoy se expresó en Ferrocarril Oeste, que le dé a esto una proyección en términos nacional, y también regional.
* datos?
** Secretario General de la Central de Trabajadores Argentinos,

Carlos Heller *«Nosotros concebimos la Paritaria Social como palanca hacia un nuevo modelo de país». Respuestas al cuestionario enviado por Tesis 11 sobre la convocatoria de CTA a una Paritaria Social.

T11 –¿Cuál fué el objetivo general de dicho encuentro?.
Y en cuanto al objetivo específico: ¿En que consistiría una Paritaria Social y cual sería su importancia?
C. H. –Nosotros concebimos LA PARITARIA SOCIAL COMO PALANCA HACIA UN NUEVO MODELO DE PAÍS. Y asumimos nuestra participación, como parte de la brega por instalar un gran debate nacional, como contribución efectiva a generar la fuerza política y social capaz de asumir el desafío de concretar un verdadero viraje histórico de nuestra Patria.
Una fuerza que, necesariamente, tiene que ser lo suficientemente fuerte para poder, también, ayudar a construir un país diferente. Un país donde, efectivamente, se logre la igualdad, la soberanía y la democracia. Un país, efectivamente, de todos y para todos. Estamos convencidos, que el modelo de país resultante de la aplicación de las políticas neoliberales, el modelo que aún sobrevive, a pesar de los cambios que se han realizado, es producto de una vieja hegemonía histórica.

Y para cambiar definitivamente el modelo, y para cambiar esa constante política que nos viene del pasado, es imprescindible, es necesario, construir una nueva alternativa. Una nueva alternativa en lo político, una nueva alternativa en lo económico, en lo social y en lo cultural. Y por eso nosotros, integrantes del Movimiento Cooperativo, junto, con la CTA, con la Federación Agraria, y con Apyme, estamos trabajando en este proyecto que hemos denominado Paritaria Social y que tiene como eje principal la redistribución del ingreso.
Apunta a construir una voluntad política colectiva, capaz de generar, al mismo tiempo, la capacidad de su concreción. Es decir, materializarlo, hacer que sea posible.

Voluntad política colectiva que se funda en la decisión de defender el sentido de la propia dignidad que moviliza a los sectores del trabajo y del empresariado nacional. Esa Paritaria Social que nosotros proponemos no se agota con la sola y simple acción de transferir recursos a desocupados y a pobres, sino que debe entenderse como la modificación de ese conjunto de reglas que definen la organización de los procesos económico y de la propia sociedad. Ese cambio debe hacerse en beneficio de los propios ciudadanos, en beneficio de la gente, en beneficio del pueblo. En la Paritaria Social se deberían, según nuestro criterio, instalar también la base de una agenda política que señale los objetivos estratégicos para una verdadera
política de liberación nacional.

¿Que significó para la organización a la que perteneces ese encuentro con las demás organizaciones
participantes del campo popular?.
Significo el fortalecimiento de una estrategia compartida con las organizaciones amigas, de búsqueda de unidad en la diversidad. En este proceso, entonces, hemos participado de actividades de las más diversas, como el Congreso de la Cultura el Trabajo y la Producción, el Frente Nacional contra la Pobreza, que recolectó más de tres millones de votos, pocos días antes de que explotara el modelo, y el Encuentro por la Soberanía Popular. También debemos recordar que esta idea de la distribución ha sido el eje de nuestra Propuesta para Refundar la Nación, aquella que elaboró el Instituto Movilizador y que mantiene plena vigencia.

¿Cuales serían los principales objetivos a lograr que se plantearían en las negociaciones con los demás sectores que convocaría el gobierno?
Nuestros gobiernos, él nuestro y los de la región, están intentando y avanzan en una dirección, pero están sometidos a fuertes presiones, obstáculos y resistencia por parte de los tradicionales factores de poder. Los grupos de poder no son indefensos corderitos que miran cómo suceden las cosas, actúan, presionan, condicionan, exigen, y ante ello no podemos ser meros espectadores.

Hay un nuevo gobierno y nosotros creemos que es importante centrar la discusión en la forma en
que se abordará esta distribución del ingreso, que es una de las deudas fundamentales que tiene el modelo
económico que se está implementando.
¿Cuál es la perspectiva respecto a la relación de las agrupaciones del campo popular con el Gobierno de Cristina Fernandez y en particular sobre el Pacto Social?.
Los nuevos gobiernos populares que se constituyen en América Latina son en cierta medida gobiernos
en disputa, donde coexisten diversos intereses así como también diferentes posiciones ideológicas,
y donde la participación de múltiples sectores tanto sociales como políticos, obliga a un gran esfuerzo
de articulación para estructurar una estrategia coherente que posibilite el cumplimiento de procesos
de transformación y cambio de modelo.

