Foro del progresismo en chile

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HÉCTOR PALOMINO * Y GERARDO CODINA **
Foro del progresismo en Chile

«Los neoliberales quieren ganar tiempo para que todo siga igual después de la crisis»

Organizado por la Fundación Chile 21, se realizó en Santiago el IV Foro Anual del Progresismo, el 10 y 11 de setiembre pasados.

Con el lema «El nuevo orden global post neoliberal y la agenda progresista para los Estados» se reunieron representantes de los Partidos Socialistas de Alemania, Francia y España, integrantes del Partido Demócrata de Estados Unidos, del PT brasileño, el Frente Amplio uruguayo y de las fuerzas componentes de la Concertación chilena. Por Argentina fueron convocados a exponer en el Foro, Carlos «Chacho» Álvarez y Carlos Tomada, Ministro de Trabajo. Las principales ideas en debate.

El fin del paradigma neoliberal y la crisis estructural del capitalismo El análisis de la crisis mundial, sus causas, estado actual y las posibles salidas de la misma insumieron gran parte del encuentro. El primero expositor que procuró caracterizar la situación del capitalismo fue el socialista francés Laurent Fabius, ex Primer Ministro, quien presentó los problemas de la crisis contemporánea, «las crisis» en plural como apuntó, como producto de una doble paradoja derivada de: i) una crisis que es profunda pero parcial, pues no afecta a todos igual, ya que impacta más a EE UU y ii) es una crisis del paradigma neoliberal, vinculada con el incremento de las desigualdades reflejada en salarios insuficientes, que al mismo tiempo erosiona a la democracia y por lo tanto a las fuerzas sociales que podrían sostener un nuevo modelo.

De allí la derrota de la socialdemocracia en las recientes elecciones para el parlamento europeo, según su análisis. El socialista español Joseph Borrell ex ministro de Obras Públicas de Zapatero y ex presidente del Parlamento Europeo, también enfatizó la idea de que la crisis actual tiene su origen en las desigualdades. Para apoyar sus dichos mostró un gráfico que reflejaba que la participación del salario en el ingreso cayó en Europa de 67,3% al 57,3% entre 1982 y 2006. La «compensación» financiera de la desigualdad vía crédito para el consumo, llevó al endeudamiento privado insostenible y esto precipitó la crisis –ejemplificó con el caso español y el mercado inmobiliario. La globalización deprimió los precios de los bienes industriales, lo que posibilitó el comportamiento de comprar barato y vía endeudamiento, a costa de perder el empleo, pero incrementó los precios de las materias primas, los alimentos y el transporte, lo cual condujo a la crisis.

También se refirió a los dilemas del progresismo en Europa, indicando que el factor que llevó a la derrota de los socialdemócratas en las recientes elecciones europeas fue «la percepción de los socialistas como «cómplices» del –o con ideas asimiladas alneoliberalismo ». No coincidió con esta perspectiva Niels Annen, diputado alemán y miembro del ejecutivo del SPD, quien terció en el debate señalando que «actualmente no están en cuestión las ideas social demócratas, ya que las sostienen conservadores como Merkel y Sarkozy». En su opinión la izquierda quedó presa del debate de los ’90 sobre el Estado de Bienestar, en el que debió «colocarse a la defensiva al igual que los sindicatos y movimientos sociales, y adaptarse a las ideas neoliberales», tal como se expresó en el discurso de la «tercera vía» (adoptados por Schroeder y Blair1 ).

El chileno y anfitrión del encuentro, Carlos Enríquez-Ominami, senador por la Concertación y candidato presidencial, caracterizó la crisis actual señalando que: i) la crisis es sistémica, ii) se produjo por la desvinculación de las finanzas con la producción, y la subordinación financiera de la producción iii) generó una desconfianza en las instituciones públicas, iv) por eso, indicó, el pronóstico es reservado y las soluciones intentadas hasta ahora son cortas e insuficientes para controlar un sistema inestable y con alta volatilidad. Pronosticó un largo período de crisis (más de 10 años) durante el cual persistirá el paradigma neoliberal, que será sustituido sólo cuando haya un nuevo cuerpo de ideas.

Ominami planteó dudas sobre la posibilidad del socialismo socialdemócrata para presentar respuestas a la crisis y una alternativa al paradigma neoliberal. Jeff Faux, integrante del Economic Policy Institute –un centro de estudios del Partido Demócrata de EE UU y vinculado con la izquierda de la AFL-CIO—, estimó que la recesión será prolongada y que recién en 2014, EE UU retornará a tasas de desempleo «normales». En su opinión, se requiere un nuevo orden mundial y probablemente hasta que esto se logre seguirán los desequilibrios. «La crisis no está produciendo cambios», indicó en el sentido que, por ahora, «los financieros se están otorgando créditos para sí mismos». El momento de los cambios, de la reforma financiera fue con Bush, pero éste no la hizo y a Obama le faltó decisión y fuerza hasta ahora.

