Los sindicatos en América Latina y el Caribe (ALC): bases de una plataforma sindical a la salida del túnel neoliberal.

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Julio Godio*

El presente  artículo pretende resumir los debates actuales en el interior de los movimientos sindicales de los países de América Latina y el Caribe (ALC), con el objeto de actualizar las plataformas sindicales a nivel de los países, subrregiones y el hemisferio en su conjunto.

1. El presente  artículo pretende resumir los debates actuales en el interior de los movimientos sindicales de los países de América Latina y el Caribe (ALC), con el objeto de actualizar las plataformas sindicales a nivel de los países, subrregiones y el hemisferio en su conjunto. La idea política básica de este documento es que los movimientos sindicales de los países de este hemisferio están saliendo del “túnel” neoliberal, en condiciones como para afrontar las nuevas tareas político-sindicales que definirán el perfil de la acción sindical para el período “post-neoliberal” que ha comenzado. Esta idea política debe ser explicada sumariamente en esta introducción.

 La salida sindical del túnel neoliberal significa que, como parte de un incipiente pero constante viraje contra el neoliberalismo en la política, la economía y las sociedades en las Américas, y en la búsqueda de nuevos caminos socio-políticos a favor del desarrollo económico-social, el sindicalismo en los países del hemisferio ha logrado resistir la ofensiva ideológica y práctica del neoliberalismo, y acumula experiencias sociolaborales y sindicales que ahora permitirán afirmar en bases sólidas la línea general para la próxima década. Las sociedades de los países del hemisferio, y en particular de los países de ALC, como producto de los fracasos evidentes de las políticas de ajuste estructural, han hecho sus experiencias y se alejan del neoliberalismo.

La globalización y el neoliberalismo no son lo mismo, pero en los últimos veinte años el inicio ambos han marchado juntos. Han formado parte de una profunda mutación del mundo signada por el hecho de que el capital ha producido una tercera autorrevolución tecnológica y de management; el sistema capitalista ha logrado ser mundial; las economías de mercado han mostrado su superioridad y se ha derrumbado el sistema del llamado socialismo real; el llamado Tercer Mundo está en plena reformulación y los EE.UU. son la única superpotencia, aunque es incapaz de controlar la economía mundial y establecer un dominio político estable en el sistema mundo. La empresas multinacionales, que hoy recorren y se articulan vertical y horizontalmente en toda ALC, y que han producido cambios profundos en los procesos de trabajo, simbolizan, junto con los procesos de integración, las nuevas realidades económicas y productivas del hemisferio.

No ha sido sencillo para los sindicatos preservar su función de representación centralizada de los trabajadores asalariados, dado que operan sobre mercados de trabajo segmentados. En cada país de ALC existen por lo menos tres mercados de trabajo. El primero está constituido por los trabajadores asalariados estables del sector formal de la economía y del sector público, donde se localizan diversos tipos de empresas, algunas transformadas y con capacidades tecnológicas y de gestión para movilizar las economías y exportar, y otras, la mayoría, con tecnologías atrasadas y dependientes de los mercados internos. El segundo está constituido por un enorme grupo de empresas que operan en la frontera de la legalidad-ilegalidad, y contratan trabajadores en su mayoría no sindicalizados, que trabajan en condiciones de precariedad laboral y subempleo crónico.

Tanto en el primero como en el segundo grupo de trabajadores existen diversas formas de contratación inestable a tiempo determinado y con salarios bajos que dan lugar a bolsones de trabajadores en los que predomina la inestabilidad laboral y la ausencia de sindicalización. Una creciente parte del trabajo en el sector público se realiza bajo formas precarias de contratación. A su vez, las formas de trabajo asalariado que hemos comentado viven a la sombra de un tercero y gigantesco mercado de trabajo informal, el principal generador de empleo y trabajo de la región, constituido por pequeñas empresas familiares, cuentapropismo y otros tipos de microempresas de baja productividad. La heterogeneidad de los mercados de trabajo no es un fenómeno nuevo en ALC, y también existe, pero con menor intensidad, en EE.UU. y Canadá. Por último, el desempleo abierto visible y registrado en las áreas urbanas y rurales supera largamente en la mayoría de los países de ALC el 10%, y afecta principalmente a las mujeres y jóvenes. Se requiere de políticas laborales activas diferenciadas y de promover los cambios en la estructuras sindicales en curso para permitir al sindicato aumentar su capacidades para representar a todos los trabajadores asalariados y promover la organización de los trabajadores del mundo de la informalidad.
2. El sindicato es una organización socio-política constituida en el siglo XIX para representar a los trabajadores asalariados de diferentes categorías profesionales. Durante la segunda ola de mundialización de la economía (1850-1914), los sindicatos fueron creados para representar a los trabajadores de las industrias de punta, y también para representar a los trabajadores de pequeñas empresas y oficios. El sindicato, en sus orígenes, fue un producto de dos revoluciones industriales, y se constituyó como representación colectiva de las formas más avanzadas y las más retrasadas del trabajo industrial y fabril. El sindicato es una institución socio-política.

