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	<title>Tesis 11</title>
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	<description>Tesis 11 - Asociación Civil Cultural</description>
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		<title>UN IMPORTANTE PASO HACIA LA SOBERANIA ENERGETICA</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 23:30:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tesis 11</dc:creator>
				<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Economia]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Nº101 (04/12)]]></category>
		<category><![CDATA[Tesis 11 Opina]]></category>

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		<description><![CDATA[Declaración de Tesis 11
 Tesis 11 apoya y adhiere totalmente al proyecto de ley que sobre la soberanía hidrocarburífica de la Argentina se está discutiendo en el Congreso. Dicho proyecto es, en lo político y en lo económico, el paso más trascendente que ha dado el gobierno kirchnerista en la línea de horadar los pilares [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2>Declaración de Tesis 11</h2>
<p><em><strong> </strong>Tesis 11 apoya y adhiere totalmente al proyecto de ley que sobre la soberanía hidrocarburífica de la Argentina se está discutiendo en el Congreso. Dicho proyecto es, en lo político y en lo económico, el paso más trascendente que ha dado el gobierno kirchnerista en la línea de horadar los pilares que aun perviven del neoliberalismo. Avanza firmemente en la efectivización de una política nacional soberana al declarar de interés público nacional y objetivo prioritario el autoabastecimiento de hidrocarburos, así como su explotación, industrialización, transporte y comercialización. Dicha ley está llamada a tener enorme trascendencia, tanto en lo inmediato como en el futuro.</em></p>
<p><span id="more-4027"></span></p>
<p>La política que impulsa la ley es económicamente importante; pero es una herramienta que va más allá, que trasciende ese solo aspecto. Se hace eco y representa las aspiraciones y necesidades del conjunto de la población, que desde hace 20 años se ha venido expresando en ese sentido a través de sus organizaciones sociales, gremiales y políticas. Cuenta por lo tanto con el consenso y despierta el entusiasmo de una amplia mayoría de la población.</p>
<p>La  energía es un bien social que, junto al agua, la minería y el resto de los recursos naturales trasciende la categoría de mercancía o comodity para ser patrimonio estratégico y derecho del conjunto de la población. En manos de los monopolios privados ha sido una herramienta que contribuyó a consolidar la inequidad.</p>
<p>La expropiación y la recuperación del manejo de YPF, declarada de utilidad pública, con ser trascendente y piedra esencial del actual proyecto de ley, contempla -según lo expresa su capítulo 1 al incluir la totalidad y todos los aspectos de la producción- <em>sólo una parte del problema.</em> Es que YPF dista hoy de ser la empresa totalizadora que fuera desguasada en los ´90; en nuestros días da cuenta de menos de un tercio de la producción de petróleo y gas. El resto está concesionado a un grupo de empresas, en su mayor parte extranjeras, entre las que se encuentran Sinopec, Panamerican Energy, Tecnopetrol, Shell, Total y Petrobrás junto a las distribuidoras de gas. La puerta que se abre con la expropiación de YPF es solo el inicio de un camino que exige avanzar hasta el final, pues de no incluir al conjunto del sector difícilmente se podrá cumplir con los cambios propuestos, entre ellos el autoabastecimiento.</p>
<p>Desde Tesis 11 celebramos y apoyamos el cambio estructural que se abre con la ley. A partir de ella –y de sus brevísimos 19 artículos- buscando que sus objetivos sean exitosos, aspiramos se proyecte una amplia ley nacional de energía y recursos naturales, que fije en detalle un programa de desarrollo energético y articule el control total de dicha riqueza bajo la supervisión del Estado, como ocurre en muchos otros países.</p>
<p>Somos concientes de que el camino emprendido es complejo, pleno de rispideces y asperezas, ya que implica operar directamente sobre el cuerpo del poder económico. No sólo el de las petroleras, ya que con toda probabilidad se sumarán las voces, en causa común, de muchas de las 500 grandes empresas concentradas que manejan el grueso de la economía argentina. Agreguemos a ellas la derecha política que ya se ha hecho presente y la prensa “independiente” que estas semanas está haciendo furibundo lobby a favor de Repsol, de sus accionistas y alrededores.</p>
<p>Por todo lo anterior, desde Tesis 11 entendemos que es imprescindible sumar a esta compleja batalla por cambios estruccturales a los sujetos sociales que pueden y deben sostener e impulsar los cambios que asoman con la ley. El espectro social, las alianzas a convocar son muy amplios, sobrepasan largamente a quienes conformaron el 54%. El tiro vale, ya que del éxito de este proyecto dependen cosas como la posibilidad de una mayor equidad, de un presente y un futuro con mejor calidad de vida. Nada más y nada menos.</p>
<p>CONSEJO EDITORIAL DE TESIS 11<strong></strong></p>
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		<title>En el Camino de un Nuevo Movimiento</title>
		<link>http://www.tesis11.org.ar/en-el-camino-de-un-nuevo-movimiento/</link>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 23:20:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tesis 11</dc:creator>
				<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Economia]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Nº101 (04/12)]]></category>
		<category><![CDATA[movimiento obrero]]></category>

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		<description><![CDATA[Gerardo Codina* 
Los movimientos populares suelen reinventarse a si mismos a medida que avanzan en el proceso de alcanzar sus objetivos liminares. El kirchnerismo afirma este rasgo. Nutrido de la rica historia del peronismo, se ensancha para abarcar a todas las corrientes populares transformadoras que enriquecen la experiencia colectiva nacional. En su conformación recurre a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Gerardo Codina* </p>
<p><em>Los movimientos populares suelen reinventarse a si mismos a medida que avanzan en el proceso de alcanzar sus objetivos liminares. El kirchnerismo afirma este rasgo. Nutrido de la rica historia del peronismo, se ensancha para abarcar a todas las corrientes populares transformadoras que enriquecen la experiencia colectiva nacional. En su conformación recurre a la articulación entre nuevas formaciones surgidas “desde arriba” en este tiempo y aquellas expresivas de la respuesta popular frente a la enorme crisis del 2001.</em></p>
<p><span id="more-4122"></span></p>
<p><strong>1. La historia del presente</strong></p>
<p style="text-align: left;"><strong>1.1 Primer acto</strong> </p>
<p>Dos años atrás, apenas repuesto el Gobierno de Cristina Fernández de su derrota electoral parcial, un eco de la rebelión patronal agraria de 2008, desde los movimientos sociales surgía la iniciativa de la movilización y del posicionamiento público en resguardo del proceso abierto en 2003. Corrían los últimos días del verano de 2010. </p>
<p>Unos meses antes, a fines de 2009, habían surgido el Plan Argentina Trabaja y luego la Asignación Universal por Hijo, la expansión más grande de derechos desde la moratoria provisional. También el 11 de noviembre de 2009 había asumido Néstor Kirchner la presidencia nacional del Partido Justicialista. Cuando lo hizo, Kirchner efectuó el reconocimiento de una realidad de la Argentina política y a su vez se hizo reconocer por toda esa estructura como su máximo dirigente. </p>
<p>Todo un cambio respecto de la distancia proclamada más temprano en el tiempo, a la salida de la crisis del 2001, respecto del “pejotismo”. Sin embargo, ese reconocimiento no se expresó en una reactivación de la vida institucional del partido. Los espacios de debate y de decisión política siguieron siendo otros. </p>
<p>Volvamos al 2010. A principios de ese verano, la atención había estado concentrada en la decisión presidencial de pagar con las reservas excedentes del Banco Central los compromisos de deuda externa consignados para ese año. La negativa pública de Martín Redrado, atrincherado en la Presidencia del Banco y su reemplazo por Mercedes Marcó del Pont, pusieron en debate la supuesta independencia de la entidad rectora del sistema financiero, esgrimida por el discurso hegemónico neo liberal. Estos hechos fueron marcando el escenario político nacional, que luego desbordó en las calles. </p>
<p>Casi en simultáneo, se sucedieron en los primeros meses de 2010 las convocatorias a Plaza de Mayo, a Ferro y por la Ley de Medios Audiovisuales, en las que se juntó todo el espectro de jóvenes y mayores identificados con las políticas de gobierno. Eran los que se reivindicaban parte de la “mierda oficialista”. </p>
<p>Una caja de amplificación y articulación de esa identidad, todavía difusa y gestual, provino de la tele. 6-7-8 ensayaba sus primeros pasos y generaba un espacio de unidad básica virtual en la que cada noche se podía discutir con los compañeros lo que afirmaban los diarios y lo que en verdad sucedía en el país. Su estructura coral, en la que no destacaban especialistas consagrados, con acierto facilitó el diálogo con los segmentos más dinámicos políticamente de la población, no siempre encuadrados en organizaciones en esa etapa de la vida política nacional. </p>
<p>En el ir y venir de esos días agitados, la convocatoria a recordar un nuevo aniversario del 11 de marzo de 1973, bajo la consigna de “como en el 73, liberación o dependencia”, lanzada por los movimientos sociales encuadrados en el Encuentro de la Militancia Nacional y Popular, sorprendió a algunos desprevenidos por audaz. </p>
<p>La realidad confirmó el acierto de la iniciativa. El lleno del estadio de Ferro y adyacencias mostró el primer acto masivo del kirchnerismo, acto que no fue deudor de la capacidad de movilización de las estructuras partidarias tradicionales ni del sindicalismo. </p>
<p>Hasta ese momento el kirchnerismo no había procurado coagular una orgánica propia. Al contrario, había alternado la apuesta a diversas y sucesivas articulaciones con expresiones novedosas de la vida política (el ensayo inicial de la “transversalidad”), con la negociación permanente con los factores de poder político territorial y social tradicional, tributarios del amplio espacio del peronismo. </p>
<p>En ese 11 de marzo, vale recordarlo para evidenciar las mutaciones del escenario, antes de Kirchner hablaron varios dirigentes de los movimientos convocantes y Scioli, gobernador bonaerense. Moyano compartió esa tribuna desde la que el ex Presidente llamó fervorosamente a rodear y defender a la “Presidenta coraje” y proclamó su expectativa de que algunos de los jóvenes que habían llenado la cancha continuaran la obra iniciada por él los siguientes “veinte años”. </p>
<p>Unos meses más tarde, la temprana muerte de Néstor Kirchner terminó de consagrarlo como el líder emergente de un vasto movimiento multifacético. El repaso de su obra, el dolor por su ausencia inesperada y el temor a perderlo todo, redoblaron el compromiso político de decenas de miles, en especial jóvenes, que se apresuraron a rodear afectuosamente a la Presidenta. </p>
<p><strong>1.2 Segundo acto.</strong> </p>
<p>El siguiente acto fue en Huracán en 2011. También en conmemoración del triunfo de Cámpora en el 73. Esta vez, la oradora de fondo fue Cristina, ante un estadio desbordado por las multitudes que se aprestaban para las sucesivas batallas electorales de ese año. Su presencia no fue resultado de una invitación, que la hubo. Surgió de una decisión política de hacer un determinado acto. Los participantes, los oradores y las consignas resultaron de una disposición de la emergente nueva conductora del movimiento nacional y popular. </p>
<p>La Cámpora era preexistente, pero allí tomó protagonismo de primera fila y compartió la presencia entre los oradores con los referentes principales de la Corriente Nacional de la Militancia. Cristina convocó la multitud a organizar el respaldo popular a su movimiento, sin “preguntar de dónde venía cada uno”. </p>
<p>Si antes del 2008 el kirchnerismo no alentaba demasiado el desarrollo de formaciones “propias”, eso se revirtió luego, en especial desde la muerte de Kirchner. Paulatinamente la idea de la continua negociación con diferentes aliados del poder político, fue dejando paso a la voluntad de construir una fuerza referenciada directamente en el propio núcleo, desde el estado. </p>
<p> <strong>1.3 Tercer acto</strong><strong> </strong></p>
<p>Después del histórico triunfo de octubre de 2011, en el que logró la reelección por una de las mayores diferencias obtenidas en la historia electoral argentina, Cristina cobró un nuevo vigor. Su fortalecimiento corrió en paralelo al creciente protagonismo de las organizaciones políticas alentadas desde la cumbre del poder, en especial las juveniles, sobre las que se renueva la expectativa de que permitan un recambio generacional vigoroso del movimiento popular y de los cuadros de gestión estatal. Son jóvenes cuya historia política es mayormente coincidente con la historia del surgimiento del kirchnerismo. </p>
<p>El acto de Vélez expresó esa nueva realidad. Pero además tuvo otra fuerte señal de la voluntad fundacional que anima a Cristina Fernández. Esta vez no se conmemoró el triunfo de 1973, sino el comienzo de este mismo proceso transformador que la tiene hoy por conductora. El cambio de fecha es sustantivo. Implica pasar a celebrar la propia historia, recortada de la historia genérica del peronismo. Pero no se trata de un corte, sólo de un acento diferenciado. </p>
<p>Unidos y organizados fue la nueva consigna. Una unidad que tiene en Cristina su vértice y una organización que articula desde el estado el movimiento popular. </p>
<p>La continuidad histórica con la tradición peronista está dada por el nacionalismo, la afirmación de los derechos sociales, la defensa del mercado interno para sostener la voluntad industrializadora, la apuesta al desarrollo de las capacidades endógenas a la integración regional, la aspiración de emular los niveles de desarrollo de las naciones más avanzadas. </p>
<p>Los matices propios responden a las mutaciones que se dieron en la sociedad en más de medio siglo. La agenda de derechos humanos, por caso, o la pérdida de centralidad del movimiento sindical en el conjunto del movimiento popular. </p>
<p><strong>2. El futuro del presente</strong> </p>
<p>En política la cuestión del poder es central. A diferencia de otras dimensiones, la sumatoria del poder total difundido en un momento histórico determinado en un sistema social, permanece constante. Lo que varía en el tiempo es su distribución. Cuando se acumula en una articulación naciente, es a expensas del poder relativo inherente a otras anteriores. Es lo que estamos presenciando desde el 2003. </p>
<p>Los otrora personeros todo poderosos que controlaban el aparato político del PJ, en los municipios, las provincias y las estructuras sindicales, paulatinamente van siendo desplazados por una renovación doctrinaria y generacional que se nutre de las fuerzas políticas que pone y puso en movimiento el mismo proceso político liderado por Néstor Kirchner primero y ahora Cristina Fernández. Esa tendencia es paulatina y se afirma en estos días, en los que asume una nueva calidad al trascender las filas del peronismo. </p>
<p>Quienes ven sus espacios menguar no se felicitan por la marcha de las cosas. Antes bien, tratan de reaccionar para defender sus posiciones previas. Más, aquellos que aventuraban que la muerte de Kirchner, el conductor indiscutido de la primera etapa de esta historia, les daría mayores espacios en la distribución de poder dentro del movimiento nacional y popular. </p>
<p>Pero el kirchnerismo lleva en su naturaleza ser un fuerte viento de cambio, que también golpea a todos los que no se transforman. </p>
<p><em>*Gerardo Codina, psicoanalista, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.</em></p>
<p><em>7 de mayo de 2012</em></p>
<p><em> </em></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>  </p>
<p>1. La historia del presente<br />
 1.1 Primer acto</p>
<p>Dos años atrás, apenas repuesto el Gobierno de Cristina Fernández de su derrota electoral parcial, un eco de la rebelión patronal agraria de 2008, desde los movimientos sociales surgía la iniciativa de la movilización y del posicionamiento público en resguardo del proceso abierto en 2003. Corrían los últimos días del verano de 2010.</p>
<p>Unos meses antes, a fines de 2009, habían surgido el Plan Argentina Trabaja y luego la Asignación Universal por Hijo, la expansión más grande de derechos desde la moratoria provisional. También el 11 de noviembre de 2009 había asumido Néstor Kirchner la presidencia nacional del Partido Justicialista. Cuando lo hizo, Kirchner efectuó el reconocimiento de una realidad de la Argentina política y a su vez se hizo reconocer por toda esa estructura como su máximo dirigente.</p>
<p>Todo un cambio respecto de la distancia proclamada más temprano en el tiempo, a la salida de la crisis del 2001, respecto del “pejotismo”. Sin embargo, ese reconocimiento no se expresó en una reactivación de la vida institucional del partido. Los espacios de debate y de decisión política siguieron siendo otros.</p>
<p>Volvamos al 2010. A principios de ese verano, la atención había estado concentrada en la decisión presidencial de pagar con las reservas excedentes del Banco Central los compromisos de deuda externa consignados para ese año. La negativa pública de Martín Redrado, atrincherado en la Presidencia del Banco y su reemplazo por Mercedes Marcó del Pont, pusieron en debate la supuesta independencia de la entidad rectora del sistema financiero, esgrimida por el discurso hegemónico neo liberal. Estos hechos fueron marcando el escenario político nacional, que luego desbordó en las calles.</p>
<p>Casi en simultáneo, se sucedieron en los primeros meses de 2010 las convocatorias a Plaza de Mayo, a Ferro y por la Ley de Medios Audiovisuales, en las que se juntó todo el espectro de jóvenes y mayores identificados con las políticas de gobierno. Eran los que se reivindicaban parte de la “mierda oficialista”.</p>
<p>Una caja de amplificación y articulación de esa identidad, todavía difusa y gestual, provino de la tele. 6-7-8 ensayaba sus primeros pasos y generaba un espacio de unidad básica virtual en la que cada noche se podía discutir con los compañeros lo que afirmaban los diarios y lo que en verdad sucedía en el país. Su estructura coral, en la que no destacaban especialistas consagrados, con acierto facilitó el diálogo con los segmentos más dinámicos políticamente de la población, no siempre encuadrados en organizaciones en esa etapa de la vida política nacional.</p>
<p>En el ir y venir de esos días agitados, la convocatoria a recordar un nuevo aniversario del 11 de marzo de 1973, bajo la consigna de “como en el 73, liberación o dependencia”, lanzada por los movimientos sociales encuadrados en el Encuentro de la Militancia Nacional y Popular, sorprendió a algunos desprevenidos por audaz.</p>
<p>La realidad confirmó el acierto de la iniciativa. El lleno del estadio de Ferro y adyacencias mostró el primer acto masivo del kirchnerismo, acto que no fue deudor de la capacidad de movilización de las estructuras partidarias tradicionales ni del sindicalismo.</p>
<p>Hasta ese momento el kirchnerismo no había procurado coagular una orgánica propia. Al contrario, había alternado la apuesta a diversas y sucesivas articulaciones con expresiones novedosas de la vida política (el ensayo inicial de la “transversalidad”), con la negociación permanente con los factores de poder político territorial y social tradicional, tributarios del amplio espacio del peronismo.</p>
<p>En ese 11 de marzo, vale recordarlo para evidenciar las mutaciones del escenario, antes de Kirchner hablaron varios dirigentes de los movimientos convocantes y Scioli, gobernador bonaerense. Moyano compartió esa tribuna desde la que el ex Presidente llamó fervorosamente a rodear y defender a la “Presidenta coraje” y proclamó su expectativa de que algunos de los jóvenes que habían llenado la cancha continuaran la obra iniciada por él los siguientes “veinte años”.</p>
