Perspectivas ambivalentes del Banco de Desarrollo y del Fondo de Contingencia de los BRICS para otra vía de construcción de la mundialización.

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(Análisis/Economía)

Paul Boccara*

Traducción del francés al español: Carlos Mendoza**

Se trata de una iniciativa de gran importancia, para una cooperación entre los países emergentes y otros, por financiaciones sin condicionamientos a favor del desarrollo económico, el empleo, los servicios sociales y la formación de la fuerza de trabajo y para avanzar hacia una reforma del sistema financiero internacional dominado por el dólar.

Los días 15 y 16 de Julio 2014, en la cumbre realizada en Brasil, los cinco países emergentes que integran el BRICS, Brasil, Rusia, India, China y Africa del Sur, decidieron la creación de dos instituciones financieras internacionales: un Banco de Desarrollo y un Fondo de Contingencia para problemas de liquidez y de balanza de pagos.

La amplitud de las decisiones de creación financiera de los BRICS en 2014.

Se trata de una iniciativa de extrema importancia. Yves Zlotowski, economista en jefe de la Compañía Francesa de Seguros para el Comercio Exterior (COFACE), declaró: “Esos países buscan crear un sistema alternativo a las instituciones dominadas por las naciones occidentales, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM)”, es decir las dos grandes instituciones mundiales surgidas de los acuerdos de Bretton Woods, creadas a la salida de la segunda guerra mundial, bajo la influencia de los EE.UU.

Conviene subrayar que esas instituciones fundamentales, a pesar de pequeñas reformas de ampliación, incluyendo las adoptadas en la asamblea general del FMI en Seúl en Noviembre del 2010, han sido dominadas por una gobernanza internacional extremadamente distorsionada. Y esto en razón de la obstrucción del Congreso de los EE.UU. que rechaza siempre una reforma mayor de los derechos de voto en el FMI, donde los EE.UU. persisten en conservar su derecho de veto, al igual que el modo de designación de los directores del FMI y del Banco Mundial. Resulta de esto que los BRICS, que son las cinco mayores potencias emergentes, solo totalizan un 10,3% de los derechos de voto en el FMI, siendo que representan el 24% del PBI mundial. La distorsión más injusta concierne a China: 3,8% de derechos de voto para el 16,1% del PBI del planeta.

Sin embargo, durante la cumbre en Brasil (en Fortaleza y en Brasilia) los BRICS decidieron crear un nuevo Banco de Desarrollo capitalizado con 100 mil millones de dólares por partes iguales entre los cinco países fundadores, cuya sede estará en Shanghái y cuyo primer presidente será indio. Este banco no otorgaría préstamos vinculados con imposiciones. “En esto el banco diferiría del FMI que exige reformas estructurales y una injerencia política insostenible a cambio de su ayuda” declaró Anton Siluanov, ministro de finanzas ruso. Una opción que podría seducir a muchos países emergentes que, como Argentina, estiman que las condicionalidades del FMI han causado serios daños a sus economías. En tanto que actualmente surgen presiones intolerables sobre la deuda externa de Argentina, que protesta con todas sus fuerzas.

En consecuencia, este Banco de Desarrollo, decidido por los grandes países emergentes, tendría por objetivo financiar grandes proyectos de infraestructura en los países concernidos y en otros países emergentes. Hay que destacar que aparte de este banco de los BRICS, China proyecta, desde Octubre 2013, lanzar un banco asiático de inversiones en infraestructuras, del cual sería su principal aportista de fondos. Su capital inicial sería de 50.000 millones de dólares. Competiría con el actual Banco Asiático de Desarrollo, actualmente dominado por los japoneses y con el Banco Mundial. Este banco también emitiría préstamos sin condicionamientos restrictivos.

En fin, un « acuerdo marco no vinculante”, instaurando una reserva de cambio común, será dotada de 100 mil millones de dólares, aportando 41 China, 18 India, 18 Brasil, 18 Rusia y 5 África del Sur.  Este fondo podría estar operativo desde el 2015. Su objetivo sería permitir a sus miembros de protegerse en caso de nuevas tormentas sobre sus divisas, como la desencadenada a mitad del 2013 luego del cambio de rumbo de la política monetaria de los EE.UU. Los BRICS debieron entonces afrontar violentas fugas de capitales, atraídos por la perspectiva de alza de la tasa de interés en EE.UU.

El alcance de la iniciativa para una transformación del sistema monetario internacional y su emancipación del dólar.

Se trata de un avance mayor e impactante, en el proceso de propuestas e iniciativas encaradas desde la crisis del sistema de Bretton Woods, con la dominación del dólar como moneda común mundial de hecho y la hegemonía financiera de EE.UU., agravada desde 1971-1973, cuando se pasó del oro como patrón monetario internacional al dólar estadounidense como patrón de hecho.

