Claudio Scaletta: “Hoy estamos en una situación de pre default”

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(situación nacional)

Entrevista realizada por Matias Cambiaggi*

Claudio Scaletta es economista, periodista y sobre todo militante de una idea central para entender nuestra historia y animarnos a pensar el futuro: Desarrollo o Dependencia. Tercer Cordón charló con él sobre el modelo económico del kirchnermismo, el del gobierno de Cambiemos y el proyecto estratégico para la próxima década.


¿El kirchnerismo tuvo un proyecto de desarrollo? ¿Los límites que mostró el proyecto sobre el final del período fueron estructurales? ¿Se podían resolver dentro del marco del propio modelo vigente?

El kirchnerismo tuvo un proyecto de crecimiento que consistió en una primera etapa en ponerle plata en el bolsillo a la gente. Fue un gobierno keynesiano en el sentido más clásico de la palabra porque busco utilizar los recursos del Estado para expandir la demanda, pero no solamente eso sino que insidió también en el sector privado.

Hay que recordar que veníamos de cuatro años de recesión, con casi 25 % de desocupación y en aquel momento la discusión era por la inclusión, si quedabas incluido o no al sistema, no por mejoras salariales. En ese contexto el sindicalismo no tenía ningún poder de negociación y por lo tanto era necesario que el Estado intervenga ¿Cómo intervino? Primero con los aumentos salariales de suma fija, después con los aumentos de salario mínimo y después cuando la economía empezó a crecer a partir de 2004, 2005 y los trabajadores recuperaron poder de negociación, dándole impulso a las paritarias. Antes, en 2002, se habían establecido retenciones y pesificado las tarifas.

Respecto a la segunda cuestión, sí se podía resolver dentro del proyecto. En eso trabajó Scioli y la fundación DAR. ¿Qué significa un proyecto de desarrollo?  Significa transformar la estructura productiva, aumentar las exportaciones y sustituir importaciones. Esto es lo que habría que haber hecho para que no te reaparezca a partir de 2011, 2012, la restricción externa, esto que hoy vivimos de una forma muy diferente.

Cuando vos incluís gente, cuando los salarios empiezan a aumentar, empezás a demandar primero más y mejores alimentos, vestido, vivienda y después a demandar muchos productos que tienen componentes importados y eso determina este fenómeno de restricción estructural de la economía argentina y que es que las importaciones, a partir de un determinado momento, crecen mucho más rápido que las exportaciones. Si hubiéramos tenido un proyecto de desarrollo, más allá del proyecto de crecimiento y redistribución progresiva del ingreso, hubiéramos podido evitar la situación de restricción externa o posponerla, alejarla.

Hubo un plan en determinado momento, que podemos situar a partir de la llegada al Ministerio de Economía de Axel Kiciloff, en que se decidió financiar la restricción externa volviendo a los mercados internacionales de crédito y empezando a sustituir importaciones, pero no pudo concretarse. Se empezó con la recuperación parcial del capital accionario de YPF y por recomponer con el poder financiero. Ya se había hecho la reapertura del canje de deuda y se le pagó al club de París, se intentó negociar con los holdout hasta que apareció el fallo de Griesa y ahí se pasó todo para el otro gobierno.

Entonces hubo una restricción estructural que fue la restricción externa que frenó el proceso de crecimiento a partir de 2011, 2012, cuando tuvimos el déficit energético, pero se podía resolver con un proyecto de desarrollo que era la etapa que seguía.

¿Cómo explicás el comportamiento de tantos trabajadores, pensándolos como sujetos económicos, que votaron a Macri para presidente?

Hubo una estafa electoral, en el sentido que no se le ofreció al electorado lo que después terminó siendo un plan neoliberal. Se mintió mucho, recordá aquello de “no vas a perder nada de lo que ya tenés”, la campaña del miedo. Podemos pensar que las personas menos politizadas fueron las más susceptibles a esta manipulación del discurso con la ayuda de los medios.

La contra pregunta podría ser por qué entonces, ya conociendo el programa, lo volvieron a votar en 2017. Bueno porque hubo también un programa pre electoral el año pasado. Además de que todavía funcionaba la muletilla de la pesada herencia como la culpable de todos los males, a partir del segundo trimestre de 2017 se puso en pausa el programa de reducción de salarios, se puso plata en los bolsillos de la gente con los créditos de la Anses, se pospusieron medidas como los aumentos de tarifas y combustibles, lo que significó impulsar transitoriamente la demanda y que no sea evidente el proyecto que realmente tenían, como sí lo fue a partir de diciembre de 2017.

Obviamente también influyó la construcción mediática del kirchnerismo como un monstruo junto con todo esto que hoy conocemos bajo el nombre de “Lawfare” o guerra jurídica.

¿Hay caminos intermedios entre el neoliberalismo y el desarrollo?