<p>Unos meses más tarde, la temprana muerte de Néstor Kirchner terminó de consagrarlo como el líder emergente de un vasto movimiento multifacético. El repaso de su obra, el dolor por su ausencia inesperada y el temor a perderlo todo, redoblaron el compromiso político de decenas de miles, en especial jóvenes, que se apresuraron a rodear afectuosamente a la Presidenta.</p>
<p>1.2 Segundo acto.</p>
<p>El siguiente acto fue en Huracán en 2011. También en conmemoración del triunfo de Cámpora en el 73. Esta vez, la oradora de fondo fue Cristina, ante un estadio desbordado por las multitudes que se aprestaban para las sucesivas batallas electorales de ese año. Su presencia no fue resultado de una invitación, que la hubo. Surgió de una decisión política de hacer un determinado acto. Los participantes, los oradores y las consignas resultaron de una disposición de la emergente nueva conductora del movimiento nacional y popular.</p>
<p>La Cámpora era preexistente, pero allí tomó protagonismo de primera fila y compartió la presencia entre los oradores con los referentes principales de la Corriente Nacional de la Militancia. Cristina convocó la multitud a organizar el respaldo popular a su movimiento, sin “preguntar de dónde venía cada uno”.</p>
<p>Si antes del 2008 el kirchnerismo no alentaba demasiado el desarrollo de formaciones “propias”, eso se revirtió luego, en especial desde la muerte de Kirchner. Paulatinamente la idea de la continua negociación con diferentes aliados del poder político, fue dejando paso a la voluntad de construir una fuerza referenciada directamente en el propio núcleo, desde el estado.</p>
<p> 1.3 Tercer acto</p>
<p>Después del histórico triunfo de octubre de 2011, en el que logró la reelección por una de las mayores diferencias obtenidas en la historia electoral argentina, Cristina cobró un nuevo vigor. Su fortalecimiento corrió en paralelo al creciente protagonismo de las organizaciones políticas alentadas desde la cumbre del poder, en especial las juveniles, sobre las que se renueva la expectativa de que permitan un recambio generacional vigoroso del movimiento popular y de los cuadros de gestión estatal. Son jóvenes cuya historia política es mayormente coincidente con la historia del surgimiento del kirchnerismo.</p>
<p>El acto de Vélez expresó esa nueva realidad. Pero además tuvo otra fuerte señal de la voluntad fundacional que anima a Cristina Fernández. Esta vez no se conmemoró el triunfo de 1973, sino el comienzo de este mismo proceso transformador que la tiene hoy por conductora. El cambio de fecha es sustantivo. Implica pasar a celebrar la propia historia, recortada de la historia genérica del peronismo. Pero no se trata de un corte, sólo de un acento diferenciado.</p>
<p>Unidos y organizados fue la nueva consigna. Una unidad que tiene en Cristina su vértice y una organización que articula desde el estado el movimiento popular.</p>
<p>La continuidad histórica con la tradición peronista está dada por el nacionalismo, la afirmación de los derechos sociales, la defensa del mercado interno para sostener la voluntad industrializadora, la apuesta al desarrollo de las capacidades endógenas a la integración regional, la aspiración de emular los niveles de desarrollo de las naciones más avanzadas.</p>
<p>Los matices propios responden a las mutaciones que se dieron en la sociedad en más de medio siglo. La agenda de derechos humanos, por caso, o la pérdida de centralidad del movimiento sindical en el conjunto del movimiento popular.</p>
<p>2. El futuro del presente</p>
<p>En política la cuestión del poder es central. A diferencia de otras dimensiones, la sumatoria del poder total difundido en un momento histórico determinado en un sistema social, permanece constante. Lo que varía en el tiempo es su distribución. Cuando se acumula en una articulación naciente, es a expensas del poder relativo inherente a otras anteriores. Es lo que estamos presenciando desde el 2003.</p>
<p>Los otrora personeros todo poderosos que controlaban el aparato político del PJ, en los municipios, las provincias y las estructuras sindicales, paulatinamente van siendo desplazados por una renovación doctrinaria y generacional que se nutre de las fuerzas políticas que pone y puso en movimiento el mismo proceso político liderado por Néstor Kirchner primero y ahora Cristina Fernández. Esa tendencia es paulatina y se afirma en estos días, en los que asume una nueva calidad al trascender las filas del peronismo.</p>
<p>Quienes ven sus espacios menguar no se felicitan por la marcha de las cosas. Antes bien, tratan de reaccionar para defender sus posiciones previas. Más, aquellos que aventuraban que la muerte de Kirchner, el conductor indiscutido de la primera etapa de esta historia, les daría mayores espacios en la distribución de poder dentro del movimiento nacional y popular.</p>
<p>Pero el kirchnerismo lleva en su naturaleza ser un fuerte viento de cambio, que también golpea a todos los que no se transforman.</p>
<p>*Gerardo Codina, psicoanalista, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.<br />
7 de mayo de 2012<br />
 <br />
 </p>
<p> </p>
<p>  </p>
<p><!--more--></p>
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		<item>
		<title>ANTE UNA ETAPA CRITICA</title>
		<link>http://www.tesis11.org.ar/ante-una-etapa-critica/</link>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 23:00:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tesis 11</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Economia]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Nº101 (04/12)]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[Teoría]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.tesis11.org.ar/?p=4002</guid>
		<description><![CDATA[Isaac Grober* 
Rumores, acusaciones, escándalos fabricados y campañas mediáticas ocultan el conflicto principal: la lucha por imponer uno u otro proyecto de país. El 54 % de CFK no asegura la irreversibilidad de lo construido. Para mantenerlo hay que profundizar el rumbo. Alerta: El peligro de la dispersión y de la falta de acción unitaria. Involucramiento [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="TEXT-ALIGN: left">Isaac Grober* </p>
<p><em>Rumores, acusaciones, escándalos fabricados y campañas mediáticas ocultan el conflicto principal: la lucha por imponer uno u otro proyecto de país. El 54 % de CFK no asegura la irreversibilidad de lo construido. Para mantenerlo hay que profundizar el rumbo. Alerta: El peligro de la dispersión y de la falta de acción unitaria. Involucramiento político, movilización y lucha por las reivindicaciones como vía para la toma de conciencia y la generación de  una nueva subjetividad, indispensable para consolidar los cambios.</em></p>
<p><span id="more-4002"></span></p>
<p><strong>DOS  PROYECTOS,  DOS PAISES</strong></p>
<p>La esencia del conflicto en el que está  inserta  la  Argentina de esta era  radica en una disputa en  torno a la prevalencia entre dos proyectos  diferenciados  de país. </p>
<p>Los diferencia el cómo producir riqueza y cómo distribuirla y asociado a ello, el distinto rol y jerarquía que cada proyecto atribuye a cada clase social.  Por ello también los diferencia lo que cada uno de ellos considera derechos y cómo los valora, el modo de acceder a ellos y el alcance social de su vigencia.</p>
<p>Es por tanto y en esencia un conflicto de poder y por ello un conflicto necesariamente político, carácter  que también  lo  tiene la base sobre la que se asientan las medidas de política que se postulan y aplican.</p>
<p>Son dos proyectos que en el rumbo  de su desarrollo, el que corporice  terminará por conformar una diferenciada realidad social, económica, política y cultural, una organización distinta,  un país diferente al pretendido  por el proyecto alternativo.</p>
<p>Por eso preferimos tratarlos como proyectos de país antes que como modelos, término éste que generalmente va más asociado en el lenguaje  cotidiano al de medidas implementadas para instrumentar el desarrollo de un proyecto.</p>
<p>Aclaremos que aunque hablemos de proyectos diferenciados ello no significa  identificar a cada uno con una concepción acabada, única y homogénea  a su interior. Hay en cada uno de ellos corrientes y posturas parciales no coincidentes, al punto que no es excepcional encontrar en  cada proyecto líneas, ideas, valores, propuestas, etc. que un examen  objetivo demostraría ser más afines en lo puntual a los del proyecto alternativo.</p>
<p>Por eso es que aquí  lo que más nos interesa es, a pesar  de las contradicciones internas, el rumbo general de cada  proyecto, rumbo que permite percibir  qué cualidades tendría  el   país en el que se desembocará con el desarrollo  de uno u otro  proyecto.</p>
<p><strong>PROYECTOS DE PAIS</strong></p>
<p>1.- El país de los conservadores</p>
<p>Hecha esa salvedad, uno de los proyectos es de raigambre conservadora y es el que en su concepción más pura y dura se aferra doctrinariamente a una visión en base a la cual todo o prácticamente todo es mercancía.</p>
<p>Por esta cualidad, todo -  bienes y derechos-  debe transarse en el mercado, ámbito que define  –  vía competencia  entre demanda y oferta  – el precio y la rentabilidad de lo comercializable. Esta es la guía ineludible por la  que,  de acuerdo a esta visión,  los recursos quedan asignados del modo más eficiente, resultando de ello la mayor magnitud de riqueza posible.  Aceros o caramelos, como dijera algún ministro hace muchos años,  es potestad del mercado y todo a condición de que éste opere libremente, sin la interferencia  “perturbadora” del Estado.</p>
<p>Más aún, para esta concepción el Estado es enemigo de la  libertad y de la democracia, además de corrupto e ineficaz. En su lugar, la “sociedad civil” resulta ser la protagonista del progreso social</p>
<p>Como si en estos tiempos la oferta y demanda fueran atomizadas, justifican sus posturas haciendo caso omiso a la presencia del capital concentrado, los monopolios,  y al efecto pernicioso de su comportamiento.</p>
<p>De sus resultas, esta  visión  acerca del producto del trabajo humano y la de sus necesidades, al relegar a un mínimo la acción reguladora del Estado y hasta  la de su misma presencia,   genera un marco apropiado para que en los hechos – y paralelamente en el  derecho – rijan a pleno las leyes de funcionamiento del monopolio, su  lógica y por tanto su qué y cómo producir riqueza y cómo distribuirla.</p>
<p>Los resultados</p>
<p>De allí  la intensificación del proceso de concentración de ingresos,  la depresión del mercado interno, el estrechamiento de la base para un desarrollo industrial más armónico, la extranjerización del aparato productivo y comercial,  la reprimarización de las exportaciones, la subordinación de la economía real al proceso de valoración financiera, el mayor endeudamiento externo y sometimiento del país  a los dictados del capital financiero mundial,  el debilitamiento de las posibilidades de integración regional, el crecimiento del  desempleo estructural y la mayor precarización de las relaciones laborales. En fin, un país para  pocos.</p>
<p>Al mismo tiempo, la regla  mercancía- competencia- precio &#8211; rentabilidad, también rige en esta visión para los derechos y necesariamente, por derivación, para el acceso a los mismos. Como tales sólo tendrán vigencia para quienes tengan ingresos y puedan pagarlos.  El resto integrará la  creciente masa de los excluidos. En fin de cuentas, razonan, cada uno es libre de elegir su camino y de asumir los riesgos.</p>
<p>Es la regla  que, aplicada para el desarrollo de su proyecto de país, lleva a la subejecución  presupuestaria de los servicios para atender necesidades sociales y a su privatización cuando son potencialmente rentables, como ya lo padecimos en el pasado  y hoy se lo vuelve a ver  en Buenos Aires Ciudad  en materia de vivienda, salud, educación, cultura, deportes, transporte para sectores populares y así de seguido,   creando las condiciones para generar una sociedad no integrada, segmentada en fracciones con un  peligroso potencial de conflictividad, acentuado por la cultura y psicología individualista derivada del endiosamiento de la competencia .</p>
<p>El parasitismo de los opulentos conjugado con un creciente consumismo se  contrapone a  la percepción de la injusticia y  de  la  desigualdad  sociales por parte de los afectados. Es  natural entonces  su  reacción, contra  la cual se opone como única respuesta  el diseño y aplicación  de  políticas represivas.</p>
<p>La síntesis hasta aquí expuesta respecto de uno de los proyectos  no es mera especulación. Basta con  releer los razonamientos y testimonios  de sus exponentes  o constatar la experiencia empírica del país hasta 2003 más  lo que hoy acontece  en EE.UU. y en  la Unión Europea.</p>
<p>Los respaldos  </p>
<p>El  respaldo a este proyecto de país está en el capital concentrado de origen local y extranjero, urbano y rural,  monstruo de  mil cabezas con ramificaciones en el exterior, en donde también encuentra solidaridades políticas, económicas  y mediáticas. De hecho, en las  últimas décadas los programas  que se concibieron para  desarrollar este proyecto son hijos del Consenso de Washington y del FMI, estado mayor del capital financiero mundial. Domina gran parte de los resortes y canales de la producción, la circulación y financiación de la economía. Cuenta además en su apoyo con la fracción más acomodada de la burguesía y de  los grandes medios, algunos de los cuales también son parte del capital concentrado  y sirven fundamentalmente de instrumento para el adoctrinamiento y formación de una subjetividad acorde con el objetivo de mantener  la hegemonía de este poder real.</p>
<p>También son parte de este respaldo ciertas entidades civiles, gran parte de la jerarquía de la iglesia  católica  y  partidos  políticos que en conjunto conforman el complejo superestructural y parte de la sociedad civil, en particular  proveniente de las capas medias.  De estos últimos, algunos,  proporcionalmente los menos, ganados por ventajas  materiales que se derivan de la subsistencia de este proyecto de país y del dominio de las relaciones de clase resultante y muchos otros,  en cambio,  presos de tradiciones, sensaciones, miedos,  prejuicios ideológicos y del bombardeo mediático que les impide ver la realidad, a pesar de que la tocan con sus manos.</p>
<p>2.- Hacia el otro país<br />
 <br />
Premisas y resultados</p>
<p>El otro proyecto objeto de la contienda, sin negarle a los bienes el carácter de mercancía ni el rol del mercado, rechaza sin embargo el atributo que la concepción conservadora le adjudica en el sentido de ser el mejor asignador de recursos.  Es que la lógica de operar persiguiendo la mayor y más rápida captación de beneficios termina generando distorsiones en el funcionamiento global y hay  además necesidades que requieren ser cubiertas y satisfechas dejando a un lado  si lo invertido en ello es o no rentable, según la escala de valores y la lógica de funcionamiento del capital privado.</p>
<p> También, señalan, hay una rentabilidad social a computar, por lo que para esta visión de proyecto de país debe ponerse en el centro la necesidad de un Estado presente y activo en beneficio del fortalecimiento y  dinamismo del mercado interno y de la integración social y económica. Revalorizar el sentido de la equidad, ampliar el horizonte de los derechos, atenuando  las desigualdades sociales y regionales propias del capitalismo, profundizadas por la acción de los monopolios.</p>
<p>Resulta de este modo un programa de reformas transformadoras  que generan empleo, inclusión social, mayor articulación productiva unida a la integración económica regional en el marco de la recuperación y profundización de la autonomía y de la democracia.  Varias de las corrientes que adscriben a este proyecto reclaman además  la participación consciente y organizada del pueblo en la gestión y supervisión  de las decisiones y en el manejo de los recursos.</p>
<p>Respaldos</p>
<p>El respaldo a este proyecto o al menos a muchos de sus objetivos  proviene  en general de una mayoría significativa de la población que va desde los sectores más vulnerables hasta una buena porción de la pequeña burguesía, pasando por trabajadores, capas medias y gran parte de la intelectualidad, sin que este agrupamiento deba leerse con un criterio de globalidad tajante y absoluta. Más aún, hay quienes adhiriendo a los objetivos de este proyecto, en su confusión, ignorantes de la concatenación de relaciones y del proceso para alcanzar la meta, al momento de manifestarse, terminan en los hechos y con sus actitudes  favoreciendo  al proyecto conservador.</p>
<p>Este respaldo se expresa en una multiplicidad de organizaciones sociales, sindicales, culturales y en algunas agrupaciones  políticas, amén de adherentes sueltos, no organizados, que son los más. Contiene al llamado kirchnerismo, hoy  su actor principal, pero lo trasciende,  dado la cantidad de personas y organizaciones que aún  con diferencias, como las que también hay dentro del kirchnerismo, simpatizan o militan a favor de este proyecto sin integrar orgánicamente las fuerzas del partido hoy a cargo del gobierno.</p>
<p><strong>CONFRONTACION Y HEGEMONIA</strong></p>
<p>Esta disputa por la prevalencia entre estos dos proyectos de país se arrastra desde hace décadas, a tal punto que no hubo golpe de estado ni campaña desestabilizadora que no le estuviera asociada. Y van….. </p>
<p>Por eso es que con toda justicia la consigna  “Los grupos económicos también fueron la dictadura”  encabezó la marcha en conmemoración de los 36 años  del inicio del terrorismo de estado y del genocidio los que,  agotados después de Malvinas, dejaron allanado el camino para que con métodos más civilizados se continuara con  un Plan Austral, otro Primavera y con el menemato  unido a la dupla Cavallo-De la Rua.</p>
<p>Fue necesaria la implosión de 2001-2002, la amenaza de disolución nacional, el consecuente vacío de poder y las contradicciones  en el seno mismo de la gran burguesía  previo  a la asunción de Nestor Kirchner, lo que facilitó iniciar el tránsito por el rumbo del proyecto progresista.  Y aunque desde entonces se han dado pasos impensados y significativos en camino hacia  esa meta y recogido una adhesión del 54 % en la última compulsa electoral, el conflicto de ninguna manera está resuelto – ni mucho menos – en tanto la hegemonía  esté en manos de quienes enarbolan las banderas y los resortes claves del proyecto conservador.</p>
<p>Etapa crítica</p>
<p>Estamos cursando momentos críticos como sociedad porque hay continuidades que claman ser quebradas y porque por muchas medidas defensivas que se adopten, nadie responsablemente puede asegurar que los países emergentes, Argentina entre ellos, pasarán  indemnes la profunda crisis del sistema capitalista mundial con epicentro en los países desarrollados. Más aún, los hechos ya están probando que hemos de pagar facturas de cosas que no compramos.</p>
<p>Sólo esta restricción obligará a la adopción de medidas que profundicen el rumbo,   aunque más no sea para mantener lo conquistado, habiendo continuidades en lo estructural que claman por una ruptura como por ejemplo:<br />
• El régimen de tenencia y uso de la tierra y los agronegocios, la  comercialización externa incluida<br />
• El sistema de transporte en su conjunto, su infraestructura y las industrias conexas<br />
• La extranjerización de la economía<br />
• La vergonzante regresividad del sistema tributario y su ramificación en provincias<br />
• La laxitud con la que las multinacionales operan extrayendo recursos naturales, sin casi agregar valor y derivando fortunas al exterior que nadie conoce con certeza<br />
• El régimen de entidades financieras</p>
<p>De hecho, el Estado se verá en la necesidad de redistribuir también a su favor parte de las ganancias extraordinarias y de los ingresos hoy en poder de lo más concentrado para volcarlos a cubrir la inversión en las actividades que el sector privado, por estar guiado únicamente por ganancias rápidas y elevadas, no realiza.</p>
