LAS CONTRADICCIONES DE LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCION

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*  Wladimir Pomar

Las  conversaciones telefónicas entre el ex presidente de la Transpetro  y senador  y ministro Roberto Jucá  promovieron el primer choque  y la primera baja seria del gobierno golpista.

Primero porque pone al descubierto, sin ningún velo  de disfraz, que el impeachment de la Presidfenta Dilma no es nada más y nada menos que un golpe.  Parlamentario y jurídico, es verdad, pero un golpe urdido y llevado a cabo  a través de artimañas, negociaciones, traiciones y otras acciones típicas de la república florentina del siglo 16, o  de cualquier ópera bufa. A Maquiavelo disfrutaría de  tener delante  a  todo este conjunto, sobre todo a la mayoría  de la cámara de diputados  (esta “cámara”  no merece ser iniciada con  letra mayúscula)  votando la apertura  del proceso contra la presidenta.

En segundo lugar, este tipo de conversaciones evidencian que los golpistas no sólo continúan  divididos  en torno de diversos asuntos , sino también respecto de la continuidad de la Operación  Lava Jato y de otras que están alcanzando, o amenazando alcanzar,  a sectores políticos de derecha y de centro y a parcelas del gran empresariado. Hay una gran corriente que incluye a Cunha, Jucá, Aecio, Serra y una serie de otros “próceres”  golpistas  que trabaja intensamente para hacer que  con tales “operaciones contra la corrupción” se limiten en su alcance al PT, eximiéndolos al mismo tiempo de cualquier peligro.

Conviene tener presente que la monopolización por la derecha golpista de la lucha contra la corrupción, no fue la principal causa del éxito del golpe que separó a la presidenta Dilma del comando del país.   Por eso, esta monopolización continúa desempeñando un papel importante en la estrategia de lucha de sectores de la derecha política, especialmente de aquellos articulados con el sistema financiero y con el capital extranjero, no sólo contra el PT y la izquierda, sino también contra sus “competidores”.

Estos sectores continúan dispuestos a utilizar la “lucha contra la corrupción”  para liquidar no sólo al PT y a Lula y dispersar a la izquierda, sino también para privatizar las grandes empresas estatales y debilitar y7o apropiarse de algunas grandes empresas privadas nacionales que ejercen el monopolio en algunas ramas económicas estratégicas.

La “lucha contra la corrupción”, además  de alcanzar a miembros importantes del PT, tuvo que apresar y condenar a muchos más miembros de partidos de derecha y de centro, además a parte del gran empresariado corruptor. Todo esto como peaje pago para demostrar exención política, indispensable para conquistar el apoyo ideológico y político de importantes segmentos de la población en la lucha contra el PT y el gobierno de  Dilma.

El problema de la continuidad de esta “lucha contra la corrupción” dentro de las líneas que fue realizada jpor la derecha para alcanzar el éxito político esperado, consiste en que se transformó en una guerra entre grupos políticos dispuestos a llegar a cualquier acuerdo de “delación premiada”  para salvarse y entre grupos económicos capaces de ir a la guerra para el mantenimiento o conquista de los mercados.

Dicho de otro modo, aunque todavía tenga como objetivo principal el PT y Lula, tiende a transformarse en una guerra intestina tanto en partidos de derecha como entre el empresariado. Mirando las cosas desde esta perspectiva, se puede llegar a algunas conclusiones. En primer lugar, el golpe tuvo éxito, hasta ahora, porque el PT no supo enfrentar la disputa ideológica y política involucrada en la “lucha contra la corrupción” y lo que esto significa a largo plazo. La falta de acción frente  a este aspecto de la lucha ideológica y política, lo llevó a un asilamiento creciente, no sólo entre sectores de la pequeña burguesía, sino también entre sectores  del proletariado y  de las capas populares.

Este proceso de aislamiento se aceleró, principalmente entre las amplias capas de la clase trabajadora y populares, cuando el gobierno de Dilma adoptó la desastrosa política de “ajuste fiscal”, en la práctica una política de desajuste económico. La  constatación de este aislamiento, a pesar de las manifestaciones combativas contra el golpe, fue lo que permitió a la derecha agruparse, bajo el mando de Cunha y Temer (difícil decir quien estuvo a la cabeza) para desencadenar el proceso del impeachmente a la presidenta.

En estas condiciones, para recuperar el apoyo estratégico de la clase trabajadores y de las capas populares, tema fundamental para tener éxito en la defensa estratégica a que fue sometido y detener la ofensiva conservadora y reaccionaria de la derecha, no basta con que el PT y la izquierda trabara una decidida lucha en defensa de los intereses económicos, sociales y políticos de los trabajadores,  sea presentando una nueva propuesta para salir de la crisis y retomar el crecimiento y la política de empleo, sea participando junto con los trabajadores en esta lucha.

Tampoco bastará al PT hacer autocrítica por haber abandonado la lucha concreta contra la corrupción,  abierto sus puertas a innumerables oportunistas y haberse dejado involucarar por el sistema de financiamiento empresarial. Precisará toma medidas públicas efectivas contra los corruptos existentes en su medio, tanto los asumidos, como el ex senador Delcidio, como los no asumidos contra los cuales hay acusaciones serias.  Y retomar, actualizar y reforzar los principios éticos y  la políticas de lucha contra la corrupción presentes en su fundación.

Paralelamente, en el actual momento de disputa entre los diversos  sectores de la derecha respecto a la continuidad de las operaciones anticorrupción en curso,  será preciso tener una táctica que lleve a aumentar la presión popular para que las operaciones contra Cunha, Jucá  y otros personajes golpistas, sean llevadas adelante y que la naturaleza corrupta y golpista de ellos sea evidenciada.

Lo que evidentemente exige que el PT y la izquierda tomen medidas en el área de comunicación de masass para romper el círculo mediático  de la derecha y realizar una lucha más eficaz por la conquista de los corazones y mentes de los trabajadores y demás capas populares.

  • Wladimir Pomar es escritor y analista político. Pagina13, sitio de la tendencia petista Articulación de Izquierda. 27/05/2016
  • Traducción Isaac Grober

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