En su opinión, ahora las finanzas están más estables y se observa un progreso limitado, con reformas nacionales, más o menos coordinadas por los bancos centrales, pero se requieren reformas más profundas, como la Regulación Global que propuso Stiglitz, para las cuales no hay demasiado interés en las elites. Peor aún: ya están surgiendo nuevos tipos de derivados exóticos, tendencia que precisamente provocó la crisis. Por eso, para el español Borrell la «salida» de la crisis intentada hasta ahora es problemática, porque sustituye el endeudamiento privado por el público, y profundiza la contradicción de sostener el capitalismo (y el dólar como moneda mundial) a través del ahorro chino. Borrel también remarcó los límites de recursos planetarios actuales –enfatizada por los ambientalistas- para señalar la diferencia entre esta crisis con la del ’29, cuando estos límites no existían o no eran considerados.

Ricardo French Davies, economista chileno muy prestigioso, integrante del ala progresista de la DC, sostuvo que es necesario evitar el caos producido por la crisis y el riesgo de retornar a la situación anterior. Hizo una crítica al «stock de economistas» formados en los ’80 y ’90, y formuló la «necesidad de evitar que éstos gestionen la crisis, por eso hay que preguntarse ¿quién regula?» Planteó que «hay que meter sustancia» dado que i) el shock de la crisis es demasiado profundo y exige un cambio de orientación, por lo cual se requiere un nuevo acuerdo internacional que profundice los avances logrados hasta el momento (los enumeró: desde el acuerdo de Monterrey para colocar las finanzas al servicio del desarrollo hasta la comisión Stiglitz y las propuestas del G-20), ii) se requiere un Estado fuerte, aunque lamentablemente los estados en AL son pequeños.

En esta coyuntura se requieren Estados capaces de encarar la transformación. Las salidas posibles Como «salida» progresista Fabius propuso una «nueva matriz» que defina una «economía social ecológica de mercado», que tome a su cargo los problemas ambientales a través de una organización mundial del ambiente, enfocada sobre la preservación de bienes públicos, desplazando al mercado; y un nuevo internacionalismo regional —misión para partidos y sindicatos, además de los Estado— que se haga cargo de la disminución de las desigualdades a través de nuevos mecanismos de regulación financiera y económica y preserve a la democracia. Niels Annen, el diputado alemán, señaló que la anterior adaptación de la socialdemocracia a las ideas neoliberales, generó una «pérdida de confianza en nuestros discursos.

Ahora tenemos propuestas, «como la de generar 4 millones de nuevos puestos en empleos vinculados con las tecnologías sustentables en términos ambientales en los próximos 6 años, pero además necesitamos renovar la confianza de nuestros militantes». Para esto la política debe desplazar a la economía, condición para reregular los mercados financieros, y para instalar contra los neoliberales, que quieren ganar tiempo para que todo siga igual después de la crisis, la idea de un nuevo internacionalismo, idea que no es nostálgica sino un concepto muy moderno. El norteamericano Faux señaló que ahora EE UU tiene problemas con México, donde las mismas compañías multinacionales, presentes en ambos países, compiten para mantener bajos los salarios. Para salir de este esquema se requiere combinar crecimiento con justicia distributiva. Concluyó en que, «aunque no podemos avanzar en organizar un nuevo movimiento progresista mundial, podemos avanzar paso a paso, buscando impulsar políticas populares. Para este avance es necesario sortear el peligro de repetir las recetas neoliberales».

También French Davies se preguntó ¿cómo salimos? «Hay más voces en el Norte que en el Sur por el lado de los economistas», señaló. Debemos encarar una reforma muy profunda para lograr crecimiento con equidad, una globalización con rostro humano, con inclusión social. Afirmó que se puede lograr eficacia con eficiencia. Sostuvo que es necesaria la tributación de las rentas y ganancias de capital y que se requieren instituciones mundiales que impulsen políticas contracíclicas y la regulación integral de las finanzas. La inserción de América Latina en el nuevo orden económico internacional. Chacho Álvarez2 planteó que por primera vez América del Sur tiene voz y presencia para participar en la conformación de un nuevo orden económico, en base a modelos propios que combinan un proyecto nacional con democracia y crecimiento económico con justicia social.