<p>Con este panorama y partiendo de la expectativa respecto de la disposición de los responsables a ser consecuentes con lo hasta aquí proclamado y transformado en realidades, nadie puede ser  tan ingenuo de creer que quienes como mínimo sospechen que sus privilegios están amenazados, adoptarán una actitud de resignación y se cruzarán de brazos. Todavía está fresco en el recuerdo la intención  destituyente con motivo de la Resolución 125 ¿Y cuánto faltó?  Y qué hablar de la reciente experiencia latinoamericana:   intento de asesinato de Rafael Correa en Ecuador, intento de  golpe en contra del proceso encabezado por Evo Morales en Bolivia,  fracasado  golpe en 2002 contra Hugo Chaves en Venezuela y el, esta vez  sí,  exitoso operativo que en 2009 consiguió el derrocamiento de  Manuel Zelaya  en Honduras.</p>
<p> <strong>HEGEMONIA Y SUBJETIVIDAD</strong></p>
<p>La lucha políticamente más trascendente de los trabajadores y en general del campo popular debe apuntar a cambios a su favor en la correlación de fuerzas y con una meta: plasmarla en hegemonía para que los cambios en su beneficio se tornen irreversibles.</p>
<p>Pero esta correlación de fuerzas favorable sólo se transformará en hegemónica  cuando se haya logrado consolidar en la sociedad una nueva subjetividad, una nueva cultura, valores que se sientan, se vivan y derivado de ellos se actúe con la naturalidad propia de esa nueva subjetividad afín y consustanciada con las auténticas aspiraciones e intereses del campo popular. Es el camino que lleva a la construcción y al contexto de un hombre nuevo.</p>
<p>Probablemente un ejemplo ilustre más acabadamente lo que queremos decir. Ubicados en EE.UU., la lucha contra la esclavitud tuvo en sus comienzos un fundamento económico:  la burguesía del norte necesitaba un mercado solvente, demanda efectiva, incompatible con masas esclavizadas y además, la máquina y el avance técnico exigen mano de obra capacitada, instruida y por tanto libre. Pero la subjetividad de nuestro tiempo casi ni repara en la justificación económica para rechazar la esclavitud. Simplemente vive con naturalidad que la esclavitud es contradictoria con la naturaleza humana y hasta cuando miembros de la burguesía lo practican, lo ocultan. Esta, la derrota de la esclavitud y cómo el hombre común hoy la valora, es un ejemplo del triunfo de la burguesía –  y  del progreso humano, de la sociedad  toda -  y desde ese momento de la hegemonía burguesa. O eso de que todo se mide en plata y  tiene un precio, inclusive la dignidad, es parte de la subjetividad  en el capitalismo.</p>
<p>Nueva subjetividad:  exigencias</p>
<p>El  logro de una nueva subjetividad exige primero la toma de conciencia social y ello sólo es posible con la disposición y participación de los trabajadores y el campo popular en la lucha política por la conquista de sus propias reivindicaciones. Sin este involucramiento, que es político, el sólo discurso a lo sumo amplia el conocimiento que,  aunque necesario, no es suficiente. El avance en el desarrollo del proyecto y la irreversibilidad de los cambios exige como norma indiscutible la movilización y respaldo activo de masas organizadas, unidas en la acción a pesar de diferencias, desprendidas de personalismos y de pretensiones hegemónicas De lo contrario, la debilidad conlleva un riesgo: tener que volver a empezar todo de nuevo ¡Y a que costo!</p>
<p>Además, el camino hacia la conquista de la nueva subjetividad es un  largo proceso de reeducación cultural, multifacético, que no se agota en lo económico, en lo material, sólo en los conflictos derivados de la contradicción entre clases por mejorar las condiciones de vida y de trabajo. Y si no  que lo digan los trabajadores ingleses y sus sindicatos, de larguísima tradición de lucha, que seguramente son conscientes de que el asalariado es un explotado y hasta conocen también, como probablemente el resto de la sociedad, muchos mecanismos de apropiación de la riqueza social por parte de una minoría. Y sin embargo, siguen vitoreando a los parásitos miembros de la corona y votan por los partidos representativos de los intereses de sus verdugos.</p>
<p>Es que el mundo interior, tanto del ser humano como el de un pueblo, se alimenta de conocimientos, sentimientos, sensaciones, tradiciones, formas y mecanismos de razonamiento, imágenes, emociones y prejuicios que suelen ser diferentes entre distintos grupos de la misma sociedad. Para la toma de conciencia y la nueva subjetividad, en la lucha y participación política deberá computarse estas presencias y su diversidad, sabiendo además que sobre todo lo que se experimenta y  se vive dentro de la sociedad, en las relaciones mutuas entre los seres humanos y en todo o prácticamente todo está presente la ideología y la política, se sea consciente o no.</p>
<p>Más reivindicaciones</p>
<p>En la lucha ideológica ha sido tradición concentrar el análisis y la crítica preferentemente en el proceso económico, en las relaciones materiales entre las clases, dejando un poco de lado otros fenómenos o facetas que alimentan la conciencia y los valores, la cultura que impera en la sociedad.</p>
<p>Se trata pues de ampliar el  espectro de temas y por tanto de reivindicaciones, mostrando su interrelación  con  su carácter de clase y con ello también ayudar al proceso de asimilar una nueva conciencia y otra subjetividad.</p>
<p>Es necesario por ejemplo además de denunciar, explicar y proponer  los cambios en materia de administración de justicia, su organización,  su composición, la legislación procesal y de fondo en la que se asienta; la política de defensa y su doctrina; la de seguridad y su instrucción; la educación, los medios, las artes en todas sus manifestaciones, problemas de género y otros hechos objeto de discriminación, etc.</p>
<p>Profundizacion de la democracia</p>
<p>Un tema vital es hacer comprender la necesidad de  la participación del ciudadano como forma de profundizar la democracia, en particular incluir a los trabajadores como parte de la gestión de las grandes empresas donde puedan controlar precios, costos, existencias, políticas de abastecimiento. Y lo mismo en la gestión de los presupuestos públicos. Es impensable, más aun, es una ingenuidad creer que sin la participación de los trabajadores de las grandes empresas, las formadoras de precio,  podrá obtenerse algún éxito duradero en la lucha contra la inflación.</p>
<p>Será un avance en el camino hacia una nueva subjetividad y hacia un estado de irreversibilidad de los cambios el que los trabajadores, los pequeños productores, los profesionales, la intelectualidad democrática, la pequeña burguesía se sientan partícipes como actores y gestores de un proyecto de país porque en su conciencia quedará grabado que están  defendiendo algo que ellos mismos construyeron y por lo tanto lo vivirán legítimamente  como suyo.<br />
                                                                               <br />
<em>* Isaac Grober, Contador Público y Magister en Economía. Miembro del Consejo Editorial de  TESIS  11</em></p>
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		<title>HACIA EL FUTURO</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 22:00:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tesis 11</dc:creator>
				<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Economia]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Nº101 (04/12)]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
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		<description><![CDATA[Alberto Wiñazky* 
El deterioro económico y social que impuso la dictadura militar, continuado durante el menemismo y el gobierno de la Alianza, pudo revertirse, en gran medida, a partir del proceso iniciado en el 2003, donde se tomaron importantes acciones que permitieron revertir el alto nivel de desocupación y marginalidad, con una cierta mejoría en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Alberto Wiñazky*<strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><em>El deterioro económico y social que impuso la dictadura militar, continuado durante el menemismo y el gobierno de la Alianza, pudo revertirse, en gran medida, a partir del proceso iniciado en el 2003, donde se tomaron importantes acciones que permitieron revertir el alto nivel de desocupación y marginalidad, con una cierta mejoría en la distribución del ingreso. El avance de la acción estatal, impulsando la reindustrialización del país y disciplinando a los sectores más concentrados, permitirá recuperar una sociedad más justa e inclusiva, disminuyendo la pobreza y la marginalidad, conformando una sociedad con un desarrollo más sustentable.</em></p>
<p><span id="more-4006"></span></p>
<p>El profundo deterioro económico y social que impuso la dictadura militar, tuvo como ejes la redistribución regresiva del ingreso y los múltiples cambios ocasionados en la  estructura productiva por la liberación de los precios y la tasa de interés, la reducción generalizada de los aranceles de importación y la revaluación del peso. Esta política, que impuso el dominio del capital financiero sobre el capital productivo, se implementó a través de una alianza en la cual las fracciones más concentradas del capital y sectores de la burguesía local, conformaron un nuevo patrón de acumulación que se consolidó ampliamente en la década de los noventa.</p>
<p>Durante el menemismo se profundizó la política neoliberal, se privatizaron las empresas públicas, se amplió la apertura comercial y se acentuó el endeudamiento externo iniciado durante la dictadura militar. Se modificaron las normas laborales al implementarse nuevas modalidades contractuales, como los períodos de prueba y los contratos a tiempo parciales. Se produjo una rápida expansión del empleo informal y se agravó la desigualdad social al producirse una formidable estratificación del conocimiento y de los ingresos en el interior de la clase trabajadora, en detrimento de los grupos menos calificados y los directamente excluidos del mercado del trabajo,  implicando un agravamiento de la vulnerabilidad de los sectores populares ante la importante caída de los salarios reales y el empeoramiento de las condiciones laborales.</p>
<p> Esta situación implosionó a fines de 2001 durante el gobierno de la Alianza, por el creciente endeudamiento externo, la caída de las exportaciones, el aumento del déficit fiscal y la fuga de capitales, en medio de una extraordinaria y dramática reacción popular.  Luego de fuertes enfrentamientos intersectoriales entre las fracciones mas concentradas de la clase dominante, la resolución de la crisis del régimen convertible se definió a través de una megadevaluación,  que implicó un cambio en las relaciones de fuerza entre las fracciones de clase, beneficiando a las empresas que producían bienes transables, mientras se consumaba una enorme disminución de los costos laborales, por una feroz transferencia de ingresos de los trabajadores al capital más concentrado.</p>
<p>Desde 2003, se inició un proceso de crecimiento, dentro de una fase expansiva de la economía mundial, con mayor ocupación y cierta mejora en los salarios reales que resultó muy desigual, ya que no alcanzó a los trabajadores no registrados ni a los contratados, quienes carecen de acceso a los sistemas de salud y  jubilatorio que amparan a los trabajadores formales, ni tampoco reciben las mejoras salariales fruto de las negociaciones colectivas.</p>
<p>En materia económica se implementaron: la reestructuración del endeudamiento externo, los tipos de cambio diferenciales, la eliminación de las AFJP y la estatización de los aportes jubilatorios, la realización de paritarias anuales, el Plan Estratégico Industrial 2020 que intenta integrar las cadenas de valor, el rechazo a la aprobación del ALCA, la finalización de las negociaciones con el F.M.I., la extensión de los beneficios jubilatorios, la ley sobre el peón rural, el acuerdo con las cooperativas agrarias que modifica parcialmente los modos de exportación, la drástica disminución del flagelo de la desocupación y la relativa mejoría en la distribución del ingreso. Al entregar este artículo para su edición se conoce el trascendental proyecto de ley sobre Repsol YPF.</p>
<p>Asimismo, la ley, aprobada recientemente por el Congreso, que modificó la Carta Orgánica del B.C.R.A. (Ley 24144 de la dictadura)  que rige su funcionamiento y sus objetivos, incluye cambios que devolverán a la institución un papel preponderante, ya que la ley señala la necesidad de un desarrollo económico con equidad y además de preservar el valor de la moneda, ya establecido en la ley, el BCRA. podrá fijar el monto de las “reservas óptimas” de divisas, en relación con la situación de la balanza comercial y la cuenta corriente.</p>
<p>La sola presentación de este proyecto de ley produjo un “enérgico rechazo” (La Nación, 4-03-12) de los sectores más recalcitrantes de la derecha, quienes se encuentran estrechamente relacionados con el aparato financiero e insisten en que este cambio dilapidará las reservas y acelerará el proceso inflacionario. Pero, esta reforma no implicará un incremento de la inflación, como sostienen algunos economistas “ortodoxos”, ya que el crecimiento de la cantidad de dinero en circulación no tiene una relación directa con el proceso inflacionario.</p>
<p>También fueron medidas importantes, la continuación de los juicios a los represores de la dictadura militar, el descabezamiento de la Suprema Corte de Justicia, la ley de matrimonio igualitario y de medios audiovisuales y la asignación universal por hijo y madre embarazada, tendientes a recuperar un alto nivel de escolaridad y un completo plan alimentario para la niñez que trasciende su carácter económico, por cuanto impulsa el mejoramiento de las condiciones sanitarias y la incorporación regular al sistema educativo, hechos que podrían facilitar en el futuro su  ingreso al mercado laboral formal.</p>
<p>Pero ante el importante porcentaje de votos obtenidos por el Gobierno el 23 de octubre de 2011, se ha abierto la posibilidad de avanzar en un debate sobre las políticas públicas que permitan la reindustrialización del país, modificando el perfil de especialización productiva y los rasgos más conflictivos existentes en el sector extractivo, agropecuario y del transporte, acentuando la inversión y la producción, mejorando el nivel del empleo y la distribución del ingreso, problemas que no se resolverán “profundizando el modelo”, sino poniendo en discusión algunos de sus pilares fundamentales, para de esta forma convertirlos en una verdadera alternativa popular.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>La Industrialización</p>
<p> </p>
<p>Entre estos proyectos es prioritario considerar el tema de la industrialización, que debe conformar un salto cualitativo en su desarrollo, dando preferencia al conocimiento técnico que a su vez corrija sensiblemente la situación del trabajo asalariado, modificando “….las políticas actuales hacia los trabajadores, en especial de las grandes corporaciones, …[que] se caracterizan por el deterioro o pérdida de los derechos laborales adquiridos, que implican,…. la intensificación de ritmos de trabajo, el aumento de tareas y responsabilidades (sin recalificación laboral ni aumento salarial), la heterogeneidad contractual, la subcontratación y tercerización de los trabajadores”.. Nuria Giniger – Realidad Económica – Noviembre 2011.</p>
<p>De esta forma, la combinación de la industrialización y el desarrollo tecnológico  intensificarían la formación de las cadenas de valor, diversificando al mismo tiempo, el aparato productivo. La implementación de estas medidas revelarán la posibilidad de cambiar los viejos paradigmas del modelo sustitutivo, reemplazándolo por una estructura industrial articulada y más estable, que genere más trabajo complejo, con una inserción diferente en la división internacional del trabajo, para que no continúe siendo una actividad dependiente y subordinada a la exportación de productos primarios, sector que entre el 2002 y el 2010, solo contribuyó con el 15,3% al crecimiento del país.</p>
<p> Las PyMES  pueden contribuir también, a la articulación de las cadenas productivas a pesar de su baja productividad, mejorando  la creación de empleo ya que son importantes creadoras de puestos de trabajo y explican cerca del setenta por ciento del empleo privado. Pero, como contrapartida, la mayor parte del empleo no registrado existente proviene de las PyMEs, (Las Pymes y el Desarrollo- M.Kulfas 2011).</p>
<p>Asimismo, resultará decisivo disciplinar al capital con políticas que garanticen el cumplimiento de los lineamientos impulsados por la gestión estatal, tratando de impedir la fuga de capitales, regulando las remesas de utilidades y dividendos de las empresas extranjeras hacia sus casas matrices. Por la repatriación de los beneficios de las empresas multinacionales, se pasó de una salida de us$ 633 millones en 2003 a us$ 7182 millones en 2010.</p>
<p> Pero si se toma en cuenta el total de la fuga de capitales,  que no es solo un instrumento financiero sino también una importante herramienta política, la cifra trepó a los us$ 21.504 millones durante 2011, casi un 90% más que en 2010. Este proceder se ha intensificado &#8211;si bien es una práctica habitual de las estructuras oligopólicas&#8211;, por la crítica situación económica que atraviesa el mundo desarrollado. Desde 2003 se fueron del sistema us$ 87.380 millones, lo que justifica ampliamente la política orientada a la reinversión local de las utilidades y el control sobre el mercado de cambios,  implementado por el gobierno desde fines de 2011.</p>
<p>Las acciones que se encuentran pendientes, podrían acelerar el desarrollo de las innovaciones en el sector industrial (tanto en productos como en procesos), moderando los desequilibrios regionales e incrementando la productividad del capital y la competitividad internacional, produciendo un importante giro hacia el conocimiento, ya que el principal déficit de la estructura productiva argentina sigue siendo la falta de elaboración de bienes intermedios y de medios de producción, es decir la histórica debilidad del sector productor de bienes de capital.</p>
<p>Pero estos cambios en los sectores productivos y tecnológicos, de gran impacto en la estructura industrial, no serían posibles mientras se encuentren controlados por empresas multinacionales extranjeras y por los grupos económicos locales que son “…producto del notable [y] elevado grado de concentración económica que ejerce un reducido conjunto de grandes firmas en términos de valor de producción y exportaciones” (E.Basualdo – Sistema Político y Modelo de Acumulación-2011).</p>
<p>Para revertir esta situación se impone avanzar en el diseño de políticas que den prioridad a “…la centralidad del estado en tanto agente del desarrollo, lo cual involucra no solo una activa regulación de las distintas esferas y la generación e implementación de políticas de fomento en los mas distintos planos, sino también la recuperación, con sentido nacional, de su estratégico lugar en el proceso productivo” (Martín Schorr-Industria y Nación-2004)</p>
<p>Es interesante señalar el caso de Brasil que tuvo un acelerado proceso de desarrollo, donde las empresas públicas ocuparon un papel determinante. Algunos estudios indican que el accionar del estado estableciendo límites, fue decisivo en el ritmo y características del desarrollo económico de ese país, al actuar como “punta de lanza” a través de sus relaciones con el resto de los sectores productivos. (Citado por J.Schvarzer en Expansión Económica del Estado Subsidiado 1976-1981 – CISEA)</p>
<p>Por otra parte, en materia de seguridad social, queda por encarar la restitución del nivel de los aportes patronales, especialmente para las grandes empresas, que descendieron  de un promedio del 32.9% de las remuneraciones brutas en 1993 al 17.7% en el 2000 y el empleo no registrado, que es del 25% en la Ciudad de Buenos Aires, pero del 42% en el interior del país. (SEL Consultores) más el alto nivel de pobreza (22.9%) y el de indigencia (6.1%) CIFRA.</p>
<p>Es notable el avance de los capitales más concentrado porque “…los bienes de consumo durable y los intermedios son producidos mayoritariamente en los sectores altamente concentrados: 60.2% y 50.6% del total respectivamente. (D.Azpiazu-La concentración de la industria argentina a principios del Siglo XXI-Cara o Seca 2011).<br />