Sin embargo la mayor dificultad que enfrentan estos procesos radica en que para cumplir con
los compromisos adquiridos con el pueblo, deberán implementar una serie de medidas que son contrarias
a la lógica del neoliberalismo en tanto implican ampliar de manera significativa el rol del estado. Si
estos procesos se desarrollan de manera consecuentes con sus postulados, avanzando en la concreción
de transformaciones anti-neoliberales, es evidente que deberán enfrentar una férrea resistencia por parte
del gran capital y de los grupos sociales subordinados a él, que no están dispuestos a ceder terreno
en sus intereses, y entonces no tendrán otro camino que el de recurrir al pueblo organizado para hacer
frente a la desestabilización de los grandes grupos de poder, ya que sin organización y confianza en las
capacidades del pueblo es imposible avanzar en un proceso de democratización real.

Pero este camino de consecuencia no es la única opción, también existe la posibilidad real de
que prime el temor frente a las dificultades que implica la construcción de alternativa al neoliberalismo,
y que se imponga la tentación del conformismo, lo que en definitiva llevaría a un camino de adaptación
a las exigencias del polo dominante. Los gobiernos populares de América Latina enfrentan una disyuntiva histórica, o se apoyan en la fuerza del pueblo para impulsar un proceso real de democratización, o ceden frente a las tentaciones del conformismo, convirtiéndose en gobiernos vacilantes incapaces de impulsar un proceso de transformaciones sociales. Para enfrentar estos escenarios hay dos lógicas políticas de acción, las testimoniales que marcan las diferencias desde afuera, o la autónomas no confrontativas que pujan por el impulso de cambio profundos buscando formas de compartir espacios de poder político. Por ello insistimos, hay que trabajar en la conformación de esa gran fuerza que lo haga posible. Por eso, nosotros valoramos y participamos de manera entusiasta en iniciativas como es la Paritaria Social, porque insistimos que en política hay que hacer como en la física, que a una fuerza que presiona en una dirección y sentido determinado sólo se la puede contrarrestar con otra de igual intensidad y sentido contrario.

¿Que relación podría tener el espacio iniciado en Ferro con la eventual construcción de una alternativa política de nuevo tipo, que la CTA denomina Movimiento Socio Político y Cultural?
No se trata de labrar solo acuerdos programáticos y/ o electorales, aspecto que no podemos
menoscabar, se trata de ir consolidando el proceso de construcción de una fuerza que anide en el propio
pueblo. Una fuerza que se plantee realizar cambios profundos en la estructura económica y política del
país, no será viable si en el mismo proceso de construcción no logra que sea el pueblo mismo quien hable
a través de ella.

Déjenme recordarles algunas palabras que dijimos, en referencia a los conceptos de unidad y construcción dentro del campo popular cuando presentamos en un acto multitudinario en Parque Norte la Propuesta Cooperativa en Agosto de 2005:
«En cada etapa, frente a las opciones impuestas por las minorías del privilegio, hicimos oír nuestra
voz. Y en cada etapa nos esforzamos en la búsqueda de unidad..
Esa unidad tiene aspectos sobre los que deberemos trabajar una y otra vez.
Una primera cuestión tiene que ver con la capacidad de unir lo diverso para confrontar con lo antagónico.
Sin dejar de reconocer la existencia de diferencias y aún de conflictos, la unidad de los afectados
por un modelo de privaciones, privatizaciones y desigualdad es una tarea que exigirá participación
efectiva y democracia real.

Diversidad y democracia, pues, como primer requisito de la construcción. Un segundo criterio es la organización, que deberá articular la democracia real con el logro efectivo de resultados. Conocemos algo de articular democracia y eficiencia, y éste es también un desafío para una construcción popular.
Tercero, se trata de vincular lo social y lo político, ya que la batalla se da en todos los órdenes de
lo público y también de lo privado. También implica dar la batalla en la ocupación de espacios del Estado, para gobernar y gestionar de otra manera la esfera pública. Ni apoliticismo ni olvido de la construcción
desde abajo, se trata de fundar una nueva política, una nueva sociedad y un nuevo Estado.

Cuarto, conformar lo plural no implica ceder en los principios ni dejar de confrontar en cada caso
con nuestros enemigos y sus valores. Lo plural no nos quita identidad, sino que suma a una nueva sociedad
donde lo que es de todos adquiere todos los colores y respeta los nuestros propios: construir lo
colectivo no implica negar lo nuestro. Desde estos profundos desafíos, es que convocamos a trabajar la Propuesta para Refundar la Nación no como una verdad revelada, sino como un instrumento para contribuir a la construcción de otro futuro posible. Tal vez uno de los logros culturales y políticos más relevantes de la reacción neoliberal haya sido la resignación conformista de las mayorías populares. Y esta es nuestra tarea inmediata: demostrar que otra sociedad, otro Estado y otra vida son posibles.»

