Crisis de la globalización: La obsesión de Trump con Huawei

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Dossier sobre China (2 de 3)

El 19 de agosto empezará a regir la prohibición establecida por el gobierno norteamericano a sus empresas tecnológicas de seguir comerciando sus productos con las chinas Huawei y ZTE. Ni chips, ni software, ni aplicaciones de uso estándar en casi todo el mundo y desarrolladas por empresas norteamericanas, podrán ser usados por la competencia china. ¿Será sólo una amenaza o el fin de la globalización, tal como impulsaron las naciones capitalistas centrales?

Gerardo Codina[1]

El caso Huawei es uno que destaca en el contexto de un conflicto mucho más amplio, generado por la percepción de Trump de que su país ha sido “víctima de un trato injusto” por las otras naciones, que sacan ventaja en su comercio con Estados Unidos. Así entre los sancionados unilateralmente por el Big Brother están la Unión Europea, India, México, entre otros, los que se suman a Irán, Venezuela, Rusia, Cuba o Corea del Norte, también sancionados, pero por razones políticas.

Es que China acumula un gigantesco superávit en su comercio con Estados Unidos y algunas de sus empresas, además, comienzan disputar la vanguardia tecnológica mundial, precisamente en un terreno que anticipa un nuevo y revolucionario horizonte productivo y social a escala planetaria. Por esto Huawei está en el centro de la tormenta. Lidera los desarrollos para implementar en la práctica el próximo nivel en la tecnología de las telecomunicaciones.

Poco le interesa a Trump que Estados Unidos gaste en su comercio internacional la moneda que imprime a discreción y que todo el mundo le acepta, al menos por ahora. Pretende ahogar un adversario que disputa justo en el terreno que le ha dado a Estados Unidos la delantera indiscutida en los últimos treinta años, el tiempo que comenzamos a convivir con internet y adoptamos palabras como email o guglear.

De momento, mientras se acumulan sanciones mutuas, las negociaciones comerciales globales entre Estados Unidos y China se mantienen abiertas, pese al escepticismo de la parte china, que sólo percibe el intento norteamericano de imponer su voluntad a cualquier costo. Sin embargo, en el terreno de las comunicaciones móviles, se cerró la cortina. Google, Facebook, Qualcomm, Intel, entre otras 33 proveedores norteamericanos de Huawei deberán abstenerse de proseguir sus negocios con ella.

¿Por qué es especial el caso Huawei?

Según publicó la BBC en diciembre pasado “Estados Unidos argumenta que Huawei representa un riesgo para la seguridad nacional (…) Teóricamente, tener el control de la tecnología que está en el centro de las más importantes redes de comunicación le da a la empresa la capacidad de espiar o de interferir comunicaciones en cualquier eventual conflicto, especialmente en un contexto en que cada vez más productos funcionan a través de internet.”[2]

¿Cómo sería esto posible? En este momento hay una carrera por el desarrollo de un nuevo estándar de las comunicaciones inalámbricas, la tecnología de la 5G. En esa carrera, lleva ventaja China. Lo revela un estudio comparativo realizado para la  CTIA, que es la cámara comercial de la industria de las comunicaciones inalámbricas en los Estados Unidos. De ese informe extraemos este cuadro:

Ranking en desarrollo de la tecnología 5G. Elaborado por Analysys Mason.

Fuente: https://api.ctia.org/wp-content/uploads/2018/04/Race-to-5G-Report.pdf china 5G

La tecnología en cuestión se caracteriza por multiplicar la velocidad y el volumen de datos que es posible trasmitir y, en consecuencia, en reducir el tiempo de espera o latencia entre un emisor y un receptor. Pero “más allá de las mejoras en la velocidad, se espera que la tecnología 5G desate todo un ecosistema del Internet de las Cosas[3]  masivo en el que las redes pueden satisfacer las necesidades de comunicación de miles de millones de dispositivos conectados, con un equilibrio justo entre velocidad, latencia y costo. (…) La evolución más notable (…) es que, aparte del aumento en la velocidad de los datos, los nuevos casos de uso del Internet de las Cosas y de la comunicación requerirán nuevos tipos de desempeño mejorado; como la “latencia baja”, que brinda una interacción en tiempo real a los servicios que utilizan la nube, lo que resulta clave, por ejemplo, para los vehículos autónomos. Además, el bajo consumo de energía permitirá que los objetos conectados funcionen durante meses o años sin la necesidad de la intervención humana.”[4]

Con estas características técnicas será posible insertar  en la vida cotidiana otros desarrollos ya avanzados. “Los autos que se conducen solos, la realidad virtual, las ciudades inteligentes y los robots que trabajen en red: todos funcionarán con tecnología 5G muy pronto. El 5G promete abrir la puerta a nuevos procedimientos quirúrgicos, medios de transporte más seguros y comunicación instantánea para los servicios de emergencia y socorro”, escribía en la CNN David Goldman hace casi un año[5].