 </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Comercio Internacional</p>
<p>Esta situación también se refleja en el comercio internacional, dado que luego del agotamiento del modelo de valorización financiera vigente entre 1976 y 2001, se produjo un intenso proceso de concentración de las ventas externas. En este sentido “basta con mencionar que en 1991 las 50 mayores empresas de la cúpula explicaron el 27,0% de las exportaciones totales, en 2001 el 41,4%, mientras que en 2010 aportaron el 59,1%”.( Régimen Económico y Cúpula Empresaria &#8211; Realidad Económica 265-  febrero 2012). Una inserción diferente en el orden internacional, requiere también de una sociedad moderna e integrada, no sujeta a los rasgos deformantes impuestos por el capital transnacional, contando con una presencia importante del estado, ya que las grandes plantas procesadoras que dirigen sus operaciones hacia el mercado mundial, controlan oligopólicamente el transporte ferroviario, el marítimo y los puertos.</p>
<p>El sector Financiero y Fiscal</p>
<p>También debería ser objeto de importantes cambios la Ley de Inversiones Extranjeras, los Tratados Bilaterales de Inversión y La Ley de Entidades Financieras (Ley 21526, diseñada por Martínez de Hoz), para lograr un mayor control sobre el movimiento de los capitales, canalizando el crédito hacia el sector productivo que ayude a conseguir un desarrollo sostenido en el largo plazo.  Permitiría también acotar  la inflación, dado que en esta etapa la inflación es el resultado  del conflicto que surge del enfrentamiento entre los sectores hegemónicos por la distribución del ingreso, más el componente adicional que surge de la inercia inflacionaria. Se disciplinaría así a las fracciones del capital más concentrado, porque “… la inflación es el principal instrumento que utilizan los sectores dominantes para neutralizar la participación de los trabajadores en el ingreso” (E.Basualdo, Sistema Político y Modelo de Acumulación-2011).</p>
<p>Las medidas implementadas restringiendo la salida de divisas, van en la dirección correcta, pero no alteran la estructura operacional ni el fondo del problema, ya que a pesar de estas barreras, por la compra de bonos expresados en dólares, igualmente continúa el giro de divisas al exterior, estimándose que los depósitos de empresas y particulares argentinos en el exterior ronda los us$ 134.000 millones.<br />
.<br />
Del mismo modo, corresponde implementar una amplia reforma fiscal, que permita transformar la regresiva estructura tributaria que deja sin gravar la renta financiera y las ganancias extraordinarias de las grandes compañías, además de los ingresos de los jueces y por otro lado castiga a los trabajadores de ingresos medios y altos. Habiendo reaparecido el déficit fiscal, es imprescindible ampliar la base de los recursos del estado que permita paliar esta situación y logre la realización de importantes obras de infraestructura y la mejora en la distribución del ingreso.</p>
<p>Las Privatizaciones</p>
<p>Asimismo está pendiente de cambio la situación de las empresas de servicios públicos, en cuya operación privatista coincidieron inversores tanto nacionales como extranjeros, quienes concordaron que estas empresas deberían someterse a las leyes del mercado y “no depender de la acentuada ineficiencia estatal”. Este tema deberá resolverse dentro de un plan estratégico, a través de un gran debate público, que elimine este modelo de gestión y donde el control de sus operaciones lo ejerzan los usuarios, los trabajadores y el estado, frente a la lógica del capital que solo busca la maximización de la tasa de ganancia</p>
<p>Existe otra cuestión de enorme significación, como la situación de la salud, cuyas profundas deficiencias son alarmantes y se requiere una estrategia nacional, combinada con el accionar provincial, para que con un intenso despliegue de acciones estatal, se modifique y mejore progresivamente la atención hospitalaria.</p>
<p>Por otra parte, el sector del transporte, que opera con un altísimo grado de obsolescencia desde hace muchísimos años, requiere de un reordenamiento que elimine las concesiones  (como los Cirigliano que operan un entramado de más de 20 empresas contratistas) y permita  fijar las políticas específicas para cada una de las modalidades que componen el sistema, tanto de pasajeros como de carga, que hoy se encuentra en manos de los sectores más concentrados y los grandes exportadores.</p>
<p>Mineria y Petróleo</p>
<p>Otro capítulo a considerar tiene que ver con el petróleo y la minería.  Ambos casos reconocen la herencia menemista, que no ha sido modificada en los últimos ocho años de gobierno. YPF fue la principal empresa privatizada en ese proceso y se convirtió en un hecho emblemático, que reflejó la enorme desintegración económica ocurrida en este período. Asimismo, con el acuerdo firmado en 2007, se permitió que el Grupo Petersen  tomara el 15% de las acciones de YPF. Este porcentaje se adquirió sin dinero, con créditos que le otorgó Repsol y que los debe cancelar con las utilidades anuales de la empresa. Por el mismo acuerdo se autorizó a Repsol a girar al exterior el 90% de sus dividendos, en lugar de invertirlos en la Argentina. Desde esa fecha, hasta 2011, Repsol giró us$ 1373 millones anuales. En los primeros nueve meses de 2011, a pesar que la producción descendió un 22%, la empresa obtuvo beneficios por us$ 1652 millones.</p>
<p>YPF tiene el 32% de la explotación de petróleo y el 23% de la de gas, pero por la continua declinación de la producción, dado que su actividad estuvo dirigida a agotar los pozos anteriormente descubiertos, la importación de petróleo significó, durante 2011, el 15% del total (9397 millones de dólares), en momentos que se requiere tener como prioridad el recurso energético.</p>
<p>Recobrar la propiedad de la empresa para el estado, aplicando la Ley 21499, sobre los bienes sujetos a expropiación, sin indemnización, por incumplimiento de los contratos y  reformular simultáneamente la relación entre la Nación y las Provincias, permitiría preservar este recurso natural no renovable y superar el enorme saldo negativo existente en el sector energético, situación que requerirá enormes inversiones a corto plazo. Como señalé anteriormente, a la fecha de envío de este artículo se conoció el envío al congreso del tan importante proyecto de ley sobre Repsol YPF.</p>
<p>En cuanto a la minería, por el incremento de la demanda mundial (especialmente de China), se produjo un importante aumento de las inversiones en Latinoamérica, que generaron, durante 2010, el 33% de la renta minera a nivel mundial. Según Jeanette Lardé (CEPAL), existe una competencia creciente entre los países de Latinoamérica, respondiendo al paradigma neoliberal, por otorgar perversos incentivos y facilidades financieras para lograr captar inversiones.</p>
<p>En la Argentina, el antecedente en materia de megamineria se remonta a la sanción de las leyes 24196 y 24296 de Inversiones Mineras y el decreto 2686/93 de Regulación de la Inversión Directa, quedando así armado el esquema legal para los megaproyectos, operados en su totalidad por empresas transnacionales. De esta forma, las empresas mineras obtuvieron, entre otras ventajas, la estabilidad fiscal regulada por la Ley de Inversiones Mineras, que les permite tener durante treinta años exenciones impositivas, dado que la Argentina renunció a la imposición tributaria en los acuerdos firmados, con las multinacionales. Según la CEPAL, la Argentina quedó clasificada como el segundo país en el mundo con menor carga tributaria para la explotación de oro y el tercero en el caso del cobre.</p>
<p>Debido a la estabilidad fiscal de la que goza el sector, ampliada por las leyes 24.402 y 25.429 y por la suba de la cotización internacional del oro, (alrededor de los us$ 1.700 la onza) las cuatro empresas que se reparten el negocio aurífero, tuvieron durante 2011 utilidades por us$ 1918 millones, según el Instituto de Estudios Fiscales y Económicos (IEFE).</p>
<p>Asimismo, y por las disposiciones vigentes en el Código de Minería y la Constitución del 94, las provincias disponen del dominio de los recursos existentes en sus territorios, dando lugar a “la economía de enclave” que debería ser modificada mediante disposiciones legislativas que logren la creación de empresas públicas que abarquen al conjunto de las provincias petroleras y mineras.</p>
<p>Además, persisten en las zonas de explotación elevados niveles de pobreza e indigencia, con mínima creación de empleos entre las poblaciones rurales. Por la ley minera vigente, le corresponden a las provincias solamente el 3% del valor en concepto de regalías, que se resuelve por medio de una simple declaración jurada por parte de las empresas. Pero, en momento alguno se llegó a discutir una nueva ley sobre la megaminería, la explotación a cielo abierto, la contaminación del agua, las regalías, la posibilidad de refinar el material extraído y la formación de una empresa estatal, que tenga en cuenta la importancia de estos recursos, pero que no sea tan agresiva en su explotación.</p>
<p>Mientras tanto, el Secretario de Minería Mayoral, rechaza las críticas al esquema impositivo que ostentan las megaempresas en pleno boom del precio mundial de los metales, quienes declaran los montos de sus ventas por declaración jurada, en provincias con un frágil entramados de control y cuando se calcula que durante 2011, las exportaciones mineras totalizaron unos us$ 4.000 millones. Por supuesto que tampoco se muestra interesado por las consecuencias que la actividad minera ocasiona en el medio ambiente por la explotación a cielo abierto.</p>
<p>Pero esto no es todo.  Varias empresas de origen australiano, canadiense, japonesas y europeas, se encuentran evaluando varios proyectos para la explotación del litio. Este se ha convertido en un metal muy preciado ya que es la fuente de energía para la industria electrónica y la materia prima de las baterías y se estima que será uno de los minerales de mayor demanda en el futuro.</p>
<p>La Argentina ocupa el tercer lugar en importancia en cuanto a reservas mundiales de litio, que se estiman en once millones de toneladas métricas y solamente en la provincia de Jujuy, las empresas explotadoras han declarado reservas por cifras superiores a los  us$ 67.000 millones, mientras que cada vez más, las compañías extranjeras  llegan al país con planes de explotación para este mineral. Existe un proyecto público-privado, que permitiría aprovechar estas reservas, para la producción de baterías para celulares y componentes electrónicos, que sería de gran importancia ante la avalancha de multinacionales del sector, interesadas en la explotación de este mineral.</p>
<p>Las medidas tomadas por el Gobierno, que establecieron la obligatoriedad del ingreso al mercado cambiario de la totalidad de las divisas provenientes de las exportaciones de las petroleras, las  gasíferas y la minería, obviamente no resuelven el problema existente en este sector productivo, dado que este es estructural, y  el boom minero no hace más que perpetuar el ciclo de dependencia, reafirmando el rol tradicional de la Argentina como proveedor de matrerías primas, profundizando las formas de desigualdad ya existentes a escala local, provincial y nacional.</p>
<p>La reforma integral del Código de Minería y la derogación de la Ley de Inversiones Mineras (24.196), significaría un paso en la dirección adecuada ya que permitiría discutir democráticamente, en un debate nacional,  el futuro de todas las riquezas estratégicas del país.</p>
<p> Tampoco se debe dejar de lado el tema del desmonte, dado que por la introducción de las semillas transgénicos y la siembra directa se amplia permanentemente la frontera agropecuaria, donde solo seis empresas controlan el 80% del proceso productivo de la soja, a través de los pools de siembra con el uso de pesticidas tóxicos. El avance de la desertificación provocada por el mal (abusivo) uso del suelo, además de los aludes de barro que avanzan sin monte que los detenga, requiere de disposiciones que protejan el medio ambiente y el uso del suelo.</p>
<p>Este conjunto de medidas, implicaría disminuir sensiblemente la transferencia del excedente hacia los sectores más concentrados, que en el plano de la producción se ubica en el proceso del trabajo mientras que en el ámbito de la circulación se hace transparente en las relaciones de mercado y en el intercambio desigual.  </p>
<p>Los sectores monopólicos tratarán de mantener por todos los medios posibles, los privilegios acumulados a lo largo de los últimos cuarenta años con el mecanismo con el que lograron imponer la ofensiva ideológica neoliberal, que sustentó el dogma de la restricción de la intervención del estado, la eliminación de los derechos laborales, así como la reprivatización de la economía.  Pero, por el contrario, estas acciones por parte del estado, garantizarían la paulatina y progresiva transformación del aparato productivo local, ya que la industria nacional perdió peso por la extranjerización y la creciente hegemonía de los grupos más concentrados (solo 176 de las primeras 500 empresas son nacionales) mientras sostienen sus ganancias con remarcación de precios y operaciones financieras.</p>
<p>Esta fuerte extranjerización y  concentración del capital, acaecida esencialmente desde 1976, demuestra que los sectores dominantes,  son elementos muy diferentes de la otrora famosa “burguesía nacional” ya que los patrones de acumulación de capital de este reducido número de grandes grupos económicos, de capital nacional y transnacional, difiere sustancialmente de los predominantes en etapas anteriores en las cuales imperaba la industrialización sustitutiva.<br />
 <br />
Hacia el futuro</p>
<p>En definitiva, el desafío hacia delante para el estado es recuperar una sociedad más justa e inclusiva, con una arquitectura de planificación que sea apta como soporte de este proceso, y que permita implementar un amplio abanico de políticas públicas que abarquen a vastos sectores de la población aún marginados, eliminando la pobreza y la indigencia y sobre todo atendiendo a la existencia de trabajadores y jubilados en situación de pobreza estructural, a los desempleados con difíciles posibilidades de reinserción laboral y a todos aquellos que se desempeñan en actividades informales de muy baja productividad.</p>
<p>Transformar lo que en los últimos treinta y cinco años se fue gestando como una matriz empresarial neoliberal, que promovió el disciplinamiento laboral y la destrucción de una parte importante del parque industrial, asegurando por el contrario la creación de empresas nacionales con bases tecnológicas que constituyen la esencia del capitalismo, es una tarea prioritaria y requerirá la presencia activa del estado para implementar una estrategia de desarrollo productivo, con crecientes niveles de integración local y con puestos de trabajo genuinos con remuneraciones dignas.</p>
<p>En este escenario cobra una gran relevancia la unión de los países sudamericanos, tanto en materia económica como política y social. El MERCOSUR y la UNASUR, parecen constituir los caminos adecuados para reafirmar, en esta etapa, la defensa de los intereses latinoamericanos. Lograr la creación del Banco del Sur, tantas veces postergado sería, una hecho superador en este sentido.</p>
<p>Desde las perspectivas de este planteo, es importante determinar cuál es el sujeto social que podría llevar adelante estos cambios económicos y políticos con la idea de construir una fuerza y un proyecto común.  Los grupos económicos locales, no parecen interesados en generar nuevas ramas que puedan competir con la producción del capital transnacional ni lograr cierta autonomía nacional, ya que están asociados subsidiariamente con esos sectores. En cuanto a la “vía asiática”  su aplicación no parece posible por la estrecha relación que existe en el interior de la clase dominante con los sectores agroexportadores y además, la clase trabajadora cuenta con una gran tradición de lucha, haciendo inviable o muy difícil la reducción de los salarios para situarlos a nivel internacional.</p>
<p>La implementación de esta suma de iniciativas, no implica que la Argentina se desconecte del sistema  capitalista mundial, ya que estas no son acciones concebidas, en lo inmediato, en una dirección anticapitalista. Además, el sistema atraviesa, en los países centrales, una etapa económica altamente complicada, donde el 48% de la población estadounidense es considerada pobre y en Europa, 56 millones de personas viven por debajo de la línea de pobreza, situación que en mayor o menor medida incidirá sobre la marcha de las economías periféricas.</p>
<p> Pero, a pesar de tratarse de un estado subsumido en una estructura clasista y  no contando el gobierno con un partido diferente para organizar y potenciar los cambios económicos y político-ideológicos que superen los límites estructurales del modelo podría, sin embargo, llegar a construir distintas alianzas sociales que incluyan preferentemente a los sectores juveniles, para que den origen a una fuerza social y política transformadora, que avance en un proyecto que permita la acumulación de fuerza para poder enfrentar, con algún grado de éxito, al capital concentrado, a los grupos locales prebendarios y a los grandes medios a su servicio, incluida la estructura de caudillos, políticos, intendentes y gremialistas venales, que siempre se encuentran a la caza de girones de poder y de dinero. De este modo, se podría configurar un patrón de acumulación distinto, para que en el mediano plazo la distribución de la riqueza sea más igualitaria, conformando una sociedad con un desarrollo más inclusivo y sustentable, con una mayor integración local de la producción que permita al mismo tiempo la potenciación del mercado interno.</p>
<p>Se podrá argumentar que muchas de estas propuestas no se encontraban, en momento alguno, incorporadas a la plataforma electoral del partido gobernante. Incluso que son temas que atraviesan distintas épocas. Pero sin su implementación y sin una movilización política, social e ideológica de los sectores postergados, sería imposible conseguir estos objetivos, mientras que se podría retornar hacia períodos en los cuales la apertura externa, la desindustrialización y la predominancia del sector financiero en el proceso de acumulación de capital, ocasionarían nuevamente el retroceso del aparato productivo y  una precarización aún mayor del trabajo asalariado.</p>
<p><em>*Alberto Wiñazky, economista, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.</em></p>
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		<title>¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO DECIMOS AJUSTE? ¿POR DONDE TRANSITA LA SINTONÍA FINA?</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 21:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tesis 11</dc:creator>
				<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Economia]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Nº101 (04/12)]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
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		<description><![CDATA[Valentin Golzman*
Sintonía fina y ajuste son dos conceptos que circulan generosamente por los medios de comunicación, los afines al gobierno y los que conforman el arco opositor. Los primeros afirman que luego de la reelección de CFK, para hacer avanzar un modelo que ya ha puesto a punto lo esencial de sus ejes de gestión, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Valentin Golzman*</p>
<p><strong><em>Sintonía fina y ajuste</em></strong> <em>son dos conceptos que circulan generosamente por los medios de comunicación, los afines al gobierno y los que conforman el arco opositor. Los primeros afirman que luego de la reelección de CFK, para hacer avanzar un modelo que ya ha puesto a punto lo esencial de sus ejes de gestión, ahora debe realizar ajustes finos sobre lo encaminado. Desde la vereda opuesta se afirma que el gobierno ha puesto en marcha un ajuste socio político económico que por momentos asomaría salvaje. Si en algo coinciden ambas líneas de pensamiento es en la falta precisión acerca del contenido de los citados conceptos. Expresaremos aquí, sin pretender agotar la cuestión, nuestra visión sobre el tema.</em></p>
