Algunas reflexiones sobre el empleo del concepto pobreza.

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Jorge Tuero*

«Para explicar la pobreza es indispensable dotar a la noción de un concepto político.»

La pobreza es analizada desde diversos enfoques y disciplinas científicas. Es dable interrogarnos acerca de si todos analizan lo mismo. En opinión  deben estar presentes diversas dimensiones en el estudio de este fenómeno social. La pobreza puede ser Medida: Así encontramos la construcción de Índices, como el de  Necesidades Básicas Insatisfechas, que en general mide, tomando como eje operador el/los concepto/s de Vivienda y  Hogar y verifica el estado, situación y acceso de las per-sonas y grupos de personas (cuerpos) a los mismos. Hayamos también, la Línea de Pobreza, que en general mide el ingreso y el consumo global del hogar. Ello en base a la canasta familiar de di-versos bienes de consumo y de servicios.  Por último tenemos el índice de la Línea de Indigencia, el cual está relacionado con el quantum mínimo que un cuerpo debe consumir, es decir se mide en términos de cantidad de proteínas, calorías, Etc.  En general los índices mencionados se utilizan en los diversos Censos poblacionales y/o en la Encuesta Permanente de Hogares. En concreto, y en referencia de lo que hemos explicitado anteriormente, podemos concluir en que si bien: la pobreza puede ser Medida y Descripta en/de diversas formas, es decir, podemos hallar mediciones y des-cripciones de lo que es “ser pobre”.  En síntesis, se puede, y es importante, describir y medir la po-breza, pero esa practica social, no implica explicarla. Para explicar la pobreza es indispensable do-tar a la noción de un contenido político.  Dicho de otro modo, partimos de la base, avalada en forma teórica e histórica, de que en economía, y a partir en última instancia, de decisiones políticas, (y ello se potencia en modo específico en el régimen social de producción y reproducción capitalista), se le quita (expropiación) a unos grupos para darle a o-tros. Estribando en lo dicho, es posible y pertinen-te, reflexionar acerca de la pobreza y la dimensión política de la misma, intentando constituir una mayor capacidad de generar decisiones políticas y políticas sociales, y no sólo de realizar análisis aislados des-de lo económico, lo financieros, Etc.  En mi opinión la cita  siguiente es pertinente pa-ra ejemplificar cuanto pretendo decir.  “Según la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (art. 25), «Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios (…). Toda persona tiene derecho a la educa-ción, al trabajo y a la seguridad social».  El Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ratificado por la mayoría de los países miembros de las Naciones Uni-das, estipula que «Los Estados tienen el derecho y el deber de formular políticas de desarrollo na-cional adecuadas a fin de mejorar constantemente el bien-estar de la totalidad de la población y de todos los individuos sobre la base de su participación activa, libre y significativa en el desarrollo y en la distribución equitativa de los beneficios obtenidos del mismo».  Interpretando las obliga-ciones de este pacto, el comité de la ONU de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales declara que: «Un Estado miembro en el cuál un número importante de individuos está privado de la alimentación esencial, de la atención médica primaria, de vestimentas decentes y de vivienda bási-ca o de enseñanza elemental, no cumple con sus obligaciones en virtud de ese pacto».  Sin em-bargo, mientras que las riquezas mundiales se han multiplicado por ocho desde 1960, un ser huma-no entre dos vive hoy con menos de dos dólares por día, un ser humano cada tres no tiene acceso a la electricidad, uno cada cuatro vive con menos de un dólar cotidiano, uno cada cinco no tiene acceso a agua potable, uno cada seis es analfabeto y un adulto de cada siete y un niño cada tres sufre de malnutrición.  El programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la UNICEF estiman que un gasto anual de 80 mil millones de dólares, durante un período de diez años permitiría garantizar a todo ser humano el acceso a la educación básica, a los cuidados de la salud básicos, a una alimentación adecuada, al agua potable y a la infraestructura sanitaria, así como para las mujeres el acceso a los cuidados ginecológicos y obstétricos. Ochenta mil millones de dólares, es cerca de cuatro veces menos que lo que el Tercer Mundo reembolsa por su deuda externa, es aproximada- mente un cuarto del presupuesto militar de los Estados Unidos, 9% de los gastos militares mundiales, 8% de los gastos publicitarios anuales del mundo; la mitad de la fortuna de las cuatro personas más ricas del planeta. La miseria actual podría transformarse con esa riqueza (…).  