Situación del campo Progresista luego de las Elecciones 2009

Compartir:

CARLOS MENDOZA*

Situación del Campo Progresista luego de las Elecciones de junio 2009

La derrota electoral del gobierno y el avance de la derecha, suponen un retroceso de los sectores populares, pero generan más conciencia y nuevas oportunidades para la búsqueda de unidad entre los sectores progresistas.

Entre quienes militamos en diversas organizaciones del campo progresista, hay en general consenso en considerar que las elecciones de Junio pasado constituyeron un retroceso del campo popular y un avance de la derecha, a pesar de algunos buenos resultados obtenidos por algunos sectores, como las listas encabezadas por los compañeros Pino Solanas de «Propuesta Sur» en Capital Federal y Martín Sabbatella de «Nuevo Encuentro» en Provincia de Buenos Aires.

El oficialismo, que es un espacio en disputa, donde albergan sectores progresistas, sobre todo de la izquierda peronista, pero también retrógrados, sobre todo vinculados al denominado pejotismo, sufrió una clara derrota, porque si bien sigue constituyendo el sector más votado a nivel nacional, perdió inesperadamente en Provincia de Buenos Aires y por amplio margen en todos los distritos electorales más importantes del país. En cambio, no hay consenso en general, en el amplio espacio progresista, sobre la caracterización del gobierno kirchnerista iniciado en 2003, que para mí y desde el interés popular ha sido el mejor desde 1955, como lo he expresado y fundamentado en artículos anteriores en esta revista.

Pero si hay cierto consenso en este espacio en cuanto a las razones del retroceso electoral del gobierno, que principalmente se debería a las siguientes cuestiones: En primer lugar hay que tener en cuenta el hecho objetivo de la crisis económica mundial, que golpeó también en nuestro país, afectando sobre todo a los sectores populares, lo cual siempre influye negatívamente en la opinión pública respecto a los gobiernos. Un asunto de gran importancia es que, a pesar de las cosas positivas de este gobierno en cuanto al flagelo de la pobreza y la indigencia, que he tratado de señalar en artículos anteriores, nunca encaró una profunda acción para enfrentar estructuralmente este problema.

También ha tenido una política dubitativa en cuanto a la recuperación de la explotación minera y de hidrocarburos, o al menos a intentar una modificación de los contratos se concesión, desde el interés popular. Estas falencias han limitado el apoyo al gobierno de los sectores populares. Otro asunto, se referiría a errores de gestión del gobierno, tales como la modificación del Consejo de la Magistratura en favor del oficialismo;

la no implementación de un acuerdo socioeconómico entre empresarios, sindicatos y organizaciones de consumidores como herramienta para controlar la suba de precios inflacionaria y, en su defecto, la manipulación del Indice de Precios a Consumidor de Capital y Gran Buenos Aires, supuestamente para limitar el crecimiento del capital del 45% de la deuda externa que está nominada en pesos y se reajusta por ese índice, lo cual aparte de desprestigiar a una institución muy importante como el INDEC, genera serios problemas en el desenvolvimiento de la economía;

torpezas e intransigencias en el asunto del intento de aplicación de las retenciones móviles, que le impidieron ganar la alianza y apoyo de pequeños y medianos productores; el adelantamiento de las elecciones por evidente especulación electoral y la implantación de las candidaturas testimoniales en el oficialismo, lo cual supuso una manipulación de la institución electoral, tan importante para la democracia, es decir sobre todo para los sectores populares;

Estos y otros errores le enajenaron al gobierno el sostén de importantes sectores de capas medias, que habían apoyado al gobierno en sus primeros años. Otra cuestión, se refiere a errores, inconsecuencias y limitaciones del oficialismo, en la construcción de su propio espacio político de sostén, fundamentalmente en el tránsito que hizo desde su convocatoria inicial a construir un vasto espacio transversal, plural y progresista, vinculando diversas organizaciones políticas, sociales, sindicales y culturales en forma horizontal, reagrupando a los militantes y ciudadanos en general según ideologías, metodologías y proyectos y no según pertenencias a partidos tradicionales, a los que Kirchner caracterizó correctamente como «cáscara vacías», pero que luego se transformó en simples acuerdos de cúpulas en la versión frentista denominada «Concertación», para terminar refugiándose en la estructura tradicional del PJ, sobre todo de la Pcia de Bs. As. Esto le enajenó al oficialismo a sectores que lo habían apoyado y que migraron del mismo, como el «Movimiento Libres del Sur» y otros.

Hay que recordar que este gobierno no fue expresión de una construcción política plural del progresismo que no ha contado entonces con una organización de sostén de ese tipo, a pesar de los apoyos que fue sumando en el camino; que se encontró con un Estado deshuesado por las políticas neoliberales y que, como consecuencia, aunque hubiera tenido objetivos transformadores profundos, no tenía las condiciones objetivas suficientes para lograrlo. Lo que ha concretado hasta ahora es un moderado reformismo progresista, plagado de contradicciones, pero que, al tocar intereses del establishment, ha concitado una virulenta oposición de los sectores más recalcitrantes del mismo, incluyendo por supuesto la intensiva utilización para ello de los medios de comunicación, considerablemente concentrados en sus manos.