<p><span id="more-4009"></span></p>
<p>Introducción</p>
<p>“La historia real es…el producto [del] conflicto entre la lógica de la expansión capitalista y las lógicas que proceden de la resistencia de las fuerzas sociales a aquella expansión. En ese sentido, el Estado rara vez es simplemente el Estado del capital, también es el producto del conflicto entre el capital y la sociedad”.</p>
<p>“No hay redistribución sin recorte de los ingresos de los más pudientes”.</p>
<p>Si alguien se embarcase en la ardua tarea de analizar la prensa escrita de los últimos meses tropezaría hasta el cansancio con el nunca precisado concepto de “sintonía fina”. Junto al mismo, la inacabada discusión: ajuste sí, ajuste no. Con la convicción de que dilucidar estas cuestiones puede aportar a la definición política del rol del Estado, esta nota tratará de penetrar ambos conceptos, intentará desplegarlos anclándolos en el hoy y aquí. Y hacerlo con la mirada puesta en avanzar sobre un modelo de desarrollo socio político económico que tenga como uno de sus ejes centrales los intereses de los asalariados y del conjunto de los sectores populares.</p>
<p>Ajustar: ¿dónde y para qué? Una primera línea de ajuste</p>
<p>Todo parece indicar que se ha arribado a una frontera: que no hay caja, presupuesto –ni mucho menos superávit fiscal ni comercial- que puedan seguir bancando la actual sumatoria de prerrogativas impositivas, concesiones funestas y subsidios incontrolados. Por ende, es imperioso realizar ajustes en la política económica. Puestos en ese camino, surge la insuficiencia de recurrir a la metafórica sintonía fina. Se trata mas bien de cambiar de canal, de ajustar ya, a trazos gruesos, sin que tiemble el pulso.<br />
En este punto, adquiere singular importancia realizar una reforma financiera que comience a desmantelar lo mucho que sigue en pie de la herencia neoliberal.<br />
Por su inequidad y porque bloquean el crecimiento y la redistribución del ingreso destacan -entre otras- cuestiones tales como:</p>
<p>a).- La actual Ley de Entidades Financieras que permite -entre otras cosas-que grupos tales como Fortabat y Esquenazi -por dar sólo dos de entre miles de ejemplos- no tributen un solo peso en calidad de impuesto a las ganancias por la renta que obtienen de sus actividades financieras, tales como compra y venta de acciones, bonos o colocaciones a plazo fijo. Se impone modificar esta insólita situación, más aun si tenemos en cuenta el avance de su contracara: actualmente más de medio millón de asalariados registrados, que perciben remuneraciones del orden de la canasta familiar que consumen, están afectados por el impuesto a las ganancias. Esta situación implica un subsidio indirecto a los que más tienen y contribuye al déficit fiscal.<br />
El concepto de que el salario constituye una ganancia carece de sustento. Desde Adam Smith y Carlos Marx en adelante la ciencia económica ha dejado en claro que el salario es una parte del valor generado por el asalariado, que los empleadores le ceden para su subsistencia y la de su familia.</p>
<p>b).- En el momento de escribir estas líneas, el Congreso Nacional ha aprobado una profunda modificación a la Carta Orgánica del Banco Central que implantó el menemismo. Tras dicha reforma, el Estado ha entrado en posesión de una herramienta que –usada   adecuadamente- puede constituirse en una columna central para el desarrollo económico con equidad distributiva, tal como lo vienen pregonando desde hace tiempo Mercedes Marcó del Pont y Axel Kisilliof.</p>
<p>c).- Otro aspecto a considerar es el restablecimiento de las alícuotas de las contribuciones patronales a la seguridad social, que durante el menemismo disminuyeron en un 40%. Dicha reducción “[…] a partir de 1994 supuso […] una significativa pérdida de recursos para la seguridad social, a la vez que implicó una transferencia de recursos de los trabajadores a los empresarios. […].” </p>
<p>d).- Tiene enorme relevancia incrementar la actual baja imposición a los grandes patrimonios. Propiedades y automotores de alta gama contribuyen en forma mínima a la recaudación fiscal. Por otro lado, las enormes ganancias de los grandes grupos económicos y de los oligopolios, que durante la etapa kirchnerista están obteniendo ganancias muy encima de los estándares internacionales, deben ser gravadas con alícuotas progresivas superiores a las actuales.</p>
<p>e).- Otro tema a considerar es el elevado IVA sobre alimentos y artículos de consumo. Los que menos tienen gastan el grueso de su salario en dichos rubros. Su contribución impositiva es muy importante y les resta parte sustancial de sus ingresos.<br />
Quienes perciben elevadas rentas y destinan al ahorro o a gastos suntuarios la mayor parte de sus ingresos, aportan proporcionalmente mucho menos en calidad de IVA. Esto marca una situación de notoria  inequidad. El IVA, en lo que hace a los consumos populares, debería ser modificado hacia la baja  al tiempo que debería elevarse el de los productos suntuarios.</p>
<p>En resumen, una primera línea de ajuste pasa por operar sin demoras y severamente sobre los ingresos de quienes tienen real capacidad económica y contributiva.  Esto permitiría dar pasos hacia una adecuada distribución del ingreso, al tiempo de contar con los recursos necesarios para avanzar sobre un modelo de desarrollo sustentable y aligerar el importante déficit fiscal con el que amenazan cerrar las cuentas de  2012.<br />
Hablamos de abordar, en estos primeros meses del segundo período presidencial de Cristina Fernández de Kirchner, la tarea de demoler una situación injusta, que amen de bloquear la equidad social y frenar el crecimiento, puede llegar a poner en riesgo los avances que han logrado los asalariados y los sectores populares.</p>
<p>La urgencia de una segunda línea de ajuste</p>
<p>El desatino de que multinacionales extranjeras manejen y depreden los recursos naturales del país exige ser revertido. Dentro del sector energético, petróleo y el gas se destacan por constituir elementos estratégicos de la economía nacional.<br />
Del menemismo en adelante no se ha controlado ni limitado la actuación de los grupos concesionados ni se les ha exigido el cumplimiento de las magras inversiones comprometidas en exploración y extracción. Se les ha permitido –sin límites ni control-exportar productos que necesitábamos internamente y girar al exterior las ganancias de su actividad, en lugar de reinvertirlas. Tampoco se atendieron las luces de alarma que durante la última década destellaron indicando el decrecimiento de la producción y de las reservas. El resultado ha sido el desguace de los yacimientos, la irrecuperable fuga del parte del patrimonio nacional y la ya insostenible necesidad de importar gas y petróleo.<br />
ENARSA u otro organismo estatal debería, sin más demoras, tomar cartas en este tema y conformar una empresa estatal o estatal mixta con mayoría del Estado que, con participación de las provincias, los trabajadores y los usuarios emprenda el camino de recuperación de la soberanía energética.<br />
El pasado ya ha condenado sin atenuantes la pésima gestión de Repsol-YPF y de las demás concesionarias.  No queda margen de tiempo para seguir aguardando que los actuales concesionados comiencen a invertir, a realizar lo que durante casi 20 años eludieron. Tampoco se puede esperar soluciones de la adjudicación de las áreas petrolíferas a otros grupos privados. Poner en valor nuestros yacimientos de gas y petróleo requerirá planificación, tiempo e inversiones. Por eso mismo se debe actuar en este tema con  celeridad y pulso firme en el bisturí, o sea de la manera como se operó en el caso de las AFJP.<br />
Movilizarse en dicha dirección hace necesario evaluar los riesgos. Prever reacciones, tener en cuenta el enorme poder que tienen los monopolios, los petroleros y el gran capital concentrado que actúa en el país. Es sabido que 500 grandes empresas controlan el grueso de la producción. Ellas, junto a los medios constituyen aliados potenciales del cartel petrolero. Por todo lo anterior sorprende que desde algunas esferas del gobierno -en una peligrosa minimización del problema- se hable de “acabar con las avivadas”. Cuando el diputado nacional oficialista Andrés Larroque dice “…que se acaben las avivadas porque muchos vivos siguieron aplicando lógicas que apuntaban a orientar recursos de la economía concentrada” establece una peligrosa simplificación del problema.  La cartelización constituida por YPF, Petrobrás, Tecnopetrol, Pluspetrol y otras empresas no constituye una “avivada”. El cartel petrolero simplemente ha actuado como lo que es, capitalismo monopolista. Y como tal ha buscado maximizar sus ganancias en el más corto tiempo posible sin importarle si en ese camino se destruía uno de los sectores estratégicos de la economía argentina.<br />
Yendo a la cancelación de las concesiones, puede argüirse que el costo de recuperación de los yacimientos no es pequeño y que la “caja” del Estado dista de ser floreciente. Pero aquí estamos claramente frente a expropiaciones por razones de utilidad pública, regidas por la Ley 21.499,  que en este caso –agravado por el reconocido incumplimiento de los contratos- exime el pago de lucro cesante, ganancias futuras proyectadas y todo elemento de ese tipo. Por lo tanto la argumentación del costo de la quita de las concesiones no debería constituirse en freno a la recuperación de los yacimientos y a su puesta en máximo valor y actividad. En lo que hace a las necesarias inversiones futuras, si se analiza la historia de YPF antes de su privatización no es arriesgado afirmar que la rentabilidad de la empresa reestatizada proveerá buena parte de los recursos.<br />
Quienes hacen hincapié en los derechos de las provincias a manejar sólo por sí mismas este tema, dejan de lado que por encima de las atribuciones que la Constitución de 1994 les otorga, el Estado Nacional tiene la facultad y la obligación de fijar las pautas en esta cuestión estratégica, en tanto y cuanto se trata de elementos que son propiedad de todo el pueblo argentino.<br />
Es un secreto a voces que los superávit gemelos sobre los que se apoyó la gestión de gobierno, los que sostuvieron los avatares políticos y económicos de su gestión, están encontrando una frontera. En lo que hace al superavit del comercio exterior, por más que cien Morenos se deslomen tratando de frenar importaciones, en una perspectiva cercana no habrá balanza comercial positiva si seguimos importando gas y petróleo en forma creciente. <br />
Paralelamente a la necesidad de generar autoabastecimiento energético, emerge un tema escasamente analizado: el de economizarlo. Y de allí surge lo imprescindible de poner en valor las líneas ferroviarias de carga, para sustituir y/o complementar el oneroso transporte por camiones. No tiene futuro continuar movilizando por rutas viales cosechas de más de 100 millones de toneladas anuales, la creciente producción industrial y decenas de miles de pasajeros interurbanos.</p>
<p>En el momento de enviar este artículo para su edición se conoció el importante proyecto de ley referido precísamente al tema Repsol YPF y que va en el sentido por lo aquí reclamado.</p>
<p>¿Y la sintonía fina, por donde pasa entonces?</p>
<p>Entendemos que lo que se ha dado en llamar sintonía fina implica operar con sumo cuidado y paso a paso sobre una serie de cuestiones postergadas o apenas consideradas, tales como:</p>
<p>1).- Integración de cadenas de valor industriales: un país como el nuestro, con partes relevantes de su producción industrial constituidas por armadurías –léase automotriz y electrónica- y al mismo tiempo volcada fuertemente a elaborar productos destinados al consumo, no sólo está arriesgando su soberanía económica sino que encontrará, a breve plazo, límites en su desarrollo. Es un tema que amerita ser examinado exhaustivamente. Veamos aquí sólo un par de ejemplos, apuntando a la búsqueda de diferentes líneas de desarrollo:</p>
<p>- Petróleo: Argentina cuenta con una de las pocas fábricas que  en el mundo producen caños de acero sin costura, base de la extracción. La producción nacional de trépanos perforadores, equipos completos de bombeo y control, destilerías y módulos de exploración sería una forma de completar la cadena de valor de dicha industria.</p>
<p>- Minería: la actual exportación de tierras conteniendo oro, plata y otros minerales recuerda los tiempos en que Argentina exportaba cuero e importaba los zapatos que otros países fabricaban. Es imprescindible -y posible en un proceso programado- completar la cadena de valor de la industria minera refinando los minerales en el país.</p>
<p>2).- Construcción de viviendas populares: destinar parte de las reservas del Banco Central a la financiación de un amplio proyecto de  este tipo permitiría hacer accesible la vivienda a los asalariados, al tiempo de resolver problemas que se arrastran desde hace ya una década: al generar trabajo legítimo comenzarían a cesar el asistencialismo en sus diversas formas y la pseudos cooperativas del plan Argentina Trabaja. Adicionalmente, la construcción es una industria multiplicadora que no requiere de insumos importados y que puede ocupar tanto a hombres como a mujeres.</p>
<p>3).- Trabajo en negro y precarizado: Es imprescindible su eliminación paulatina comenzando por los trabajadores de las administraciones estatales y provinciales, junto a las seudo tercerizaciones que realizan las grandes empresas.</p>
<p>4).- Impuestos sobre los salarios: constituye una deuda pendiente la eliminación total del impuesto a las ganancias que se aplica sobre los salarios de los trabajadores, así como las limitaciones al salario familiar y a la AUH. Lo es también comenzar a liquidar las nuevas jubilaciones teniendo en cuenta las resoluciones de la Corte Suprema y resolver el pago de los juicios que ya han tenido fallo favorable en la justicia.</p>
<p>5).- Inflación: La elevada inflación argentina tiene en su base principalmente los precios monopólicos que fijan los grandes grupos económico financieros y la escasa inversión. Actuar con éxito sobre el control de la inflación requiere por un lado la participación de los trabajadores de las empresas involucradas y de los consumidores en el control de los precios y del stock de productos. Por otro planificar y otorgar créditos direccionados al sector privado, a fin de expandir la  producción en los puntos críticos de abastecimiento.</p>
<p>6).- Subsidios: Uno de los ejes de lo que se ha dado en llamar sintonía fina pasa por el análisis y la eliminación de los múltiples subsidios del Estado que hoy perciben los prestadores de transporte, energía, y otros servicios y por el consiguiente incremento de las tarifas que de ello derivaría. El tema es muy delicado. Las modificaciones tarifarias deberían hacerse con sumo cuidado para no  afectar los ingresos de quienes menos tienen.<br />
El primer paso en este tema pasa por determinar el costo real de los servicios. Y luego, la adecuación tarifaria en relación a los mismos debería realizarse sobre los sectores de mayor capacidad económica.  Por todo lo cual es ilusorio pensar que las actuales dificultades de caja  se resolverán operando selectivamente sobre los subsidios.<br />
En el caso de los asalariados, los reales beneficiarios de las subvenciones al transporte y a los servicios son sus empleadores. La ecuación es muy sencilla: transporte y servicios forman parte de la canasta de subsistencia. Si se eliminaran sin más las subvenciones, el precio de la canasta se incrementaría afectando la calidad de vida y/o la supervivencia de las familias asalariadas. Para superar esta situación, deberían los empresarios elevar los salarios para permitir que sus dependientes concurran al trabajo y puedan -en sus hogares- hacer frente al incremento de precios generado por las tarifas plenas.</p>
<p>A modo de abiertas conclusiones</p>
<p> ¿Que los ajustes propuestos son altamente complejos, difíciles de poner en práctica, de resultado incierto, como todo lo que implica operar sobre la piel del poder económico? ¿Qué el poder de las petroleras -en sí y como parte de las más de 500 grandes empresas que manejan el grueso de la economía argentina- no será sencillo de esmerilar? Todo eso es cierto, pero constituye parte de la dura realidad en la que estamos inmersos, frente a la cual la peor actitud sería postergar su enfrentamiento. En la presente coyuntura, no hacerlo puede poner en riesgo la sustentabilidad de la gestión e incluso proyectar sombras sobre la hegemonía de  la conducción que resultó del 54%.<br />
Analizando los hechos ocurridos durante los primeros meses de este año, no es aventurado afirmar que los próximos cuatro años de gestión prometen transcurrir impregnados por importantes conflictos socio político económicos. Y la lectura de la historia marca que es precisamente en tiempos de conflicto cuando se han realizado las transformaciones de la sociedad. Puede que entonces este 2012 sea el momento adecuado para avanzar -paso a paso- en el desguace de lo mucho que queda de la estructura económica neoliberal. No es voluntarismo; tampoco una disquisición teórica. Constituye una exigencia histórica, un verdadero reto a las políticas  de Estado, al tiempo que una posibilidad cierta que será saludable no eludir. Son objetivos que la sociedad de nuestros días está en condiciones de alcanzar. Hoy convergen la doble faceta de las necesidades -que se han analizado más arriba- y la nueva coyuntura de posibilidad y obligación que abrió el 54% de los votos que -por vez primera en dicha dimensión- sustentan la gestión inaugurada por Nestor Kirchner.<br />
El sujeto social impulsor y ejecutor de dichos cambios abarca un espectro mucho más amplio que el de quienes votaron a la presidenta y generaron un Congreso con mayorías absolutas, amén del grueso de los gobernadores e intendentes “del mismo palo”. Se requiere construir una política de alianzas para generar un real contrapoder, que enfrente la hegemonía de los grupos monopólicos. La empresa puede fracasar o quedar a mitad de camino  si no se logra estructurar una profunda y democrática campaña de esclarecimiento acerca de la necesidad y posibilidad de realizar dichos cambios. Esto implica, entre otras cosas, horadar, trasformar el sentido común instalado por años en la sociedad acerca de la ineficacia del Estado administrador, que uso latiguillos como aquel de que “achicar el Estado es agrandar la Nación”. Destrabar también los frenos que en nombre del posibilismo se constituyen en maquinarias del “no se puede”.<br />
La experiencia de movilizaciones en las calles que dejó la crisis de 2001-2002 es una de las herramientas que puede trastrocar el viejo “sentido común” que continúa vigente y que es sostenido cotidianamente por los medios afines al poder económico.<br />
La fuerza social que puede hacer factibles y sostener los ajustes necesarios, debería estar conformada -y adecuadamente organizada-por la mayor parte de la población: los asalariados, sus sindicatos, las  organizaciones populares, las clases medias, sectores que en su conjunto constituyen más del 80% de la población. Ellos serían los beneficiarios directos de la nueva situación, transitarían caminos conducentes a una mayor equidad, a un presente y un futuro con mejor calidad de vida. Nada más y nada menos…</p>
<p><em>*Valentin Golzman, Ingeniero y Magíster en Historia, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.</em></p>
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		<title>EL ESPEJO PORTEÑO</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 20:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tesis 11</dc:creator>
				<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Nº101 (04/12)]]></category>

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		<description><![CDATA[Gerardo Codina*
Muchos paralelos pueden trazarse entre la escena política de la ciudad de Buenos Aires y la del país. El más destacado es la dificultad opositora para encarnar una alternativa consistente a gobiernos que se aproximan a la recta final de sus mandatos. 

