Un día histórico.

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Horacio Ramos*

Amanece en la otra orilla 

“Construir  un Uruguay que recupere  

su capacidad de soñar y de hacer sus  

sueños realidad.” 

           Tabaré Vázquez

La fiesta comenzó a la hora cero; después, cuando los gallos ya se andaban tuteando con la aurora, Montevideo descubría a sus edificios y plazas, ornamentados con las banderas que iluminaban la jornada con los colores rojo, azul y blanco del Frente Amplio. Entre lágrimas, cantos y risas, abrazándose con una alegría de nunca acabar, y en medio del asombro de los visitantes y periodistas extranjeros que no comprendían tanta emoción desatada, los herederos de Artigas mostraban al mundo los resultados de una larga y persistente política. Ésta se nutrió de una intensa búsqueda colectiva que, más allá de los naturales disensos, siempre optó por hacer que prevaleciera la tolerancia, un pluralismo sin dogmas y ese inalterable y profundo amor por el hombre y su destino.

La izquierda uruguaya en el gobierno y con mayoría parlamentaria propia, habiendo derrotado al bipartidismo tradicional por decisión de los ciudadanos, se enfrenta hoy al desafío de ser absolutamente fiel al ideario frentista. Es decir, deberá encontrar el andarivel necesario que le permita abordar el diseño de un nuevo país, refugio transparente que sirva para cobijar a las grandes mayorías nacionales. De ahí las palabras inolvidables de Tabaré en la noche del 1º de marzo y que resuenan aún como anticipación del futuro: “Trabajaremos con la mirada puesta en la utopía y los pies en la realidad.”

*Horacio Ramos, periodista, escritor, miembro del Consejo de Redacción de Tesis 11.
              H.R.

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