Como se puede apreciar, una completa revolución tecnológica en ciernes. Más significativo que su impacto en la vida cotidiana, será que posibilitará además el funcionamiento coordinado en tiempo real de redes de robots que gestionen la producción y circulación de productos, lo que se espera que abra a su vez la puerta para una enorme multiplicación de la productividad.

Los chinos tienen motivaciones adicionales para impulsar la automatización de todo lo que sea posible: el creciente envejecimiento de su población, producto de la política de control demográfico y la creciente demanda de bienestar de la población, reclaman mayor riqueza y mejor distribuida, cuando hay menos trabajadores disponibles. Pero además tanto Trump como Xi Jinping, igual que Putin, saben que quien domine los nuevos paradigmas tecnológicos, “será dueño del mundo”[6]. Putin se refería en especial a la llamada inteligencia artificial, un desarrollo científico técnico diferenciado de las telecomunicaciones, pero que requiere de similares habilidades básicas.   

Más conectados, menos privados

La primera acusación norteamericana que se conoció públicamente, imputaba a los chinos “robo de patentes” y el posible uso de su tecnología para espiar. Saben de lo que hablan. Es que en cuestiones de espionaje, Estados Unidos lleva por el momento la delantera y no la quiere perder. Las revelaciones de Snowden y Assange, que ahora arriesga una dura condena por ejercer la libertad de expresión como buen periodista a través de WikiLeaks, echaron luz sobre el sistemático y enorme esfuerzo de espionaje realizado por el Gran Hermano del norte con el auxilio de Inglaterra, Canadá, Australia y Nueva Zelanda[7].  Los “Cinco Ojos”, como se conoce a esa cofradía de servicios de espionaje angloparlantes, no empezó con los celulares, pero su desarrollo como el de internet, expandió sus habilidades.

Más allá de esto internet, la red de redes, recopila todo el tiempo información sobre sus usuarios, aunque sea por defecto. En ese enorme volumen de información disponible y en los procedimientos para hacerla inteligible para algún uso práctico que se pretenda, llamados Big Data y data mining o minería de datos, respectivamente se sustentan estrategias de control psicosocial de la población desplegadas desde hace unos años y que denuncia el coreano Byung-Chul Han en su libro “Psicopolítica”. Un ejemplo de los usos que puede habilitar esa masa de datos que hacemos pública sin querer, por sólo comunicarnos, es el revelado por el caso Cambridge Analytica en relación con la manipulación de procesos electorales, tanto en Inglaterra como Estados Unidos, Brasil y Argentina.

Sin embargo, es la sinergia entre el estado chino y sus empresas de telecomunicaciones lo que ha producido el efecto que temían los hombres de Trump. En 5G y como reconocen los propios yanquis, China y en especial Huawei, llevan la delantera.

“La empresa fundada en Shenzhen en 1987, que cuenta con casi 200.000 empleados en los cinco continentes, lidera la carrera tecnológica en el desarrollo de la tecnología 5G”, publicaba El País de Madrid[8]. Y agregaba “‘Neveras, cámaras, sensores de todo tipo, vehículos o hasta drones irán todos conectados a la misma red. [También] Los futuros coches autónomos, por ejemplo”, explicaba Jorge Villagrá, jefe del Autopia Program en el Centro de Automática y Robótica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)” español. También remarcaba que “Además de las chinas Huawei y ZTE, las otras empresas dominantes que ofrecen toda la infraestructura de red 5G son las europeas Ericsson y Nokia y la japonesa NEC. China cuenta con dos millones de antenas de telefonía móvil, 10 veces más que EE UU, según la consultora Deloitte.”  Este es el dato clave ahora.

Sucede que el número de antenas disponibles en China se incrementan a una enorme velocidad por impulso del propio estado. “Durante 2017, China Tower, el operador estatal de torres de telefonía celular, agregó aproximadamente 460 sitios de telefonía celular por día. Ahora, mientras que Estados Unidos tiene menos de 5 sitios de celdas por cada 10.000 habitantes, China tiene más de 14”, publicaba Infoweek en agosto del año pasado.