El sindicato puede ser erosionado y debilitado por la acción separada o combinada de crisis económicas, campañas empresarias anti-sindicales y la acción represiva de gobiernos y Estados autoritarios y reaccionarios. Pero no puede ser destruido, porque representa al componente civilizatorio más definido y pertinaz dentro de la categoría diversa del mundo del trabajo en el capitalismo (los trabajadores salariados de todas las categorías, las empresas y los centros de generación de ciencia y tecnologías aplicadas): son los trabajadores asalariados y sus familias, que fundan sus raíces en la producción y en todas las formas de existencia de la sociedad.
3. Para fundar un nuevo paradigma sociolaboral —parte integrante de un nuevo paradigma político y económico de desarrollo— se necesitan ideas-fuerzas resultantes de la fusión entre el conocimiento científico y los conocimientos generados por las prácticas sindicales. En este documento se ensamblan categorías teóricas para organizan al nuevo paradigma sociolaboral y político, y que son:

– la categoría de Estado organizador de los mercados, que se asienta en la economía política del desarrollo, y que está capacitado para implementar políticas de empleo activas y pasivas específicas, incorporando el efecto empleo en las políticas macroeconómicas. El Estado organizador hace viable en este punto el enfoque de OIT planteado en el Programa Global de Empleo El Estado organizador forma parte de la alternativa al neoliberalismo que se expresa en el llamado “neodesarrollismo” en curso. El concepto desarrollo pone el foco en el desarrollo integral, reconociendo como antecedentes las experiencias positivas pero limitadas registradas en ALC en el pasado, y las nuevas experiencias que se han observado, especialmente en países de Asia-Pacífico
– la categoría de creación de economías de mercado mixtas integradas como los resultados de las políticas públicas basadas en la economía política del desarrollo
– la categoría de sociedad del trabajo, como fundamento de la democracia política y el desarrollo social; opuesta a la versión liberal de la sociedad de mercado, esta categoría forma parte integrante de economías de mercado integradas capacitadas para promover la cohesión social.
– la categoría de democracia como unidad entre sistemas de representaciones políticas y contrapoderes participativos, para fortalecer las erosionadas democracias de la región
– la categoría de género y trabajo femenino como núcleo duro de la Dimensión Social y de la economía política del desarrollo
– la categoría de sistemas públicos unificados de capacitación para mujeres y jóvenes como “núcleo duro” de las políticas públicas de empleo del Estado y en los escenarios de integración
– la aplicación de la categoría autónoma de la Dimensión Social como núcleo duro de la economía política del desarrollo, aplicable a los países en particular y a todas las modalidades de los acuerdos de comercio y de integración subregional para superar la estrechez del “libre comercio” e instalar progresivamente variados tipos de mercados comunes en el hemisferio, que incluya la posibilidad de constituir un gran mercado común hemisférico opuesto al ALCA neoliberal, y favorable a las relaciones económicas y políticas con otras regiones del mundo, en particular la Unión Europea (UE), los países de Asia-Pacífico, y otros, según el principio del “regionalismo abierto”.
– la categoría sindicato, como la institución socio-política autónoma de los trabajadores asalariados y la necesidad de autorreformas para resolver correctamente las cuestiones de la centralidad organizativa y la democracia sindical, mejorar la capacitación político-técnica de sus dirigentes y desarrollar diversas formas de afiliación según las distintas categorías de trabajadores; estas autorreformas deben apuntar a favorecer la autorreforma sindical para mejorar sus capacidades en escenarios combinados nacionales, subregionales, hemisféricos e internacionales.

En síntesis, este texto pretende aportar para sentar las bases socio-políticas que permitan pasar a una etapa de contraofensiva en todos los frentes de la acción sindical a nivel nacional, subregional y hemisférico.

*Julio Godio, Director IMT Argentina.

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