El rol de las Organizaciones Sociales.

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Carlos Mendoza*

Entre los temas de los que se ocupan los medios y la dirigencia política argentina en los últimos tiempos, ha cobrado creciente relevancia el de las Organizaciones Sociales de desocupados, comúnmente denominadas piqueteras. En particular, fue muy notoria la ofensiva difamatoria del senador Gerardo Morales, entonces presidente de la UCR, contra Milagro Sala, principal referente de la Organización Barrial Tupac Amaru, como así también el coro que le hicieron los medios de comunicación de derecha, contra esta luchadora social. Por esto y por la gran importancia que le damos en Tesis 11 al rol de las Organizaciones Sociales, hemos decidido publicar este número especial de nuestra revista dedicado a este asunto. Para ello hemos elaborado un temario que hemos sometido a la consideración de algunas de las organizaciones más importantes, para que lo desarrollaran y que publicamos como parte de un dossier, conjuntamente con este artículo. Además, publicamos otros artículos sobre esta temática, escritos para nuestra revista por destacados intelectuales y finalmente un artículo sobre la Constituyente Social que se reunió recientemente en Neuquén.

La aparición de las Organizaciones Sociales, aquí y en muchos otros países, está vinculada con el fenómeno de la tendencia del capitalismo contemporáneo a generar desocupación creciente y estructural. La acelerada incorporación de las nuevas tecnologías de la denominada “revolución informacional”, que no solo reemplazan funciones de la mano del hombre, como en la denominada “revolución industrial”, sino también funciones del cerebro humano, en condiciones de un capitalismo cada vez más monopolizado y globalizado, genera una tendencia a la desocupación creciente y estructural. Esta tendencia es contrarrestada por la resistencia popular, que tiene varias expresiones, tales como la lucha sindical, el impulso a la regulación estatal y, crecientemente, la autoorganización de los desocupados y su vinculación con los sindicatos, la acción estatal, partidos políticos progresistas, organizaciones culturales e intelectualidad progresista en general.

Desde que el capitalismo entró en su actual fase de crisis sistémica, a mediados de los años 70, se han desarrollado aportes, desde sectores intelectuales progresistas, proponiendo regulaciones económicas basadas en la democratización de la gestión económica, mediante la participación de asalariados y usuarios en la gestión de las empresas, para impulsar criterios de gestión denominados de “eficiencia social”, en lugar del solo criterio de la rentabilidad financiera, combinando esto con propuestas de sistemas de seguro universal de “empleo y formación “ (1). La creciente vinculación de la lucha sindical con estas propuestas, además de la defensa del empleo, es una componente indispensable de la resistencia popular contra el flagelo del desempleo. En nuestro país tuvo mucha relevancia en su momento la creación y acción desarrollada por el FRENAPO, para instalar la temática de un seguro de empleo y formación. Pero todo esto sería muy insuficiente sino fuera por el desarrollo creciente de la autoorganización de los desocupados para intervenir directamente sobre el problema, mediante las denominadas Organizaciones Sociales.

Los sindicatos unen a los trabajadores en su sitio de trabajo y las propias condiciones objetivas de cooperación entre ellos que impone el proceso de trabajo, los educa en la posibilidad y potencialidad que tiene la cooperación entre los trabajadores para la defensa de sus propios intereses, incluyendo la lucha por construir una sociedad basada en la cooperación y la solidaridad. Pero los desocupados obviamente no están en esas condiciones y lo que se ha desarrollado es su vinculación en el territorio donde viven y su cooperación para enfrentar sus problemas, particularmente mediante el trabajo social cooperativo, el cual es crecientemente organizado y sistematizado por las Organizaciones Sociales que, entre otras cosas, impulsan la asistencia estatal para sus emprendimientos y la vinculación, cada vez más orgánica, con los sindicatos de trabajadores ocupados.

El resultado de la acción de las Organizaciones Sociales de desocupados, con su trabajo social cooperativo, es la notable autoeducación sobre lo que puede la cooperación por objetivos concretos, para solucionar sus propios problemas, pero también para ir mucho más allá y luchar por profundos cambios progresistas a nivel de toda la sociedad. Aprenden también con su praxis la potencialidad de combinar el trabajo social con la educación y la acción política y, asunto de mayúscula importancia, la necesidad de la unidad, dentro de la pluralidad, de las organizaciones progresistas de la sociedad, sindicales, sociales, culturales y políticas. Y, sobre todo, aprenden la extraordinaria importancia de desarrollar la democracia participativa y directa, superadora de la democracia solamente representativa y delegataria, como herramienta indispensable para impulsar y construir los cambios, por los sectores populares.

La derecha, con sus dirigentes políticos de los partidos del establishment, los medios masivos privados y la parte burocrática de la dirigencia sindical, intuyen el rol y la potencialidad de las Organizaciones Sociales, le temen y de ahí que intentan difamarlos, ocultando, tergiversando y minimizando el extraordinario trabajo social que hacen. Trabajo que incluye rescatar jóvenes y niños de la droga y el delito.

Al leer la descripción que hacen las Organizaciones Sociales de las formas y contenidos de sus tareas, en las repuestas al temario de Tesis 11 que integran este dossier, uno no puede menos que emocionarse profundamente y pensar que con su actividad simplemente dignifican la condición humana.

(1) Tesis 11 realizó un seminario permanente sobre “Democratización de la Gestión para una Regulación Económica de Eficiencia Social”, coordinado por Carlos Mendoza, utilizando materiales de las denominadas “escuelas de la regulación económica”, de Francia, particularmente de la “Escuela de la Regulación Sistémica” que dirige el ideólogo y economista marxista francés “Paul Boccara”. Como producto de dicho seminario se hicieron numerosas publicaciones, entre ellas los siguientes libros:

LOS NUEVOS METODOS DE GESTION PARTICIPATIVA EN EL CAPITALISMO, Mauricio Balestra, Tesis 11 Grupo Editor, Bs. As., 1993.
LOS LIMITES TEORICOS DEL CAPITALISMO Y LA SOCIEDAD AUTOGESTIONARIA, Carlos Mendoza, Tesis 11 Grupo Editor, Bs. As., 1994.
UN NUEVO PLAN ECONOMICO DE CAMBIO SOCIAL, Paul Boccara y Carlos Mendoza, Tesis 11 Grupo Editor, Bs. As., 1997.
CONSTRUYENDO PODER, Seminario coordinado por Carlos Mendoza, integrado además por Mauricio Balestra, Alejandro Marín, Alejandro Roldán, I Sable y Mario Saul, Tesis 11 Grupo Editor, Bs. As., 2003

* Carlos Mendoza, Ingeniero, escritor, especializado en temas de economía política, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.

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