En el artículo español antes citado se agrega. “‘Estamos perdiendo (…). Quien domine el mercado del 5G tendrá una tremenda ventaja para comandar las alturas de la información’, rezaba un informe del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos filtrado a principios de año. El dossier, que equipara el 5G a la imprenta de Gutenberg, plantea los beneficios para la seguridad nacional que supondría tener una red 5G centralizada y con tecnología exclusivamente norteamericana. El espionaje estadounidense considera que la tecnología de Huawei es un caballo de Troya que Pekín pretende implantar en las telecomunicaciones occidentales. Por eso, Washington ha pedido a sus aliados que descarten la tecnología china en sus nuevas infraestructuras de red móvil, argumentando que toda la información recopilada quedará a disposición de los servicios de inteligencia de Pekín.” Y, a su vez, estará vedada para el espionaje yanqui. Según publica la Red Voltaire, lo que explica el encono de los yanquis “es que Huawei utiliza un sistema de encriptación que impide a la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) estadounidense interceptar los ‎teléfonos móviles de esa marca china”[9] .

Pero la seguridad es sólo un aspecto del problema. “‘Estamos hablando de miles de millones de dispositivos en la misma red, no sólo de millones”, señaló Dan Littmann, director de Deloitte y autor del estudio[10]. El informe señala que “los primeros países en adoptar 5G podrían mantener más de una década de ventaja competitiva[11].

Cuanto más, mejor

Un dato a tener en cuenta es que el desarrollo de programas se beneficia del tamaño de las bases, por el número de alternativas que puede verificar. Los tres operadores de telefonía celular de China juntos “China Mobile, China Unicom y de China Telecom (…) atienden, sólo ellas tres, a un aproximado de 1,734 millones de clientes chinos entre fijos y móviles en el mercado interno y con oficinas y diversos contratos ganados alrededor del mundo”, publicaba el periodista Nicolás Luca en El Economista de México en setiembre pasado.

El enorme tamaño de su población y la profunda penetración de las nuevas tecnologías de la comunicación en ella, hace posible que China empiece a ser pionera además, por caso, en banca electrónica. “China revoluciona los sistemas de pago”, titulaba en enero de 2016 el periódico español El País una nota, en la que daba cuenta de que “El país asiático pasa del papel moneda al dinero electrónico sin apenas transición. Ahora, una de las plataformas de pago ‘online’ se lanza al mundo.”

Antes, en 2014, se conocía otra novedad impensada hace diez años. “Se pone en marcha el primer banco virtual chino”, publicaba Minuto1 en diciembre. “El gigante chino de internet Tencent, creador de la red social WeChat, ha abierto el portal donde se alojarán los servicios de su banco virtual WeBank (…) Con este lanzamiento, Tencent podría adelantarse al grupo Alibaba, que acapara tres cuartas partes del mercado del comercio electrónico del país, como el primer banco virtual creado en China.” 

La disputa por la hegemonía

Los ejemplos se multiplican. Como decíamos, China está pisando fuerte en un terreno que le permitió a Estados Unidos mantener la delantera mundial por los últimos 30 años. Esta es la batalla que no quiere perder EUA. Saben que en cada etapa histórica, la nación que lidera en tecnología, termina prevaleciendo en el sistema mundial. Por supuesto, las transiciones son extensas y poco pacíficas, como se manifiesta ahora mismo en el incremento de tensiones entre los dos gigantes de la economía global.

Convencidos de que deberán devolver golpe por golpe o reconocer el dominio yanqui, los chinos se esforzarán ahora por lanzar un propio sistema operativo para utilizar en sus celulares, en reemplazo de Android. Además, deberán acelerar sus tiempos para equiparar los chips de Qualcomm y ofertar un ecosistema de aplicaciones propio e independiente del entorno Google. Si lo logran y equiparan al menos los rendimientos de su competencia norteamericana, el desafío puede ser mayúsculo para la supremacía yanqui.