A esto se han sumado los partidos políticos de la denominada «nueva derecha» que entusiastamente le hacen coro a aquellos intereses. La derrota electoral del gobierno y en general el avance electoral de la derecha, se combinan con una creciente presión de los sectores económicos más concentrados y conservadores, que a través de AEA, UIA (con su nueva conducción vinculada a esos sectores) y la Mesa de Enlace agropecuaria, han reverdecido la propuesta ideológica neoliberal. A su vez, en toda América Latina la derecha hace esfuerzos para desestabilizar a los gobiernos progresistas, cuando no ejecuta directamente golpes de estado como en Honduras, o intentos como los que ya hubo contra Chávez y Evo Morales.

Aunque se produjo una muy saludable reacción de los pueblos contra esto y también de los gobiernos latinoamericanos, que actuaron con unidad contra estos intentos, el peligro es muy real y evidente. Todo esto pone en el centro del debate del progresismo el asunto de la necesidad de avanzar en la construcción de un espacio sociopolítico, ampliamente plural, participativo, con vinculación y consenso horizontal de las organizaciones que lo integren. Tenemos la objetiva dificultad de no contar con la fundamental herramienta de una clase trabajadora con al menos un sector mayoritario organizado que actúe como sujeto social convocante y vinculante del conjunto progresista; pero hay sectores dentro de nuestro sindicalismo que han avanzado en esa concepción, no solo la CTA sino también en el interior de la CGT.

Está también la limitación de que siendo imprescindible la participación del peronismo, el aniquilamiento que sufrieron sus sectores más progresistas por la última dictadura, ha retrasado el crecimiento de este fundamental actor, pero hay sin embargo múltiples nuevas organizaciones sociales de origen peronista y la mayoría de los sectores sindicales progresistas son de ese origen. Está, por último, la dificultad creada por la históricamente contradictoria relación de la izquierda no peronista con el fenómeno peronista; sin embargo, ya desde la época del 70 y sobre todo en los últimos tiempos, el progresismo peronista y el perteneciente a otros sectores ideológicos (marxistas, socialistas, socialcristianos, ecologistas y otros), trabajan cada vez más naturalmente juntos, en camaradería.

No hay un sector plural único y ni siquiera uno principal donde se esté construyendo el movimiento sociopolítico deseado, pero hay varios intentos de diversas organizaciones del campo popular constituyendo espacios plurales unitarios. Es de destacar, como hecho singularmente positivo y de gran potencialidad, la creciente formación de organizaciones sociales de diverso tipo, agrupando muchas veces a sectores desocupados y socialmente marginados, que realizan una importante labor de trabajo comunitario, de concientización política y de ejercicio democrático participativo.

Algo que ayuda al objetivo de la unidad, es que el gobierno, en lugar de arrinconarse en la defensiva, o de retroceder hacia la propuestas conservadoras de la derecha, para lo que sería un equivocado intento de preservar gobernabilidad, muy por el contrario ha retomado la iniciativa, con algunas medidas progresistas, entre las que se destaca el proyecto de nueva ley de medios audiovisuales, ampliamente basado en la democrática y vasta elaboración del plural foro «Coalición por una Radiodifusión Democrática « y que fue enriquecido en foros realizados en varias universidades. Esto provocó la búsqueda de consenso en el Congreso entre el oficialismo y los diversos bloques progresistas, que permitió mejorar considerablemente el proyecto de ley y conseguir una sólida mayoría.

Esta experiencia muestra un camino al gobierno y a su vez ayuda en la tarea de construir el espacio sociopolítico plural progresista en nuestro país. En suma, hay limitaciones, pero también avances en la concepción del problema de la unidad y en su concreción. Y creo que la derrota electoral del gobierno y el retroceso del campo popular han generado, como aspecto contradictorio positivo, una mayor conciencia sobre la necesidad de la unidad. Es un camino largo y difícil, pero habrá que persistir indeclinablemente en ello. Tesis 11 ha bregado siempre, en su línea ideológica y en su praxis, por aportar al proceso de unidad de los sectores progresistas, por eso, como nuevo intento de aporte en ese sentido, hemos confeccionado un cuestionario referido a esta fundamental cuestión de la necesaria búsqueda de la unidad, ubicándola en el marco nacional y latinoamericano actual.

Entregamos en esta edición, como parte de este «dossier», las respuestas de importantes organizaciones del campo popular.

* Ingeniero, escritor, especializado en temas de economía política, miembro del Consejo Editorial de la Asociación Civil-Cultural Tesis 11.

Deja un comentario