El problema que afronta es la fragmentación, pero pese a esto y dado que se instaló un «mundo multipolar», que supone más «jugadores», América del Sur está sentada en la mesa de discusión 3. Hay proyectos diferentes: mientras que para la derecha la crisis actual es un mero paréntesis, para el progresismo se trata de articular consensos para lograr un orden global distinto. Se trata de construir una nueva agenda para el cambio, pero hay déficit de integración: el Mercosur padece una «sobredeterminación comercial » y no hay avances institucionales fuertes que bloqueen las posibilidades de una restauración conservadora, agravada por la incertidumbre frente a las próximas elecciones. Está en juego la continuidad de los procesos de integración, ya que se afronta la paradoja de la dependencia de liderazgos con gran consenso, pero no se sabe cómo reemplazarlos en un esquema de elecciones periódicas.

En Brasil, dijo, hay un debate fuerte entre quienes plantean que Brasil puede avanzar por si mismo, sin necesidad de «cargar» con el resto de AL, y otra postura que es una posición común con el resto: el Unasur. Frente a la agenda de los Tratados de Libre Comercio, América del Sur puede plantear una agenda que no es la del conflicto, sino la de un nuevo trato con EE UU y una nueva agenda del desarrollo. Marco Aurelio García, consejero del Presidente Lula en asuntos internacionales y vicepresidente del PT, planteó que el progresismo, no sólo en Brasil, ahora tiene ideas pero no es claro que tenga votos, situación diferente a la de 15 años atrás, cuando comenzó a tener votos pero le faltaban ideas. La actual es la hora de la política no de la economía. Señaló que la cuestión del Brasil y la integración no debe confundirse con el rol de Brasil en la región.

Brasil encara un proyecto nacional de desarrollo con la región: no está aislado del mundo, se debe cambiar y Brasil no puede hacerlo solo. El problema actual no es el de un nuevo orden sino de un desorden internacional. Hoy los temas nacionales son internacionales. Esto no implica restricciones a la soberanía nacional, porque sin ella no hay soberanía popular. No hay que caer en tipologías engañosas que acentúan la heterogeneidad de la región, sino asumir la homogeneidad de la región en torno a una problemática común cuyos ejes destacados –los rasgos de su homogeneidad- son los siguientes: 1) crecimiento de las economías y su desarrollo, palabra que había sido excluida hasta ahora de los discursos de la región; 2) cambio social vinculado con una mejora en la distribución; 3) estabilidad macroeconómica; 4) mayor y mejor inserción en la economía global y disminución de la vulnerabilidad externa; 5) democracia y estabilidad institucional, logradas hasta en Bolivia y Ecuador.

Todo esto plantea la necesidad de afrontar una transición democrática global orientada a la ampliación del espacio público y la incorporación de nuevos actores que superen las instituciones heredadas. Marco Aurelio propuso a los europeos que deben mirar hacia adelante y no hacia atrás para pensar la región; abandonar la idea de que AL recorre el «pasado» del proceso europeo. «En Brasil, Chile, Uruguay y Argentina se plantean nuevos problemas del propio sistema político que deben ser superados para evitar fenómenos de crisis», señaló. La cuestión que se plantea es cómo combinar la democracia política con los nuevos temas de democracia económica y social, preocupación compartida con los colegas europeos.

Basta pensar en cómo la república de Weimar desembocó en el fascismo, para considerar que la sofisticación no es una garantía para resolver esos problemas. Pero estamos en transición: es legítimo buscar nuevas vías. García se mostró optimista respecto del futuro. Aseguró que la región contaba con varias «cartas de triunfo» ¿Cuáles son?: 1-el enorme potencial de su reserva energética; 2-las mayores reservas minerales;
3-la mayor productora de alimentos; 4-la mayor reserva de agua dulce del mundo; 5- la mayor biodiversidad; 6-la importancia del PBI regional; 7-la dimensión de su población / mercado interno, que posibilitó superar la crisis internacional; 8-Varios factores inmateriales: a) democracia; b) paz (una región sin conflictos religiosos ni de fronteras); c) nacionalismo muy particular que impulsa la integración; d) suficiente identidad para ser un polo en un mundo multipolar.