Por mi parte, yo había adelantado en una conferencia internacional en India, la idea de cuestionar la dominación del dólar como moneda común mundial de hecho y de su sustitución apoyándose en los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI, idea enunciada en el diario Patriot de Nueva Delhi del 14 de Agosto de 1983, bajo el título “End to dollar’s rule urged” (NT: Se instó al fin del gobierno del dólar).  Y esta idea había sido retomada en Francia en “Economie et Politique, Revue marxiste d’economie”, nº 350, Septiembre de 1983, bajo el título “La guerre du billet vert contre les peuples” (NT: La guerra del billete verde contra los pueblos).

Seguidamente, además de mis conversaciones sobre el tema con economistas chinos en una conferencia en París, en la víspera del G20 de Septiembre 2009, el gobernador del Banco Central de China, Zhu Xiaochuan, avanzó también la idea de una moneda de reserva mundial no vinculada a ningún país, es decir no el dólar, haciendo referencia a los DEG del FMI, lo cual fue apoyado por Rusia y Brasil. Yo había propuesto además que fuera ampliada  la definición de los DEG para estar menos ligada al dólar y que se modificaran los derechos de voto en el FMI, para suprimir el derecho a veto de los EE.UU. (ver mi libro Transformations et crise du capitalisme mondialisé, Le Temps des Cerises, 2e edición, 2009). El secretario del tesoro de EE.UU. reaccionó contra esta propuesta. Sin embargo, luego del G20 del 2009, al menos se decidió emitir una nueva cantidad de DEG, aun cuando fueron atribuidos principalmente a los países dominantes, según las reglas existentes. Por otro lado, a pesar de un cierto aumento de los derechos de voto para los países emergentes y los países en desarrollo, persiste la dominación occidental y el derecho de veto de los EE.UU. que tiene algo más del 16% de los derechos de voto, siendo que las decisiones importantes requieren el 85% de los votos.

Destaquemos que ya en Francia, el 4 de Mayo del 2009, Laurent Fabius, ex primer ministro (entre 1984 1986) y actual ministro de relaciones exteriores, en su Blog, proponía que Europa y Francia en particular actuaran para aumentar los derechos en el FMI de los grandes países emergentes, entre ellos China e India, y porque no hubiera más un país con derecho a veto (como actualmente los EE.UU.).

Sin embargo, ya el desarrollo de la moneda europea, el euro, ha provocado que si bien el dólar constituye aun el 62% de las reservas mundiales, el euro representa hoy el 24,4% de las reservas mundiales de cambio. Así, se podría ver emerger varias zonas monetarias rivalizando con el dólar, e incluso vincularse para la construcción de un sistema monetario pluri-divisas emancipado de la dominación del dólar, como el euro, el SUCRE (Sistema Unitario de Compensación Regional) de los países que componen el ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas), el yuan chino que devendría plenamente convertible, hasta constituir, más allá de esas zonas, un sistema mundial basado en una moneda común internacional a partir de nuevos DEG del FMI.

Por lo pronto, el 16% del comercio exterior de China se hace en Renminbi (la otra denominación del yuan). Y en lo concerniente a América Latina, el presidente chino Xi Jinping, viene de realizar una gira por Brasil, Argentina, Venezuela y Cuba, por “la complementación y el desarrollo común”, según palabras de Shen Danyang, porta-voz del ministro de comercio chino, con una serie de financiamientos vinculados a cooperaciones para la producción. Por otro lado, siendo que desde el año 2000 el volumen del comercio exterior entre China y América Latina se multiplicó por 12 y que China ha acordado préstamos a los países de la región por el equivalente a 102 mil millones de dólares, China ha decidido instaurar Fondos de Inversión para la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), dotados en su inicio de 25 mil millones de dólares equivalentes, otorgables a baja tasa de interés.

En todo caso, el alcance de la iniciativa de los BRICS es considerable, como una alternativa al interior del sistema monetario internacional y para hacer presión para reformarlo profundamente, contra el dominio de los EE.UU.

Por un desarrollo más radical partiendo de la iniciativa inicial de los BRICS.

La cuestión más decisiva para las perspectivas y las ambiciones de esas nuevas construcciones financieras internacionales de los países emergentes, concierne la ambivalencia entre dos líneas de desarrollo posibles:

Por un lado, se trataría del predominio de grandes proyectos de inversión en infraestructura, para reforzar la interdependencia de los países emergentes, facilitar la expansión internacional y la cooperación entre empresas capitalistas de producción y empresas estatales.

Desde ya, en este caso, podría progresar así el cuestionamiento no solo al dominio industrial de los países occidentales, sino más aun al sistema monetario y financiero internacional dominado por los EE.UU. y el dólar, impulsando su reforma fundamental, opuesta a las reformas menores dominadas por los EE.UU., y por lo tanto impulsando una reforma mayor de la mundialización.