Siempre hay caminos intermedios, pero no es el punto. Yo siempre trato este tema bajo el nombre de “la paradoja del desarrollo”. Si vos querés aumentar salarios e incluir progresivamente a la mayor cantidad de la población y además querés mejorar esa masa salarial va a aparecer un momento en el que se hace presente la restricción externa. Si no querés que te aparezca esta restricción tenés que desarrollarte. Es decir aumentar exportaciones y/o sustituir importaciones, transformar la estructura productiva. Transformar esta estructura significa enfrentarte con los sectores que conducen la estructura productiva actual.

Desde la vereda de enfrente el programa del neoliberalismo es la libre circulación de capitales y mercancías, lo que significa eliminar todo tipo de barreras estatales, tanto para los capitales como para las mercancías. Eso choca con las necesidades de un proyecto de desarrollo y también significa que tenés que enfrentarte con las clases que representan ese orden. Que son quienes conducen el sistema económico y su vinculación al mercado mundial. Esto que digo está en línea con las ideas de la primera Cepal sobre la heterogeneidad estructural. Significa que hay un sector dinámico vinculado al mercado mundial, por ejemplo los sectores energéticos o los exportadores de commodities, sectores donde los salarios son similares a los de los países centrales. Bueno esas clases a su vez está vinculadas con las firmas multinacionales, las 2000 multinacionales que conducen los destinos del capitalismo mundial. Entonces nuestras clases dominantes son en términos gramscianos, auxiliares de las hegemónicas de los países centrales. Un proceso de desarrollo implica una ruptura con estas clases hegemónicas de los países centrales pero también con las nuestras, auxiliares de las primeras. En ese sentido, el choque de dos órdenes y proyectos significa una doble ruptura, una suerte de lucha de clases local y global, cuyo resultado es por lo menos azaroso, porque implica enfrentar a un poder gigantesco.

Sumale que hoy no tenemos en Argentina una porción de la clase dominante que demande este proceso de desarrollo con inclusión. La ausencia de este sujeto demandante de desarrollo, ese que en el pasado se creía que era la mítica burguesía nacional, es un gran problema. Normalmente se piensa que la política es una forma de acumular poder para enfrentar el poder económico y de esa manera poder construir un proyecto alternativo. Esta es una visión cuasi voluntarista. Quizás el camino sea ver cómo se puede construir ese actor demandante de desarrollo, además de los sectores populares que tendrían que tener una gran conciencia, un sector construido con los sectores más relacionados al mercado interno, con las pymes y ver por ahí como se avanza. Pero es un tema para seguir pensando.

¿Cómo ves la actualidad política y económica del gobierno de Macri?

El gobierno de Macri provocó un verdadero shock económico que consistió en cambiar los principales precios relativos de la economía, que son el tipo de cambio, los salarios y las tarifas, incluidos los combustibles. Esto lo hizo en un contexto de alto endeudamiento y sin usar ese endeudamiento para transformar la estructura productiva. Vos en 2015 tenías un problema que era la restricción externa. Había que resolverlo. El macrismo lo hizo tomando deuda en vez de modificando la estructura productiva, entonces vos podías prever la insustentabilidad financiera del modelo. No se podía predecir el momento exacto de la crisis financiera externa que empezó en abril, pero sí sabías que se avanzaba inevitablemente en esa dirección.

¿Cómo pensaba resolver la restricción el macrismo? Básicamente la idea era que la sola existencia de un gobierno amistoso con los mercados, que significa una subordinación tácita a la lógica de funcionamiento del sistema financiero global y a la política exterior de EEUU, iba a transformar a la argentina en un espacio seductor para la inversión en los sectores con ventajas comparativas estáticas, como los recursos naturales y la energía, aquella idea de la Argentina como supermercado del mundo. De esa forma se iba a producir la famosa lluvia de inversiones.

Entonces tomamos deuda para resolver la coyuntura, esperando que las inversiones lleguen para que la economía crezca y de esa manera estabilizar en el futuro la relación deuda-producto.

Bueno, eso no pasó, las predicciones de Cambiemos no se cumplieron, las inversiones productivas no llegaron, sólo las especulativas y sólo nos quedó la deuda. Hasta que en abril estalló la crisis cambiaria sin fin, proceso que todavía no terminó y que significó recaer en el FMI con la consecuente pérdida de soberanía de la política económica.

Entonces la crisis que uno podía prever ya ocurrió y hoy estamos en una situación de pre default, lo que falta es el desarrollo social de la crisis. Pero la crisis ya no es sólo económica, devino política. Y ahí se vuelve más difícil prever la evolución inmediata. Dependerá, como siempre se dice, de la resistencia de los ajustados, ya que estamos al inicio de una gran recesión que provocará aumento de la pobreza, del desempleo y pauperización de parte de las clases medias. Pero en términos puramente económicos la crisis ya es irreversible, al menos en el contexto del modelo de cambiemos.

*Matías Cambiaggi, sociólogo, docente, escritor, editor del sitio Tercer Cordón.

 Fuente: sitio web tercercordón.com.ar

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