Pese a todas las diferencias que existen, que sería largo enumerar aquí, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Gerardo Codina*</p>
<p><em>Muchos paralelos pueden trazarse entre la escena política de la ciudad de Buenos Aires y la del país. El más destacado es la dificultad opositora para encarnar una alternativa consistente a gobiernos que se aproximan a la recta final de sus mandatos. </em></p>
<p><span id="more-4060"></span></p>
<p>Pese a todas las diferencias que existen, que sería largo enumerar aquí, la política porteña y la nacional tienen en común algunos datos que las estructuran como casi idénticas, hasta el punto que asemejan imágenes especulares. El principal de esos datos es que el oficialismo en ambos casos goza de una enorme centralidad, reforzada en las últimas elecciones y que debido a ello concentra la iniciativa política.</p>
<p>En este último aspecto, una porción no desdeñable del protagonismo político que exhibe el macrismo a nivel local deriva de su condición de fuerza opositora a nivel nacional y de su voluntad de confrontar con el gobierno de Cristina Fernández para ser visibilizado como su eventual alternativa a futuro, objetivo todavía distante, aunque corren con la ventaja del deslucido papel de los eventuales competidores de Mauricio Macri. En ese reforzado rol de opositores cuentan además con la invalorable contribución del mismo gobierno nacional, que elige al macrismo como contrapunto que sirve para resaltar las propias virtudes.</p>
<p>En ese juego se enredan los exponentes porteños del kirchnerismo y el tema no es menor. Si abundan las similitudes, allí hay una diferencia significativa entre lo que sucede en el territorio político nacional y el porteño. El Frente para la Victoria emergió en las últimas elecciones como la segunda fuerza política del distrito, a distancia del arrastre del oficialismo local, pero con una fuerte representación. Vale recordar los porcentuales respectivos obtenidos el 31 de julio del año pasado. La fórmula encabezada por Macri obtuvo casi el 61 por ciento de los votos, frente a los pocos menos que 34 que reunió el candidato kirchnerista Daniel Filmus. La representación de ese tercio opositor se ejerce de forma espasmódica y tímida, quizás por carencia de voluntad política o por ausencia de condiciones de liderazgo.</p>
<p>Pero volvamos a las semejanzas fuertes, que estructuran los respectivos escenarios políticos. En ambos casos, al frente del Ejecutivo se encuentran dirigentes que no pueden renovar mandato en 2015, por sendos impedimentos constitucionales. En la cabeza de uno y otro se medite quizás con la posibilidad de remover ese obstáculo promoviendo una reforma de la normativa, pero la cosa no ha pasado de especulaciones de los interesados, la prensa especializada y algunos cenáculos políticos, porque la suma de las dificultades es mayor a las fuerzas que se disponen hoy para deponer las resistencias que desatarían semejantes movidas.</p>
<p>También en ambos casos, la figura que encarna la jefatura política no tiene sucesores. El vuelo de Macri hacia la Rosada dejará al PRO disminuido en sus perspectivas electorales porteñas. Ni Rodríguez Larreta, ni Ritondo o Santilli, por mencionar tres nombres de peso en el armado político del oficialismo porteño, concitan un caudal electoral significativo. Gabriela Michetti sería diferente, pero por el momento sus compañeros le proyectan un destino bonaerense, una forma elegante de sacársela de encima, aunque eso pueda cambiar en el futuro. Federico Pinedo es el otro dirigente que puede probar suerte, pero su brillo intelectual, que resalta al lado de su jefe, no le alcanza para movilizar tantos votos como para sucederlo.</p>
<p>Por el lado del kirchnerismo las cosas no son muy diferentes. En una época en la que no basta con sacarse una foto con el líder para ser visualizado como quien puede extender su obra, ninguno de los dirigentes que acompañan a la Presidenta aparece hoy como un eventual candidato fuerte a expresar la continuidad kirchnerista. Cristina debe registrar el dato. También debe imaginar que las principales apuestas que se hacen en las filas opositoras al modelo de país que ella expresa, son a encumbrar en el próximo período a un dirigente proveniente del mismo peronismo, pero que tome distancia de las tendencias a la profundización de lo hecho. Así las cosas, si Cristina pretende asegurar la persistencia del kirchnerismo como cambio político cultural profundo, deberá empeñarse en insuflar prestancia electoral a algunas de sus principales espadas.</p>
<p>Un otro rasgo común comparten en nuestra mirada los escenarios políticos de la ciudad y la nación. En ambos casos gobiernan fuerzas con fuerte compromiso ideológico. Contrapuestas entre si, claro. Pero con ideas bien marcadas acerca de las prioridades de su agenda política. Son expresiones confrontadas del país, de la política y del rol del estado, de la sociedad y su evolución deseable. Expresan tendencias históricas profundamente enraizadas, que en el pasado han extremado la virulencia de sus choques pero que hoy, bajo la impronta democrática impuesta por la voluntad mayoritaria, aprendieron a convivir, a veces dificultosamente. Una muestra de esto fue la sesión especial de la Legislatura porteña el pasado 24 de marzo, en conmemoración del Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia<br />
 <br />
En simultáneo con los Concejos Deliberantes, las Legislaturas provinciales y el Honorable Congreso de la Nación, todos los bloques parlamentarios de la ciudad de Buenos Aires, a 36 años del golpe cívico-militar ocurrido el 24 de marzo de 1976, reafirmaron la institucionalidad democrática. En esa ocasión, la Presidenta de la Legislatura y Vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal invitó al cuerpo a ponerse de pie e iniciar un minuto de aplausos, en homenaje a los detenidos-desaparecidos. Un signo de los tiempos que corren. Tanto que todos los cuerpos legislativos del país realizaran sesiones especiales conmemorativas, cuanto que una destacada dirigente del PRO promueva un minuto de aplausos por los desaparecidos. Este cambio político cultural es uno de los mejores acervos del kirchnerismo.</p>
<p>Proyectarse como alternativa</p>
<p>Además de la ya dicho, el macrismo y el kirchnerismo cargan con la responsabilidad de proyectarse como alternativas consistentes a las fuerzas que actualmente gobiernan, respectivamente en el plano nacional y en el plano local. Claro que son circunstancias diferentes y actores también diferentes.</p>
<p>En un caso, al no presentarse en la contienda pasada a nivel nacional, Macri se preservó como una de las grandes expectativas de la centroderecha argentina para competir en el 2015 por la Presidencia de la República. Cooperan en su empresa diferentes circunstancias, entre ellas la falta de prestancia de los otros eventuales candidatos o la carencia de nuevos liderazgos opositores sólidos. Pero le juegan en contra la carencia de una fuerza propia con implante nacional y cierto rechazo en el interior argentino a la porteñidad oligárquica que él tan bien refleja.</p>
<p>De todos modos, a primera vista pareciera una verdadera hazaña que una eventual candidatura de Mauricio Macri sea capaz de instalarse en una segunda vuelta. Para ello se requerirán más que los afluentes conservadores que persisten en muchas provincias y no es de imaginar al grueso del radicalismo encaminándose como teloneros del macrismo.</p>
<p>Un moderado horizonte de crecimiento, consolidado en medio de una extendida y severa crisis internacional, sumado al afianzamiento de una política de afirmación de los derechos sociales y nacionales, parecieran ser elementos suficientemente sólidos como para aventurar que al peronismo kirchnerista no le resultará complejo revalidarse como mayoría en el país. Construir una alternativa exitosa a esa corriente principal de la política nacional, implicaría la posibilidad de ser visualizado como una fuerza superadora, capaz de hacer mejor lo que se viene haciendo. Macri no puede expresarlo. Todo lo contrario.</p>
<p>Para los kirchneristas porteños el problema pasa por otro lado. No tienen un referente que los unifique y menos que amplíe la frontera de su electorado. De hecho, Filmus sacó algunos votos menos que Cristina Fernández. Así las cosas y como resultó el escenario porteño en las últimas elecciones, necesitarán votos no kirchneristas para coronar un Jefe de Gobierno propio. En ese sentido pareciera también que no alcanzará con repudiar los peores rasgos de la gestión del actual alcalde para construir una nueva mayoría. La revalidación del mandato de Macri no fue una pura cuestión ideológica, sino que implica cierto consenso extendido respecto aspectos de su gobierno que los votantes ponderan como positivos.</p>
<p>¿Podrá el krichenrismo porteño generar en los próximos tres años una alternativa superadora? Tiene enfrente una gran posibilidad. No competirá la principal figura del macrismo, el propio Mauricio Macri. Es claramente la principal fuerza de oposición gracias al desflecamiento de los liderazgos de Fernando Pino Solanas y de Elisa Carrió. Y por último, ha logrado instalarse en forma organizada en la profundidad de la sociedad porteña, de una manera que ninguna otra fuerza política puede equiparar. Claro que en política lo que importa sobre todo es la misma política y eso, por ahora, no aparece.</p>
<p><em>*Gerardo Codina, psicoanalista, analista político, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11</em></p>
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<p>                                                                                              Lic. Gerardo Codina</p>
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		<title>CRISIS CAPITALISTA. ¿HAY PROPUESTAS SUPERADORAS?</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 17:00:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tesis 11</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economia]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Nº101 (04/12)]]></category>

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		<description><![CDATA[Carlos Mendoza* 
La crisis sistémica actual del capitalismo ha sido vastamente analizada desde diversas posiciones ideológicas y hay innumerables descripciones de sus orígenes y causas, así como estadísticas que la cuantifican. Pero una cuestión que aparece frecuentemente es si desde el campo progresista hay realmente propuestas para superarla, frente a las ideas del establishment mundial neoliberal, consistentes en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Carlos Mendoza* </p>
<p><em>La crisis sistémica actual del capitalismo ha sido vastamente analizada desde diversas posiciones ideológicas y hay innumerables descripciones de sus orígenes y causas, así como estadísticas que la cuantifican. Pero una cuestión que aparece frecuentemente es si desde el campo progresista hay realmente propuestas para superarla, frente a las ideas del establishment mundial neoliberal, consistentes en insistir con las mismas recetas que llevaron precisamente al ahondamiento de la crisis.</em></p>
<p><span id="more-4065"></span><em></em></p>
<p>La crisis sistémica actual del capitalismo ha sido vastamente analizada desde diversas posiciones ideológicas y hay innumerables descripciones de sus orígenes y causas, así como estadísticas que la cuantifican. Pero una cuestión que aparece frecuentemente es si desde el campo progresista hay realmente propuestas para superarla, frente a las ideas del establishment mundial neoliberal, consistentes en insistir con las mismas recetas que llevaron precisamente al ahondamiento de la crisis.</p>
<p>Es por eso que en este artículo trataré de exponer sintéticamente algunas de las propuestas originadas desde posiciones progresistas, de fundamentación teórica marxista, para responder así positivamente a ese interrogante.</p>
<p>En números anteriores de Tesis 11 he tenido la oportunidad de referirme a los orígenes de la crisis, como consecuencia de las tendencias inmanentes que constituyen las leyes de esencia que rigen al capitalismo. En particular pude analizar así los siguientes aspectos de la crisis (suministro los links para aquellos que deseen acceder desde aquí a dichos artículos):</p>
<p>- la crisis financiera como expresión de la crisis sistémica del capitalismo, en el nº 89:<br />
(<a href="http://www.tesis11.org.ar/crisis-financiera-crisis-sistemica-carlos-mendoza/">http://www.tesis11.org.ar/crisis-financiera-crisis-sistemica-carlos-mendoza/</a>)</p>
<p>-  el carácter de clase, la funcionalidad y las consecuencias de la intervención del Estado en la crisis, en el nº 91:  (<a href="http://www.tesis11.org.ar/la-intervencion-del-estado-en-la-actual-crisis-sistemica-del-capitalismo/">http://www.tesis11.org.ar/la-intervencion-del-estado-en-la-actual-crisis-sistemica-del-capitalismo/</a>)</p>
<p>- el devenir hipotético de la crisis, en el nº 96:                                                                                   (<a href="http://www.tesis11.org.ar/%c2%bfadonde-nos-lleva-la-actual-crisis-sistemica-del-capitalismo/">http://www.tesis11.org.ar/%c2%bfadonde-nos-lleva-la-actual-crisis-sistemica-del-capitalismo/</a>).</p>
<p>No voy entonces ha desarrollar aquí nuevamente esos temas, sino que me concentraré en exponer las propuestas de una de las escuelas francesas de la regulación económica, que considero la más creativa en ese sentido y que es la dirigida por el economista e ideólogo francés Paul Boccara, quien ha publicado recientemente su nuevo libro sobre la crisis y sus propuestas para superarla en función de los intereses de los trabajadores y sectores populares de Europa y de todo el mundo <em>(La Crise systémique. Europe et Monde. Quelles réponses? Paul Boccara. Le temps des Cerises, éditeurs. France, Septembre 2011- NR : No hay aun edición en español)</em>. </p>
<p>Estas propuestas se basan en dos principios básicos de la metodología dialéctica marxista: Liberar el desarrollo de las fuerzas productivas de las trabas y distorsiones que le produce su relación contradictoria con las relaciones de producción capitalistas, mediante la superación de estas - y de las demás relaciones sociales capitalistas &#8211; por otras relaciones de carácter social cualitativamente más elevado, aunque preservando los aspectos positivos que aun tengan tales relaciones capitalistas.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Revolución de las Operaciones Técnicas del Capitalismo:</span></strong></p>
<p>El desarrollo de las fuerzas productivas, que incluyen como componente principal a la fuerza de trabajo humana, y de su relación contradictoria con el conjunto de relaciones de producción y sociales en general, se expresarían actualmente en lo que Boccara denomina “revolución de las operaciones técnicas” del desenvolvimiento del capitalismo, a saber:</p>
<p>- <strong>Revolución informacional:</strong> Se trata del reemplazo de funciones del cerebro humano por la computadora, lo que viene a completar el reemplazo de funciones de la mano del hombre por la máquina herramienta de la revolución industrial. Esto acelera la tendencia capitalista al reemplazo del trabajador por la máquina. Pero esto está en flagrante contradicción con el hecho de que lo que genera valor es precísamente el trabajo humano y, en particular, con que la parte del valor que se apropia el capitalista, o plusvalor, es lo que rentabiliza el capital invertido. Por ello la revolución informacional agudiza la tendencia capitalista a la caída de la tasa de ganancia y a que haya cada vez más capitales que no consigan la ganancia mínima, lo cual ahonda la tendencia del capital a la monopolización y a compensar sus problemas de rentabilidad mediante la especulación financiera parasitaria. Por otro lado esto genera tendencia a una desocupación creciente y estructural en el sistema.</p>
<p>Asimismo, la revolución informacional genera que el principal producto del trabajo sea creciéntemente la información, la cual a diferencia de las mercancías tradicionales, permite ser utilizada simultaneamente por un número potencialmente ilimitado de interesados, los cual da la base para una reducción fenomenal de los costos de su producción mediante la cooperación desde el nivel de las empresas hasta el de las naciones. Pero esto está en contradicción con el sistema capitalista de apropiación privada del producido, que limita enormemente las posibilidades de la revolución informacional.</p>
<p>- <strong>Revolución monetaria:</strong> Consistente en la desvinculación del valor representativo del dinero de curso legal respecto del valor del oro, que comenzó en 1971 con la decisión del gobierno de Nixon de declarar unilateralmente la inconvertibilidad del dólar en oro. Esto ha permitido la emisión creciente de dinero sin contravalor real y con ello se ha favorecido la inflación mundial y la especulación financiera, como formas de apropiación parasitaria de la renta generada por el trabajo humano en la actividad económica productiva. La especulación financiera se acelera por otro lado mediante la utilización de la revolución informacional, que permite operaciones especulativas en tiempo real y a nivel global.</p>
<p>- <strong>Revolución ecológica:</strong> El agotamiento de reservas naturales y la contaminación ambiental imponen objetivamente la necesidad de aumentar la inversión de capital para la producción de una misma masa de bienes o servicios, lo cual está en aguda contradicción con la necesidad del capital de aumentar la tasa de ganancia. Esto pone en creciente riesgo el equilibrio de la naturaleza y a la propia reproducción humana.</p>
<p>- <strong>Revolución antroponómica:</strong> En la vida social humana, no específicamente económica, se producen también cambios revolucionarios, algunos de los cuales agudizan las contradicciones del sistema capitalista, como la expansión demográfica, el significativo aumento de la longevidad, las crecientes corrientes migratorias sobre todo en el sentido sur-norte y otras. Cada una de ellas requieren de darle un contenido profundamente social a la actividad económica, para ponerla al servicio de un tratamiento humanista de esos problemas. Pero a esto se opone el objetivo único de la maximización de la ganancia del capital, particularmente en esta época de monopolismo globalizado y de parasitismo financiero.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Propuestas para Resolver la Crisis, hacia un Sistema Socio Económico Superador:</span></strong></p>
<p>Así entonces, la profundidad de la crisis sistémica del capitalismo requiere de soluciones profundas, de nuevo tipo, mientras que la maduración de lo que Boccara denomina la “revolución en las operaciones técnicas del sistema”, otorgan la necesidad y la posibilidad objetivas de lograrlas, mediante las luchas sociales y políticas, para lo cual ha desarrollado propuestas innovadoras que, en el plano estructural, conciernen los mercados en los que se desenvuelve la economía capitalista. A saber:</p>
<p>- <strong>Mercado laboral:</strong> Instituir un sistema universal de seguro de empleo y formación, de manera que cada trabajador esté ora en el empleo, ora en formación remunerada, como un derecho social garantizado. Esto preservaría la flexibilidad de afectar y desafectar a los trabajadores en la actividad económica, según las necesidades de la misma, pero asimismo superaría la lacra capitalista del desempleo, a la vez que los ciclos periódicos de formación laboral otorgarían la creciente calificación de la fuerza de trabajo requerida por la revolución informacional para su mejor aprovechamiento.</p>
<p>- <strong>Mercado de la producción:</strong> Incorporar como criterios de gestión de las empresas nuevos reguladores económicos de eficiencia social, consistentes en elevar el valor agregado (VA) producido por unidad de capital (C) invertido, o sea elevar la relación VA/C, y a su vez elevar la parte de valor agregado disponible (VAd) para salarios, formación del personal, aportes a la seguridad social e impuestos, dentro del valor agregado (VA) producido, o sea elevar la relación VAd/VA.</p>
<p>Estos criterios  de gestión tienden a optimizar la utilización del capital para la reproducción de la fuerza de trabajo con mejores salarios y formación permanentemente acrecentada, al igual que los aportes a la seguridad social y los impuestos para su uso por toda la sociedad. Esto va en el sentido a su vez de una mejor utilización de las posibilidades de la revolución informacional, que requiere precisamente de cada vez más formación de la fuerza de trabajo.</p>
