Experiencias de recuperación de empresas en Argentina, Brasil y Uruguay: propuestas nuevas a viejos problemas.

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Kelly C. Pereyra*

El fenómeno de las empresas recuperadas constituye una nueva propuesta a la problemática de la producción y el trabajo, fenómeno emergente en los tres países y cuyas  particularidades, similitudes y diferencias, se intentará esbozar .


Argentina, Uruguay o Brasil no escapan a la situación general que vive hoy América Latina: pobreza, exclusión social, desindustrialización con la consecuente precarización del mercado laboral y el saqueo de los recursos naturales por empresas extranjeras. En este marco el fenómeno de las empresas recuperadas constituye una nueva propuesta a la problemática de la producción y el trabajo, fenómeno emergente en los tres países y cuyas  particularidades, similitudes y diferencias, se intentará esbozar .
La recuperación de las empresas por parte de los trabajadores es un proceso político que reviste un carácter socioeconómico heterogéneo, que puede ser considerado como una nueva propuesta a la problemática de la relación del trabajador con la producción y el trabajo; surgido como una nueva forma de lucha de los trabajadores ante el peligro de expulsión a la desocupación estructural;  desencadenada por la aplicación de las políticas regresivas neoliberales que significaron entre muchos otros aspectos, en nuestros países,  desindustrialización, apertura de los mercados y políticas fiscales que desalentaron la inversión productiva .
Estos procesos surgen con las empresas que comienzan a quebrar. Muchos empresarios prefieren la especulación  financiera y/o evitar la recuperación de la empresa por los trabajadores, iniciando procesos de vaciamiento, desviación de fondos y retiro de maquinarias. La respuesta de los trabajadores es luchar para mantener su fuente de trabajo, con particularidades en los tres países: niveles de negociación en Brasil  y mayores niveles de conflictividad social en  Argentina. Esta decisión de seguir produciendo lleva a los trabajadores a conformar cooperativas de trabajo, única opción legal en Argentina, mientras en Uruguay constituye una opción entre otras.
En Brasil existen más de 420 experiencias distribuidas  en 22 centros administrativos, que proporcionan 18.519 puestos de trabajo. En 1991 la fábrica de Calzados Makerli inicia este proceso. En 1994 se crea ANTEAG (Asociación Nacional de Trabajadores en Empresas Autogestionadas) quien coordina las experiencias que fueron surgiendo y cuyo objetivo es acompañar y apoyar los proyectos autogestivos, intentado integración con el gobierno nacional, los municipios,  y otras organizaciones sociales. Tiene 300 empresas asociadas y algunos integrantes individuales de empresas que aún no están asociadas. Tanto los técnicos (hoy asesores) como los dirigentes tienen una historia de militancia sindical . Actualmente han profundizado el apoyo de las experiencias  a través de incubadores de emprendimientos populares. En el 2003  realizaron el 1º Congreso  Brasilero de Trabajadores en Empresas de Autogestión, momento en que se constituyó un Consejo de representantes de trabajadores de los distintos emprendimientos autogestionarios de las diferentes regiones de Brasil.
En Uruguay  existen actualmente 22 empresas recuperadas.  “Desde 1990, el cierre de empresas  ha sido un acontecimiento casi cotidiano. Este fenómeno ha sido particularmente dramático en la industria manufacturera. En algunos casos, los trabajadores intentan retomar la producción, intentos que no son todos igualmente fructíferos” (Mendy Mariana) .
La particularidad de la experiencia uruguaya está vinculada al  tipo de representaciones que poseen los trabajadores y el pueblo uruguayo en general con respecto al cooperativismo y el sindicato. Del mismo modo “el sindicato se constituye en  un actor fundamental en la recuperación. En los casos que no existía organización gremial en la empresa, el sindicato relacionado con la actividad que desarrollan, se hace presente. El tipo de apoyos que brindan son variados – local para el funcionamiento de la cooperativa, asesoramiento, préstamos, etc. – en otros casos avalan la creación de la cooperativa.” . Veamos el caso de COOFUESA. En 1996, tras un negocio que la empresa hace con Pilsen se produce un proceso de vaciamiento que dura hasta el 2000, produciéndose la quiebra. Entonces el patrón decide poner los camiones y  las máquinas a  nombre de los trabajadores mientras el Sindicato pone dinero para pagar UTE. “La importancia del sindicato en la formación de la cooperativa se refleja hoy en que los cooperativistas siguen participando del sindicato o pretenden ingresar a la central sindical.” . Para atender dichos procesos la  Central de Trabajadores PIT-CNT creó un  Área: Uruguay Productivo, vinculación similar a la de Brasil. El sindicato, nacido como una organización que representa al trabajo bajo las relaciones de dominación, hoy, ante la nueva reorganización del trabajo, apoya estos procesos que se separan del capital privado individual e intentan generar autonomía. El sindicalismo argentino, en cambio,  les dio la espalda, salvo  algunas experiencias locales como la de la  Unión Obrera Metalúrgica de Quilmes.
Otro papel de apoyo y continente a las empresas recuperadas en Uruguay lo constituye el Movimiento Cooperativo, proporcionando el capital inicial o asesorando en la conformación de la cooperativa.
La vinculación con el Estado uruguayo ha tenido cierta respuesta  de los gobiernos municipales y una actitud de prescindencia a  nivel nacional hasta ahora. 
El Poder Judicial uruguayo, independiente del poder político ha jugado un papel favorable, reflejado en el fallo que recuerda Beatriz: “los dueños empezaron a vaciar la empresa, vendían a menos del costo y sacaban muchos créditos tanto en el Banco República como en el privado. Se llevaron la plata a paladas. Entonces nos armamos una estrategia, tocamos la prensa. La prensa en el interior es el Primer Poder (…) pero un papel trascendente lo jugó el Juez de la causa con su veredicto de – “antepongo el derecho al trabajo a la especulación financiera”.  : 

