Los modelos económicos alternativos en Argentina


Miércoles 26 de Octubre de 2005

Bernardo Lischinsky*

Según el modelo de economía interna que preponderantemente se desarrolle va a variar, entre otros, la distribución del ingreso, la calidad de los empleos, el nivel de vida de la mayoría de la población y la forma de inserción del país en el mundo.

Según el modelo de economía interna que preponderantemente se desarrolle va a variar, entre otros, la distribución del ingreso, la calidad de los empleos, el nivel de vida de la mayoría de la población y la forma de inserción del país en el mundo.  Se analizarán rápidamente los esquemas de modelos económicos característicos de la argentina de las últimas décadas. 

 

Por un lado se tiene el modelo agro-exportador orientado hacia fuera de principio del siglo XX que continúa en algunos lineamientos a partir de 1976 y que resurge en los años de 1990 convirtiéndose en exportador de commodities, el modelo que surge de la crisis de los años 1930 de Industrialización por Sustitución de Importaciones y un nuevo modelo en construcción que supere las limitaciones del anterior e incluya el crecimiento con equidad, una economía integradora e integrada.

 

2.  Un esquema del modelo commodities-exportador con endeudamiento.

 

Se puede señalar como un primer modelo económico el de país originariamente agro-exportador vigente hasta la crisis de los años de 1930. Actualmente podríamos denominar commodity-exportador al modelo que se desarrolla plenamente en los años 90 del siglo pasado, en el que por un lado la privatización de monopolios públicos aumentaron la concentración y por otro, características lo constituyen en depredador de los recursos primarios, el suelo, los minerales, el gas y petróleo y la fauna ictícola que son orientados a la exportación. 

 

Este modelo exportador de bienes de origen primarios es fundamentalmente anti-industrial, requiere un tipo de tipo de cambio sobrevaluado y se apoya en la apertura externa indiscrimada, el libre comercio de exportaciones primarias y de importaciones industriales, corresponde con la ley de convertibilidad y el 1 a 1.  Este modelo, genera un gran excedente que se invierte parcialmente en apoyo de ese tipo de exportaciones y se envía al exterior en forma de beneficios y fuga de capitales, genera problemas de balanza de pago y no puede funcionar sin un endeudamiento externo creciente del Estado, que aporte las divisas necesarias para ser remitidas luego al exterior.  El endeudamiento del Estado que favorece al sector privado.

 

La distribución del ingreso se ve afectada por la reducción del salario real, el aumento de la desocupación y la subocupación y la marginación y exclusión.   Este modelo deja al margen de los beneficios económicos, en la pobreza y la indigencia a más de la mitad de la población del país.

 

Entre otros, los problemas que plantea este modelo se relacionan por un lado con la débil demanda laboral que genera la producción de commodities para exportación y por otro con la dificultad de mantener el equilibrio externo sin recurrir al endeudamiento ya que aunque aumenten las exportaciones, especialmente de minerales o petróleo y derivados, la estructura de propiedad ligada a esas producciones, permite que una buena parte de las divisas obtenidas no entren finalmente al país, como se demostró durante la década de los 90.   Resabios del modelo vuelven a surgir detrás de las propuestas actuales de quita o reducción de las retenciones.

 

En este modelo las relaciones comerciales internacionales se darán con países que importen productos primarios, ya sea alimentos, minerales o petróleo y derivados y que exporten productos manufactureros e industriales.

 

 

3.  Esquema del modelo de economía relativamente cerrada con industrialización (industrialización por sustitución de importaciones).

 

Es el modelo que comenzó entre las dos guerras mundiales y se extendió hasta 1976.  Este modelo permitió que se desarrollara una sociedad urbana industrial, con plena ocupación y una activa participación del Estado.  Se avanzó en una progresiva distribución del ingreso y la educación alcanzó a todos los sectores[1].  El crecimiento se realiza motorizado por el proceso de industrialización por sustitución de importaciones y la inversión pública en infraestructura. 

 

El tipo de cambio, en este caso real alto, protegía la producción local encareciendo las importaciones y con retenciones a las exportaciones de bienes primarios se compensaban las altas tasas de beneficios de estos sectores.  Los precios relativos eran bajos en los alimentos, caros en los productos industriales, con tarifas de los servicios públicos baratas y salario real relativamente alto por la plena ocupación y la productividad.

 

Es un modelo endógeno y semi-autárquico que también impulsaba un alto grado de aislamiento externo.  Este modelo, denominado también de “stop and go”, por la alternancia de años con tasas altas de crecimiento y años de crecimiento negativo, encuentra un freno al no poder mantener el equilibrio de las cuentas externas con respecto al nivel de actividad interna. 