Es imposible esperar que la lógica del mercado satisfaga esas necesidades esenciales. Los 1.300 millones de personas que no disponen de agua potable o los 2.000 millones de personas que son anémicas, no disponen de un poder de compra suficiente.  Sólo las políticas públicas podrán ga-rantizar a todos y a todas la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales. Es por ello que es necesario que los poderes públicos dispongan de medios políticos y financieros para honrar sus deberes para con sus ciudadanos y ciudadanas. Resulta conveniente, además, que estos últimos ejerzan plenamente su derecho a actuar como sujetos centrales de la vida política de los Estados. Para hacerlo, es necesario poner en marcha políticas económicas y mecanismos jurídicos eficaces en una dinámica democrática participativa. El ejemplo del presupuesto  participativo de Porto Ale-gre, puesto en práctica desde los años 1990, debería ser extendido a escala Internacional e inspirara políticas originales de democracia radical. Obtener la aplicación de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Pacto de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, requiere la acción de un poderoso movimiento social y ciudadano.  Se trata en primer lugar de poner fin a la hemorragia de riquezas provocada por el reembolso de la deuda, y seguida-mente se hace necesario encontrar otras fuentes de financiamiento para el desarrollo socialmente justo y ecológicamente sos-tenible. Finalmente resulta apropiado romper con la lógica que lleva al ciclo de endeudamiento, la sustracción fraudulenta y el pillaje masivo de las riquezas locales, provocadas por la dependencia de los mercados financieros y los préstamos condicionados por las instituciones financieras internacio-nales.”  Si se tomaran las decisiones políticas pertinentes se podría invertir la tendencia, y recorrer un sendero que se encamine hacia, o por lo menos tenga como norte, acabar con la pobreza en los diversos lugares del mundo.  Asimismo generar mecanismos que tiendan a producir la recompensa-ción geoclimática del Planeta.  Esto no pretende ser un análisis voluntarista, sino destacar que los recursos existen, y que, lo que no esta hoy presente en grado sumo es, por un lado, las condiciones objetivas para la construcción de conciencia social, y por otro, y en referencia de la primer cuestión, estamos en un escenario donde las luchas comienzan a emerger en un grado importante, pero no en el suficiente para conformar diversas alianzas políticas entre las diversas fuerzas sociales que parti-cipan en el nuevo escenario político, en el nuevo territorio social en disputa, es decir, aún es inci-piente la emergencia de los diversos sectores sociales en lucha, esto si se lo compara con la confor-mación objetiva de un conjunto de complejos, y agenciamientos donde fluyan, indeterminadas, di-versas practicas sociales, y que de ellas procedan las tomas de de-cisión políticas que intenten pro-ducir cambios sustanciosos, a favor de los mas golpeados, y como dije antes de nuestro hábitat y re-servorios naturales, es decir, comenzar a conformar un territorio social en el cual y desde el cual, e-merjan las diversas formas de resistencias y los diversos procesos de construcció
n de toma de res-ponsabilidad y de conciencia social. Ponernos en referencia de otro/s cuerpo/s y de las acciones y actitudes que hacen falta, requiere  que se lo haga desde una mirada local, pero también planetaria, basando nuestra acción social en la ética política, entendiendo a ésta como una práctica social, y no sólo desde el deber ser formal. Para concluir, sabiendo que en el cuerpo-ser social hay varias actividades que se imbrican: pensar, percibir, decir, hacer, les dejo una última re-flexión que intenta expresar la imbricación,  “Uno es lo que hace y no lo que dice que es.”

*Jorge Tuero, licenciado y profesor en Sociología (UBA)

One Reply to “Algunas reflexiones sobre el empleo del concepto pobreza.”

  1. Christian Javier Aquino dice:

    Buen día Profesor. Al leer la cita de Marx y siguiendo la línea de la nota, rápidamente me vino a la mente «la imaginación sociológica» Smill, y cuánto es importante así como transformar el mundo para Marx, también transformar el mundo para Smill a través de acciones operativas. Llamo acciones operativas a meterse en el llano, embarrarse los pies, hacer praxis de la teoría y volver con la experiencia a la teoría y recíprocamente; un ida y vuelta constante.

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