Significan estos procesos una ruptura o son una continuidad de procesos sociales anteriores? La continuidad en Brasil y Uruguay se expresa en la organicidad de los procesos mientras que en Argentina se expresa en las trayectorias individuales o en las expresiones del movimiento de trabajadores organizados y sus formas de lucha.
La posibilidad de convertirse en experiencias sustentables y constituirse en alternativa depende de la capacidad de alianzas a establecer con otros sectores e instituciones estratégicas. En los tres países se puede establecer una tendencia a que las unidades productivas vayan configurando un nuevo modelo de entender la empresa: “Tratamos de esta manera de ampliar y consolidar una mayor cadena de solidaridad alrededor de nuestra lucha. Una vez más sin sectarismos de ninguna especie, sin permitir que ningún sector o grupo se “apoderara” de la “exclusividad” sobre nuestra lucha (…)” .
Uno de los principales obstáculos a enfrentar lo constituyen las prácticas fabriles: “empezar de golpe tuvo sus costos: costó aceptar  que no sabíamos, (…). Sabíamos como hacer el producto pero no como integrarnos en una cooperativa.”   Este tipo de problemáticas hace que el aspecto político pedagógico revista un papel de suma importancia. La educación entonces surge como una necesidad a fin de atender dos aspectos esenciales:
• La formación técnica y profesional.
• Una formación en gestión que permita la transformación de las prácticas a partir de una ruptura con  las relaciones de dominación y hacia la estructuración de relaciones de cooperación  basados en la solidaridad.
Con el objeto de abordar todas estas problemáticas hemos iniciado una línea de trabajo conjunto con la Unidad de Relaciones y Cooperación con el Sector Productivo de la Universidad de la República y Uruguay Productivo  hacia la conformación de una Red MERCOSUR .

*Lic. Kelly C. Pereyra
Docente e Investigadora
Facultad de Filosofía y Letras – UBA
Miembro del UBACyT de Urgencia Social, Programa interdisciplinario de Tranferencia Tecnológica hacia Empresas Recuperadas por sus Trabajadores.

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