Por otro lado, partiendo de esa importante primera línea de desarrollo ya comprometida, podría establecerse una línea aun más ambiciosa y de transformación más radical de la civilización mundial.

En vínculo con las propuestas y las luchas sociales, políticas, e  ideológicas, convergentes, en los países emergentes pero también en los países en desarrollo, y aun en países de la Unión Europea (pero con otro tipo de utilización del euro), se apuntaría a lograr avances fundamentales en nuevos financiamientos de promoción y seguro del empleo, de la formación de la fuerza de trabajo, de los servicios públicos sociales y de la seguridad social.

Conviene en efecto señalar que la mayoría de los países de la Unión Europea sufren el desempleo y la precarización del empleo, al igual que el estancamiento del crecimiento, pero que por otro lado tendrían potencialmente la capacidad de intervenir por su propio interés en el concierto internacional, por otro tipo de financiamiento por el empleo y los servicios públicos y por avances sociales en Europa. Esto es propuesto tanto en Francia, a la izquierda del partido socialista, por los comunistas y otras fuerzas políticas, como también en varios países europeos, particularmente con el Partido de la Izquierda Europea, federación de varios partidos nacionales, que ha avanzado considerablemente en las últimas elecciones europeas, sobre todo en el sur de Europa. Sería muy importante para Europa un acercamiento con las audaces  iniciativas de los grandes países emergentes, contrariamente a la adopción del Tratado Trasatlántico (TAFTA: Transatlantic Free Trade Area) de acercamiento a los EE.UU. y su dominación acrecentada a Europa.

En el mismo sentido, debemos recordar que el Banco Central Europeo ya ha debido intervenir fuertemente, recientemente, para sostener las deudas de los países de la Unión Europea y a favor del crecimiento económico europeo y por lo tanto del empleo.

Sin embargo, las nuevas creaciones monetarias deberían ser emitidas con criterios de eficacia social de los fondos emitidos.

Esas propuestas transformadoras según el interés de los pueblos, deberían eventualmente ser discutidas para ser adelantadas en conferencias internacionales, que podrían ser organizadas por especialistas de diversas disciplinas sociales, intelectuales, políticos y  ciudadanos en fin, en diferentes sesiones internacionales movilizadoras, desde China y Europa, con delegados de países emergentes y otros países.

Esas propuestas serían tanto más deseables y beneficiosas cuanto que intervendrían frente a los riesgos previsibles del estallido, en algunos años, en el sistema económico y social mundial actual, de una nueva gran acumulación de capitales y de una nueva muy grave crisis financiera mundializada, como la del 2008, con grandes dificultades de crecimiento, agravación de la desocupación por todos lados, aumento de la insuficiencia de los servicios públicos y sociales; con el correlativo aumento de exigencias de reformas radicales del sistema monetario internacional y del control de la regulación del sistema financiero a escala mundial, con nuevas ideas sociales, ideológicas y políticas.

Se podría entonces avanzar hacia la institucionalización de bienes y servicios públicos comunes de la humanidad: desde la moneda hasta bienes vitales para los pueblos, desde la alimentación hasta la ecología, desde la salud hasta la cultura, etc.

Por cierto, hay que reconocer la importancia de las desigualdades sociales existentes, las dificultades ecológicas, las presiones de las empresas multinacionales, del capitalismo financiarizado, e incluso eventuales rivalidades de dominación en los países emergentes. Pero también crecen las necesidades de progreso social y democrático, al igual que de cooperaciones en todos los dominios.

Contrariamente a la profunda crisis de la civilización occidental mundializada, y gracias a los inmensos progresos tecnológicos en curso, como los de  la revolución informacional: ¿No se podría progresar en avances convergentes hacia otra civilización, de toda la humanidad, donde retrocedieran sustancialmente las dominaciones monopolistas (económicas, políticas e ideológicas), y donde avanzaran las cooperaciones, las mutualizaciones, las coparticipaciones por el co-desarrollo de los pueblos? ¿Utopía generosa pero irrealizable o perspectiva movilizadora? Por supuesto, las rivalidades, los obstáculos y las grandes dificultades no faltarán contra esas propuestas y  su viabilidad. Pero en nuestros días, ante los graves riesgos pero también ante las considerables potencialidades de progresos, eso no es imposible. Debemos intentarlo. Por otro lado, como decía el gran sud-africano Nelson Mandela, hablando desde su experiencia: “Ciertas cosas parecen siempre imposibles, hasta que se hacen”.

*Paul Boccara, francés, economista e historiador marxista, profesor y conferencista universitario, escritor, director de la Escuela de la Regulación Sistémica en Francia,

**Carlos Mendoza, argentino, ingeniero, especializado en temas de economía política, escritor, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11-Argentina

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