<p>Los nuevos criterios convivirían, en un proceso dialéctico de unidad y lucha de contrarios, con el regulador capitalista denominado tasa de ganancia, consistente en solo maximizar la ganancia (G) (que es una parte del valor agregado producido) por unidad de capital (C) invertido, o sea elevar la relación G/C como único objetivo, reduciendo salarios y disminuyendo la formación del personal y los aportes sociales e impositivos, lo cual tiende a provocar desocupación, insuficiente calificación de la fuerza de trabajo, desfinanciación pública , caída de la demanda y crisis.</p>
<p>A su vez, para la aplicación de estos nuevos criterios de eficiencia social, se requiere de la participación de trabajadores y usuarios en la gestión de las empresas, empezando por las empresas estatales, ya que es condición indispensable para que se impulse la aplicación de los mismos.</p>
<p>- <strong>Mercado monetario y financiero:</strong> En cuanto a lo monetario, aprovechando la flexibilidad que otorga la desvinculación del dinero de curso legal y el oro, los bancos centrales, los regionales (Banco Central Europeo, Banco del Sur en el futuro, por ejemplo) y mundiales (Fondo Monetario Internacional, por ejemplo), podrían emitir dinero para financiar selectivamente proyectos vinculados a la producción o a la investigación, con tasas de interés tanto más bajas cuanto más incorporación necesaria de asalariados requieran y cuanto más valor agregado generen y en particular más valor agregado disponible para salarios, formación y prestaciones sociales. También para tomar deuda de países, con la condición de que se inviertan esos fondos en servicios sociales. Esta creación monetaria impulsaría el crecimiento económico, lo cual daría respaldo objetivo a la expansión de la moneda.</p>
<p>A esto se agrega que a nivel internacional, se podría ir hacia el reemplazo del dólar como moneda mundial, por los Derechos Especiales de Giro del FMI, lo cual democratizaría la emisión de moneda y quitaría a los EE.UU. el insostenible privilegio actual de emitir dólares como moneda mundial, sin contravalor </p>
<p>Todo esto requiere de una profunda democratización de la gestión de los bancos centrales, regionales y mundiales (FMI Y Banco Mundial, por ej.).</p>
<p>Estas propuestas se contraponen con la actual emisión monetaria de bancos nacionales, regionales e internacionales, destinada no a ayudar a los países y a sus pueblos en la crisis, sino a salvar la situación de bancos y grupos financieros, que son precisamente la herramienta de la especulación financiera, lo caul agrava la crisis sistémica al ahondar la recesión, quitando así respaldo económico a la emisión monetaria.</p>
<p>En lo concerniente al mercado financiero, se trataría de aplicar otro sistema tributario, altamente progresivo y de aplicar altos impuestos a la actividad financiera especulativa, universalizando criterios como el de la propuesta de la Tasa Tobin, por ej. Esto contrariamente a la tendencia neoliberal a bajar impuestos a las ganancias de los monopolios y a las grandes fortunas.</p>
<p>- <strong>Mercado Mundial:</strong> El desarrollo integral de todos los países y regiones del mundo requiere crecientemente de la cooperación internacional y el multilateralismo y democratización de las instituciones internacionales que rigen el mercado mundial, para impulsar la creación monetaria y destinarla al desarrollo económico sustentable, priorizando la remuneración y formación de la fuerza de trabajo y el equilibrio con la naturaleza.</p>
<p>Es necesario el esfuerzo internacional para compensar y ayudar a los países más atrasados, porque estamos todos cada vez más en el mismo bote, o en una sola nación que es el planeta. Se debe impulsar la internacionalización y ampliación de los servicios públicos y en cooperación entre las naciones, como ya lo ha propuesto el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), para lo cual se debería ir hacia la internacionalización de las empresas y administraciones de servicios públicos, empezando por el nivel regional.</p>
<p>Asimismo se debe desarrollar un sistema internacional de reparto en cuanto a la investigación científica y la utilización mundial de su producido.</p>
<p>Estos criterios son superadores de la forma en que el capital internacional explota el planeta, generando enormes desigualdades, depredando la naturaleza, sobre todo la propia naturaleza humana, produciendo desocupación estructural creciente, provocando corrientes migratorias de seres humanos desesperados por escapar de la miseria y, en definitiva, ahondando la crisis de sistema que vive el capitalismo.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Desarrollar la Democracia:</span></strong></p>
<p>Todo esto está por supuesto basado en el indispensable desarrollo y creciente internacionalización de las luchas sociales y políticas de los trabajadores y sectores populares, en lo cual es fundamental la lucha ideológica por las nuevas ideas. En ello es de principal importancia el desarrollo de formas de democracia cada vez más participativa y directa, autogestionaria, en lugar de la democracia solo representativa y delegataria, que es insuficiente para el enfrentamiento con el enorme poderío del capital monopolizado, globalizado y hegemonizado por su componente financiero especulativo y su control sobre la mayoría de los medios de comunicación a nivel mundial.</p>
<p>Se trata de propuestas que, partiendo del aquí y ahora del capitalismo, pretenden impulsar, desde el seno del mismo, las células de un sistema superador, de un carácter social cualitativamente más elevado, para resolver la crisis sistémica del capitalismo, que muestra crecientemente los síntomas de que está perimiendo su rol y justificación histórica.</p>
<p><em>*Carlos Mendoza, ingeniero, especializado en temas de economía política, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11</em></p>
<p><!--more--><em> </em></p>
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		<title>VANIDADES, INTELECTUALES Y POLITICA</title>
		<link>http://www.tesis11.org.ar/vanidades-intelectuales-y-politica/</link>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 16:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tesis 11</dc:creator>
				<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Nº101 (04/12)]]></category>

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		<description><![CDATA[Claudio Ponce* 
El decreto que dio origen al Instituto de Revisionismo Histórico “Dorrego” causó mucha molestia en el ámbito académico e hizo aparecer la presencia y la palabra de otro grupo con apetencias análogas. Faltó discusión política. De allí en más, hubo carencia de debate y mucha disputa por una apropiación indebida de la Verdad.

La creación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Claudio Ponce* </p>
<p><em>El decreto que dio origen al Instituto de Revisionismo Histórico “Dorrego” causó mucha molestia en el ámbito académico e hizo aparecer la presencia y la palabra de otro grupo con apetencias análogas. Faltó discusión política. De allí en más, hubo carencia de debate y mucha disputa por una apropiación indebida de la Verdad.</em></p>
<p><span id="more-4012"></span></p>
<p>La creación por decreto del “Instituto de Revisionismo Histórico Argentino y Latinoamericano Manuel Dorrego” provocó la ira de variados miembros de los claustros universitarios. Paralelamente, quienes aceptaron participar de la nueva institución agradecieron el gesto por acceder a posibilidades de investigación sin estar sujetos a las normativas de las universidades no a los ejes temáticos tradicionales desde allí promovidos y aceptados. En realidad, tal situación parecería esconder tras un supuesto debate intelectual, una confrontación político-ideológica respecto de la hermenéutica histórica que pugna por la legitimidad del discurso y por la construcción de hegemonía.<br />
En el ámbito de la docencia superior se dieron a conocer manifiestos firmados por profesores que, si bien pregonan ideas contrapuestas, reaccionaron corporativamente frente a la aparición de una estructura que impulsa el trabajo intelectual por “afuera” de los centros tradicionales de la enseñanza. Quienes sostienen la “objetividad” y la “seriedad profesional” en el terreno de la investigación histórica, sumados a los que se definen ligados a un marxismo casi siempre ajeno a una praxis cotidiana, cerraron filas acusando a los “revisionistas” del “Dorrego” de no “hacer ciencia”, sino solo defender el proyecto gobernante poniendo al conocimiento en “riesgo” de perder su independencia y objetividad.<br />
Lo cierto es que los paladines de la “asepsia política” y la supuesta autonomía investigativa, no carecen de ideología. Si se recorre brevemente sus trayectorias pasadas se puede cotejar que tanto ellos como algunos de sus “ancestros” siempre apoyaron a la tradición liberal o conservadora de la Argentina. Militaron siempre contra los movimientos nacionales y populares. En tanto, los “predicadores de la revolución” se aliaron a sus “enemigos” ideológicos con el solo objetivo de defender mezquinos intereses de la corporación universitaria.<br />
Por otra parte, la creación de un organismo paralelo para respaldar un enfoque en la interpretación de la Historia Argentina y Latinoamericana, no sorprende demasiado en el marco de un proyecto político interesado en la transformación cultural de la Argentina. Sin embargo, resulta curioso la presencia de algunos “intelectuales” en el “Dorrego” y la ausencia de otros que han vinculado estudio y militancia en defensa de los sectores subalternos de la sociedad. En todo caso, habría que estar atentos a potenciales peligros de burocratización del “Dorrego” ya que enrarece un poco la confianza en este instituto si se observa la conducta pasada y presente de algunos de sus integrantes. La falta de coherencia entre la prédica y la praxis política y el “arribismo oportunista” es lo que más resalta en la conducta de estas personalidades. Verdad es que tanto periodistas, politólogos o profesionales en las más diversas especialidades reconvertidos en historiadores, pueden ser eximios investigadores, como también cierto es que pueden trabajar en función de un “mercado de ocasión” y aprovechar los vientos de cambio para el enriquecimiento personal.<br />
En ambos sectores, tanto en la “Academia” coma en el “Dorrego”, sus integrantes intentan mostrar títulos y antecedentes que hacen de ellos “intelectuales” como si este calificativo los convirtiera en seres superiores al resto de los mortales. ¿Qué significa ser un intelectual? ¿En qué consiste su tarea?<br />
Si se entiende la práctica intelectual como un trabajo y se indaga respecto al origen de este “oficio”, debemos retrotraernos al Siglo XII en el occidente europeo. La ruptura que significó el cambio iniciado en el Siglo XI en el mismo contexto, implicó la crisis de todo lo sustentado en la Alta Edad Media e hizo aparecer nuevamente a las ciudades como centros importantes de la vida humana. Como sostiene Jacques Le Goff, brillante medievalista del viejo mundo, la aparición de los intelectuales estuvo ligada al renacimiento de las ciudades y al crecimiento de la burguesía. Es así como aquellos que resultaron inútiles para los trabajos manuales y pertenecían a familias relativamente acomodadas, pudieron dedicar tiempo de su vida al estudio. Según Le Goff, el trabajo de estos hombres se consolidó en el Siglo XIII con la aparición de las corporaciones. Como todo oficio debía tener su gremio que defendiera la actividad, las corporaciones que aparecieron en defensa del trabajo intelectual fueron las universidades (1). Desde entonces hubo quienes pusieron sus conocimientos al servicio de la enseñanza colectiva y quienes se convirtieron en “siervos” de los poderosos para justificar sus conductas opresoras. El trabajo intelectual no es más que eso, un trabajo. Una tarea que supone un compromiso con la enseñanza para mejorar la convivencia social. A quienes ejercen esta labor la misma no los hace diferentes, no los convierte en “gente más apta” como así tampoco los aleja del error que puedan cometer como resultado de la ignorancia en áreas ajenas a sus especialidades. El peor pecado de un educador es predicar de pedestales inalcanzables para los sectores mayoritarios de la sociedad.<br />
Las universidades cumplen un rol importante y central en la educación de una Nación. Ahora bien, esto no debe impugnar la aparición de otras instituciones que puedan colaborar con la formación académica desde otro lugar. En la cuestión que nos ocupa debería existir una alta cuota de tolerancia y respeto de los docentes universitarios como así también de los miembros del “Dorrego”. Cuando el debate es político o ideológico, no debería ocultarse tras la descalificación del “otro” argumentando mayor o menor “rigor científico” en las argumentaciones, por el contrario lo leal sería confrontar con libertad de expresión y claridad en la demostración de los intereses que se defienden.<br />
Quizás las universidades deberían ser  más inclusivas y más formadoras de una conciencia nacional y popular. Parafraseando a Arturo Jauretche, con mayor orgullo por el ser nacional argentino que por la profesión intelectual. Por otra parte, tal vez el “Dorrego” debería haber nacido “desde abajo” y no decretado desde las alturas del poder. El ejemplo más significativo que muestra ese voluntarismo comunitario por la construcción del conocimiento y el compromiso intelectual sería el Instituto Felipe Varela que preside el profesor Norberto Galasso. Este Centro Cultural apoya, desde un trabajo humilde y muchas veces desconocido, al mismo proyecto político e ideológico que hipotéticamente defienden los integrantes del “Dorrego”.<br />
La tarea fundamental del “intelectual” es enseñar, educar y denunciar la injusticia. El “Intelectual Faro” del que nos ilustraba Jean Paul Sartre vuelve a tener vigencia, los tiempos que vivimos requieren de su compromiso.<br />
(1) Le Goff, Jacques. Los Intelectuales de la Edad Media. Barcelona, Gedisa, 2006.</p>
<p><em>*Claudio Esteban Ponce, Profesor, Licenciado en Historia, Docente de Enseñanza Media y Superior</em></p>
<p> </p>
<p><!--more--><em></em></p>
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		<title>LA NECESIDAD DEL MARXISMO</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 15:00:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tesis 11</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Adrian Berardi* 
¿Por qué discutir una vez más el pensamiento marxista?, ¿por qué poner en discusión categorías que parecen arcaicas ante el avance sostenido de la ciencia?, ¿dónde se encuentra el error teórico en el análisis de la crisis financiera mundial? En este ensayo proponemos discutir al marxismo como ciencia, sin caer en dogmatismos, poniendo en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Adrian Berardi* </p>
<p><em>¿Por qué discutir una vez más el pensamiento marxista?, ¿por qué poner en discusión categorías que parecen arcaicas ante el avance sostenido de la ciencia?, ¿dónde se encuentra el error teórico en el análisis de la crisis financiera mundial? En este ensayo proponemos<strong> </strong>discutir al marxismo como ciencia, sin caer en dogmatismos, poniendo en relevancia la necesidad de volver a posicionar al pensamiento marxista como una ciencia, pero también como un arma de construcción política.</em></p>
<p><span id="more-4017"></span><em> </em></p>
<p> </p>
<p>El trabajo enajenado invierte la relación,<br />
de manera que el hombre,<br />
precisamente por ser un ser conciente,<br />
hace de su actividad vital,<br />
de su esencia, un simple medio<br />
para su existencia”</p>
<p>“Los hombres tienen una historia<br />
 porque se ven obligados a producir su vida<br />
 y deben  producirla de un determinado modo”</p>
<p>“El defecto fundamental de todo materialismo anterior,<br />
 incluyendo al de Feuerbach, es que se concibe el objeto,<br />
 la realidad sensorial, bajo la forma de objeto de contemplación,<br />
 pero no como actividad sensorial humana,<br />
como práctica, no de un modo subjetivo”  .</p>
<p> </p>
<p>Cuando el socialismo real mostró al mundo la grieta de un sistema frustrado, abarrotado por el autoritarismo, la falta de democracia participativa y autogestión, la corrupción y la burocracia inepta, los grandes intelectuales del mundo capitalista esbozaron una nueva máscara del capitalismo, el neoliberalismo, que formulaba el fin de la idea de lo colectivo y el (re)nacimiento del individuo como centro del sistema. Intelectuales como Friedman en su libro “The World is flat: A brief history of the twenty-first century”, o Fukuyama en su obra “The end of history” promulgaron el fin de la historia y la consolidación final y única de la hegemonía de los Estados Unidos sobre el resto del mundo; salvo raras excepciones todas las sociedades contemporáneas entraron en la nueva dinámica, donde nadie parecía tener la llave para abrir la compuerta a una lucha por la hegemonía y mucho menos argumentos teóricos para quitar el velo de aquella mentira renaciente de un nuevo sistema.<br />
El capitalismo encuadró sus nuevas ideas amparado en el desarrollo tecnológico y comunicacional que el sistema-mundo fomentaba y sostenía como un avance para todo el planeta, mientras que el marxismo –la única oposición política y teórica real a las corrientes liberales – planteó analizar esos medios tecnológicos, encuadrados en el bienestar individual, como una nueva forma de enajenación y velo para encubrir las trasformaciones que los estados capitalistas pretendían implementar.<br />
Si bien es cierto que no podemos considerar que la primera experiencia histórica generalizada de superar al capitalismo, basada en el marxismo (El Comunismo) &#8211; especialmente en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas-  haya sido totalmente un fracaso, no se ha podido expandir mas allá de los límites estructurales impuestos por el mundo capitalista; pero la existencia de proyectos políticos basados en la perspectiva marxista fueron la demostración de una nueva forma social, basada en un poder popular y liderada por una vanguardia revolucionaria encuadrada dentro del nacimiento de una nueva alternativa de vida política, social y económica que alterara el orden mundial impuesto. Sin embargo, la construcción monolítica del poder, la centralización de las decisiones socio políticas, la variación de las proyecciones económicas y una carrera industrialista con los Estados Unidos –especialmente desde la URSS-, fue tornando esta experiencia en un estado de decepción donde las circunstancias externas fueron afectando cada vez mas a las internas. Sumado a la estructura monolítica, la creación de una burocracia institucional concentrada, la falta de democracia autogestionaria y la persecución política terminó por perforar los ladrillos de un muro que pronto comenzó a caer; junto con la URSS cayeron los sueños revolucionarios del siglo XX, pero nos dejó la experiencia de que una construcción inspirada en el ideal socialista, aunque no propiamente socialista, podía satisfacer las necesidades básicas de todo el pueblo, por primera vez en la historia de la sociedad civilizada. A pesar de esta experiencia –con sus aspectos positivos y errores por mejorar &#8211; todos los países, exceptuando raras excepciones dispersas, sin importar su construcción histórica, siguieron la marea luminosa del nuevo capitalismo (el neoliberal) como el único capaz de alimentar la construcción de nuevas sociedades, más capaces, más avanzadas, y mas “desarrolladas”.<br />
El marxismo ha muerto, decían desde los poderes económicos del sistema mundial, mientras los grandes economistas leían “El Capital” de Marx para enfrentar a los oponentes teóricos del nuevo modelo económico. Un par de años les alcanzó para que los neoliberalismos viraran de una vez por todas a un patrón de acumulación financiero que tarde o temprano entró en crisis en todos los países del mundo y la atención hacia el marxismo fue rápida, concreta y universal. Ya hubo en la historia un ejemplo similar durante el crack de 1929, luego de que todas las bolsas del mundo se destruyeran como el efecto en cadena de la caída de la bolsa de Nueva York, y se dio nacimiento a lo que se conocería como el estado benefactor y la imposición de la corriente keynesiana de la economía –que nuevamente tuvo al marxismo como principal oponente-. Este nuevo proyecto económico se encuadró en una nueva perspectiva capitalista -¿más social?, y perduró lo suficiente hasta que el crecimiento demográfico, la competencia y la disminución de la tasa de ganancia obligó a alterar los pilares de este proyecto permitiendo el nacimiento del neoliberalismo.<br />
