Argentina: El drama de la derecha neoliberal en el gobierno

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Revista Nº 126 (07/2018)

(situación nacional)

Ignacio Paz*

La conformación de un Frente Nacional y Popular, con el nombre que se quiera, se impone como necesidad ineludible para la derrota del gobierno neoliberal y sus políticas de redistribución de la riqueza nacional a favor de los sectores más ricos y concentrados de la economía. Este Frente, sobre la base de un programa común que tenga por objetivo la restitución de los derechos económicos políticos y sociales del pueblo argentino, tendría como requisito una coincidencia ideológica antineoliberal y como límite a los sectores que representan y/o apoyan esta restauración conservadora.


Como una pesadilla, los argentinos estamos viviendo una situación económico social y política que gran cantidad de argentinos creían desterrada de estas tierras.

Por primera vez en los últimos 70 años, una coalición de derecha se impone electoralmente y desde esa legalidad, implementa un programa antipopular y regresivo, haciendo retroceder las condiciones de vida del pueblo hacia épocas pasadas (Dictaduras militares, Menem, Cavallo, de la Rúa).  Se atacan de manera feroz, conquistas populares y derechos adquiridos históricamente por los trabajadores, en especial durante los doce años de gobierno nacional y popular, que pese a sus errores, desaciertos y faltantes, elevaron significativamente el nivel de vida de las clases populares.

En el ajustado triunfo electoral de Mauricio Macri, fue decisiva la actitud de sectores de capas medias que desnivelaron la balanza. Sectores que,  luego de experimentar un progreso económico espectacular en el período 2003 -2013,  fueron permeables al discurso de la derecha y la oposición política del kirchnerismo.  El bombardeo mediático descargado sobre la población, en especial sobre los sectores medios, dio su fruto (desgravación impositiva de altos salarios, el desbloqueo de las restricciones para la compra de dólares que llamaron “corralito” creando una semejanza entre esta medida, de protección de las divisas escasas,  con el bloqueo a las cuentas bancarias de Cavallo en el gobierno  de la Rúa, la incisiva campaña contra los subsidios a sectores marginales y desocupados haciendo aparecer esto como un “despojo” a los que trabajan “realmente”)

La consigna  de que “la Patria es el otro” estaba lejos de ser comprendida por estos sectores que fueron fácil presa de las promesas ilusorias de la derecha en el sentido que se respetarían las conquistas obtenidas y se mejorarían sus defectos.

Y así fue que, luego de doce años de un gobierno nacional y popular que produjo avances espectaculares en el nivel de vida y en las condiciones socio económicas, culturales y políticas del pueblo argentino, el nuevo gobierno de Macri procede a la instauración de un régimen que restaura los valores de la derecha conservadora, reaccionaria y antinacional, sobre la base doctrinaria del neoliberalismo en lo económico, en lo político y en lo sociocultural.

Con el apoyo de muchos gobernadores y legisladores provenientes del Justicialismo (antikirchnerista), el gobierno de la coalición Cambiemos produjo la reversión  de las conquistas ganadas por el pueblo durante la etapa anterior.

El 20 de diciembre de 2015, el pueblo argentino ingresaba en una noche negra de despojos, avasallamiento de sus derechos y de redistribución del ingreso desde el bolsillo de los pobres al de los ricos encaramados en el gobierno.

En dos años y medio se produjeron devaluaciones abruptas de la moneda, recrudecimiento del  proceso inflacionario con fuertes alzas de precios en los productos de primera necesidad, ataque al régimen jubilatorio modificando el sistema imperante de actualización, y contra el sistema previsional estatal, metiendo manos en el  Fondo de Sustentabilidad que garantizaba el pago previsional, negación de paritarias libres para los sueldos y salarios, despidos en la administración pública, ataque al INTI, al Conicet , utilización desvergonzada de jueces adictos encarcelando a luchadores sociales y ex funcionarios del gobierno anterior y acosando a otros.

Obviamente y tal como pensábamos el gobierno neoconservador de Macri, asume teniendo como principal objetivo el desmontar los derechos adquiridos y los logros de los trabajadores.

Su concepción ideológica apunta a deprimir el salario real de los trabajadores, considerado como un costo empresarial que limita las ganancias de las corporaciones y dificulta “la competitividad exportadora” del país. Pero al mismo tiempo, generar desocupación que garantice un “ejército de reserva” de mano de obra que presione a los trabajadores en actividad  y frene demandas económicas y laborales.

El ataque a las instituciones previsionales tiene como objetivo su descrédito y el restablecimiento de los fondos de pensión en manos de los bancos.

Nada mejor como contraprueba de todo esto que la frase del presidente del Banco Nación Javier González Fraga cuando dijo que “ había que acabar con esa “ilusión”: creían que con un salario medio podían tener un auto, un plasma o irse de vacaciones?…”

Vemos esta  concepción ideopolítica del nuevo gobierno en:

