Legislativas de Octubre: Mis Reflexiones

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Revista Tesis 11 (nº 123)

(número especial: legislativas de Octubre)

Juan Karpov*

« Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo. »

De cómo deberíamos transmitir al conjunto de los sectores populares el Plan Político que nos permita asegurar una buena elección en Octubre

Tenemos ante nosotros la crucial tarea en Octubre de decir: “Macri, pará la mano”, y si tuviéramos éxito en la concreción de la misma, será el comienzo de una nueva lucha en condiciones más favorables. Pero debemos ser conscientes que lo realizado hasta ahora no fue lo suficientemente categóríco para lograrlo, y se corren inocultables riesgos de conseguirlo.

Ahora no soy quien, para definir “qué, como, cuando”, hacer honor a lo expresado en la Tesis 11, porqué muchos compañeros tienen sobrados conocimientos muy superiores a los míos. Pero siento que estamos, en alguna forma, “no haciendo mucho más que interpretar la situación socio-económica”, y enunciar generalidades sobre la transformación de las mismas, que sin dejar de ser imprescindible y muy importante, no es suficiente.

Creo que debemos, no solo enumerar esas generalidades sobre las medidas a adoptar por un gobierno de contenido popular, sino expresar además, claramente, cuáles deberían ser los caminos para “transformar” la actual situación, como medio de concientizar sobre las decisiones a tomar.

Si analizamos algunos aspectos expresados en el plan político de Unidad Ciudadana y en el plan de La Corriente Federal de los Trabajadores, veremos que en ellos se plantea, de diferentes maneras: recuperar lo perdido en sueldos y salarios; terminar con el saqueo en las tarifas; reinstalar el control del mercado exterior; etc. .

Y es necesario explicarle a los sectores populares con la mayor claridad posible, que para realizar estas acciones se requerirá de los medios financieros para subsidiar a los servicios públicos, sostener a las pymes, aumentar los sueldos a los jubilados, y otras formas de asistencia a diferentes aspectos de la economía nacional, hasta que nuevamente se ponga en marcha el aparato productivo.

Para obtener esos medios financieros habría, entre otros, dos caminos principales, uno, el de la toma de deuda externa y el otro restablecer las retenciones a las exportaciones y a las mineras y el control de cambio como medidas prioritarias.

De adoptarse el segundo de los caminos (el primero sería a todas luces mantener la dependencia, que ya sabemos a qué conduce), traerá aparejado la reacción de los sectores dominantes de la economía nacional, los grandes monopolios, no solo extranjeros, los medios de comunicación y la banca aliada a ellos, que intentarán por todos los medios a su alcance (físicos y judiciales), impedir dichas medidas, como ya lo vemos en el caso de Venezuela.

Para contrarrestar esta oposición, la única alternativa será la movilización popular ORGANIZADA (de los movimientos sociales, sindicatos, organizaciones políticas, etc.) sin la cual no se tendrían las fuerzas suficientes para aplicar las medidas necesarias por los organismos oficiales, por más que los mismos (una vez alcanzado el gobierno) tengan voluntad y decisión para hacerlo.

Pero la sociedad debe conocer estas medidas concretas a tomar y no solo sus enunciados generales, que son las que hoy piden, y las consecuencias POSITIVAS Y SUS COMPLICACIONES que se vayan a generar, para que las mismas sean acompañadas CONCIENTEMENTE por todos aquellos que serán sus beneficiarios, antes de ser aplicadas.

De la misma manera se debería explicitar las otras cuestiones que en los programas mencionados se enuncian, como ser: revisión de la deuda externa contraída, revisión y control de la generación de precios, por lo menos de los principales consumos populares, reforma financiera y tributaria, etc. Y otros que vayan surgiendo por iniciativa de otras organizaciones populares.

No cabe duda alguna que es necesario que la solución pacífica de los problemas sea el más adecuado de los caminos para los sectores populares, pero no dependerá solo de su interés y de su voluntad que así sea. La experiencia de los acontecimientos de Venezuela nos debe llamar a la reflexión, donde los intereses económicos de los monopolios no reparan en ningún medio para conseguir sus fines. Incluso cooptando a parte de aquellos que serán los perjudicados.

Si así fuera, (y no tengo duda alguna que vamos camino hacia ello) debemos explicar con más claridad a los sectores populares cuáles serán las consecuencias, cualquiera de las soluciones que adopten los dirigentes de un gobierno de corte liberal o de un gobierno democrático y popular. Y prepararse para enfrentar con posibilidades de éxito a cualquiera de las dos alternativas. Y la preparación consistirá en dos carriles distintos, siempre con la movilización popular como única herramienta posible.

Una es la intensificación de la lucha ideológica, consistente primeramente en la explicación de las medidas para la salida de nuestra crisis actual dentro del panorama económico mundial, como lo expliqué anteriormente y, en una segunda instancia, el objetivo final, que no es otro que la extirpación del sistema capitalista.

La otra, una acción mucho más compleja y difícil en las circunstancias actuales, que debería ser el desarrollo de un trabajo ideológico profundo, para ganar por lo menos a una parte de las fuerzas armadas y de seguridad, sin las cuales, las experiencias latinoamericanas y del mundo nos lo han demostrado y nos lo demuestran hoy en día, no se podrían obtener los objetivos deseados.

Y no por ser repetitivo en mis dichos, esto se va a conseguir SOLO si las masas populares se movilizan conscientemente organizadas para prepararse para ambas posibilidades.

*Juan Karpov, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.

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