 

Cuando se acerca a la plena utilización de la capacidad instalada se producen crisis externas por el descenso de la capacidad exportable del agro, por ser los productos agrícolas de exportación bienes-salarios cuyo consumo aumenta en el auge, a su vez la mayor demanda incrementa las importaciones de bienes intermedios y de capital, la elasticidad producto de las importaciones es alta, es decir, cuando aumenta el producto en 1 las importaciones tambien aumentan en 1, afectando negativamente el saldo de la cuenta de mercancías y el saldo de la cuenta de servicios, especial-mente del capital, se torna crecientemente negativo al aumentar el envío de beneficios al exterior por parte de empresas transnacionales.

 

El modelo también alcanzaba un límite distributivo: Cuando la participación de los asalariados pasaba del 45 % del ingreso nacional, además de los problemas externos se afectaba la tasa de inversión.  La demanda creciente, no favorecía ya la inversión, sino que alentaba procesos inflacionarios.  Esta situación se explica por los factores que determinan la inversión.  Si la inversión viene siendo determinada por la tasa de beneficios o por la dinámica de la demanda agregada.  Cuando la inversión es determinada en el sector privado por la tasa de beneficios como a partir de mediados de la década del 70, resulta incompatible con el carácter autocentrado de la economía en general y de esas inversiones en particular, ya que las políticas tendientes a favorecer el aumento de la tasa de beneficios tienden a contraer la demanda interna, “principal determinante (ex post) de la validación de las expectativas de beneficios”[2].  Se producen grandes transferencias de ingresos entre sectores pero no se sientan las bases para un proceso de inversión de las transferencias que se producen que terminan, como sucedió en esos años, remitiéndose al exterior en la forma de fuga de capitales.

 

Si bien este modelo fue un factor dinamizador de la economía luego de la segunda guerra mundial, para 1970 ya estaba agotado[3], junto con la sustitución “fácil” de importaciones.  Y aunque se debe reconocer la importancia y los beneficios que generó durante mas de treinta años, su relación con modelos políticos democráticos y modelos sociales que propendían al bienestar general, los ciclos que generaba, de prosperidad y recesión provocaban marcadas variaciones políticas y tensiones sociales continuas con el conflicto centrado en la distribución del ingreso que a su vez se expresaba en altas tasas de inflación.

 

Este modelo fundamentalmente cerrado con respecto a las relaciones internacionales y por su naturaleza autárquico, no se planteaba alianzas estratégicas a nivel internacional, en este punto ha sido superado por la realidad de la globalización y la regionalización del mundo.

 

4.  Lineamientos del modelo de economía integradora e integrada: La Argentina y sus habitantes frente a los desafíos del siglo XXI

 

El nuevo modelo tiene que dar respuesta al escenario pos-default de la economía argentina y a los problemas de sus habitantes.  Este nuevo modelo continuaría lo que quedó del modelo de industrialización por sustitución de importaciones después de los 90.  Se trata de una transformación productiva, por un lado la mejora, innovación e incorporación de tecnología de las empresas existentes, por otro, un proceso de reindustrialización y por otro la integración productiva a nivel de las regiones del país, del MERCOSUR y de la región latinoamericana.

 

Este modelo tiene que ser, además,  integrador en el sentido de crear los empleos de calidad y las políticas necesarias para incorporar a la gran masa de subocupados, desocupados y excluidos, y resolver sus problemas materiales mas acuciantes, e integrado, como se señala en el párrafo anterior, en el doble sentido de la integración de la estructura productiva del país y el de su integración al mundo.

 

Finalmente, un modelo de país significa una visión estratégica, que debe cumplir ciertas condiciones: 

 

1.-  Generar crecimiento, como condición necesaria pero no suficiente, la equidad en la distribución del producto es fundamental.

 

2.-  Definir el tipo de estructura productiva que se quiere dar al país.

 

3.- Generar empleo e inclusión y una justa distribución del ingreso, o sea, reconstruir los principios de justicia social.

 

4.-  Lograr la participación de todos los sectores de la vida económica y social e integrar las distintas regiones del territorio nacional entre sí.

 

5.-  Repensar la participación de las provincias en de las distintas regiones que comprende el país.

 

6.- Definir, en función de lo anterior, la forma de inserción del país con el MERCOSUR, Latinoamérica y el resto del mundo para integrarse en una economía internacional en profunda transformación como consecuencia de la revolución tecnológica y productiva que se desarrolla actualmente.

 

 


[1] Ver entre otros, Lavagna (1987)

[2] Ver “Una revisión de las crisis económicas argentinas desde la Teoría de la Regulación”  de Demian Tupac Panigo y Edgardo Torija Zane, en el libro “La economía Argentina y sus Crisis (1976-2001): visiones institucionalistas y regulacionistas” Coordinado por Robert Boyer y Julio C. Neffa.  Editorial 2004.

[3] En Hirschman (1973): “La economía política de la industrialización a través de la sustitución de importaciones en América Latina” en Desarrollo y América Latina, Fondo de Cultura Económica.

*Bernardo Lischinsky, licenciado en economía, miembro del grupo Fenix.

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