El Proceso de Elecciones Directas en el PT.

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Amado Heller*

En el mes de octubre de este año, el Partido de los Trabajadores llevó a cabo la elección  de todos sus dirigentes por el voto directo de sus afiliados: así fueron renovados los dirigentes de base, los departamentales, los estaduales, el Presidente del Partido,  y el Directorio Nacional.


En el mes de octubre de este año, el Partido de los Trabajadores llevó a cabo la elección  de todos sus dirigentes por el voto directo de sus afiliados: así fueron renovados los dirigentes de base, los departamentales, los estaduales, el Presidente del Partido,  y el Directorio Nacional.
La elección se realizó en un momento especialmente complicado, de aguda crisis política del partido, de pérdida de afiliados y de algunos dirigentes, como resultado de acusaciones contra el PT de haber pagado, supuestamente, a legisladores de otros partidos para la aprobación de leyes.
También por la disconformidad de sectores de la sociedad y del partido, hacia la gestión económica del gobierno de Lula, y por la tibieza con que avanza en algunos puntos básicos del programa, particularmente  la reforma agraria y la actitud ante la  deuda externa.
En ese cuadro, reforzado por una ofensiva despiadada de la derecha  en los medios y en el parlamento, las elecciones mostraron algunas señales que merecen ser analizadas.
Hubo una alta participación de los afiliados al PT en el proceso electoral interno.
En la primera vuelta hubo algo más de 315.000 votantes,  lo que reprenta un 32% más que en las elecciones pasadas del PT en que se eligió a Lula como candidato a presidente; la participación fue menor en la segunda vuelta, en la que se votaba para presidente del partido en todo Brasil, pero no se elegían autoridades partidarias en los estados y municipios en donde en la primera votación los candidatos habían obtenido el 50% o más de los votos.
Tal vez la primera conclusión podría ser, que los afiliados al PT, pese a la crisis que afronta la agrupación, mantienen una importante dosis de confianza y esperanza, y que con su participación intentan corregir los errores cometido por su partido.

Como en elecciones anteriores, se presentaron 7 listas en el orden nacional.
El mayor porcentaje de votos para la presidencia y para el Directorio Nacional lo obtuvo la corriente “Por un Nuevo Brasil” que es la más afín al Presidente de la República.
Sin embargo aunque la misma corriente logró imponer su candidato para Presidente del Partido en segunda vuelta, no pudo obtener mayoría propia en el Directorio Nacional .
Eso significa que tendrá que consensuar con otras corrientes las decisiones a tomar, corrigiendo el método que impuso la dirección anterior de apoyarse en la mayoría propia y buscar insuficientemente el acuerdo con las otras líneas internas.
Hay que tener en cuenta que en las otras corrientes, en diferente grado, la actitud hacia el gobierno es más crítica, por lo que probablemente haya que esperar una actitud más independiente y más activa del partido sobre temas como la reforma agraria y la política económica en general.
Eso coincidirá con posiciones de movilización de los movimientos sociales, en especial de los Sin Tierra.
La nueva composición del Directorio se reflejó en la elección de la Comisión Ejecutiva y en la asignación de los cargos. Si bien el Presidente Ricardo Berzoini y el primer Vicepresidente Marcos Aurelio García pertenecen al sector mayoritario, para otros cargos muy  significativos han sido elegidos representantes de otras listas.
La segunda Vicepresidente María del Rosario representa a la corriente “Movimiento”, el secretario de Relaciones Internacionales Walter Pomar, a “La Esperanza es Roja”, el Secretario General Raul Pont y el Secretario Adjunto Joaquin Soriano a “Corage de Cambiar”, el Responsable de Movimientos Populares Bruno Maranhao  a “Esperanza Militante”, y varios más, que son dirigentes de distintas líneas del PT.
Quiero destacar que ha habido una muy importante renovación de los componentes del Directorio Nacional. Sobre 81 miembros, 50 son nuevos. Llama la atención el alto nivel cultural y profesional y la larga experiencia militante, social y sindical de los miembros del Directorio Nacional.

¿Repercutirán estas modificaciones en la relación con el presidente Lula y en la orientación del equipo de gobierno?
En mi opinión sí, y es probable que se creen contradicciones y tensiones como parte de la lucha por cambios sociales profundos en el país hermano y que el Presidente de Brasil se vea obligado a reemplazar a algunos miembros muy cuestionados de su equipo.

*Amado Heller 1/11/2005, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.

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