Brasil desafía el Plan Colombia

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Raúl Zibechi*

Nota de la Redacción de Tesis 11: Reproducimos en esta edición un artículo del prestigioso periodista uruguayo Raúl Zibechi sobre la actual reorganización y reorientación estratégica militar de Brasil, como consecuencia del denominado Plan Colombia. Tesis 11 tiene una postura pacifista y antimilitarista como herramientas válidas en favor del interés popular en las relaciones internacionales y más particularmente en América Latina, donde es imprescindible reforzar la paz y la utilización de los recursos humanos y materiales disponibles para enfrentar la indigencia y la pobreza e impulsar el desarrollo económico para el bien popular. Sin embargo, no podemos dejar de considerar que países de la región, como el tan importante Brasil, se ven compelidos a reaccionar, con intención defensiva, ante la amenaza que suponen las acciones y acuerdos militares de los EE. UU. con algunos países de América Latina, particularmente Colombia, actualmente gobernada por la derecha y que, entre otros peligros, ponen en riesgo la soberanía latinoamericana sobre los inmensos recursos naturales de Brasil y de toda la región, además de amenazar la estabilidad de los gobiernos democráticos progresistas latinoamericanos, como bien se vio en la crisis reciente de Honduras.


ALAI AMLATINA, 30/04/2010.- La escalada militar protagonizada en los dos
últimos años por el Pentágono y el Comando Sur en la región sudamericana,
con su despliegue de bases en Colombia y Panamá, y la ocupación de Haití
luego del terremoto de enero, está siendo resistida y enfrentada por
Brasil, según se desprende de los recientes movimientos de tropas que
suponen una completa redistribución de fuerzas. La reorganización de la
defensa y el considerable aumento del presupuesto militar muestran que
tanto las fuerzas armadas como el gobierno de Brasil hacen una lectura
correcta de la transición hegemónica en curso en la región, que no puede
sino incrementar la tensión y la inestabilidad, sin descartar conflictos
armados.

El ejército brasileño, según informa el diario gaúcho Zero Hora (18 de
abril de 2010), está en plena ebullición ya que está en marcha “la mayor
modificación en el tablero de tropas realizada desde que los militares
asumieron el poder en Brasil en 1964”. Pero ahora los motivos no son
ideológicos sino geopolíticos. Varias brigadas de infantería están en
proceso de traslado desde el Litoral hacia la región central de Planalto
con el objetivo de defender la Amazonia. En esa región serán creados 28
nuevos puestos de frontera que se suman a los 21 actualmente existentes.
El ejército sumará 59 mil nuevos efectivos a los 210 mil con que ahora
cuenta. Pero ese incremento estará focalizado siempre en la región
amazónica, cuya defensa es el nudo estratégico para Brasil.

Los efectivos del ejército en la Amazonia se duplican: de los 25 mil que
tiene en este momento llegará a 49 mil en pocos años, de modo que casi el
40% de los nuevos reclutas estarán destinados a esa región. En el Planalto
se instalará además una base de la fuerza aérea para la operación de
aviones de transporte Hércules. Pero el aspecto principal incluye cambios
en el aspecto operativo de las brigadas, que se convierten en módulos de
combate independientes con unos 3 mil efectivos cada una.

Estos cambios vienen anunciados en la Estrategia Nacional de Defensa
aprobada en diciembre de 2008 por el presidente Lula, que define acciones
de corto, mediano y largo plazo, un período que abarca hasta 2030, para
“modernizar la estructura nacional de defensa” reorganizando las fuerzas
armadas, reestructurando la industria brasileña de material de defensa y
la composición de los efectivos de las fuerzas armadas. Además asegura que
en la defensa inciden tres factores decisivos: la cibernética, el espacial
y el nuclear. La mayor novedad es que hasta ahora el ejército miraba hacia
el sur porque siempre se pensó en un posible conflicto con Argentina,
herencia del período colonial. Ahora se propone posicionarlo en el centro,
porque las amenazas reales por tierra vienen del Norte y la región andina.

La estrategia militar que aplica el Pentágono para contener a Brasil
consiste en rodear el inmenso país con bases militares (existentes ahora
en Panamá, Colombia, Perú y Paraguay) y generar conflictos e inestabilidad
en sus fronteras. Es ése el objetivo estratégico del Plan Colombia y del
nuevo despliegue de bases militares en la región. Si Estados Unidos
consigue “derramar” el conflicto colombiano hacia la Amazonia brasileña,
como lo está haciendo hacia Venezuela, habrá instalado una situación de
incontrolable inestabilidad en Brasil, que sería un lastre para su
despegue como potencia regional capaz de sustituir a la potencia
hegemónica en decadencia.

Defender la Amazonia supone combatir. En este sentido la Estrategia
Nacional de Defensa muestra autonomía respecto al pensamiento militar
estadounidense. “Para disuadir es necesario estar preparado para combatir.
La tecnología, por más avanzada que sea, jamás será alternativa al
combate. Será siempre un instrumento de combate”. Mientras el Pentágono
apuesta a la tecnología como forma de ganar guerras, Brasil hace centro en
el combate sobre el terreno. Hay más cambios: la fuerza aérea que ahora
está concentrada en Sao Paulo y la marina en Rio de Janeiro, deben atender
al Atlántico Sur donde están las nuevas y enormes reservas de petróleo que
convierten a Brasil en la séptima potencia petrolera del mundo. La marina,
además, cuidará la desembocadura del Amazonas y las cuencas de ese río y
del Paraguay-Paraná.

Desde 2004 el presupuesto militar de Brasil se incrementó en 45%, sin
contar las recientes compras de submarinos, helicópteros y 36 cazas de
última generación, ni la base de submarinos que se comenzó a construir
cerca de Río, según informa O Estado de Sao Paulo (25 de abril de 2010).
Días atrás el ministro de Defensa Nelson Jobim entregó a la fuerza aérea
doce helicópteros de ataque comprados a Rusia destinados a la base aérea
de Porto Velho, en Rondonia, estado amazónico fronterizo con Bolivia. Son
los primeros helicópteros de ataque que posee el país y la primera compra
militar a Rusia. En pocos días, cuando se anuncie el acuerdo con Francia
para construir los 36 cazas Rafale, casi todos en Brasil, se habrá
completado un profundo viraje hacia la creación de un complejo
militar-industrial autónomo, el primero con que contará un país del Sur.

“La época en que las potencias dominantes disfrutaban de `esferas de
influencia exclusivas´ en todo el mundo es cosa del pasado”, puede leerse
en la edición de Diario del Pueblo (28 de abril de 2010) dedicada a
explicar el crecimiento de la marina de guerra china y su despliegue en el
Pacífico occidental. El diario gubernamental agrega que la relación de
fuerzas en el Pacífico está cambiando, que las fuerzas navales de Estados
Unidos están reforzando su presencia en esa región por lo que el ascenso
militar chino es “un requisito estratégico para toda gran potencia, que
debe defender sus intereses según se lo permitan sus capacidades”. En
Sudamérica sucede algo similar: una gran potencia se está preparando para
sustituir, también en el plano militar, al decadente imperio
estadounidense.

*Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la
Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.

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