*Carlos Heller: Presidente del Banco Cooperativo Credicoop.

Humberto Tumini>*«El campo popular argentinodebería avanzar a constituir su propia representación política.»Respuestas de Humberto Tumini* al cuestionarioenviado por Tesis 11 sobre la convocatoria de CTA a una Paritaria Social.

Tesis 11 –¿Cual fué el objetivo general de dicho encuentro?. Y en cuanto al objetivo específico:
¿En que consistiría una Paritaria Social y cual sería su importancia?
H. T. –Bueno, el objetivo del encuentro fue ir avanzando en los acuerdos que nos lleven a plantear al gobierno que, así como existen las paritarias salariales, sería muy importante avanzar también en la
materialización de una Paritaria Social donde se puedan discutir todas las políticas sociales que aun están
pendientes. Fundamentales para construir un país en serio, con una correcta redistribución de la riqueza,
y donde se pueda ir concretando mejor que hasta el presente la vigencia de la justicia social.

– ¿Que significó para la organización a la que perteneces ese encuentro con las demás organizaciones
participantes del campo popular?
– A decir verdad, con las organizaciones sociales que confluimos en el encuentro nunca hemos dejado
de reunirnos, debatir, apoyarnos mutuamente, y ver la manera en que el campo popular -expresado en este caso en lo social- participa activamente en la reconstrucción de la nación después del desastre que
nos dejó el neoliberalismo. Así que este encuentro no ha sido algo nuevo para nosotros. Si, en todo caso,
significa la posibilidad de avanzar con mayor unidad en un programa social común, que hay que plantear
al gobierno nacional y poner también en la calle. Una cosa y la otra van de la mano.

– ¿Cuales serían los principales objetivos a lograr que se plantearían en las negociaciones
con los demás sectores que convocaría el gobierno?
– Esto es algo sujeto a discusión entre nosotros. Por nuestra parte aspiramos a que en esta Paritaria Social se aborde la problemática de los sectores más humildes de la sociedad. Es decir, cómo seguimos
achicando la pobreza y sobre todo la indigencia que todavía afectan a millones de argentinos y argentinas, por sobre todo jóvenes y niños; y de que manera vamos atacando el núcleo duro de la pobreza tanto con subsidios universales, como con educación, políticas sanitarias, de vivienda y previsionales, etc. Como así también la situación de los trabajadores; no solo la salarial, sino además las condiciones de labor, el trabajo en negro, las disparidades entre hombres y mujeres, la capacitación indispensable y así sucesivamente.

Y finalmente entran dentro de nuestras preocupaciones el apoyo de todo tipo a la pequeña y mediana empresa, y la defensa del campesinado hostigado por el avance de los grandes pools de siembra y el capital agropecuario mas concentrado que pretende aprovechar solo para si la coyuntura internacional tan favorable para el campo.
– ¿Cual es la perspectiva respecto a la relación de las agrupaciones del campo popular con el Gobierno de Cristina Fernandez y en particular sobre el Pacto Social?
– Aspiramos a que sea todo lo positiva que se pueda. Ha sido el de Néstor Kirchner, y ahora el de Cristina, un gobierno que ha sacado al país de la postración en que lo sumieron 30 años de administraciones
neoliberales. Pero es cierto también que queda mucho por hacer, en particular en el terreno
social y en el de la redistribución de la riqueza.

Ojalá que se pueda avanzar consistentemente en esos terrenos. Hay señales positivas en ese sentido, como el aumento de las retenciones reciente, o la presión sobre las petroleras para que bajen los precios de los combustibles; hay también, a veces, señales que no van en la misma dirección, como por ejemplo que no se le otorgue la personería a la CTA.
En cuanto al Pacto Social que mencionó en su momento la Presidenta, justo es decir que no se observa con claridad en que consistiría, si es que finalmente se lleva adelante.
– ¿Que relación podría tener el espacio iniciado en Ferro con la eventual construcción de una alternativa política de nuevo tipo, que la CTA denomina Movimiento Socio Político y Cultural?

– Habrá que ver. El campo popular argentino debería avanzar a constituir su propia representación política. Es claro que no es esta el PJ, aunque el ex presidente Néstor Kirchner lo prestigie encabezándolo;
ni tampoco la UCR. Estos dos partidos tradicionales ya no representan seriamente los intereses populares
en nuestro país. Hay que construir por ende una nueva representación, genuinamente popular. Si
este espacio reunido en Ferro significa un avance en esa dirección, en buena hora. Cierto es que en el camino habrá que ir limando diferencias y acercando posiciones, en particular respecto del gobierno nacional
y el proceso que vive la Argentina. No es tarea simple, pero no veo tampoco obstáculos insalvables
para avanzar por ese rumbo.

*Humberto Tumini: Referente del movimiento «Libres del Sur»

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