Frente a esto ¿cuáles son los problemas pendientes? Agravamiento de las asimetrías a causa de las relaciones comerciales; por ejemplo: gas con Bolivia. Dificultades de la integración para dar cuenta de las asimetrías físicas, energéticas, productivas, financieras y monetarias; Dificultades para construir instituciones de política supranacional; Dificultades para asumir políticas de defensa comunes; Necesidad de asumir posturas comunes de orden económico internacional; Próximos cambios en la «gobernanza» de varios países de la región. En su intervención final, Marco Aurelio García indicó la necesidad de precisión en la definición de los problemas que se afrontan: hay problemas de las dinámicas sociales, de los partidos y de los gobiernos, que para el progresismo deben estar articulados pero son problemas distintos que no deben ser confundidos. Esta confusión proviene en parte de la «nueva sensibilidad» (sobre el género, el ambiente, etc.) que prevalece en los organismos multilaterales, pero en cada caso hay que interrogarse de qué se trata. Ejemplificó con el deseo de algunos de «estar en la OCDE 4; al respecto habría que hacerse la pregunta de Groucho Marx, si se desea pertenecer realmente a un club que lo tenga a uno como socio». En relación con el ambientalismo criticó la confusión que establece con el patrimonio de los países.

Ejemplificó con la presión sobre Brasil para «convertir la Amazonia en un Jardín Botánico: allí viven actualmente 25 millones de personas que necesitan producir. ¿Qué se pretende? ¿Qué vivan como Tarzán?». AL debe discutir planteos en torno a esta idea ecologista de preservar el ambiente, porque son sustentados por los mismos países que hace 200 años vienen deteriorando el ambiente, de tal manera que esto no se convierta en un bloqueo al desarrollo de nuestros pueblos. Por lo demás, está en cuestión quién solventa el costo de la transformación de las tecnologías productivas, para hacerlas compatibles con el cuidado del ambiente. Finalmente indicó que «se puede ser solidario con EE UU en la búsqueda de una solución al problema de su deuda que asciende a 4 trillones de dólares, pero ¿se pretende que sigamos financiando su déficit?

No podemos quedar presos de un discurso que sólo interesa a los de arriba». Jaime Gazmuri, senador chileno por la Concertación, señaló que todos los Estados intervinieron para solucionar la crisis, pero esas intervenciones fueron diferentes: en China se intervino para dinamizar el sistema productivo, mientras que otros Estados intervinieron sólo en el plano financiero. Indicó una serie de cuestiones pendientes y otras nuevas en relación con la crisis: i) la idea que «esta crisis va a pasar en la medida que se construya un nuevo orden desde la política », emerge en un contexto en el que no existe democracia universal; ii) los cambios sustanciales provienen de los países emergentes y su incidencia en la configuración de escenarios futuros; iii) la interdependencia de China y EE UU, el potencial de India, indican que ya no hay un mundo unipolar ni pensamiento único; iv) debemos recuperar el pensamiento crítico para construir identidad; en AL hubo pensamiento propio pero se dejó de lado en la era del «contagio neoliberal»; v) AL tiene dimensión global, puede construir un actor global ya que cuenta con potencial suficiente; vi) la crisis tuvo un impacto leve en AL, aún cuando existe presión sobre los recursos naturales y se padeció la desindustrialización; vii) existe una agenda de cooperación internacional vinculada con una agenda global enfocada en la construcción de una nueva arquitectura financiera; viii) pero debemos discutir una «agenda íntegra» que incluya: a) políticas activas de desarrollo productivo; b) políticas sociales y de distribución del ingreso; c) la construcción de instituciones democráticas en la región; no sólo la integración económica; ix) una plataforma de la izquierda debe considerar el problema de las instituciones políticas que exige avanzar «paso a paso, pero con paso firme».

Al respecto el Unasur es un espacio privilegiado, que en Bariloche mostró su «fuerza centrípeta » y capacidad de aportar a políticas de Estado, pero se requiere definir «hasta dónde alcanza AL ¿alcanza a México? ¿Incluye al Caribe o a América Central? En el final, Gazmuri aludió a los problemas de calentamiento global, afirmando que existen, pero indicando que no deben convertirse en condicionamientos del 1° Mundo sobre el desarrollo de la región. * Producción Lic. Héctor Palomino, actual Director de Estudios de Relaciones del Trabajo, en el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.

** Redacción Lic. Gerardo Codina, integrante del Consejo de Redacción de Tesis 11. Notas 1 Ambos socialdemócratas fueron Jefes de Gobierno en Alemania e Inglaterra. A Schoerder lo sucedió la líder conservadora Merkel, actualmente reelecta. La «tercera vía» fue la expresión que utilizó Blair para argumentar la adopción por la socialdemocracia inglesa de elementos centrales del programa neoliberal.

2 Actualmente Presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur. 3 La reciente consolidación del Grupo de los 20 como ámbito de articulación mundial de las políticas de desarrollo, encuentra a tres naciones latinoamericanas siendo parte. Dos de ellas, Argentina y Brasil. 4 Siglas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, organización que nuclea a las principales naciones capitalistas y promueve el libre comercio y circulación de capitales.

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