La crisis capitalista actual, la primera del siglo XXI, llevó a que el marxismo volviera a renacer en las charlas de café, en las universidades y en las corporaciones; los gobiernos del mundo pedían asesoría a los gurúes de la economía para dar respuestas a la crisis financiera mundial, mientras que las organizaciones revolucionarias de todo el universo daban por hecho la caída del capitalismo y el nacimiento una nueva sociedad socialista. Lo cierto es que aún no se han encontrado respuestas para la actual crisis, pero la movilización social crece escalonada y sostenidamente. Así van naciendo o consolidándose los procesos reformistas de América Latina, los albores de revolución en los países del Asia y África, el nacimiento de sectores de acción colectiva en Europa y Estados Unidos que van marcando el giro de la realidad, el capitalismo neoliberal financiero había mostrado sus debilidades y era el único culpable de sus crisis.<br />
Entonces ante esta falta de respuesta y crisis social latente, “El Capital”, uno de los libros más importantes para entender el mundo moderno, comenzó a salir de los sótanos de las librerías y fue comprado por gran cantidad de esos individuos des socializados, debilitados, distraídos, que creó el neoliberalismo.<br />
El gran error al que incurrieron los teóricos del neoliberalismo, como Friedman y compañía, fue creer que el marxismo había muerto, olvidaron su importancia teórica, negaron su valor científico y especularon con que el cambio paradigmático era suficiente para el triunfo del ideal capitalista. Pero lo cierto es que el marxismo es una forma de análisis de las sociedades, y siempre que exista el capitalismo existirá el marxismo, aunque fracasen las construcciones políticas marxistas la discusión sobre la sociedad capitalista está envuelta en el marxismo, porque en realidad el marxismo conceptualiza al capitalismo como un modalidad histórica, como un modus operandi que varía a medida que cambia el proceso histórico, el capitalismo muta, renace y se autotransforma a partir de las crisis que este mismo genera ; es por esto que para comprender la vida del marxismo hay que considerar lo que esta teoría y método científico propone.<br />
Dentro de la construcción científica del marxismo, el punto principal para comprender la realidad es que los hombres para poder vivir tienen que satisfacer necesidades básicas para su subsistencia (comer, vestirse, etc.), es entonces la producción de la vida material una “condición fundamental de la historia” , es la piedra fundante de toda sociedad y de toda nación, sin importar período histórico alguno, son “los individuos que producen en sociedad, o sea la producción de individuos socialmente determinada: este es el punto de partida” ; de esta forma el marxismo no está pensando solo en la sociedad de su época, sino que construye su método pensando al “capitalismo como una modalidad histórica temporal de la economía humana” .<br />
Siguiendo el pensamiento marxista nos encontramos que, en su tesis número ocho sobre Feuerbach, Karl Marx afirma que “la vida social es esencialmente práctica” , la materialidad, lo realmente concreto, será la única forma de poder comprender la realidad; alterará de esta forma el mundo de las ideas cuando afirma que la condiciones de existencia solo pueden ser comprendidas si dejamos de creer que son las ideas abstractas las que construyen la realidad y pasamos a analizar las condiciones materiales de vida, dando origen al Materialismo – Histórico como la mejor forma de analizar la historia y el presente con el único fin de transformarlo.<br />
Es así que Marx no construye sólo un modelo o idea política, él da nacimiento a un método científico que pretende esbozar las herramientas necesarias para construir un mundo mejor, para alterar los efectos perversos de los modelos económicos mercenarios que desde las grandes elites políticas e intelectuales se imponen al mundo; será el líder de una batalla intelectual que pronto fue política, y mas tarde la base teórica de todos los cuadros revolucionarios del mundo; pero Marx (junto con su inseparable colega Engels) no hacen del marxismo una moda que culmina con la caída del Muro de Berlín o el fin del socialismo real; el marxismo se encuentra instalado en el mundo capitalista como parte y como contra, el marxismo es el pensamiento teórico que logró quitar el velo del pensamiento liberal y demostrar que el capitalismo no es solo un modelo económico, sino una relación social que nos impone la necesidad de analizarla y trasformarla.<br />
En este sentido, por ejemplo, la lucha de clases en Marx no podría ser definida sólo en la confrontación entre burgueses y proletarios –como pretenden los grandes intelectuales liberales que ponen en duda la categoría de proletario ante las transformaciones vividas en el mundo laboral –, sino en la contradicción inherente a la relación capital – trabajo (en cualquiera de sus formas) en el proceso histórico que se esté desarrollando. Por este motivo, Engels afirma: “El método materialista tendrá que limitarse a reducir los conflictos políticos a la lucha de intereses de clases sociales y fracciones de clases existentes, determinadas por el desarrollo económico y poner de manifiesto que los partidos políticos son la expresión política más o menos adecuada de estas mismas clases y fracciones de clases” . Siguiendo esta lógica vemos cómo en el “Manifiesto Comunista” de Marx y Engels no se desarrolla un análisis como evolución, sino como crisis y rupturas, en principio económicas, que dará pie al estudio de la lucha de clases considerando sus avances y sus retrocesos, dentro de una historia en continuo movimiento y contradicción. Además, la lucha de clases analizada dentro de un lógica dialéctica deberá, siguiendo el análisis marxista, ser explicada y estudiada con diferentes categorías según el estadío de su desarrollo donde se encuentra, es decir no se puede analizar un estadío económico estructural y un estadío político militar con las mismas categorías.<br />
Esta posición crítica y de actualización permanente se ve ya en “Ideología Alemana”: “Totalmente contrario de lo que pasa en la filosofía alemana que desciende del cielo a la tierra, aquí se asciende de la tierra al cielo. (…) se parte de un hombre que realmente actúa” , y es esta cita ejemplificadora de la crítica que encara el marxismo a las concepciones de leyes y explicaciones inmutables que surgen para el estudio de las distintas realidades concretas, demostrando una vez más la necesidad constante de las categorías de análisis variables.<br />
Quien haya dicho que el marxismo está muerto nunca pudo realmente interpretarlo, hoy la realidad capitalista hundida en crisis, va creando sus nuevos modelos y formas, mientras que la lucha social se envalentona en nuevas construcciones políticas que todavía no han encontrado sus forma, pero que como intuitivamente escribía Gramsci  está avanzado de a poco en sus estadíos de lucha para conformar un todo capaz de derrotar la hegemonía neoliberal.<br />
 Argentina y Marxismo<br />
El marxismo en la Argentina, lejos de las contradicciones académicas, tuvo un efecto lateral aunque influyente, pero con el tiempo fue timoneado por el peronismo que logró encubarlo en un frasco a presión del cual pocas veces pudo salir; no obstante, durante lo que se conoce como el período del “paradigma utópico – revolucionario” , el concepto político del marxismo se integró con las nuevas corrientes peronistas que nacieron con la proscripción de todo aquello referido a Juan Domingo Perón. La identidad surgida en la necesidad de cambiar el orden de cosas vigentes, llevó a que jóvenes &#8211; y no tan jóvenes- incorporaran en su construcción política conceptos marxistas que con el tiempo se fueron transformando en instrumentos de la resistencia peronista e incluso instalando la perspectiva de una lucha armada como vía hacia el cambio del status quo, acompañados por los avances del Comunismo chino y cubano, solventados en las luchas de Argelia y Vietnam. Estaba por demás claro el nacimiento de un peronismo mas cercano al marxismo que aquel que en la década del cuarenta perseguía a los incipientes gremios y organismos marxistas y comunistas que se instalaban en la Argentina. Un ejemplo concreto se encuentra en una cita de John William Cooke &#8211; conocido dirigente peronista &#8211; que en el año 1965 escribe: “Estamos obligados a detenernos en un repaso de la categoría marxista de alienación, a partir de la cual se puede pasar a la tipicidad de la alienación cultural argentina no como caso particular de la sociedad capitalista clásica sino como país dependiente económica y culturalmente, para recién proponer las bases para superarla” . El resultado de este giro político de algunos sectores peronistas está más que a la vista, y la creación de la Alianza Anticomunista Argentina resume la persecución que volvería a vivir el marxismo en este país.<br />
Lo cierto es que el marxismo en la Argentina, al igual que en el resto del mundo, está revitalizando su importancia, e incluso es el perfil teórico que mejor nos permite interpretar la realidad. En un estadío político democrático que sentó las bases para la discusión de ciertos derechos sociales, el factor económico quedó enrolado en un denominado capitalismo regulado, en el que, como todo buen estadío capitalista, el Estado impone una suerte de pacificación de clases, bajo la idea central de regulación de la producción y la propiedad, manteniendo irrevocablemente la idea de un poder que se encuentra por encima de la sociedad, y mas allá de ella, pudiendo dominar, controlar y regular el conflicto naciente en tanto la existencia inalterable de una relación social entre capital y trabajo que mantiene y reconfirma la lucha de clases a la que nos referimos en líneas anteriores.<br />
Ahora bien, desde la perspectiva marxista el Estado debe ser considerado de dos maneras, una el Estado con cuerpos armados especiales que esta a servicio de la burguesía  para la preservación del sistema capitalista y que en la perspectiva marxista puede ser destruido por el proletariado a partir de una revolución que dará origen a un Estado Socialista que estará al servicio de la sociedad toda superando el estadio capitalista y que se extinguirá en tanto este será capaz de aniquilar las clase y con ellas la lucha de clases para entrar en un estadio comunista . Es decir que la teoría marxista no reniega del Estado ni propone su desaparición lisa y llanamente, sino por el contrario pretende demostrar que el Estado puede ser una herramienta de construcción política en beneficio de los sectores populares y una condición imprescindible para la transformación del mundo y de la verdadera democracia sin clases oprimidas u opresoras.<br />
La situación argentina no es ajena a la del resto del mundo, la construcción de un nuevo modelo político no niega la necesidad de profundizar en los factores que hacen al modelo económico, excluyente, agobiante y enajenador; solo basta analizar el modelo agropecuario para encontrar las bases de análisis marxistas que nos permiten pasar de un primer estadío de propiedad comunal, a uno último de propiedad monopólica de la tierra y la producción.<br />
Sin ir más lejos, categorías como competencia, ganancia, salario, clase obrera, consumo, fueron analizadas por Marx y Engels en lo más profundo de sus entrañas teóricas y lo hicieron viendo el centro del capitalismo mundial de su época, nada más ni nada menos que Inglaterra, y hoy están en discusión en toda América Latina. Simplemente podemos agregar que bajo la necesidad existente, constante e imperante de cambiar en forma radical el orden social vigente, nos encontramos en la necesidad de volver a la teoría marxista una y otra vez, porque en el fondo ¿para qué sirve el marxismo?, podría ser para armar un método de análisis en el que las fuentes del desarrollo o del movimiento de todos los fenómenos se encuentran principalmente en ellos mismos, en las contradicciones que contienen . Esto nos obliga a no llevar al marxismo a un dogmatismo –como quieren los gurúes capitalistas- y considerar aquellos aspectos desde donde la misma teoría marxista reafirma la necesidad de no caer en respuestas hechas. Así lo confirmaba Engels: “Ocurre con harta frecuencia que se cree haber entendido totalmente y que se puede manejar sin más una nueva teoría por el mero hecho de haberse asimilado” . De esta manera, la ausencia de focalización de las teorías marxistas ha llevado a una situación de vulnerabilidad que no existe realmente, y que nos vemos obligados a analizar constantemente.<br />
Sin duda, este breve esbozo de algunas ideas marxistas, de su actualidad y vigencia, abrirá a críticas y sucintará enojos, pero es pertinente poner sobre la mesa la discusión de que el marxismo sigue vigente mientras el capitalismo siga reproduciéndose en los jardines de nuestros países y siempre que una relación, capital – trabajo, siga siendo foco de la construcción social donde la sumisión de unos sectores populares se encuentre atormentada por una intervención del Estado cuya hegemonía la tenga la oligarquía financiera del capital oligopólico, como sucede contemporaneamente sobre todo en países centrales del capitalismo. El propio marxismo muestra los caminos para que la lucha de clases incida en la acción del Estado para beneficio parcial de los sectores populares, como herramienta de lucha de estos sectores, en un proceso dialéctico de reforma-revolución que integra una de las bases de la teoría marxista.</p>
<p>[1] Marx, Karl (1995) “Manuscritos económicos – filosóficos”. Alianza, Madrid.</p>
<p>[2] Marx K. y Engels F. (2004) “Ideología Alemana”, Nuestra América. Buenos Aires.</p>
<p>[3] Marx, Karl (1969) “Tesis sobre Feuerbach” en  Ludwig Feuerbach  “Filosofía del futuro”. Calden Buenos Aires.</p>
<p>[4] Hobsbawm, Eric (2011) “Como cambiar el mundo”. Critica. Buenos Aires</p>
<p>[5] Marx y Engels (2004) “Ideología Alemana”. Nuestra América, Buenos Aires.</p>
<p>[6] Marx, Karl (2007) “Elementos Fundamentales para la Crítica de la Economía Política”, Tomo 1, Siglo XXI, España.</p>
<p>[7] Hobsbawm, Eric (2011) “Como cambiar el mundo”. Critica. Buenos Aires</p>
<p>[8] Marx, Karl (1969) “Tesis sobre Feuerbach”. Ediciones Calden, Buenos Aires.</p>
<p>[9] Engels, Fiedrich (2003) Introducción de F. Engels a la edición de 1895, en Marx Karl “Lucha de clases en Francia”. Prometeo, Buenos Aires.</p>
<p>[10] Marx, Karl (2004) “El dieciocho brumario de Luis Bonaparte”, Ulrica Ediciones, Argentina</p>
<p>[11] Gramsci, Antonio (1998). “Escritos políticos 1917-1933”. Siglo XXI, México.</p>
<p>[12] Pastore, Maria (2010) “La utopía revolucionaria de los años ´60”. Ediciones del signo. Buenos Aires.</p>
<p>[13] Cooke John W. (1965) “Bases para una política cultural revolucionaria” en  La revolución inconclusa. Cuadernos de Crisis. Buenos Aires</p>
<p>[14] Lenin, Vladímir (2008) El estado y la Revolución. Prometeo Buenos Aires</p>
<p>[15] Engels, Fiedrech (2006) El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Nuestra América. Buenos Aires</p>
<p>[16] Expresión de Heller, Amado (Miembro del consejo editorial de Tesis 11) en entrevista informal</p>
<p>  Engels, Fiedrech, “Carta a José Bloch” 21 de septiembre de 1890 en <a href="http://marxists.org/espanol/m-e/cartas/e21-9-90.htm">http://marxists.org/espanol/m-e/cartas/e21-9-90.htm</a></p>
<p>*Adrian Berardi, Sociólogo, Docente Universitario (UBA). Miembro del consejo de redacción de Tesis 11.</p>
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		<title>SER LECTOR: CAPITULO I</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 14:00:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Tesis 11</dc:creator>
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		<description><![CDATA[León Masac*
(NR: El autor se propone continuar con nuevos capítulos de crítica literaria en los próximos números de la revista) 
&#8220;La literatura crea un mundo propio permitiendo la construcción
de sentidos dentro de los lectores, en este articulo proponemos recuperar esas imágenes
individuales que nacen de nuestras lecturas. La propuesta no es más que mostrar
que detrás de toda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>León Masac*</p>
<p>(NR: El autor se propone continuar con nuevos capítulos de crítica literaria en los próximos números de la revista) </p>
<p><em>&#8220;La literatura crea un mundo propio permitiendo la construcción<br />
de sentidos dentro de los lectores, en este articulo proponemos recuperar esas imágenes<br />
individuales que nacen de nuestras lecturas. La propuesta no es más que mostrar<br />
que detrás de toda gran obra, hay miles de sujetos que sueñan, imaginan y<br />
construyen su propio mundo por medio de la lectura.&#8221;</em></p>
<p><span id="more-4020"></span></p>
<p>Ser lector es la sensación más impura de la literatura, pero al mismo tiempo la más placentera. Como lectores nos apropiamos de las palabras que produce el escritor, nos hundimos en su imaginación y terminamos por construir nuestra propia fantasía de algo que no nos es propio, que no es naturalmente nuestro. Sin embargo, el escritor se siente pleno al lograr esta impureza en la lectura, él espera crear en nosotros (los lectores) la necesidad de transitar, página tras página, esas historias llenas de imágenes que nos involucran como observador en esos relatos. Claro que esta hibridez (entre lo construido y lo apropiado) hacen a cada lector único, y a cada libro diferente para cada uno de esos seres capaces de nadar en palabras con el simple objetivo de satisfacer un deseo, ¿qué deseo? Nunca lo sabremos, porque es únicamente propio.<br />
En estas líneas solo intentaré escurrir mis sensaciones en palabras y contar qué sentí cuando leí tal o cual libro. La idea es solo demostrar que los libros son los únicos capaces de unir diferencias y desunir similitudes, acá el desafío.</p>
<p>“El hombre que amaba los perros” de Leonardo Padura</p>
<p>“Una semana antes, Levie Davínovich había visto cómo le arrebataban las últimas piedras que aún le permitían ubicarse en el turbio mapa político de su país”<br />
         Leonardo Padura</p>
<p>Hay veces que creemos que la ficción no se puede mezclar con la realidad, pero Padura se involucra en este desafío y logra uno de los libros más espléndidos que he leído. La historia o las historias en él esbozadas conforman un triángulo de relaciones inesperadas e impredecibles, y si bien el libro cuenta parte de la historia real de Liev Davidovich Bronstein o León Trosky, como es mas conocido (uno de los mas importantes revolucionarios de la historia de la URSS), y Ramón Mercader (brazo ejecutor del asesinato de Trosky ideado por Joseph Stalin); la centralidad verdadera, la mas imperdible trama se la lleva Iván, un cubano con sueños de escritor.<br />
La novela logra transgredir los muros de los villanos y/o héroes que han construido los grandes relatos históricos; a cambio nos entrega una magnífica muestra de lo mediocre, vil e incluso egoísta de los seres humanos, pero también pone el relieve en el valor de una idea, un ideal y un sueño que se envuelve en la realidad objetiva, en las condiciones materiales de existencia llevados a pensar una y otra vez en Carlos Marx.<br />
Leonardo Padura puede llevarnos a querer ser por unos minutos Iván, por otros León; y algunas veces Ramón, nos obliga a ponernos en su piel, a sentirnos perdidos, odiados, inmorales, bastardos pero también consecuentes y vanguardistas.<br />
“El hombre que amaba los perros” es un libro para leer despojados de prejuicios y sabiendo que la literatura cada tanto nos regala la magia de poder mostrarnos la historia apartando (mas no sea por un instante) lo mas trascendente de ella; es una invitación a emocionarnos, indignarnos, enojarnos y comprometernos con el futuro</p>
<p>Leonardo Padura, nació en Cuba en 1955, es Licenciado en Filosofía por la Universidad de La Habana, ha escrito innumerables novelas policiales, ensayos, cuentos y artículos periodísticos</p>
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