  1. “Integración” al mundo”… (al centro del capitalismo) como apéndice periférico. Convencidos de la dependencia como vía para obtener apoyo financiero, el gobierno se somete al FMI y agudiza su ya implementada política de ajuste social.
  2. Política internacional de sumisión a los dictados del gran capital, sobre todo norteamericano, suscribe “a libro cerrado” toda decisión de la metrópolis en materia de relaciones internacionales y  obstaculiza los acuerdos regionales (Mercosur, Unasur) que pudieran dificultar la penetración de EEUU en la región. Aceptación del papel de ariete en la política contra Venezuela en el marco regional.
  3. Concepción quimérica del desarrollo a través del “derrame” producido por inversiones extranjeras. Así se pregonó una “lluvia de inversiones” (que nunca se produjo), que garantizara la financiación de los desequilibrios estructurales en las balanzas comerciales y de pagos, así como el déficit fiscal. Pero que al mismo tiempo motorizaran la actividad productiva para generar empleo.
  4. Transferencia de ingresos hacia los sectores exportadores (cerealeros, mineros y gran industria) a través de macrodevaluaciones y quita de retenciones, argumentando un futuro aumento de exportaciones e ingreso de divisas que “derramara” hacia los trabajadores y por extensión generara mercado interno. No sólo esto no se produce, sino que además, el gobierno exime a dichos exportadores de liquidar sus ventas. Es decir pueden guardarse los dólares de las ventas al exterior, generando mayor restricción de divisas para el país.
  5. Política de intento de reconfigurar el sentido común social a través de un blindaje para toda medida antipopular del gobierno y una sistemática campaña de liquidación de conquistas culturales y educacionales habidas y de supresión de todo medio de comunicación que informe honestamente sobre el acontecer nacional. Se busca establecer nuevos paradigmas motivacionales  que enaltezcan el individualismo.
  6. Se estigmatiza la idea de la cooperación, del subsidio al necesitado, de la subvención a programas culturales y educativos en territorios despoblados. En suma del “subsidio a todo servicio público”, para sustituirlo por la ideología de la competencia, de la meritocracia, de “lo tuyo es tuyo”. Promoviendo el “darwinismo social” a través de conceptos como “emprendedurismo”, del self made man (del hombre hecho solo), de la exclusión del distinto que no “llega” porque no quiere, y no se esfuerza y que, en definitiva, “entorpece el camino hacia la gloria”, y “vive de lo tuyo”. Búsqueda de reducción del aparato estatal, dejando librada la vida de los sectores marginales, empobrecidos y sin trabajo a las leyes del mercado.

Frente a este costado de la visión de la actual Argentina, se levanta el otro.

El de las luchas populares que resisten y se oponen al ajuste. Los trabajadores despedidos que reclaman por sus fuentes de trabajo, los gremios que reclaman salarios dignos acordes con la agudeza inflacionaria, los maestros que se levantan contra la indiferencia y el desprecio de la negativa a mantener el poder adquisitivo de sus salarios por parte de la gobernadora Vidal en Buenos Aires. De los trabajadores del norte y del sur del país que cierran rutas y son reprimidos.

Las amplias movilizaciones populares por el salario, las paritarias, el triunfo de movimientos  como el de mujeres,  por la sanción de una ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo y el aborto libre gratuito y seguro que logró media sanción de Diputados. Las manifestaciones que hicieron retroceder, hasta ahora, el proyecto de modificaciones a la ley de contrato de trabajo, la obtención de una ley contra el tarifazo (finalmente vetada por el presidente Macri),  muestran brotes expandidos de resistencia al plan antipopular.

Frente a estas reacciones, el gobierno exhibe a la Gendarmería y las FFAA para la represión y el disciplinamiento social y prepara el ingreso de las fuerzas armadas para actuar como logística o directamente en la represión de la protesta social. Pero al mismo tiempo tiene que cambiar ministros del gabinete representativos de la cara más oscura del programa económico social contra el pueblo, como fusibles ante el desborde inusitado de las tarifas de los servicios públicos realmente impagables,  las importaciones incontroladas, el derroche de los fondos del Banco Central insuficientes para contener la corrida hacia el dólar de quienes ayer apostaban a “la bicicleta financiera”, y que costara la cabeza del titular del Banco Central y su reemplazo por un hombre de la “City” como Luis Caputo.

Los dirigentes “opoficialistas”, se ven cada vez más comprometidos por sus bases sociales para avalar incondicionalmente  estas  políticas del gobierno conservador.

La salida

Frente a esta situación, es preciso restablecer lazos de coincidencias que básicamente apunten al triunfo electoral en 2019.

La conformación de un Frente Nacional y Popular, con el nombre que se quiera, se impone como necesidad ineludible para la derrota del gobierno neoliberal y sus políticas de redistribución de la riqueza nacional a favor de los sectores más ricos y concentrados de la economía.

Este Frente, sobre la base de un programa común que tenga por objetivo la restitución de los derechos económicos políticos y sociales del pueblo argentino, tendría como requisito una coincidencia ideológica antineoliberal y como límite a los sectores que representan y/o apoyan esta restauración conservadora.

Es posible retomar el sendero iniciado en el 2003 capitalizando los avances , corrigiendo errores y completando faltantes.

Es necesario discutir políticas de protección industrial que aseguren empleo y salario, al mismo tiempo que producción sustitutiva de importaciones de baja y media tecnología en forma rápida.

Se impone un control sobre el comercio internacional, sobre el uso de las divisas y sobre el crédito bancario.

Todo esto unido a una fuerte participación social a través de instituciones creadas o a crearse, que  constituyan  base y soporte del nuevo proyecto.

Parafraseando a un filósofo ruso de posguerra con relación a los resultados de las luchas sociales, podríamos decir que en nuestro país, históricamente, los sucesivos gobiernos habidos generaron  más desencanto y frustración que alegría y satisfacción en los sectores populares. Pero que las conquistas obtenidas en los pocos años en que la democracia social se recuperara, marcaron en forma indeleble a los trabajadores y al pueblo en general.

Eso no se olvida y servirá más temprano que tarde para la recuperación del sendero de progreso social y su mejoramiento a través de la corrección de insuficiencias y faltantes que los procesos populares mencionados permitieron observar.

*Ignacio Paz, economista, miembro del Consejo Editorial de Tesis 11

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