Más allá de eso y de apresurar sus desarrollos en 5G, poniéndolos en marcha en ciudades y países enteros, como acaban de acordar con la empresa de telecomunicaciones rusa MTS[12], China tiene experiencia en “crecer para adentro”.  De hecho, Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest, Tumblr, Snapchat, Picasa, Blogspot, Blogger, Flickr, SoundCloud, Gmail, entre otros, están prohibidos a los usuarios chinos en su país. Pero para ellos existe un equivalente chino. Por ejemplo, la aplicación china WeChat es el Whatsapp, el Facebook, el Uber, el Tinder y el Skipe unidos en una sola aplicación, que permite pagar con el móvil mediante WeChatPay. También tiene su propio GPS como los rusos. Es que a diferencia de otras naciones, China nunca deseó dar demasiadas facilidades a los servicios de espionaje extranjeros.

Quizás las quejas y las acciones de Trump por los resultados de la globalización que impulsaron e impusieron al mundo las multinacionales norteamericanas con respaldo de su estado, traigan como resultado su quiebre definitivo, como evidencia la detención del crecimiento del comercio internacional. Aunque mañana vuelvan a negociar. No es lo que busca China, que ha sabido aprovechar las reglas de la globalización norteamericana en su beneficio y quiere seguir haciéndolo. Pero, por las dudas, tiene plan B. Sabe que puede hacerse fuerte en un continente en el que habitan la mayoría de las personas, como es Eurasia.


[1] Gerardo Codina. Psicólogo. Instituto del Mundo del Trabajo UNTref. Secretario General de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA), Miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.

[2] Huawei: por qué Estados Unidos considera al gigante tecnológico chino una amenaza a la seguridad nacional. Redacción. BBC News Mundo. 7 diciembre 2018. https://www.bbc.com/mundo/noticias-46475391

[3] Tomamos de Wikipedia una definición “El internet de las cosas (en inglés, Internet of Things, abreviado IoT; IdC, por sus siglas en español) es un concepto que se refiere a una interconexión digital de objetos cotidianos con internet. Es, en definitiva, la conexión de internet más con objetos que con personas.  También se suele conocer como internet de todas las cosas o internet en las cosas. Si los objetos de la vida cotidiana tuvieran incorporadas etiquetas de radio, podrían ser identificados y gestionados por otros equipos de la misma manera que si lo fuesen por seres humanos. (…) Por ejemplo, si los libros, termostatos, refrigeradores, la paquetería, lámparas, botiquines, partes automotrices, entre otros, estuvieran conectados a internet y equipados con dispositivos de identificación, no existirían, en teoría, artículos fuera de stock o medicinas caducas; sabríamos exactamente la ubicación, cómo se consumen en el mundo; el extravío pasaría a ser cosa del pasado, y sabríamos qué está encendido y qué está apagado en todo momento.

[4] https://www.gemalto.com/latam/telecom/inspiracion/5g La tecnología 5G está caracterizada por 8 especificaciones:

    Una tasa de datos de hasta 10Gbps – > de 10 a 100 veces mejor que las redes 4G y 4.5G

    Latencia de 1 milisegundo

    Una banda ancha 1000 veces más rápida por unidad de área

    Hasta 100 dispositivos más conectados por unidad de área (en comparación con las redes 4G LTE)

    Disponibilidad del 99.999%

    Cobertura del 100%

    Reducción del 90% en el consumo de energía de la red

    Hasta 10 diez años de duración de la batería en los dispositivos IoT (Internet de las Cosas) de baja potencia

[5] https://cnnespanol.cnn.com/2018/01/31/5g-que-es-como-funciona-que-cambia/

[6] https://mundo.sputniknews.com/tecnologia/201905301087447966-putin-inteligencia-artificial/

[7]https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/10/131030_internacional_estados_unidos_espionaje_reino_unido_club_cinco_ojos_az

[8] HUAWEI ¿Por qué inquieta Huawei a EE UU y sus aliados? El gigante chino de las telecomunicaciones lidera la carrera mundial por la implantación de la telefonía 5G, una tecnología con puertas al espionaje. JORDI PÉREZ COLOMÉ / CARLOS TORRALBA. El País, Madrid 27 DIC 2018.

[9] http://www.voltairenet.org/article204273.html

[10] https://www2.deloitte.com/content/dam/Deloitte/us/Documents/technology-media-telecommunications/us-tmt-5g-deployment-imperative.pdf

[11] https://www.infoweek.biz/la/2018/08/china-se-adelanta-ee-uu-la-carrera-5g/

[12] https://www.pagina12.com.ar/198652-huawei-firmo-un-acuerdo-estrategico-con-la-empresa-rusa-mts

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